Blok de BID (esp)

Reseñas de Biblioteconomía y Documentación
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Xavier Agenjo Bullón
Director de projectes
Fundación Ignacio Larramendi

Citation Capture: enhancing understanding of the use of unique and distinct collections within academic research and the research outputs produced as a result: final report.  delivered in partnership with Research Libraries UK, The National Archives and Jisc (2018). The Research Base. 54 p. Disponible a: <https://www.rluk.ac.uk/wp-content/uploads/2018/11/Citation_Capture_Report_2018.pdf>. [Consulta: 08/04/2019]. 

A la hora de redactar una reseña sobre este proyecto que llevan a cabo las RLUK (Research Libraries UK), los TNA (The National Archives) y el JISC (Joint Information Systems Committee) me invade una cierta desazón porque después de un estudio muy prolijo, aunque no muy extensivo como ya dice el informe, al final se aboga por un nuevo modelo de cita para un tipo concreto de repositorios,1 los que contienen colecciones únicas y distintas (UDC). Uno teme, desde luego, que se trate de una nueva propuesta a añadir a la numerosa lista de formas de citas, pero hay que reconocer que el Informe final (en adelante el Informe) del proyecto Citation Capture afronta dos cuestiones: la ausencia de análisis de citas sobre los materiales conservados en archivos, bibliotecas y museos y, añadimos nosotros, la baja presencia de citas sobre los instrumentos de búsqueda y descripción de las instituciones culturales en publicaciones académicas y científicas.

Lo que ha llamado mi atención del proyecto Citation Capture no es tanto el problema de cómo se citan y analizan los fondos consultados de un archivo, sino en la posible extensión a la cita de cualquier tipo de repositorio, ya sean físicos y parangonables a archivos como en este informe, o repositorios en el sentido de bases de datos, catálogos u otros instrumentos de archivos, bibliotecas y museos. El Informe final de Citation Capture señala una cuestión muy importante para los archivos, bibliotecas, museos e instituciones culturales de todo tipo: cómo saber qué se cita, cuántas veces se les cita, quiénes les citan, y de qué medios pueden disponer para saber qué uso se hace de sus fondos. 

Ya hemos señalado en otro sitio la extendida costumbre de los usuarios de estos instrumentos de no citarlos en absoluto o de citarlos muy por debajo de su uso. En su día, nos referíamos a cómo no es frecuente citar obras tan importantes como el Espasa, los catálogos bibliográficos, los instrumentos de descripción de los archivos, los repositorios institucionales o todo tipo de repertorios elaborados por archivos, bibliotecas y museos a lo largo de sus muchos años de existencia y en los que han participado centenares, si no miles, de bibliotecarios, archiveros o museólogos. Sic vos non vobis…, pero no tanto.

El interés del Informe radica no tanto en la propuesta que realiza sino en otra sugerencia que está implícita como es el hecho de considerar un modelo de cita para que los repositorios de archivos, bibliotecas y museos puedan ser citados en las publicaciones académicas y que, posteriormente, se puedan cuantificar, analizar y evaluar esas citas del mismo modo que se contabilizan las citas de artículos, comunicaciones, libros, revistas (u otro tipo de publicaciones) en el ámbito científico. 

El Informe hace seis recomendaciones, siendo la primera, el modelo de cita, la más concreta, y por ello también la más cuestionable, mientras que las otras cinco descansan sobre todo en deseables y posibles futuras acciones conjuntas de varios actores que calculo que difícilmente se harán realidad. 

El modelo de cita de Citation Capture
La mayor parte del Informe se extiende por los apéndices que describen los análisis realizados sobre las prácticas más habituales de cita de repertorios; una encuesta en línea sobre modelos en uso, herramientas, oportunidades y retos y sobre el posible apoyo a un modelo de cita normalizado, así como los factores más importantes que deberían tenerse en cuenta para el diseño e implementación de un estilo de cita;… y las discusiones de un workshop especializado. 

Un gran aparato documental para finalizar en una propuesta que se debate entre utilizar un código de tres letras, un código de cuatro letras o los códigos ya establecidos por ARCHON.2 En el Informe no se mencionan otras posibilidades, suponemos que es el precio de centrarlo en el Reino Unido, como serían la MARC code list for organizations o la norma ISO 15511:2011 Information and documentation – International standard identifier for libraries and related organizations (ISIL).

El código de tres letras permitiría a los académicos citar de forma natural, estaría más acorde con la práctica actual y no necesitaría la consulta de listados, directorios, registros u otros para establecer ese código. Debe tenerse en cuenta que el 67 % de los entrevistados en la encuesta dicen que no utilizan ninguna aplicación para gestionar sus citas. Así, The National Archives se abreviaría como TNA. Obviamente, un código de este tipo tendría la ventaja de su sencillez y la facilidad de aplicación llamaría a su rápida extensión, pero presenta la gran desventaja de la duplicidad de siglas, ya que como se dice en el mismo informe Bath Record Office, Berkshire Record Office y Bristol Record Office estarían representados por el mismo código de tres letras BRO, dentro del mismo Reino Unido. En un ámbito internacional esta propuesta sería simplemente inviable.

El código de cuatro letras tendría la ventaja de disminuir el número de duplicidades, pero la desventaja de que no se utiliza mucho en la práctica habitual de cita de los académicos, de lo que se deduce que no se utilizaría ampliamente y no serviría para las contabilizaciones posteriores.

El código ARCHON (UK National Register of Archives), análogo al Censo-Guía de Archivos Españoles e Iberoamericanos, si bien es único y lo mantiene The National Archives, requiere un instrumento de consulta (directorio, registro, base de datos, etc.) y su utilización en el marco de un texto no es natural. En consecuencia, también tendría un menor uso. Presenta, además, el problema de que ARCHON no recoge los repositorios de instituciones con material impreso por lo que en un futuro no sería extensible a estos materiales.

Aunque el Informe analiza otras formas de cita como URL, que cada vez estarán más extendidas, no termina abogando por ellas, aun sabiendo que en un futuro próximo se deberá modificar el modelo de cita propuesto para dar cabida a los dominios, URL y URI de las instituciones de memoria. 

Las recomendaciones de cita de los propios archivos nos dan una idea de la dificultad de plantear un análisis de citas posterior:

  • Archivo General de Simancas, Registro del Sello de Corte, Sign. RGS,LEG,149310,6. 1493, octubre, 24. Barcelona. Acceso en línea en http://pares.mcu.es (DD/MM/AAAA).3
     
  • The National Archives (TNA): C 139 Chancery: Inquisitions Post Mortem, Series 1, Henry VI.4

Desde luego, los autores son conscientes de los puntos flacos de las opciones, por lo que el intento de racionalizar un modelo de cita de archivos hay que verlo en el interés que tiene la misma propuesta, pero las concreciones parecen muy poco convenientes, especialmente si tenemos en cuenta la parte del mundo que no es el Reino Unido. De todos los requisitos, el más valorado en el Informe es la facilidad de su uso, pues se considera que el riesgo más grave para una propuesta de este estilo será el grado de su aplicación. De poco valdrá cualquier código si para quienes tienen que utilizarlo es una complicación añadida a la tarea de escribir. De sobra sabemos que un gran porcentaje del tiempo que se lleva un artículo o una comunicación está en citar conforme al modelo Chicago, al MLA, al de Harvard o a cualquier otro. 

Limitaciones de la propuesta
El Informe final no esconde otras restricciones o limitaciones de la propuesta. La primera es que se centra en las «colecciones únicas y distintas», lo cual es una forma de acotar el problema a resolver, empezando por una parte muy concreta de los repositorios, aunque con un enorme volumen de información, los que contienen colecciones únicas y distintas (léase mayoritariamente archivos). Como se ha mencionado, la cita de repositorios que contengan materiales reproducidos, como es el caso de las colecciones bibliográficas o de los archivos con agrupaciones de materiales impresos, plantearía el problema de que la cita no sería unívoca. Es decir, referirse a un catálogo bibliográfico para citar un material reproducido en una edición con una tirada de miles de ejemplares y susceptible de estar presente en numerosas colecciones no podría dar lugar a un análisis claro del uso de ese repositorio sino, todo lo más, el de un documento o material concreto. Obviamente, se reduce la amplitud del problema, en un intento de darle una solución viable, acotándolo a las colecciones con documentos únicos y distintos. 

Tampoco plantea el Informe la forma de cita que debería usarse para documentos digitales o digitalizados que se han consultado a través de un servicio de agregación de metadatos. Este es el caso de documentos únicos que pueden estar presentes en distintas plataformas como Europeana o el Portal de Archivos Europeo. O, por seguir con el foco en el Reino Unido, The Archives Hub o data.gov.uk.

Simplificar el problema, limitando su ámbito es una forma de aproximarse a su resolución, sin embargo, en mi opinión, deja tantas cuestiones fuera que pienso que será difícil que esta propuesta llegue a buen fin.

Así pues, la primera limitación del modelo de cita que se plantea es su uso para colecciones con materiales únicos, léase mayoritariamente archivos. La segunda limitación es que el modelo de cita tendrá que ser utilizado voluntariamente por los investigadores de una forma sencilla que no requiera la consulta adicional de directorios, repertorios o listados donde consultar los códigos a utilizar para estas citas. Por ello, el código para citar debería ser fácil de construir sin necesidad de utilizar ningún repertorio, listado, relación, etc., y debería ocupar poco para que no se extralimitaran los límites de espacio que habitualmente marcan los editores.

En algún momento el Informe hace un análisis de las herramientas de Google Scholar y las de JSTOR para investigadores para proponer el desarrollo de una herramienta de captura de citas. 

Como he dicho antes, tengo también cierto escepticismo de que esta nueva herramienta que se propone desarrollar sea capaz de mejorar lo que ya está disponible en Google Scholar y JSTOR. Yo habría abogado, en lugar de hacer una cosa nueva, por proponer mejoras a las herramientas que ya están desarrolladas. Seguramente, eso es porque yo soy un reformista y no un revolucionario. 

Citation Capture: Recomendaciones
En cualquier caso, hay que fijarse en las otras recomendaciones de este Informe dirigidas a los socios del proyecto y que tienen que ver con la puesta en práctica del modelo de cita que finalmente se proponga: 

  1. Una página web amigable con una guía centralizada del uso del modelo de cita para archiveros y académicos que contribuya a consolidar su uso.
     
  2. Periodo de consulta para valorar hasta qué punto los equipos profesionales de los repositorios tienen el conocimiento y la pericia necesaria para mejorar las prácticas de cita y de captura de citas. No puedo resistirme a copiar este párrafo que transmite de forma inmejorable el estilo de todo el Informe: «This consultation process would focus on identifying clear strategies to successfully embed best practice within these institutions».
     
  3.  Aumentar el conocimiento y la conciencia por medio de una amplia campaña pública entre los usuarios potenciales del modelo de cita: académicos, investigadores, editores, instituciones educativas y asociaciones profesionales. 

Por resumir, a la campaña de publicidad se le deben añadir una serie de guías de buenas prácticas sobre cómo adoptar el modelo en los distintos repositorios y relacionarlos con otras guías de buenas prácticas nacionales. Por otro lado, hay que proporcionar al personal de los repositorios las herramientas y la formación para la actualización de su pericia. El Informe dice que eso es clave, y tiene razón, que no es fácil asegurar que los repositorios pequeños vayan a tener capacidad técnica para proporcionar esas guías de usuario, así como reunir y analizar datos de citas capturadas. 

El Informe tiene también toda la razón en otro punto, cuando se menciona el interés de los plug-ins de software de referencias como EndNote u otros para esa minoría, pero significativa, de académicos que utilizan esas plataformas. Y lo que me parece ya casi un brindis al sol es concitar el apoyo de los editores. Como muy bien dice el Informe es un punto crucial para determinar las prácticas de cita dentro de las publicaciones académicas. Lo que no queda nada claro es cómo se va a convencer a esos editores que están muy acostumbrados a sus rutinas (a no ser, claro, que se les pague). 

La última recomendación agranda mi escepticismo puesto que se propone hacer una extensa campaña de publicidad para hacer hincapié en la utilidad del proyecto de Citation Capture. Es decir, hablando en cristiano, hay que convencer a los posibles usuarios, es decir, a los académicos, a los editores y a los repositorios de las bondades del modelo y del proyecto, cosa que me parece muy difícil. A pesar de todo, creo que es en este punto, en crear un modelo de cita normalizado que permita el análisis de citas de los repositorios, utilizado en su más amplio sentido, donde está el interés del Informe final y del proyecto Citation Capture.

1. Debe tenerse en cuenta que en el contexto de este Informe el término repositorio tiene el significado de archivo como entidad que conserva documentación, aunque puede adoptar otros significados a lo largo del documento según el contexto. 
2. El ARCHON directory lo publican The National Archives, recoge los archivos del Reino Unido y algunos internacionales. 
3. Notas de PARES 12: Solicitar copias de imágenes y Citar documentos. 3 de febrero de 2014 a las 0:59.
4. Citing documents in The National Archives.

Anna Villarroya
Profesora de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Revistas culturales: realidad y perspectivas (2018). Realización del informe: ICC Consultors. Madrid: Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). 85 p. Disponible en: <http://revistasculturales.com/cat_pdf/RC_RealidadYPerspectiva_2018.pdf>. [Consulta: 24/03/2019].

A finales de 2018 se publicó el informe Revistas culturales: realidad y perspectivas, encargado por la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y realizado por ICC Consultors, empresa catalana de consultoría en los ámbitos de la cultura, la educación y otras políticas sociales.

ARCE nació en el año 1983 por iniciativa de los propios editores de revistas culturales con el objetivo de poner en común los recursos e instrumentos necesarios para la promoción de estos proyectos culturales y empresariales. Entre las iniciativas que la asociación lleva a cabo destaca la elaboración de estudios e informes sobre el sector de la edición de las revistas culturales en España. Este último estudio trata de la realidad del sector y de las perspectivas de futuro, una línea ya iniciada en los años 2007 y 2010.

Con este objetivo, el trabajo se estructura en diez capítulos: el primero presenta el perfil de las revistas; el segundo, el de los agentes editores; el tercero, el de la distribución y la comercialización; el cuarto se centra en las suscripciones; el quinto, en la publicitad; el sexto, en el ámbito digital; el séptimo, en la gestión de las revistas culturales; el octavo recoge las conclusiones; el noveno, el perfil de la revista cultural y el último capítulo se dedica a la metodología.

Se trata, pues, de un estudio exhaustivo sobre el sector de las revistas culturales en España que ofrece una buena radiografía, y permite, además, la comparativa con los estudios previos referidos a los años 2007 y 2010.

El repaso a los diferentes capítulos muestra, en cuanto al perfil de las revistas, un predominio de las fundadas en los años ochenta y noventa del siglo pasado (63 %), de temáticas relacionadas con el Pensamiento, la Filosofía y la Historia (36 %), así como las Artes (24 %), localizadas en la Comunidad de Madrid (68 %), de periodicidad trimestral (29 %) y mensual (24 %), con una tirada media inferior a 5.000 ejemplares (88 %), un número promedio de páginas de 134, un precio inferior a los 10 euros (57 %), con edición íntegra en español (85 %) y un precio de suscripción inferior a los 60 euros (72 %).

El análisis del perfil de los agentes editores muestra un predominio de entidades mercantiles (64 %), siendo la sociedad limitada el perfil más frecuente en 2017 (con un 47 % de las empresas). Se observa también cómo las entidades editoras tienden a diversificar sus campos de actividad, con un predominio de la edición de libros (70 %) y la organización de actos (65 %). Las ventas y las suscripciones suponen más de la mitad (51 %) de los ingresos, y la publicidad, el 17 %. En cuanto a la facturación, el 80 % de las revistas facturan menos de 200.000 euros y son las revistas de los ámbitos de la Arquitectura, el Urbanismo y el Diseño el grupo con una facturación promedio más alta (próxima a los 500.000 euros), seguidas de las de Crítica de la cultura (con 281.250 euros). Por lo que respecta a los gastos, las dos partidas principales son la de producción (33 %) y la de personal (29 %). El personal propio asociado a las revistas llega al 62 %.

En cuanto a la distribución, el 84 % se realiza en el conjunto del Estado, siendo la venta directa y las suscripciones, así como las librerías (56 %), los principales canales de comercialización.

El análisis detallado de las principales fuentes de ingresos ha mostrado, por una parte, el papel predominante de las suscripciones como principal fuente de ingresos de las revistas (33 %), con una mayor frecuencia de suscripciones particulares (38 %) y de bibliotecas e instituciones (38 %). El 77 % de las suscripciones proceden de España, un 9 % de Europa y un 11 % de América. Por otra parte, la publicidad, con un peso del 17 % del total de ingresos, ha experimentado una evolución negativa respecto al año 2007, en que esta representaba el 30 % de los ingresos. Las tres fuentes principales de publicidad, con pesos próximos al 25 %, son las relativas al área de especialización de la propia revista, las de carácter institucional y las vinculadas a sectores relacionados con el libro.

Las revistas culturales se han adaptado de manera generalizada a la nueva era digital, con más del 95 % de las revistas con presencia en Internet y en una o en las dos redes de mayor relevancia para el sector (Facebook y Twitter). En cuanto al modelo de negocio, el 70 % ofrece la posibilidad de venta electrónica, aunque solo en un 12 % de los casos la cifra de negocio que se genera a través de Internet es superior al 30 % del total de ventas, siendo en el 72 % de los casos inferior al 15 %.

A pesar de la diversidad y riqueza de las revistas culturales agrupadas en ARCE, el trabajo concluye con una fotografía del que sería el perfil mayoritario de las revistas culturales españolas, y que reproducimos a continuación:

Temática: Pensamiento/Filosofía/Historia
Periodicidad: Trimestral
Impresión: Color
Formato: Papel y digital
Tirada promedio: 5.000 ejemplares
Número promedio de páginas: 134
P.V.P.: 10 €
Distribución: Nacional e internacional
Canal de difusión principal: Suscripciones
Otras actividades de la entidad editora: Edición de libros
Presencia en Internet: Página web
Redes sociales: Facebook y Twitter
Tipo de entidad editora: Sociedad limitada

El estudio proporciona, pues, una información muy valiosa, como es el conocimiento del perfil de las revistas culturales en España. La toma de decisiones en cuanto a los retos de futuro pasa siempre por el conocimiento de uno mismo, así como del resto de agentes con los que uno se relaciona. En este sentido, este informe complementa uno de previo, reseñado en el Blog de l’Escola de Llibreria, sobre el perfil del lector de revistas culturales. Este último daba pistas sobre los retos a los que tenían que hacer frente los editores de revistas culturales. Por una parte, el entorno digital y, con él, la gestión de nuevos hábitos y prácticas de lectura y de participación cultural, en general, así como cambios en los modelos de negocio tradicionales y, por lo tanto, en las fuentes de financiación, la gestión de los recursos humanos y en las estrategias de las entidades propietarias. Por otra parte, la crisis económica que ha puesto en peligro el futuro de algunas de estas revistas, nacidas como proyectos culturales personales, lejanas de una lógica empresarial.

Siguiendo las recomendaciones del anterior informe, el año 2018, más del 95 % de las revistas tenían presencia en Internet, así como en las redes sociales, y el 70 % ofrecían la posibilidad de venta electrónica. Al igual que en otros sectores culturales vinculados, como el del libro, la cifra de negocio procedente del modelo digital, es todavía minoritaria, aunque habrá que esperar unos años para ver cuál es su evolución futura.

Por último, me complace comentar la inclusión en el informe de dos miradas expertas, la de Antón Castro y Carme Fenoll, que contribuyen a realizar un dibujo más preciso de la realidad y del futuro de las revistas culturales, poniendo en valor su contribución al mundo de la cultura y dando también ideas muy interesantes que aumenten su visibilidad y, por lo tanto, sus lectores potenciales.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

Ángel Borrego
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Research Libraries UK 2019 Conference. Reshaping scholarship: transformation, innovation and cultural change. London, 20-22 March 2019. Disponible en: <http://rlukconference.com>. [Consulta: 24/03/2019].

Los días 20, 21 y 22 de marzo se celebró en Londres el congreso anual del RLUK (Research Libraries UK), la asociación de bibliotecas universitarias y de investigación británicas que agrupa a 37 instituciones. El objetivo era abordar cómo los cambios en la investigación afectan las expectativas de los investigadores sobre las colecciones y los servicios bibliotecarios y cómo estos pueden responder a las nuevas necesidades de los académicos.

En esta reseña resumiremos brevemente el contenido de las sucesivas sesiones. El lector interesado podrá consultar próximamente los vídeos de las presentaciones en la página web del congreso, donde también están disponibles los de las cuatro últimas ediciones.

La conferencia inaugural corrió a cargo de Tim Hitchcock, historiador de la Universidad de Sussex que ha desarrollado diversos proyectos en humanidades digitales, especialmente de mapeado de términos en grandes colecciones documentales, incluyendo el catálogo de su Universidad. En su opinión, este tipo de proyectos ofrecen una visión panorámica de las características de las colecciones bibliotecarias y de sus contenidos, una visión global que se ha perdido ahora que el acceso a la información es digital.

A continuación, las presidentas de las asociaciones de bibliotecas de investigación de Estados Unidos (ARL), Canadá (CARL), Australia (CAUL) y Europa (LIBER) presentaron los planes estratégicos de sus organizaciones. Cabe destacar que las cuatro presidentas son mujeres que parecen haber roto el techo de cristal que limitaba su ascenso a puestos de responsabilidad a pesar de su elevada presencia en la profesión.

El siguiente panel presentó tres experiencias de apoyo a la investigación: el laboratorio de humanidades digitales de la Universidad de Cambridge; el desarrollo de un estudio en la Universidad de Calgary para identificar las necesidades de los investigadores y desarrollar una docena de proyectos en colaboración con ellos ―el título de esta reseña está tomado del utilizado por Tom Hickerson para esta presentación―; y la perspectiva ―pesimista― sobre el papel de las bibliotecas de investigación en 2030 ofrecida por un representante de la British Library. En síntesis, los cambios vienen dados no sólo por el acceso remoto a la información, sino por la creciente interdisciplinariedad de la investigación que invita a romper la tradicional estructura disciplinaria de las bibliotecas para organizarse en torno a procesos (docencia, investigación, divulgación…). El peso de las humanidades digitales en muchos proyectos viene a responder a la carencia de infraestructuras en estas disciplinas, a diferencia de lo que ocurre en campos como la genética. La primera jornada del congreso finalizó con una charla de Charles Kriel, asesor del Parlamento británico sobre desinformación y noticias falsas.

El segundo día comenzó con una conferencia sobre el papel de las bibliotecas como un espacio neutral a partir de una experiencia de censura de obras de arte en la biblioteca de la Universidad de Ciudad del Cabo en un contexto de movilizaciones estudiantiles. El siguiente panel combinó tres presentaciones: un proyecto de digitalización colaborativa entre tres instituciones que puso de manifiesto la necesidad de disponer de datos que permitan detectar solapamientos entre las colecciones para optimizar recursos; un detallado análisis de la colección de la London School of Economics que ha permitido tomar decisiones sobre la retención y expurgo de materiales; y un estudio de los usuarios ―y no usuarios― de la British Library que identificó como principales prioridades el acceso a Internet y la disponibilidad de un espacio neutral donde trabajar.

La sesión de tarde incluyó dos actividades paralelas sobre la neutralidad de las bibliotecas y el trabajo desarrollado por los grupos existentes dentro del RLUK. Dos de los tres grupos existentes se han creado en los últimos tres años y sus temáticas revelan las prioridades en la asociación: colecciones especiales y digital scholarship.

El panel final del segundo día estuvo dedicado a la ciencia abierta. Incluyó presentaciones sobre la estrategia de la Universidad de Lancaster para acercar la ciencia abierta a los investigadores a través de encuentros en pequeños grupos; la creciente actividad editora de las bibliotecas universitarias y la necesidad de dar más visibilidad a las monografías en acceso abierto que publican; y la creciente presencia de servicios de apoyo a la investigación en bibliotecas universitarias, con una elevada heterogeneidad en términos de denominación del servicio, puestos de trabajo de las personas que los desarrollan o actividades que priorizan.

El tercer y último día del congreso comenzó con una sesión dedicada a la gestión de datos de investigación. Se ofrecieron los resultados de un estudio que muestra una creciente madurez de estos servicios en bibliotecas universitarias de siete países, si bien se siguen centrando en tareas de asesoramiento más que en apoyo técnico y se detecta una falta de formación. La segunda presentación abordó el papel de las bibliotecas en la gestión del software para la investigación empleado por los académicos. Y, finalmente, se presentó un proyecto que intenta aplicar técnicas de blockchain para obtener datos fiables, comparables y auditables de descargas de artículos científicos. El objetivo sería promover el uso de estos datos en procesos de evaluación de la investigación, animando a los investigadores a publicar en acceso abierto para incrementar la consulta de sus publicaciones.

A continuación, se celebraron cuatro talleres paralelos sobre la promoción de la ciencia abierta, el impacto de la inteligencia artificial sobre la dirección de bibliotecas universitarias, las últimas transformaciones en el ámbito de la comunicación científica y la gestión colaborativa de colecciones. El congreso concluyó con una conferencia sobre humanidades digitales.

El acceso remoto a la información ha alejado a estudiantes y académicos de las bibliotecas universitarias durante los últimos años. Los estudiantes están volviendo en la medida en que muchas bibliotecas se han adaptado a sus necesidades ofreciéndoles espacios de trabajo colaborativos que los alumnos valoran positivamente. El regreso de los investigadores, sin embargo, plantea más dificultades por cuanto su alejamiento no obedece únicamente a la facilidad en el acceso virtual a la información, sino a las nuevas metodologías de trabajo que plantean nuevas demandas que a menudo no coinciden con la oferta de servicios de las bibliotecas. Parece necesario romper con la idea de silos temáticos para ofrecer nuevos servicios acordes con los procesos en que se ven involucrados los académicos. En este sentido, destaca el auge de las humanidades digitales donde muchas bibliotecas parecen haber encontrado una oportunidad para ofrecer un servicio a académicos que, en estas disciplinas, no disponen de las infraestructuras existentes en ciencias experimentales o de la salud.

Santi Balagué
Jefe del Equipament GEPA
Àrea de Biblioteques, Informació i Documentació - CBUC
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)
Twitter: @clascamoll

Stubbs, Theo (2018). An extension of UKRR into low-use monographs: does appetite exist? [London]: UK Research Reserve. 75 p. Disponible en: 
<https://www.ukrr.ac.uk/resources/fullmonographsreport.pdf>. [Consulta: 12/03/2019].

Ya sea como frase o como metodología, la gestión cooperativa de las colecciones está bien establecida en el léxico bibliotecario. Hay muchos proyectos e iniciativas que han investigado e implementado modelos de cooperación, en nuestro entorno geográficamente más próximo y en el resto del mundo. Dentro del ámbito de la educación superior una de las últimas y más exitosas iniciativas es la UKRR (UK Research Reserve), el proyecto de colaboración entre las bibliotecas universitarias y de investigación británicas y la British Library, que coordina de manera sistemática la gestión de las revistas de investigación impresas de bajo uso. Con el paso de los años, tanto los miembros de la UKRR como otros de la amplia comunidad de la enseñanza superior se fueron planteando la UK Research Reserve como un esquema visible y exitoso para otros tipos de material y, en particular, las monografías. Con todo, hay que tener en cuenta que la UKRR no tenía ni el mandato, ni los recursos ni la capacitad para encargarse de la gestión de las monografías. 

Vale la pena traer a colación un botón, como muestra del establecimiento de las metodologías para la gestión cooperativa de las monografías. A finales de 2017, en este mismo blok reseñábamos el informe Strength feasibility study on monographs, de la consultoría Information Power que planteaba si el modelo de la UKRR se podría utilizar para gestionar los fondos de monografías del Reino Unido, a modo de un UKRR-Monographs. Este nuevo estudio que os presentamos se llevó a cabo, pues, apenas un año después, teniendo en cuenta la conclusión a la que llegaba Information Power, respecto a la importancia del ahorro de espacio en las bibliotecas, y situándolo en un contexto en el que parece que el número de títulos duplicados en el consorcio RLUK (Research Libraries UK) es relativamente bajo. En esta dirección vale la pena leer el estudio hecho en White Rose Libraries (WRL –Universitats de Leeds, Sheffield y York–) en 2017, que concluyó que la duplicación de fondos entre las colecciones de sus bibliotecas era muy inferior a aquello que inicialmente se habría supuesto. 

Durante los meses de junio y julio de 2018, trabajando en nombre de la UKRR, el autor (Theo Stubbs, bibliotecario en el Imperial College London) encuestó responsables de bibliotecas universitarias sobre las prácticas y actitudes hacia una gestión cooperativa de monografías. El trabajo quería averiguar si dentro de la mencionada comunidad había suficiente interés y necesidad para una extensión de la UKRR hacia monografías, cuáles serían los beneficios que se esperarían de este proyecto, y si el concepto de la rareza es habitual (sugerido por primera vez por Malpas y Lavoie en 2016, en el estudio Strength in numbers: the Research Libraries UK (RLUK) collective collection, también reseñado en este blok), aplicado a las colecciones de investigación del Reino Unido, comenzaba a ser aceptado por toda la comunidad. El informe explica las conclusiones de la encuesta y las utiliza para hacer algunas recomendaciones sobre la posible forma de un UKRR para monografías, así como para recomendar algunos de los trabajos previos necesarios. 

Theo Stubbs presenta los resultados obtenidos en diez temas, con el interés añadido que en cada sección hay un párrafo sobre la University of York, que actuó como estudio de caso de las necesidades de espacio que afectan a una universidad en concreto y de su actitud hacia soluciones cooperativas al respecto.

  • Las encuestas se repartieron entre los responsables de las bibliotecas miembros del RLUK formado por bibliotecas universitarias y de investigación del Reino Unido y de Irlanda, así como otras bibliotecas no RLUK. Respondieron 25 bibliotecas RLUK y 17 bibliotecas no RLUK, por un total de 42 respuestas. 
     
  • Una gran mayoría (el 83 %) de las bibliotecas ya utilizan almacenes de acceso cerrado. Una ligera mayoría de los encuestados sirven artículos desde los depósitos en menos de 24 horas y 12 instituciones lo hacen entre 24 y 72 horas (en línea con los plazos de entrega del préstamo interbibliotecario de la British Library).
     
  • Por lo que respecta a la duplicación de fondos entre las colecciones de las instituciones, el 67 % de los encuestados acepta la idea de que la rareza es habitual, pero también se apunta que hay que profundizar en comprobar esta hipótesis. Las instituciones ya han comenzado a hacer trabajos sobre la duplicación de colecciones pero, a menudo, todavía a pequeña escala y solo en etapas iniciales.
     
  • Sobre el interés en posibles modelos para un UKRR-M, tanto en las bibliotecas de la RLUK como las no RLUK hay porcentajes de interés similar en cada uno de los modelos propuestos en la encuesta, con cerca de dos tercios en cada caso que indican un interés o un interés elevado. Se destaca la necesidad de mejora de los datos bibliográficos, lo que convierte este aspecto en un tema crucial para el planteamiento de cualquier UKRR para monografías.
     
  • En torno a los beneficios que se considera que podrían conseguirse con el desarrollo de un UKRR-M, hay un grupo de 6 ventajas que más de 30 de los encuestados consideran importantes y que deberían ser innegociables. Se trata de la colaboración por el bien común (88 %), la mejora del préstamo interbibliotecario (83 %), otros usos de los espacios de las bibliotecas (83 %), la mejora de los datos de los fondos (81 %), la posibilidad de acceder a colecciones mayores (79 %) y la mejora de las prácticas de conservación (74 %).
     
  • En relación a los posibles costes económicos de un UKRR-M, la mayoría de los encuestados (74 %) solo mostraban una predisposición condicional a pagar los gastos. Justo es decir, por otra parte, que muchas bibliotecas indicaban que estarían dispuestas a pagar determinados tipos de costes.
     
  • Una ligera mayoría de bibliotecas (el 52 %) contaría con el apoyo de la dirección de la institución, aunque el apoyo es más evidente entre las bibliotecas del RLUK (llega al 68 %). Las bibliotecas indicaron que existía mucha información que había que dar a conocer a sus respectivas comunidades, entre otras: costes, compromisos, objetivos y beneficios.
     
  • Los procesos de expurgo son extremadamente complejos. La encuesta examinaba los tipos de retirada de fondos a lo largo de diferentes períodos de años de publicación. Aunque evidentemente este no es el único criterio que se utiliza, es un indicador útil para considerar lo que es probable que se envíe o no a una colección compartida o a un almacenaje compartido. Se observa que en estos procesos habría que mejorar la comprobación de la existencia o no de copias en el conjunto de bibliotecas.
     
  • La comprobación de la existencia de posibles copias electrónicas (subrogaciones digitales, tipo la biblioteca digital HathiTrust) de los fondos de monografías candidatos se hace en una ligera mayoría de los casos (52 %) con una mayor proporción de las bibliotecas del RLUK (el 68 %).
     
  • Finalmente, la encuesta detecta que en la mayoría de instituciones del Reino Unido hay problemas importantes con la calidad de los datos de los registros de fondos.

En el turno de las recomendaciones para la preparación de un UKRR-M, hay que hacer referencia a la National Bibliographic Knowledgebase (NBK, todavía en fase de pruebas) que, además de ayudar a los usuarios a encontrar los recursos disponibles de manera más eficaz, también debe aumentar la capacidad de las bibliotecas para gestionar y desarrollar sus colecciones de manera más eficiente. La NBK es una pieza fundamental sobre la que construir la gestión cooperativa de las colecciones y se espera que, con los datos optimizados que debe tener, podrá disponerse de mejores registros bibliográficos. 

Nota: Theo Stubbs es el autor de la fotografía que ilustra la reseña, el nuevo almacén de la University of Cambridge.

Carme Galve Montore
Directora de la Biblioteca Jaume Fuster
Biblioteques de Barcelona

Chartier, Roger (2018). Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro. Bogotá: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). 48 p. (Breves). ISBN 978-958-671-217-0. Disponible en: <https://cerlalc.org/publicaciones/bibliotecas-y-librerias-entre-herencias-y-futuro/>. [Consulta: 09/02/2019]. 

Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro es un breve ensayo sobre los desafíos que los libreros y los bibliotecarios afrontan en la transformación digital de la sociedad. A pesar del profundo cambio, estos profesionales han sido agentes clave en la construcción del mercado y el consumo editorial y, por tanto, las consecuencias de la irrupción de los soportes digitales no suponen la primera gran mutación que experimentan. 

Para apoyar esta afirmación, el autor comienza el discurso refiriéndose a la etimología moderna de los términos «librero» y «bibliotecario» y relata cómo han ido variando sus perfiles y sus funciones profesionales desde la Época Moderna (siglo XVI) hasta la actualidad. En definitiva, una diacronía marcada por dos paradojas: mientras que los libreros deben superar el binomio capitalismo-proteccionismo, los bibliotecarios abordan el equilibrio entre la preservación, la selección y la difusión. 

Con la consolidación de la imprenta, los libreros son los grandes difusores del conocimiento en los siglos XVI-XVII, lo que suscita no pocos recelos: desde las acusaciones de difusión de copias fraudulentas a espaldas de los autores, al desprestigio por parte de intelectuales que ven en la circulación de documentos la desvirtuación del sentido de los textos. El siglo XIX supone una verdadera convulsión en el mundo lector y editorial: se separan los roles de los libreros y editores, se multiplican las maneras de leer (en voz baja o en la intimidad de la habitación), aumentan los perfiles de lectores (con el acceso femenino, infantil y de clases populares) y se incrementan las modalidades comerciales para dar respuesta al desarrollo de la alfabetización de la sociedad, por ejemplo, con el acceso a los documentos mediante las subscripciones.

Actualmente, los libreros deben enfrentarse a la concentración de los puntos de venta, y consecuentemente, a la inminente desaparición de librerías, a la competitividad de gigantes de la distribución, la reducción de las tiradas editoriales, la impresión bajo demanda y un consumo editorial que pierde lectores o, como mínimo, grandes lectores.

En cuanto a la etimología del concepto moderno de «biblioteca», emergen rápidamente tres significados: el espacio, la selección de textos y la obra intelectual que da noticia bibliográfica de estos textos. Además, la biblioteca tiene una fuerte carga simbólica de bien común, en contraposición a la librería, de cariz más privado. Continuando con la evolución histórica de las bibliotecas, su transcurso ha sido configurado por la continua apelación a la exhaustividad, la selección de contenidos y el acceso de los usuarios a estos contenidos.

Por ahora, aunque la revolución digital parezca que augure el fin de las bibliotecas por la (teórica) facilidad de acceso total al conocimiento, estos servicios tienen la gran oportunidad de poner en valor la materialidad del libro. Una materialidad que nos proporciona una información de contexto que permite profundizar en los mensajes eminentemente discursivos de los textos. Recordemos que una constante de la obra de Chartier es la invocación de dos procesos en la lectura que se producen simultáneamente: la literalidad del texto, entendida como la descodificación del mensaje, y la legibilidad, es decir, toda aquella información coyuntural del soporte y las prácticas en la apropiación del mensaje que hace el lector.   

En segundo término, vale la pena señalar el potencial formador que tienen los bibliotecarios en la apropiación que hacen los lectores de los nuevos soportes textuales, así como en la selección de contenidos en un entorno de crecimiento exponencial de información.

A modo de conclusión, como ámbitos de crecimiento y evolución comunes a ambas profesiones, se apuntan cuáles son las tres razones por las que las librerías y las bibliotecas pervivirán en la era digital: en primer lugar, son lugares que permiten la relación física y material con el libro. Un soporte perdurable que, a pesar de la aparente sencillez, resulta sofisticado vistas las múltiples formas de uso.

El segundo argumento es la gran labor de selección y prescripción que hacen los libreros y los bibliotecarios, que orientan a los lectores entre la gran oferta editorial.

Finalmente, tanto librerías como bibliotecas se convierten en valiosos espacios públicos de socialización de la palabra, es decir, lugares de intercambio donde hay creación artística, preservación de la memoria colectiva, diversas prácticas de lectura y, en definitiva, transformación de información en conocimiento a fin de crear ciudadanos con espíritu crítico.

Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro es un pequeña muestra de los temas recurrentes de Roger Chartier que son, de entre otros, la doble naturaleza del soporte libro, el valor de los espacios en la circulación de los textos y las diferentes disrupciones que ha experimentado el mundo de la lectura a lo largo del tiempo. La obra es interesante e invita a internarnos en conceptos, ahora bien, lo más relevante es su aportación crítica a la revolución digital dado que, gracias a su visión de historiador, relativiza éxitos (y fracasos) de los soportes digitales defendiendo la convivencia de los soportes y la plena vigencia de un soporte tan complejo y versátil como es el libro. 

Roger Chartier es uno de los grandes referentes en el campo de la historia cultural y la historia de la lectura y el libro, y es el principal representante de la cuarta generación de la corriente historiográfica de la escuela de los Annales. Ha ejercido la docencia en el prestigioso Collège de France (2006-2016), fue jefe de estudios del École des Hautes Études en Sciences Sociales (1984-2006) y se convierte en gran colega del influyente sociólogo Pierre Bourdieu (véase la gran dialéctica que se establece entre ambos en la obra El sociólogo y el historiador, publicada en Madrid por Abada en 2011). 

Entre otros reconocimientos ha recibido el Annual Award de la American Printing History Association (1990) o el Prix Gobert de la Académie Française (1992).

Sus obras más destacadas son Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna (Alianza, 1993), Las revoluciones de la cultura escrita (Gedisa, 2018)1, La historia o la lectura del tiempo (Gedisa, 2007) así como la coedición, junto con Guglielmo Cavallo, de la esencial Historia de la lectura en el mundo occidental (Taurus, 2011), ensayo de cabecera para entender los habitus de los lectores de las sociedades occidentales.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

1 Puede verse una reseña aquí (N. de la R.) 

Fernanda Peset
Instituto Universitario de Matemática Pura y Aplicada, Universitat Politècnica de València
 
Christian Vidal Cabo
Colaborador de la Cátedra de Transparencia y Gestión de Datos, Universitat Politècnica de València
 
Fernanda Garzón-Farinós
Directora Máster Universitario en Cuidados de Enfermería en Diálisis y Trasplante Renal, Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir»
 
Pablo Lara Navarra
Profesor Agregado de los Estudios de Información y Comunicación, Universitat Oberta de Catalunya
 
Antonia Ferrer-Sapena
Instituto Universitario de Matemática Pura y Aplicada, Universitat Politècnica de València

Allen, Robert; Hartland, David (2018). FAIR in practice: Jisc report on the Findable Accessible Interoperable and Reuseable Data Principles. Bristol: Jisc. 79 p. Disponible en: <https://zenodo.org/record/1245568#.XIo7daBCfcs>. [Consulta: 13/03/2019].

Empecemos por el principio. Se ha hablado mucho últimamente de los principios FAIR (findable, accessible, interoperable and reusable). Desde que F1000 los lanzó formalmente en 2016 se quieren impulsar como una capa que atraviese a cualquier tipo de datos. Se supone que pueden ser aplicados a todos, pero especialmente a los de investigación, donde la heterogeneidad impone una necesaria estandarización. Pero los principios FAIR no indicaban exactamente cómo implantarlos. Y como se suele decir, el papel lo aguanta todo, pero ¿qué ocurre en la práctica, en la realidad de las instituciones? En este informe veremos qué ha averiguado el JISC (Joint Information Systems Committee) al respecto: cómo se han implantado estos principios en el ambiente académico del Reino Unido. 

Con una metodología muy variada que incluye entrevistas, grupos de trabajo y revisión de web, se busca conocer cuánto se entienden estos principios, su presencia en las políticas y recursos de apoyo institucionales, las barreras y beneficios de la implementación de los principios FAIR, recopilar ejemplos y cuáles son las diferencias entre disciplinas. 

Los autores estructuran sus resultados a través de los aspectos recogidos según el método PEST, esto es, los factores políticos, económicos, sociales y técnicos que afectan al ecosistema de datos. Lo cierto es que no es trivial conseguir organizar el conocimiento que obtienen de diferentes actores (gestores, investigadores, financiadores y editores científicos) y de diferentes disciplinas (ciencias biológicas, humanidades digitales, química y ciencias sociales). Como puede imaginar cualquiera que haya tenido contacto con la gestión de datos de investigación, ordenar el caos es una tarea hercúlea, que solventan gracias a este tipo de metodología y a los ricos apéndices que también incluye el informe. 

El informe reconoce la limitación que supone la circunscripción a las instituciones del Reino Unido, además de ser una muestra cualitativa pequeña, con unos entrevistados que, al ser escogidos por los grupos de expertos, están bastante alertados de lo que suponen los principios FAIR. Aun así, supone una primera toma de contacto para seguir reflexionando sobre su utilidad. 

Lo primero que hacen constar en los aspectos de política es si se entienden estos principios, cuya intención inicial era convertirse en un marco que pudiera ser utilizado en un escenario tan variado como la investigación. Se evidencia que los principios FAIR funcionan muy bien como marca, como declaración, por lo que han tenido repercusión en los niveles políticos, pero no acaban de estar suficientemente definidos para los investigadores. Para concretar cómo se han implementado en los grupos de investigación y en las instituciones toman como base la definición del programa H2020. Los autores comprueban que ya se estaban cumpliendo sus presupuestos dependiendo de las disciplinas, aunque en función de la cultura de trabajo continúan las reticencias a compartir datos. En suma, detectan la necesidad de contar con prácticas coherentes y métricas para medirlas, como por ejemplo los sellos que promueve DANS (Data Archiving and Networked Services).

Entre los aspectos económicos se confirma que la gestión de los datos se percibe como una carga adicional, que no cuenta en la promoción profesional. Esta falta de incentivos quizá contribuye a la reticencia en todas las disciplinas para seguir los principios FAIR. Así que son los mandatos de los financiadores (Economic and Social Research Council-ESRC y Wellcome Trust) y de las revistas las que impulsan la implantación de los principios FAIR. 

Respecto a los aspectos sociales, el informe resalta que solo se preocupan por reflejar la propiedad de los datos en las licencias quienes tienen responsabilidades de dirección del grupo o están cercanos a departamentos de contratación, difusión, etc. 

Por último, aborda aspectos técnicos, que no tecnológicos, como el uso de estándares o tipos de datos. De nuevo, la variabilidad es preocupante para alcanzar la implementación de los principios FAIR. Sucede especialmente en el aspecto menos seguido en las prácticas investigadoras, la «I» de interoperabilidad y legibilidad por máquina. Por extensión, ello repercute en la «R», concretamente en la reutilización automática. 

Para finalizar, el estudio ofrece una serie de conclusiones y recomendaciones. 
La primera conclusión es que los principios FAIR son aún muy incipientes, que podrían ser introducidos en el sector de la investigación a través de los jóvenes investigadores, mucho más permeables a nuevas tareas y oportunidades. Uno de los desafíos es atraer a los investigadores, para lo que estamos coleccionando casos de estudio desde el RDA Researcher Engagement Project, coordinado por Marta Teperek. 

  • Recomendación 1. Este informe puede ser utilizado por las instituciones para mejorar la gestión del riesgo y completar la ayuda que ofrecen, pues se aprecia una falta de soporte concreto para cumplir con los principios FAIR, algo que ya exigen algunos financiadores.
     
  • Recomendación 2. Revisar las herramientas que existen desde la perspectiva FAIR de forma que cumplan los principios en todo el ciclo de vida de los datos y capturen los metadatos desde el origen.
     
  • Recomendación 3. Insistir en la importancia de la propiedad de los datos y el papel que las licencias juegan para preservar los derechos de investigadores, financiadores e instituciones.
     
  • Recomendación 4. Identificar y adaptar los casos de estudio existentes para demostrar la validez de los principios FAIR en la práctica.
     
  • Recomendación 5. El informe se refiere solo al Reino Unido y la estructura de su sistema científico; valora la posición del JISC para promocionar los principios FAIR en sus instituciones.
     
  • Recomendación 6. Insiste en la necesidad de contar con métricas claras. No obstante, FAIR son principios, así que se prefiere promocionarlos mediante casos de éxito antes que mediante el cumplimiento estricto de una métrica.
     
  • Recomendación 7. Crear una hoja de ruta que documente los pasos necesarios para incorporar las métricas de los principios FAIR en una institución.

En definitiva, se trata de un informe que pone las bases para avanzar en la implementación de los principios FAIR. Recoger conocimiento sobre su desarrollo práctico con el objetivo de ayudar a la toma de decisiones. Evidencia, una vez más, la falta de incentivos o la cantidad de datos crudos que no se están gestionando, así como la visión de esta gestión como una carga más que como una oportunidad. Para finalizar, no podemos dejar de destacar que gracias a su metodología sistemática y su síntesis impecable puede ser de utilidad a otros países más allá de la Gran Bretaña (y así lo deseamos para guiar los Compromisos de las universidades ante la Open Science (2019). CRUE. 13 p.) 

Jordi Prats Prat
Universitat Politècnica de Catalunya
Iniciativa Digital Politècnica – Servei de Biblioteques, Publicacions i Arxius
@JordiPrats 

Giménez Toledo, Elea; Córdoba Restrepo, Juan Felipe (eds.) (2018). Edición académica y difusión: libro abierto en Iberoamérica. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, Editorial Comares. 254 p. ISBN: 978-958-784-168-8. Disponible en: <https://doi.org/10.12804/th9789587841671>. [Consulta: 11/03/2019]

Los cambios que se están produciendo en los modelos de comunicación académica son, actualmente, uno de los temas centrales en cuanto al futuro de la transmisión del conocimiento en el ámbito científico. Constituyen una buena muestra el abundante número de reseñas que aparecen en este Blok, en el que la edición y publicación de libros en acceso abierto no resulta extraño. 

La publicación de monografías en acceso abierto (principalmente en los ámbitos de las ciencias sociales y las humanidades) es, hoy en día, un aspecto relevante en este contexto. Hablamos de un modelo de publicación no tan elaborado como pueden ser otras formas de publicación (revistas y artículos científicos en acceso abierto) y que requiere superar retos que le son propios, como pueden ser los del tránsito a la edición digital en la edición de libros (todavía no del todo maduro), el establecimiento de canales de difusión propios o la financiación de los costes de edición, superiores a otras formas de publicación. 

A menudo se contrasta la edición de monografías en acceso abierto con la edición de revistas o artículos científicos, pero estas, a pesar de que no se dispone todavía de modelos completamente definidos, disponen ya de una larga trayectoria y experimentación. En el caso de la publicación de monografías en acceso abierto, a pesar de algunas iniciativas relevantes, en muchos casos estamos todavía en pañales.

En este contexto, la visibilidad y el acceso a la producción editorial de las universidades de América Latina es el marco de este trabajo. Contando con el apoyo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLAC) y la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (EULAC), nos encontramos con un estudio que muestra el estado de la publicación de monografías en acceso abierto en el continente a partir de diferentes fuentes, principalmente una encuesta realizada a editoriales universitarias.

El libro se divide en dos partes claramente diferenciadas. En una primera parte, se da una visión global a la publicación de monografías académicas en acceso abierto, haciendo especial mención a los retos que hay que superar para hacerla efectiva. Se trata este de un primer bloque de contenidos que quiere establecer el marco global en el que podemos asociar la publicación de monografías en acceso abierto, contemplando tanto la finalidad de la edición académica, como aspectos legales relacionados con el acceso abierto, su financiación, las políticas impulsadas para su desarrollo o el papel que juegan, o deben jugar, las bibliotecas universitarias en su despliegue. 

Si bien está fuera de duda el fuerte impulso que se está dando en América Latina a la publicación en acceso abierto, la protección de los derechos de los autores suscita todavía dudas en el caso de las monografías y hay que contrastarla con las legislaciones propias de cada país, para generar un clima de confianza a los autores en cuanto al uso de licencias abiertas. Por otra parte (y este es un aspecto que irá apareciendo a lo largo de la obra), no hay todavía un modelo de financiación definido para la edición de estas publicaciones. Los que pueden heredarse de otros tipos de publicaciones (APC,...) son difícilmente aplicables a las monografías. Los costes de la publicación de monografías son mucho más elevados que los que pueden tener, por ejemplo, los artículos de revista y se centran en disciplinas menos subvencionadas que otras. Todo parece indicar que la apuesta más clara y con más apoyo sería la financiación de los costes de edición y publicación mediante recursos institucionales. 

En cuanto al establecimiento de marcos de colaboración, esencial para abordar el reto, el más próximo y evidente sería la participación de las bibliotecas universitarias, precursoras en el impulso del acceso abierto en sus organizaciones, en las diferentes iniciativas. Pero parece que este tampoco se encuentra demasiado desarrollado, más allá del alojamiento de los libros en los repositorios institucionales, cuando efectivamente se hace.

El segundo gran apartado del libro se centra en la descripción del marco propio de la edición de monografías en acceso abierto en el continente. Se trata este del núcleo más atractivo del trabajo, dado que pretende describir el estado actual de su implementación, y dispone como eje central de una encuesta realizada a más de 140 editoriales universitarias, así como de un análisis de sus páginas web.

Un primer aspecto a considerar sería la falta de desarrollo de una estrategia clara en cuanto a la edición de monografías en formato digital por parte de las editoriales universitarias, premisa previa para su publicación en acceso abierto. Los motivos que pueden encontrarse detrás van desde el hábito de uso del formato papel en los ámbitos de las ciencias sociales y humanidades (posible poca demanda del formato digital para estas publicaciones), pasando por los problemas de comercialización (representan un porcentaje muy pobre en cuanto a la financiación de los proyectos) o la falta de políticas y apoyo institucional para su desarrollo. También se observan recelos en los autores por lo que se refiere a la gestión de derechos de autor o, todavía, sobre el cuestionamiento de su calidad respecto a la edición en papel. A pesar de que pueden encontrarse proyectos destacados, estos se centran a menudo en iniciativas para las que no se contempla una rentabilidad económica, pero que son muy relevantes para comunidades concretas.1

En cuanto al establecimiento de marcos de colaboración o la participación en proyectos de carácter internacional, encontramos también un aspecto que hay que desarrollar. En el contexto próximo, la publicación de monografías en formato digital en los repositorios institucionales de las universidades (tradicionalmente gestionados por las bibliotecas universitarias), se encuentra muy próximo a la de la publicación en los propios webs de las editoriales, a pesar de que se constata la falta de presencia en iniciativas globales, como pueden ser OAPEN o DOAB, entre otras. Una excepción podría encontrarse en el proyecto Scielo Livros, pero muy centrado en el ámbito de las ediciones brasileñas.

El análisis de los webs de las editoriales universitarias de América Latina nos aporta algunas incoherencias de datos respecto a la encuesta, que no nos impide obtener una visión global del conjunto. Destaca, no obstante, la falta de información que muestran las editoriales sobre su política editorial, principalmente por las que apuestan por el acceso abierto total o parcialmente, lo que puede profundizar en la desconfianza en el sistema.

Finalmente, encontramos una comparativa entre el estado de la publicación de monografías en acceso abierto en América Latina y en el Estado español. Para elaborar esta comparativa se ha tomado como referencia para la situación en España, por una parte el estudio que publicaron en el año 2018 Ernest Abadal, Candela Ollé y Sílvia Redondo sobre la publicación de monografías en acceso abierto en las universidades españolas,2 y por otra la edición del 2016 del informe Las editoriales universitarias en cifras,3 que elabora periódicamente la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). 

La situación puede considerarse bastante parecida en ambos casos, quizás con un mercado digital más desarrollado en el caso español y con una clara evolución creciente,4 así como una apuesta más clara por parte de la UNE por la edición digital5 y el acceso abierto. Destacaría también un interés creciente por el establecimiento de marcos de colaboración con las bibliotecas universitarias españolas,6 a pesar de que se repite la poca presencia en iniciativas internacionales. 

Se halla un fuerte paralelismo en algunos de los retos a superar en cuanto a la edición de monografías universitarias en acceso abierto, lo que recomienda la lectura del trabajo, no ya para hacerse un marco de cómo evoluciona América Latina, sino también para hacerse un escenario, en algunos aspectos, de los retos que hay que superar también aquí.

1 Valgan como ejemplos las ediciones de la Universidad de La Frontera, o iniciativas como las de la editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
2 Abadal, Ernest; Ollé, Candela; Redondo, Sílvia (2018). «Publicación de monografías en acceso abierto por editoriales universitarias españolas». El profesional de la información, vol. 27, n.º 2, p. 300-311.
3Las editoriales universitarias en cifras (2016). Madrid: Unión de Editoriales Universitarias Españolas. 
4 Los datos que pueden encontrarse en el último informe de la UNE, hecho público a finales del 2018 así lo constatan. 
5 Valga como ejemplo la apuesta por el portal UNEbook, y el interés por participar en él de diferentes asociaciones editoriales latinoamericanas.
6 La UNE y la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN) iniciaron un proyecto de colaboración para impulsar la presencia de la producción de las editoriales universitarias en los repositorios institucionales españoles. El primer resultado ha sido un informe sobre el estado de la cuestión (Incorporación de monografías editadas por las editoriales universitarias en los correspondientes repositorios insitucionales). Esta iniciativa tendrá continuidad a lo largo del año 2019.

Lluís Anglada 
Director del Àrea de Ciència Oberta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

Future of scholarly publishing and scholarly communication: report of the Expert Group to the European Commission (2019). Luxembourg: Publications Office of the European Union. 57 p. ISBN 978-92-79-97238-6. Disponible en: <https://publications.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/464477b3-2559-11e9-8d04-01aa75ed71a1>. [Consulta: 03/03/2019].

La sabiduría popular es bastante universal al afirmar que cuando las cosas van (o más o menos van), mejor no tocarlas o no tocarlas mucho. Si la sabiduría popular es tan unánime en este precepto, ¿por qué el mundo de la investigación se empeña en cambiar de arriba abajo el sistema de la comunicación científica? Pues la respuesta es simple: porque las cosas no van bien.

¿Y qué es lo que va mal o lo que va peor en la comunicación científica? De la lectura del informe, yo llego a la conclusión de que básicamente son dos cosas:

  • el sistema de comunicación científica que no es un bien público, es decir su acceso (el acceso a «leer» sus resultados) está restringido a los pocos que han podido pagar el coste a las revistas
     
  • el sistema de comunicación científica no evoluciona debido a que está sustentando una función que aparece en la segunda mitad del siglo XX y que es la evaluación

El informe que reseñamos ha sido redactado por un conjunto pequeño y selecto de expertos (entre los que se puede destacar Jean-Claude Guédon, Michael Jubba, o Mikael Laakso). Ha sido publicado por la Dirección General para Investigación e Innovación de la Comisión Europea (CE) con el fin de «apoyar los desarrollos políticos de la CE hacia la Ciencia Abierta». El informe puede ser leído en su totalidad o sólo las siete páginas que ocupa un resumen ejecutivo, suficientemente explícito y claro.

Acertadamente los redactores del informe no han querido centrarlo en los desarrollos tecnológicos que están afectando y modificando diferentes aspectos del sistema de comunicación científica. Si de lo que se trata es de cambiar el sistema para hacerlo más eficiente y mejor, lo primero es saber qué quiere conseguir este sistema (qué funciones tiene) y bajo qué premisas o principios se quiere que el sistema funcione. Si no sabemos qué queremos y en qué condiciones, puede pasarnos como aquel que tiró el niño por el desagüe junto con el agua sucia de lavarlo.

El informe tiene seis capítulos: el primeero sobre el contexto de la comunicación científica, el segundo donde se exponen las funciones clave y los principios que deben regir el sistema de la comunicación científica, el tercero sobre las barreras que el sistema tiene para reformarse, el cuarto sobre los roles y responsabilidades de los principales agentes del sistema, el quinto con recomendaciones a cada uno de los agentes para hacer el cambio y un sexto con algunas reflexiones finales.

El capítulo primero expone los principales cambios que ha habido en el mundo de la edición científica desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el día de hoy. Como era de esperar, se habla de los cambios (abundantes y de profundidad) que comportó que la información pasara a ser digital y estar en la red y que tienen lugar a partir de la década anterior al cambio de siglo. De todos modos, es mucho más significativo que se destaque como hecho determinante la aparición en los años 70 del siglo XX los «Citation Index», una herramienta diseñada con intenciones bibliográficas por Eugene Garfield que hoy es conocida, sobre todo, por haber permitido desarrollar una métrica que el tiempo ha demostrado tener efectos perversos: el journal impact factor.

Llegados aquí, el grupo de expertos hace un inteligente paso atrás para (capítulo 2) recordar las funciones que debe cumplir el sistema y desarrollar un conjunto de principios bajo los que éste debería funcionar.1 Las funciones clave que se le ha dado al sistema de la comunicación científica han sido la de registro o atribución de autoría, certificación de veracidad, diseminación y preservación. Lo más innovador del enfoque es que los autores consideran que el sistema, en las últimas décadas, está cumpliendo, como quinta función, la de permitir la evaluación de los científicos y de las instituciones científicas. Esta nueva función sería la que pervertiría el sistema y actuaría como freno a su renovación.

Si de lo que se trata es de cambiar el sistema, bueno es que sepamos no sólo qué queremos que el sistema haga (funciones) sino también cómo lo tiene que hacer. Uno de los aspectos más interesantes e innovadores del estudio es la propuesta que hace de diez principios que son los que deberían caracterizar el funcionamiento de la comunicación científica. Estos son:

  • maximizar el acceso
  • maximizar la usabilidad
  • incluir todo tipo de contribuciones
  • en una infraestructura distribuida y abierta
  • equitativo, diverso e inclusivo
  • que contribuya a la comunidad
  • que fomente la investigación de alta calidad e íntegra
  • que facilite la evaluación
  • que promueva la flexibilidad y la innovación
  • que sea coste-efectivo

En el capítulo tercero se examinan las principales anomalías o defectos del actual sistema de comunicación científica. Esto se hace contrastando la realidad actual con cada uno de los diez principios mencionados anteriormente y que son los que deberían regir el sistema. Así, por ejemplo, el sistema actual de acceso a los outputs de investigación a través de las suscripciones a las revistas sería contrario al principio de maximizar el acceso ya que éste no es posible para quien está fuera del «terreno vallado» de las suscripciones. En este capítulo se vuelve a insistir en una idea bastante central del informe: que no se podrá reformar el sistema de comunicación si al mismo tiempo no se reforma el de evaluación.

El capítulo cuarto repasa las funciones y responsabilidades de cada uno de los agentes del sistema. Estos serían: los propios investigadores, las universidades y centros de investigación, las agencias de financiación y de política investigadora, las editoriales, y un quinto grupo de otros. Sólo destacar aquí que el informe señala adecuadamente que la tensión del sistema proviene del choque entre dos principios que lo sustentan: la comunicación y la reputación. Mientras la primera se basa en la cooperación, la segunda lo hace en la competencia, y las dos operan sobre el mismo sistema.

Finalmente, el quinto capítulo hace recomendaciones a cada uno de los cinco grupos mencionados sobre cómo avanzar hacia este nuevo sistema de comunicación científica. Las recomendaciones son –no podría ser de otro modo– muy genéricas excepto en cuanto a acelerar la transición hacia el acceso abierto, que es el objetivo que se propone como tal a todos los grupos. A destacar, también, que el informe atribuye la principal fuerza para hacer el cambio a las agencias de financiación (no debe ser casual que el informe haya aparecido en pleno del gran debate suscitado por el Plan S).

El informe termina con un capítulo de reflexiones finales que sintetizan muy bien el contenido del documento sin añadir nada nuevo. En este sentido, este capítulo se puede leer de forma bastante independiente del resto. Quien lo haga encontrará bien argumentada y desarrollada lo que creo que es la idea central del informe: que el sistema actual no sólo sustenta la comunicación científica sino también la evaluación de los científicos, y que este segundo rol –espurio– impide que el sistema evolucione hasta donde hoy podría llegar gracias a la realidad tecnológica actual.

1 Para los interesados en el tema, recomiendo el libro Revistas científicas: situación actual y retos de futuro publicado en 2018 por la Universidad de Barcelona bajo la coordinación de Ernest Abadal y reseñado en este Blok por Lluís Codina.

Laura Avià
Estudiant de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

27th BOBCATSSS 2019: Osijek, 22-24 January. Disponible en: <http://bobcatsss2019.ffos.hr/>. [Consulta: 22 feb. 2019].

Del 22 al 24 de enero se celebró la 27ª edición del congreso internacional BOBCATSSS, en Osijek, la cuarta ciudad más grande de Croacia. La organización corrió a cargo de los estudiantes de la University of Osijek, La Haya (Países Bajos) y Uppsala (Suecia). La sede del congreso fue el nuevo edificio de la Facultad de Ingeniería Civil (Građevinski fakultet) de la University of Osijek.

El lema de esta 27ª edición ha sido «Information and technology transforming lives: connection, interaction, innovation». Se dividía en tres ámbitos: «Social roles of information institutions», «Information profession(als) and discipline» y «Innovative technologies». 

La conferencia inaugural del BOBCATSSS 2019 corrió a cargo de Koraljka Golub, profesora asociada y directora del iInstitute de la Linnaeus University, en Suecia. Explicó cómo el Departamento de Biblioteconomía y Ciencias de la Información, un equipo formado por tan solo siete personas, ha constituido un iInstitute (dentro de la iniciativa iSchool) en la Linnaeus University. Este proyecto agrupa diferentes programas de grado, máster y doctorado, así como grupos de investigación.1 

El primer bloque de sesiones simultáneas se distribuía en cuatro espacios diferentes. Las conferencias eran sobre la profesión bibliotecaria, la conexión entre bibliotecas y la sociedad, la inclusión social, las contribuciones de los usuarios, las citas bibliográficas, la investigación de los estudiantes depositada en los repositorios institucionales, y el aprendizaje con tres elementos: realidad aumentada, wikis y gamificación. También hubo un taller sobre ciudades inteligentes y las TIC. 

El segundo bloque tenía charlas sobre bibliotecas universitarias y sobre machine learning. Laia Darbra, junto con otros compañeros de su estancia de Erasmus en Groningen, condujo el taller Augment my workplace, en el que se analizaba el contexto de la realidad aumentada y se presentaba una aplicación que permitía dejar mensajes ocultos en cualquier lugar de la vida real y que solo pueden ser vistos a través de la aplicación. 

La conferencia de apertura del segundo día corrió a cargo de Frank Huysmans, profesor de Biblioteconomía de la University of Amsterdam. Habló de la comparación de sistemas bibliotecarios, que permite tener una visión de cómo serán las bibliotecas públicas del futuro.

En el tercer bloque de sesiones simultáneas se habló sobre competencias digitales y sobre colecciones digitales, y hubo un taller sobre inteligencia artificial y datos masivos. En el cuarto bloque, Laura Avià presentó la contribución Learn to work together: trends in social and collaborative information seeking. Durante este bloque también se habló del patrimonio cultural, las bibliotecas escolares y los hábitos en la compra de libros. Núria Toneu, junto con los compañeros del Erasmus en Groningen, condujo el taller A workshop on online privacy in Smart Homes and how to prevent your data from being leaked. 

Seguidamente, se llevó a cabo la presentación, de manera breve, de cada uno de los pósters. La mayoría estaban enfocados a bibliotecas, pero también hubo sobre los estudios de Biblioteconomía y sobre redes sociales. Laura Garcia, Sònia Camarasa y Robert Mohktari, estudiantes de la Facultad, presentaban un póster: Animals in the library: the benefits of bring them at the library.

La conferencia de apertura del tercer y último día fue a cargo de Milijana Mičunović, profesora asistente del Departamento de Ciencias de la Información de la University of Osijek. Habló de las nuevas tecnologías, preguntándose si existía una dirección hacia el futuro de las unidades de información.

A continuación, otro bloque de sesiones simultáneas, en el que se habló de las bibliotecas como instituciones públicas, del acceso abierto y de las plataformas digitales. También se llevó a cabo un taller sobre Google Arts & Culture y GLAM (galleries, libraries, archives and museus), donde relacionamos las galerías de arte virtuales con el diseño centrado en el usuario, y tuvimos que realizar un wireframe a partir de recortes de fotografías de obras de arte.

En el último bloque de sesiones, Tatjana Aparac-Jelušić habló del proyecto Erasmus+ EINFOSE, en el que se incluyen las dos ediciones (2017 y 2018) de la European Summer School on Information Science (ESSIS). En esta misma charla, dio a conocer que la mayoría de los titulados en «Informatología» en Osijek trabajan en empresas privadas de software. Además, durante la mañana se habló de servicios de información en línea, de aplicaciones para móviles, de la digitalización, y también hubo un taller patrocinado sobre repositorios digitales.

El premio para el mejor póster del BOBCATSSS 2019 fue para Animals in the library, y el premio para el mejor taller fue para Núria Toneu y sus compañeros de Erasmus. Se presentaron los coordinadores del BOBCATSSS 2020, estudiantes de la Université París-Est Marne-La-Vallée, dado que la 28ª edición de este congreso tendrá lugar en París.

A parte de las actividades de tipo académico, la organización montó un programa social con opciones bastante diversas. No se visitó ninguna biblioteca ni archivo, pero pudimos hacer una ruta guiada por la ciudad y visitar tres museos: el Museo de Eslavonia, el Museo Arqueológico y el Museo de la Vida Acuática. También fuimos a patinar sobre hielo y disfrutamos de un «pub quiz» y una fiesta del BOBCATSSS en dos locales nocturnos de la ciudad. Además, en las pausas del café pudimos degustar los dulces típicos de Croacia.

Para terminar, la experiencia de participar en el BOBCATSSS ha sido una oportunidad para conocer nuevas visiones de nuestros estudios, tendencias actuales y gente con ideas muy diferentes. En este blog podéis encontrar las reseñas de ediciones anteriores del BOBCATSSS, concretamente, las correspondientes a estos años: 2012, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018.

1 Linnaeus University edging closer to become an iSchool (2017). Kalmar, etc.: Linnaeus University, 16 Nov., updated:  April 27, 2018. Disponible en: <https://lnu.se/en/meet-linnaeus-university/current/news/2017/linnaeus-university-edging-closer-to-become-an-ischool/>. [Consulta: 22/02/2019].

Alexandre López-Borrull
Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació
Director del Grau d'Informació i Documentació. Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Johnson, Rob; Watkinson, Anthony; Mabe, Michael (2018). The STM report: an overview of scientific and scholarly publishing. 5th ed. The Hague: International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers. 212 p. Disponible en: <https://www.stm-assoc.org/2018_10_04_STM_Report_2018.pdf>. [Consulta: 07/02/2019].

El trabajo que reseñamos es una revisión muy exhaustiva de todo lo que está sucediendo en la publicación académica. Para hacerlo, dibujan un estado de la cuestión, así como las principales tendencias. Démosle un par de vueltas. Lo primero que hay que tener presente es quién ha encargado y publicado el estudio. Como contexto, STM tal y como se definen, The International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers es «la principal asociación comercial global para editores académicos y profesionales. Tiene más de 150 miembros de 21 países, que cada año colectivamente publican más del 66 % de todos los artículos en revistas y decenas de miles de monografías y obras de referencia. Los miembros de STM incluyen sociedades científicas, editoriales universitarias, empresas privadas, nuevos actores y actores plenamente consolidados». Aunque corremos el riesgo de considerar el informe como la visión de una parte, hay que resaltar que desde nuestro punto de vista resulta un documento neutro, que se aleja de ciertas visiones más activistas y que plantea unos hechos. A partir de ellos, el lector puede seguir posicionándose hacia una determinada visión de la comunicación científica. Este hecho no desmerece para nada la calidad del trabajo que se ha llevado a cabo, y es por ello que recomendamos una lectura o consulta puntual, dada la extensión del informe.

Esta asociación ha publicado el informe en 2018, la quinta edición en 12 años, que resulta un fantástico estado de la cuestión sobre tendencias y el estado de la comunicación científica a través de revistas académicas. Anteriormente en este mismo blog se reseñó la tercera versión del 2012 por parte de Ernest Abadal. Respecto a la tercera y a la cuarta edición se mantiene una estructura más o menos fija, correspondiente a los capítulos, y se van cambiando e incrementando los puntos dentro de cada uno de ellos. El crecimiento en contenidos, novedades y tendencias puede comprobarse, por ejemplo, en que con respecto a la edición del 2012 se ha casi doblado el número de páginas.

Previo al informe, hay un extenso resumen ejecutivo que permite echar una ojeada rápida al ecosistema de revistas (cuántas hay), la dimensión económica del mundo de las revistas científicas, así como presentar alguno de los elementos de debate y futuro, como el acceso abierto, la geopolítica de los artículos y las revistas o bien los efectos de los social media y la ciencia abierta a medio y largo plazo.

El informe en si se divide en cinco capítulos:

El primer capítulo, el dedicado a describir la comunicación científica, es asimétricamente el más breve, pero permite describir de forma inicial algunos de los conceptos y los cambios que están teniendo lugar en el sistema de comunicación científica. Algunos de los cambios descritos, aunque desde nuestro punto de vista son centrales, dejan a un lado algunos aspectos paralelos, como el ecosistema actual de fuerte competitividad entre universidades, grupos de investigación e investigadores que tiene efectos clave en la presión creciente no solo para publicar, sino también para divulgar, estar presentes en las redes sociales y en los contenidos audiovisuales.

Las revistas científicas son el núcleo del segundo capítulo y, aunque para los profesionales de la información y la documentación que trabajan con ellas algunos aspectos pueden no ser nuevos, el hecho de tener datos y actores puestos todos en el mismo contexto, presenta bastante valor añadido para justificar su lectura, ya sea profunda y continuada, o bien puntual y en diagonal. Es el capítulo más largo, y el que más contenidos y visiones enfrentadas dentro del sector podría tener. Justo es decir que todas son presentadas de forma objetiva y contextualizada en la investigación llevada a cabo por múltiples autores, que son adecuadamente citados y referenciados. Algunos de los aspectos que creemos más relevantes de este capítulo son:

  • El interesante debate sobre la no resuelta nomenclatura de las diferentes versiones de los artículos, tema todavía no bastante estandarizado que, queriendo o no, genera tantos problemas de interpretación para repositorios y redes sociales académicas.
     
  • Una esmerada descripción sobre los diversos canales y modelos de subscripción de revistas, pensando sobre todo en bibliotecas y otros posibles compradores.
     
  • La constatación en cifras económicas que la investigación y la publicación académica son vectores económicos muy importantes, tanto por el número de revistas, de artículos como de investigadores.
     
  • El crecimiento continuo alrededor del 3 % de todos los indicadores, correlacionando artículos, investigadores y presupuestos dedicados a la investigación. También incluye, y hay que tenerlo en cuenta, el crecimiento del 3,5 % de revistas. Todavía hoy, pues, se continúan creando múltiples revistas.
     
  • Las nuevas tendencias por lo que se refiere al peer review, tanto desde una visión de mejora del método como desde la visión que el tiempo de la revisión y sus costes son importantes, pero que continúa siendo central y relevante para hablar de comunicación académica o no.
     
  • Cómo, poco a poco, aunque hay diferencias significativas entre disciplinas, se entrevé una ligera tendencia a la baja por lo que se refiere a la lectura (y escribir y citar) de libros respecto a los artículos de revista.
     
  • La importancia creciente de los aspectos éticos de la publicación científica, y cómo organismos (COPE), herramientas (Similarity Check) y grupos de interés (Retraction Watch) se esfuerzan por resolverlo, con énfasis especial en las revistas depredadoras.

Significativamente, el capítulo 3 se titula «Open Access», y aunque es menos extenso que el anterior, plantea, creemos, los puntos clave de las revistas científicas, su viabilidad y las tendencias de futuro en las políticas científicas. Pero este punto no recoge, por fechas, el básico debate de futuro generado alrededor del plan S, que puede cambiar significativamente el ecosistema actual, pero sí la importancia crucial de las políticas europeas y la financiación pública para hacer cambiar los modelos de publicación de las revistas.

Este tercer capítulo describe de forma muy sensata los diversos modelos de negocio (las vías), las diferentes visiones por países, así como datos de la literatura sobre el impacto en el uso, la famosa Open Access Citation Advantage (la ventaja en citaciones por el hecho de publicar en acceso abierto) y otros datos actuales sobre sus efectos. En este repaso exhaustivo sobre el acceso abierto hay que resaltar de nuevo la visión neutra y objetiva sobre el hecho, sin optar por defender uno u otro modelo, aun dando datos económicos alrededor de los gastos por publicación de los artículos y mencionar actores como Sci-Hub en la descripción de lo que se cuece en el sistema.

Finalmente, el cuarto capítulo muestra las tendencias tecnológicas y de futuro de las revistas científicas. De forma clara, las iniciativas en relación a la Ciencia Abierta ocupa un espacio destacado, describiendo políticas, pero también actores (Force 11, Center for Open Science, etc.). Así mismo, otros temas destacados son los datos de investigación en relación a cómo interaccionan con las revistas científicas, y los efectos que tienen en formato (nuevas revistas de datos), nuevas formas de difundir conocimiento científico (datasets) y los posibles efectos en la citación y las políticas científicas (FAIR data). Son también interesantes las descripciones sobre los estándares e identificadores, como muestra que la colaboración entre editoriales de revistas y bases de datos ha dado lugar a recursos y herramientas centrales para el acceso a la información, como Crossref, ORCID y otros clásicos como el ISSN.

Innovador en el debate de la comunicación científica, cabe destacar cómo dentro de las tendencias tecnológicas plantean de qué manera la inteligencia artificial, la web semántica o el blockchain están presentes y habrá que ver qué relación se establece, en relación a posibles herramientas de texto y data mining y otros cambios en la gestión de la información científica. Se incluye también un breve apunte sobre nuevos formatos de artículos, herramientas a incorporar a futuro más allá del html 5, como los resúmenes visuales y los contenidos multimedia. Posiblemente, el punto que desde nuestra visión podría ser más extenso, y no lo es, sería toda la parte centrada en las redes sociales que creemos que debería ser más profunda y contemplar aspectos relativos también a las métricas alternativas.

Finalmente, y, opinamos, no por ello menos importante, el quinto capítulo contiene las referencias bibliográficas utilizadas para elaborar el informe. Por la cantidad, exhaustividad y actualidad, es un listado óptimo para profundizar en la temática y los retos actuales y de futuro. Más extenso, pues, que un artículo de revisión, se convierte en el primer lugar donde buscar artículos actuales sobre la comunicación científica y cada uno de los aspectos tratados en el informe.

Es sin duda recomendable, a pesar de su extensión, a:

  • Profesionales de la información y la documentación que lidian con la comunicación académica desde diversos ámbitos, ya sea como gestores en las bibliotecas universitarias, en ámbitos universitarios u otros, que necesitan estar al día de los muchos pequeños cambios que están teniendo lugar y que sitúan un escenario a futuro bastante cambiante, para las bibliotecas y para sus usuarios.
     
  • Científicos en general que tienen roles relacionados con las revistas científicas, ya sea como editores, autores, miembros de consejos editoriales, revisores o simplemente lectores de un sistema compacto y continuo desde hace muchos años.
     
  • Docentes de disciplinas de información y comunicación científica que quieren explicar qué es y cómo funciona la comunicación científica. Resulta casi un manual de texto que incluye conceptos, datos estadísticos, así como tendencias de futuro.
     
  • Estudiantes de doctorado de cualquier disciplina, que quieren entender cómo funciona la comunicación científica, el mundo de las revistas en acceso abierto y otros temas pensando, por ejemplo, en la publicación de la tesis doctoral en forma de compilación de artículos.
Universitat de Barcelona (UB)

 

Universitat Oberta de Catalunya (UOC)