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Reseñas de Biblioteconomía y Documentación
Actualizado: hace 1 mes 2 semanas

Más allá del impacto científico

Mié, 26/06/2019 - 13:08

Llorenç Arguimbau
Consultor en información y comunicación científica

Besselaar, Peter van den; Flecha, Ramon; Radauer, Alfred (2018). Monitoring the impact of EU framework programmes: expert report. Luxembourg: Publications Office of the European Union. Disponible en: <https://doi.org/10.2777/518781>. [Consulta: 23/05/2019].

Una nueva realidad conlleva nuevas medidas para tratar de comprenderla. En los últimos años, las transformaciones profundas en el ciclo de la comunicación científica han propiciado la necesidad de ir más allá del impacto científico medido a partir de indicadores bibliométricos de producción y repercusión. Así, elementos disruptivos como las nuevas tecnologías de la información, la ciencia abierta, o la investigación e innovación responsable (Responsible Research and Innovation, RRI) deben recibir una respuesta adecuada. Los investigadores, los gestores y los responsables políticos necesitan una perspectiva más amplia para tomar decisiones en la ejecución, evaluación, gestión y diseño estratégico de las actividades de investigación, desarrollo e innovación (R+D+I).

En esta línea, la Comisión Europea ha publicado el informe Monitoring the impact of EU framework programmes, elaborado con el objetivo de hacer un seguimiento del impacto científico, social y económico de las inversiones en investigación e innovación. 

El estudio ha sido redactado por tres expertos del grupo de metodologías de la evaluación en el seguimiento del impacto de los programas marco europeos de R+D+I: Peter van den Besselaar (Vrije Universiteit Amsterdam), Ramon Flecha (Universitat de Barcelona), y Alfred Radauer (Technopolis Group). Sus aportaciones han servido de base a la propuesta de la Comisión Europea para disponer de un sistema de seguimiento y evaluación del Horizon Europe, el nuevo programa marco de investigación e innovación para el período 2021-2027. En efecto, la introducción del concepto de vías de impacto clave (Key Impact Pathways), así como los indicadores asociados, debe permitir un seguimiento óptimo de los progresos hacia los objetivos del programa. 

El informe se ha basado en una amplia revisión bibliográfica y en las lecciones aprendidas de las prácticas más relevantes en todo el mundo por lo que se refiere al seguimiento del impacto científico, social y económico. Cada capítulo analiza un tipo de impacto y plantea una propuesta de Key Impact Pathways, así como de un conjunto de indicadores (a corto, medio y largo plazo), fuentes de datos y metodologías para medir los progresos alcanzados.

El impacto científico apoya la creación y difusión de nuevos conocimientos, habilidades, tecnologías y soluciones a los retos globales de nuestro mundo. Para medir este impacto, el principal problema se encuentra en la disponibilidad de datos para contrastar y contextualizar la información y hacer una correcta interpretación de los indicadores. Por tanto, resulta esencial la mejora de las infraestructuras de datos para los estudios de política científica y de innovación.

En el ámbito del impacto científico, los Key Impact Pathways (y los indicadores correspondientes) son los siguientes:

  • Excelencia de clase mundial: publicaciones del programa marco (indicador a corto plazo); publicaciones más citadas (indicador a medio plazo); y, por último, contribuciones a temas y campos con más perspectivas de futuro (indicador a largo plazo);
     
  • Fortalecimiento del capital humano: investigadores participantes por sexo, edad, posición y tipo de contrato (corto plazo); visibilidad e impacto (medio plazo); y, por último, desarrollo profesional gracias a la participación en el programa marco (largo plazo);
     
  • Ciencia abierta: porcentaje de los resultados en acceso abierto (corto plazo); citaciones de los resultados en acceso abierto (medio plazo); y, finalmente, uso de datos abiertos (largo plazo).

Por su parte, el impacto social está relacionado con el fortalecimiento de la repercusión de la investigación y la innovación en el desarrollo, apoyo e implementación de políticas europeas, así como en las soluciones innovadoras para la industria y la sociedad. En el futuro, la medida del impacto social debe beneficiarse de la existencia de bases de datos y repositorios que recolecten evidencias, con un papel similar al de las fuentes de impacto científico. Además de la comunidad científica, el impacto social y su evaluación necesitan de la participación de los ciudadanos y de los agentes interesados. Por otra parte, no hay que confundir este tipo de impacto con otros conceptos como, por ejemplo, la difusión o la transferencia. 

En este ámbito, los Key Impact Pathways que se han definido para el sistema de seguimiento y evaluación del programa Horizon Europe son: afrontar los retos globales; conseguir las misiones de R+D+I; implicar a los ciudadanos; y, por último, apoyar la elaboración de políticas.

Por lo que respecta al impacto económico, está relacionado con el fomento de todas las formas de innovación, incluido el despliegue del mercado de soluciones innovadoras. El informe constata que no existe un estándar para evaluar los impactos económicos de las actividades de R+D+I, y todavía menos cuando se trata de definir los indicadores operativos. La gama de indicadores es similar en todas partes (por ejemplo, patentes, volumen de ventas o puestos de trabajo creados), pero las prácticas nacionales son bastante heterogéneas. El estudio recomienda una aproximación próxima a la de los inversores, lo que implica usar también las bases de datos y fuentes de información que utilizan para tomar decisiones. En el ámbito del impacto económico, se han definido los tres Key Impact Pathways siguientes: crecimiento económico; puestos de trabajo; y, finalmente, inversiones.

En resumen, este informe europeo pretende tratar con rigor metodológico el reto de medir y reseguir el impacto de las actividades de R+D+I más allá de la comunidad científica. Los programas de investigación e innovación para afrontar los retos globales de nuestro mundo deben contemplar necesariamente las repercusiones en la economía y la sociedad. En este ámbito, los profesionales de la información y la documentación científica podemos jugar un papel relevante para garantizar sistemas fiables, eficientes y con un elevado valor añadido. 

 

Los sistemas de gestión de la investigación (CRIS): ¿cómo se utilizan?

Mié, 19/06/2019 - 20:17

Ernest Abadal
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Bryant, Rebecca; Clements, Anna; Castro, Pablo de; Cantrell, Joanne; Dortmund, Annette; Fransen, Jan; Gallagher, Peggy; Mennielli, Michele (2018). Practices and patterns in Research Information Management: findings from a global survey. Dublin, OH: OCLC Research. 88 p. Disponible en: <https://doi.org/10.25333/BGFG-D241>. [Consulta: 30/05/2019].

1. La gestión de la información sobre la investigación

Los CRIS (Current Research Information Systems) son los sistemas de información que sirven para recoger y difundir toda la información relacionada con las actividades de investigación de una institución, es decir, cuáles son sus autores, las publicaciones, las patentes y los datasets que han generado, los proyectos de investigación que han obtenido, etc. Se empezaron a crear en Europa durante los años 1990 y ya en el año 2002 se constituyó euroCRIS (European Organisation for International Research Information), una organización internacional de instituciones y personas interesadas en la gestión de la información de la investigación. Por cierto que euroCRIS celebra un congreso anual que en 2015 tuvo lugar en Barcelona, coorganizado por el CSUC y nuestra Facultad.

Para hacernos una idea de su importancia, hay que tener presente que sin los CRIS no podría disponerse de portales de la investigación como el de Catalunya, por citar el más próximo, o el de los Países Bajos, Narcis, por mencionar uno de los más reconocidos internacionalmente. 

A pesar de que, hasta ahora, estamos hablando de los CRIS, el lector se habrá fijado que en el título del libro se utiliza el término RIM (Research Information Management) que es la denominación más habitual en los Estados Unidos para referirse al mismo concepto. De todas maneras, en el texto del informe se alterna con CRIS, que es el término más utilizado y difundido en Europa.
 

2. El estudio

Se trata de una iniciativa conjunta promovida por euroCRIS y OCLC. Esto da una idea de la potencia y del eco que puede tener el estudio, no tanto por esta primera edición sino por el compromiso de repetirlo periódicamente en el futuro. euroCRIS ya tiene experiencia en realizar estudios similares con otras organizaciones, como el que analizaba la relación entre los CRIS y los repositorios y que ya fue reseñado por Reme Melero en este mismo Blok.
 
Los autores del informe son un equipo multidisciplinario de OCLC y de euroCRIS donde ha participado Pablo de Castro, actualmente en Strathclyde y que también ha sido reseñador del Blok.

El estudio se basa en una encuesta sobre aspectos técnicos y de gestión de los CRIS que están implementados en instituciones académicas y de investigación y que se dirigió directamente a las instituciones. Los dos principales perfiles que respondieron fueron bibliotecarios y gestores de la investigación en proporción similar. 

La encuesta estuvo operativa entre octubre de 2017 y febrero de 2018 y obtuvo 381 respuestas de 44 países. La muestra no es representativa y hay que tomarse los resultados más bien como exploratorios y no como un fiel reflejo de la realidad. Los tres países con más respuestas fueron los Estados Unidos, la Gran Bretaña y el Perú (un 39,10 % en conjunto). España tan solo tuvo seis respuestas, el doble de Andorra o la India, con tres cada uno. En muchos casos, además, la respuesta no indicó el país. Esta disparidad hace que no pueda realizarse un análisis regional (los resultados fueron más numerosos en el Perú e Italia porque CONCYTEC y CINECA se implicaron mucho en la difusión de la encuesta).
 

3. Resultados 

Algunos de los datos más destacados de la encuesta son los siguientes:

  • Los dos programas más utilizados para la gestión de la información de investigación son Pure (Elsevier) y, por otra parte, desarrollos propios. A más distancia se sitúan Elements, DSpaceCRIS y Converis.
     
  • Las funciones más valoradas de los CRIS son el registro de la investigación de la institución, facilitar la evaluación externa de la investigación, difundir los perfiles de los investigadores y evaluar el grado de cumplimiento del acceso abierto.
     
  • Los incentivos más destacados por los investigadores son la conexión con el repositorio, la generación de CV, y ofrecer acceso público a las publicaciones propias.
     
  • La interoperabilidad interna más citada es con el sistema de gestión de personal, el sistema de autenticación y el repositorio institucional. Por lo que respecta a la interoperabilidad externa se citan sobre todo los sistemas proveedores de metadatos de publicaciones (Scopus, WoS, etc.) y los sistemas de identificación de autores (Orcid, etc.).
     
  • La responsabilidad de la gestión de los CRIS está bastante repartida entre las oficinas de gestión de la investigación, la biblioteca, el área de tecnología y el vicerrectorado de investigación. 
     
  • Las actividades lideradas por la biblioteca son el acceso abierto, la revisión de metadatos, la entrada de metadatos y la formación. 

Por cierto que el informe contiene un buen número de páginas dedicadas a analizar las funciones de apoyo a la investigación de la biblioteca y a destacar su papel estratégico en esta temática. Incluso hay un prólogo de Lorcan Dempsey donde se pone de relieve la importancia creciente de los servicios de apoyo a la investigación en las bibliotecas académicas.
 

4. Valoración

De la larga lista de resultados, creo que merece la pena destacar dos aspectos:

  1. Confluencia con los repositorios institucionales
    En el informe se destacan especialmente los orígenes de los CRIS (llegar a ser memorias de investigación, e impulsados por gestores de la investigación) y los repositorios institucionales (difusión en acceso abierto, impulsados por bibliotecarios), muy diversos como puede verse. De todas maneras, a pesar de la distancia inicial, se ha visto cómo han ido confluyendo y potenciándose mutuamente y también se hace evidente que todavía tienen camino por recorrer. Los datos del informe corroboran esta confluencia dado que el 43 % de las instituciones indican la existencia de interoperabilidad entre CRIS y repositorios. Un dato significativo pero todavía no completo.
     
  2. Interrelación entre diversos agentes
    Los CRIS tienen la particularidad de involucrar no tan solo los gestores de la investigación sino también los bibliotecarios y, especialmente, los investigadores, que son sus destinatarios. Ya se ha comentado que los gestores de la investigación fueron los impulsores de este instrumento de control y seguimiento de la actividad investigadora de una institución pero que muy pronto recibieron también el apoyo de los bibliotecarios. La atención de los bibliotecarios al CRIS permite dar buen complimiento a las funciones de apoyo a la investigación.

En resumen, se trata de un informe exploratorio que tiene una lista de limitaciones larga y un nivel de respuesta discreto y desigual por países. Por este motivo, no debemos fijarnos tanto en los datos en concreto, sino más bien en la descripción general que presenta y en las tendencias que se apuntan. Esperemos que se trate de un primer paso y que muy pronto tengamos en nuestras manos una nueva edición, más cuidadosa y perfeccionada que obtenga un mayor número de respuestas.

¿Qué haremos con estas bibliotecas? Respuestas con una mirada amplia

Mié, 12/06/2019 - 13:30

Maite Comalat
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Sequeiros, Paula; Medeiros, Nuno (org.). «Bibliotecas públicas, políticas culturais e leitura pública» (2018). Cescontexto. Debates, no 23, dezembro. 89 p. Disponible en: <https://www.ces.uc.pt/publicacoes/cescontexto/ficheiros/cescontexto_debates_xxiii.pdf>. Consulta: [09/05/2019].

Los pasados 6 y 7 de septiembre la Casa dos Bicos de la Fundação José Saramago acogió en Lisboa la Conferência Internacional Bibliotecas Públicas, Políticas Culturais e Leitura Pública, organizada por el Centro de Estudos Sociais de la Universidad de Coimbra cuyo programa se encuentra accesible en línea. Además, algunos de los textos de las ponencias presentadas pueden encontrarse en Cescontexto, la revista en línea donde se publican los resultados de las investigaciones o de las jornadas científicas realizadas por el Centro de Estudos Sociais.

En esta ocasión, tal y como detallan Paula Sequeiros y Nuno Medeiros, organizadores del encuentro, el objetivo era debatir sobre la manera cómo la biblioteca pública se está resituando en un contexto complejo, marcado por las crisis económicas, por la revisión de las políticas culturales y la prestación de servicios y, también, por la difusión de la lectura digital. Un contexto en el que las bibliotecas toman una especial relevancia ante las desigualdades a través del diseño de sus espacios para la diversidad de usos, de su compromiso social para la inclusión y de su papel como espacio contracultural o de resistencia. Con esta voluntad, las ponencias publicadas aportan una mirada crítica a partir de casos concretos que evidencian el cambio y la reconfiguración del concepto de biblioteca pública, con la voluntad de fomentar el análisis y la reflexión buscando la respuesta a la pregunta que mueve toda la jornada: ¿qué haremos con estas bibliotecas?

Y la respuesta a esta pregunta no es única, como lo demuestra una variada selección de contribuciones de Portugal, pero también de Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Lituania o México, que nos acercan al papel presente y futuro de la biblioteca desde perspectivas diversas. Algunas de las reflexiones de las comunicaciones publicadas, que destacamos a continuación, permiten ver la amplitud de la aproximación teórica y del debate. 

Por una parte, algunas de las contribuciones publicadas tienen una marcada vertiente teórica y fijan un marco de reflexión interesante. Margarita Pérez Pulido y Maurizio Vivarelli en «La identidad de la biblioteca pública y el campo de la biblioteconomía social» analizan los diferentes modelos de la biblioteconomía para identificar una biblioteconomía social que tiene sus orígenes en los años 80 del siglo pasado y que se centra en el bien común, en la sostenibilidad y en un modelo de gestión con una clara vertiente social, ética, participativa e innovadora. 

En otros casos, las contribuciones presentan experiencias de bibliotecas que han sido agentes activos y de interacción con su entorno. Como en el caso del texto firmado por Rui Matoso, «O contributo das bibliotecas públicas para a efetivação da democracia cultural», una defensa de la contribución de las bibliotecas públicas en la aplicación de la democracia cultural y su papel en la emancipación de la sociedad a través de la creación de espacios para el crecimiento cultural, autónomo, crítico y plural de la ciudadanía. Matoso presenta, además, algunos proyectos que trabajan, a partir de la lectura y la literatura, por la consolidación de la democracia cultural y la emancipación de la sociedad civil. También sigue este enfoque el artículo de Maria Manuel Alves Rijo, «Como envolver a comunidade com a Biblioteca através da arte?», que presenta la experiencia de la Biblioteca Municipal Ary dos Santos en el municipio de Loures, una biblioteca que trabaja sus proyectos con la comunidad y que se ve a ella misma como un espacio que promueve el aprendizaje a lo largo de la vida y la participación a través del conocimiento, la cultura, el encuentro y  la comunicación con y entre los ciudadanos para contribuir a un envejecimiento activo de la sociedad. Carla Silva, por su banda, analiza la «Biblioteca do Liceu Alexandre Herculano no Porto: entre políticas estigmatizantes e uma estratégia de mobilização social» como una muestra de los esfuerzos que las bibliotecas han hecho para proporcionar a su comunidad un acceso equitativo al conocimiento, al aprendizaje, la lectura y su patrimonio histórico y cultural, a través de la movilización social y de prácticas de ciudadanía activa, superando los obstáculos y las limitaciones infringidas por algunas medidas nacionales y locales.

Otras comunicaciones ponen el valor de las bibliotecas privadas y la necesidad de conservarlas como testimonios de una época e incorporándolas dentro de las políticas culturales. Este es el caso del texto de Débora Dias que en «Do privado ao público: a biblioteca pessoal e suas metamorfoses» presenta la historia de biblioteca de Joaquín de Carvalho (1892-1958), filósofo, historiador, profesor y ex director de la biblioteca de la Universidad de Coïmbra que, después de su muerte, fue adquirida por el Estado e incorporada al patrimonio de la Universidad de Coïmbra donde actualmente se encuentra accesible.

Y la última contribución, de Paula Sequeiros «Na biblioteca pública, ler por prazer: uma mirada feminista», fija la atención en de qué manera los espacios de las bibliotecas públicas responden a las necesidades que genera la lectura por placer, en el ámbito privado y también público, en la lectura individual y también colectiva. 

En definitiva, una recopilación interesante de textos que evidencian la vinculación de la biblioteca pública con la sociedad y su necesaria implicación en el desarrollo de una consciencia ciudadana activa y que aporta al debate del papel de la biblioteca pública una perspectiva analítica y una mirada crítica, necesaria y complementaria.

Adquisiciones en bibliotecas universitarias norteamericanas: algunas tendencias recientes

Mié, 05/06/2019 - 20:12

Lluís Agustí
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Daniel, Katherine; Esposito, Joseph; Schonfeld, Roger C. (2019). Library Acquisition Patterns: report. [New York]: Ithaka S+R. 49 p. Disponible en: <https://sr.ithaka.org/wp-content/uploads/2019/01/SR-Report-2018-Library-Acquisition-Patterns-01292019.pdf>. [Consulta: 08/03/2019]. 

Un proceso de digitalización de la información ─universal, acelerado e imparable─ está modificando de manera evidente las prácticas lectoras y también los métodos de acceso a la información. Este hecho cultural, histórico y transcendente está provocando que las bibliotecas estén perdiendo la centralidad en el acceso único a la información que hasta en un pasado muy reciente habían tenido. 

Esta realidad se ve acompañada por una desaparición lenta de los fondos impresos en los espacios bibliotecarios. Los responsables de bibliotecas planifican a menudo en una dirección: expurgar de los fondos las obras que, como tipología documental o contenido, han perdido el interés del público para habilitar en su lugar todo tipo de espacios: el público está substituyendo las estanterías.

Pero, ¿este expurgo está siendo compensado por la adquisición de otras obras en papel o en soporte electrónico? Las informaciones que nos llegan de los proveedores mayoristas de libros sobre el descenso en las compras desde las grandes bibliotecas no parecen indicarlo así. ¿Puede ser que nuevos agentes en la venta de libros, como Amazon, estén ocupando de manera poco visible el espacio de los proveedores clásicos? ¿Hasta qué punto podría existir una compra «vergonzante» u oculta en el gran distribuidor que pasa desapercibida en los estudios e informes?

Para debatir estas especulaciones impresionistas, Ithaka S+R se propuso realizar un estudio basado en evidencias: analizar las compras realizadas entre 2014 y 2017 por parte de un grupo de bibliotecas universitarias de los Estados Unidos. Un informe suficientemente amplio en la muestra y en el tiempo para evitar distorsiones y que pudiera mostrar tendencias, para saber quién, qué, cuánto, cómo y dónde se está comprando en las bibliotecas universitarias norteamericanas. 

El resultado es este Library Acquisition Patterns: report que analizamos aquí y que fue conducido por Katherine Daniel, Joseph J. Esposito y Roger C. Schonfeld de Ithaka S+R con el apoyo de The Andrew W. Mellon Foundation. Ithaka S+R es una organización sin ánimo de lucro que tiene la sede en Nueva York y cuyo objetivo es colaborar con las comunidades educativas y culturales en la realización de estudios y proyectos. En este sentido, Ithaka S+R es conocida por la elaboración de informes para universidades, bibliotecas, editoriales e instituciones culturales en aspectos ligados a las tecnologías digitales, la investigación y la enseñanza, y cuenta, por ejemplo, con estudios y proyectos en el ámbito de las colecciones y la preservación bibliotecarias, como la biblioteca digital JSTOR. 

El objeto de estudio era muy amplio por lo que se refiere a los datos, también confrontado a procesos y sistemas de adquisiciones muy  diversos, pero sobre todo con datos bastante heterogéneos (tipologías, materias, usos, precios...), por lo que fue necesaria una metodología de análisis que lo hiciera viable. Por todo ello:

  • Se eligieron bibliotecas que sirvieran a comunidades académicas de estudios superiores (grados, postgrados y másters, doctorados).
     
  • Que contaran con las informaciones sobre las adquisiciones entre 2014 y 2017 controladas desde el sistema integrado de bibliotecas por Alma, de la empresa Ex-Libris, o WorldShare Management Services (WMS), de OCLC. 
     
  • De todas estas bibliotecas (alrededor de 400) no todas quisieron participar en el estudio y la falta de datos completos o analizables también hizo desestimar alguna. El grupo final fue de 154.
     
  • Se limitó la atención a las compras de obras únicas, ya fueran libros impresos o electrónicos, y no se tuvo en cuenta la contratación de paquetes, una casuística diferente y probablemente más compleja.
     
  • Se eliminaron los donativos y se estableció un tope en los precios para evitar que las compras de piezas únicas distorsionaran el resultado.
     
  • Se procedió a la definición de grandes áreas temáticas: Artes, Humanidades, Derecho, Medicina, Ciencias Sociales y la llamada STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
     
  • Se recuperaron e identificaron los principales proveedores de libros impresos y electrónicos.
     
  • Se analizaron los datos de las compras realizadas entre 2014 y 2017.

Con esta metodología y datos se elaboraron dos informes:

a) El análisis de las adquisiciones de libros de 124 bibliotecas universitarias durante el año 2017.

b) El análisis de las tendencias en las adquisiciones de libros impresos y libros electrónicos durante el período de 2014 a 2017 de 51 bibliotecas universitarias, así como de cuáles eran, por tipología y temática, los proveedores más importantes.

La elaboración del estudio y el análisis de resultados se realizó durante el año 2018 y se presentó a principios de 2019. 

De todos los indicadores y valores aportados destacamos los siguientes:

Análisis de las adquisiciones de libros durante el año 2017

  • La parte principal del gasto para la adquisición de recursos informativos en bibliotecas universitarias en los Estados Unidos se dedica a los recursos continuos, los llamados ongoing resources, un 74,6 %, de los cuales más del 60 % destinados a las subscripciones a revistas y bases de datos.
     
  • El gasto en libros (impresos o electrónicos) seleccionados de manera única llega al 24,5 % de las adquisiciones.
     
  • De promedio, las bibliotecas analizada en el informe invirtieron en adquisiciones de recursos informativos 3.610.000 $ (unos 3,2 millones de euros al cambio aquel año). 
     
  • De promedio ingresaron de manera unitaria 4.750 libros impresos y 345 libros electrónicos (hay que recordar que no están los paquetes).
     
  • Del presupuesto en libros impresos, la mayor parte se lo llevan las Humanidades, con un 42,6 %, seguidas de las Ciencias Sociales, con un 32 %, muy por detrás y en una tendencia a la baja, los libros de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.
     
  • La presencia de libros de editoriales universitarias es importante, hasta un 23,6 % en los títulos impresos y un 18,5 % en los libros electrónicos.
     
  • Las dos grandes editoriales universitarias son Oxford University Press y Cambridge University Press, a mucha distancia sobre las competidoras. 
     
  • Por lo que se refiere al libro impreso, Oxford University Press se sitúa como la más importante en términos relativos, con un 25,3 % del total de los libros vendidos, y Cambridge University Press, con un 18,3 %. 
     
  • El orden se altera por lo que a la venta de libro electrónico se refiere: Cambridge University Press, con un 27 % y Oxford University Press, con un 15,7 % del total de los libros vendidos.
     
  • El principal proveedor de libros universitarios es GOBI Library Solutions, tanto impresos, 68,7 %, como electrónicos, 86,4 %, a mucha distancia y en libros impresos se encuentra Amazon. 

Tendencias en las adquisiciones de libros durante el período de 2014 a 2017

  • Los presupuestos para adquisiciones aumentaron sostenidamente en el período estudiado en términos reales.
     
  • Los gastos dedicados a la contratación de recursos continuos asciende mientras que la compra de obras unitarias permanece estable.
     
  • Los gastos destinados a libros impresos bajan mientras que aquellos que eran destinados a libros electrónicos ascendieron, no suficientemente, no obstante, para compensar la caída del libro impreso.
     
  • La caída principal en las adquisiciones de libros impresos se sitúa en los títulos de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, la caída menor en las obras de Humanidades.
     
  • El precio medio de los libros impresos se mantuvo estable mientras que los libros electrónicos adquiridos unitariamente aumentaron de un 35 % en el período analizado.
     
  • El porcentaje de adquisiciones de libros impresos de editoriales comerciales y de editoriales universitarias permanece estable en el período, las prensas académicas suponen el 20 % del total.
     
  • GOBI Library Solutions y Amazon son los grandes proveedores de libros impresos pero hay una estabilidad en el recurso por parte de las bibliotecas a un resto de empresas variado y especializado, como por ejemplo Baker & Taylor o las que proveen de obras europeas como Amalivre, Casalini Libri o Harrassowitz.

Uno de los objetivos del informe Library Acquisition Patterns, que era el de analizar con evidencias las evoluciones en las compras de las bibliotecas, se había conseguido: las colecciones siguen creciendo, siguen teniendo una importancia medular en el diseño de las bibliotecas norteamericanas; y ello a pesar de que su composición sí varíe, por ejemplo con una presencia decreciente de obras impresas en algunos ámbitos como las Ciencias, o también poder observar que los proveedores tradicionales siguen teniendo una importancia capital a pesar de la entrada de agentes como Amazon. 

Los datos que se aportan deben servir, sin ningún tipo de duda, para la reflexión por comparativa o contraste con las tendencias en los gastos en adquisiciones a este lado del Atlántico. Sería interesante poder contrastar los datos del estudio de Daniel, Esposito y Schonfeld para Ithaka S+R con un hipotético estudio de las bibliotecas universitarias catalanas y españolas en la misma dirección. ¿Alguien se anima?

Hagamos visible el valor y el impacto de los archivos y las colecciones especiales de las bibliotecas de investigación: una encuesta y cuatro recomendaciones del consorcio RLKU

Mié, 29/05/2019 - 20:42

Núria Jornet
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Kamposiori, Christina; Crossley, Sue (2019). Evidencing the impact and value of special collections. London: RLUK. 38 p. Disponible en: <https://www.rluk.ac.uk/wp-content/uploads/2019/03/Evidencing-impact-and-value-of-special-collections.pdf>. Consulta: [29/04/2019].

Evidenciar el valor y el impacto de las colecciones especiales y los archivos que conservan las bibliotecas de investigación de Inglaterra e Irlanda (que forman parte del consorcio RLUK) es el objetivo principal de este informe. Qué vías siguen estos centros para incrementar el valor y el impacto de este tipo de material y cómo capturan y evidencian este impacto son algunas de las cuestiones que han movido a la elaboración del trabajo.

Aunque el núcleo central del informe es la presentación de una encuesta a los miembros del RLUK y la sistematización de unas recomendaciones a modo de reflexiones, el trabajo no se entiende sin tener en cuenta algunos aspectos previos. Para empezar, se parte de una toma de conciencia de la significación de las special collections que custodian las bibliotecas de investigación, como activo cultural con un fuerte potencial de investigación y educativo, y de su impacto positivo para la sociedad en su conjunto (informes del propio RLUK, como el de Cullingford, Peach and Mertens, 2014).1 En segundo lugar, de la necesidad, ya constatada por otras instituciones relacionadas con el patrimonio cultural, de encontrar métodos eficientes para valorar los servicios y actividades que se desarrollan alrededor de este tipo de material, y evidenciar el impacto. El informe no se entiende, finalmente, sin verlo en su propio contexto, esto es, formando parte de la segunda fase del RLUK Special Collections Programme (2017-2018) y en relación con los objetivos estratégicos del RLUK (Reshaping Scholarship, 2018-2021).

El informe parte, pues, de una realidad profesional en que las bibliotecas de investigación han desarrollado servicios y actividades para poner en valor este tipo de material, los archivos y las special collections, pero hay que avanzar ahora mostrando la evidencia y la evaluación de su impacto. 

La encuesta fue enviada al RLUK Special Collections Leadership Network (SCLN) y fue contestada por una parte representativa: 16 miembros, todos bibliotecas universitarias. Las preguntas giraban alrededor de: el tipo de special collections y de usuarios o grupos de audiencia; las estrategias de impacto que se utilizan, incluyendo las definiciones de impacto que se han utilizado; los tipos de servicios y actividades desarrolladas para incrementar el impacto de las colecciones; las iniciativas de éxito, explicando los beneficios que se han derivado; y los métodos que se han utilizado para capturar y medir el impacto de las colecciones.  

Sin entrar en detalle en los resultados de la encuesta, que pueden leerse en el informe, destacamos las cuatro recomendaciones que se derivan y que ayudarán en la fase siguiente del RLUK Special Collections Programme:

  • Recomendación 1. Trabajar en el potencial de las special collections en la investigación, la docencia y el «public engagement», que puede conducir a más reconocimiento y beneficios para las bibliotecas de investigación, mayor interés tanto a nivel nacional como internacional, y en el incremento de alianzas y colaboraciones. Se recomienda, en esta perspectiva, seguir abriendo las colecciones, y aumentar el acceso a material no catalogado y mejorar el acceso y descubrimiento de las colecciones digitales; potenciar el valor de las colecciones dentro y fuera de la institución, desarrollando las relaciones con los miembros sénior de la universidad, así como la participación activa de los profesionales de la biblioteca en proyectos de investigación.    
     
  • Recomendación 2. Normalmente, las bibliotecas universitarias se adaptan a los criterios de impacto que siguen sus instituciones. En el caso de las universidades británicas, los REF criteria que, no obstante, no siempre sirven bien a los objetivos estratégicos de las bibliotecas, y en algunos casos se muestran poco eficaces a la hora de revelar el potencial de sus special collections. Se recomienda, por lo tanto, desarrollar un lenguaje común para describir el valor y el significado de las colecciones que asegure también los métodos que se utilizan para capturar el impacto. Como han contestado algunos encuestados, algunas ideas pueden provenir del sector más amplio del patrimonio cultural (cultural heritage institutions), como los museos, que utilizan términos como «engagement» o tienen en cuenta también las contribuciones de la biblioteca fuera de la universidad, buscando los beneficios no solo académicos sino también sociales y cívicos. 
     
  • Recomendación 3. Los participantes en la encuesta establecen, en estas acciones relacionadas con las special collections, una mayor relación y colaboración tanto con otras bibliotecas como con los stakeholders y con la audiencia. Por tanto, sus responsabilidades superan el rol tradicional, y el conjunto de habilidades del profesional ha crecido más allá de la gestión de la colección, incluyendo ahora la docencia, la investigación y las actividades de public engagement. Se recomienda trabajar en las habilidades de colaboración y comunicación para relacionarse con esta diversidad de interlocutores; y en las habilidades digitales para trabajar en proyectos digitales, para capturar y comunicar su impacto. 
     
  • Recomendación 4. El informe muestra que a las bibliotecas universitarias les resulta relativamente más fácil mostrar el uso de sus special collections a nivel interno; pero tienen a menudo más dificultades cuando se trata de proyectos externos, y a la hora de medir a largo plazo el impacto de los servicios y el uso de sus recursos digitales. Se constata una falta de metodologías para capturar diferentes evidencias, como los outputs de investigación. Se recomienda, por lo tanto, encontrar una respuesta colectiva para crear estándares que midan el valor y el impacto. La reciente colaboración entre el RLUK, el TNA (The National Archives) y el Jisc (organización británica dedicada a ofrecer soluciones digitales en la educación y la investigación), para estandarizar las referencias, es un vía a continuar, y será un importante paso para comprender mejor el impacto que las special collections tienen en la investigación académica y más allá.

Un aspecto no menor, que el informe resuelve en un apartado de definiciones, es el alcance de los dos términos clave del trabajo: special collections e impacto. En el primer caso, es intercambiable con el término «special collections and archives» y adopta la definición ya establecida en un informe previo del RLUK de 2014 alrededor del concepto «Unique and Distinctive Collection» (UDC’s). Queda para el lector la curiosidad e interés por conocer más cerca los 26 casos (stories) que ya se presentaron dentro de la primera fase del RLUK Special Programme (SCP), que demuestran el potencial de las special collections en la investigación, docencia y el public engament, y la pericia de las bibliotecas universitarias que hay detrás. Se trata de casos concretos, clasificados en tres ámbitos (Places and Spaces; People and Projectes; Collection-based research outputs), ejemplo de buenas prácticas, que tendrán en el futuro una página específica desde la web del RLUK. Así como las 14 iniciativas de éxito (enlaces al apéndice del informe) que se destacan en la encuesta.

En cualquier caso, deberemos estar muy atentos a cómo evoluciona este trabajo del RLUK y los informes que se deriven en las fases subsiguientes de su Special Collections Programme.

1 Cullingford, Alison; Peach, Caroline (ed.); Mertens, Mike (ed.) [2014]. Unique and distinctive collections: opportunities for research libraries. RLUK. 51 p. 

¿El cliente siempre tiene la razón?: las bibliotecas universitarias estadounidenses vistas por su profesorado

Mié, 22/05/2019 - 20:41

Ciro Llueca
Director de Biblioteca y Recursos de Aprendizaje
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Blankstein, Melissa; Wolff-Eisenberg, Christine (2019). Ithaka S+R US Faculty survey 2018. New York: Ithaka S+R. Disponible en: <https://doi.org/10.18665/sr.311199>. [Consulta: 23/04/2019].

Uno de los momentos estelares del reciente congreso de la Association of College and Research Libraries (ACRL 2019 Recasting the narrative) celebrado en Cleveland (3.000 asistentes) fue la presentación del nuevo informe trienal de Ithaka, una organización sin ánimo de lucro con cuatro servicios bien conocidos por las bibliotecas universitarias: ArtStor, JStor, Portico e Ithaka S+R, centrado este último en dar soporte estratégico y de investigación a la comunidad académica. 

Para entender el alcance del informe hay que partir de los números: 10.919 respuestas a un cuestionario enviado en otoño de 2018 a 150.941 personas de la comunidad universitaria estadounidense, miembros del profesorado en un sentido amplio, clasificados según su pertenencia a Humanidades, Ciencias Sociales, Ciencias o bien Ciencias de la Salud. El tamaño importa, si tenemos en cuenta que estudios similares parten de una muestra menor, por mucho que la tasa de respuesta pueda superar este 7,2 %. Otro factor contundente es la trazabilidad de las tendencias, pues el informe se publica periódicamente desde el año 2000, y Ángel Borrego ha reseñado puntualmente los informes precedentes1 para el Blok de BiD. Es, pues, un informe que complementa a los que habitualmente se publican basados en la opinión de grupos de expertos mediante Delphy.2 

Han preguntado al profesorado de las universidades estadounidenses, y estas son las principales conclusiones:

  • Google Scholar gana peso como punto de partida de la búsqueda de información científica. Si bien las bases de datos académicas mantienen la primera posición, el profesorado está incrementando sus búsquedas mediante Google Scholar y otras herramientas similares. Es más evidente en Ciencias Sociales y en Ciencias genéricas, mientras que en Humanidades y Ciencias de la Salud se prefieren, como punto de partida, las bases de datos suscritas por las bibliotecas. 
     
  • El libro impreso está vivo. El capítulo dedicado al acceso a la información apunta también a la transición digital, y solo un 20 % del profesorado opina que no será necesario mantener una versión impresa de los libros. Esa cifra alcanza proporciones cercanas al 80 % en Humanidades, en una tendencia que ha subido desde 2015, especialmente en el profesorado más joven y cuando la intención es leer un capítulo o todo el libro completamente.
     
  • En datos de investigación, el profesorado prefiere gestionar por su cuenta. Si bien los servicios externos (Google Drive, Dropbox, etc.) ganan peso en la gestión de datos y recursos, decrece pero se mantiene como primera opción la preferencia por la gestión en sus propios ordenadores. Alejada de la órbita de preferencias: la gestión por parte de la biblioteca universitaria, pese a que cerca de un 40 % la valora positivamente cuando no se pregunta como primera opción. 
     
  • En comunicación científica crece tímidamente el interés por el acceso abierto. La publicación científica tradicional es la mejor valorada, tanto en publicaciones con revisión por pares (90 %) como en las actas de congresos (cercana al 70 %) y libros (60 %). Para el acceso abierto no se prefiere un repositorio institucional o sectorial por encima de cualquier lugar de Internet. Si se pregunta en qué se basa la elección para publicar en un lugar u otro, las preferencias apuntan a temática y distribución de la revista, alto factor de impacto o, en cuarto lugar (valoración del 70 %), que se permita publicar en acceso abierto sin APC (article processing charges). Solo un 40 % tiene en cuenta que el contenido sea accesible totalmente en abierto. 
     
  • Sin entusiasmo para evaluar el impacto social. En el apartado de comunicación científica también se pregunta si es necesario incorporar la medición del impacto social en el proceso de evaluación del profesorado. En la respuesta, únicamente un 20 % se muestra en contra, siendo la opinión totalmente a favor cercana al 30 %.
     
  • OER, en el centro del debate sobre aprendizaje. Por primera vez, el cuestionario preguntaba sobre los Objetos de Aprendizaje en Abierto (OER, por sus siglas en inglés). Cerca del 70 % del profesorado opina que es importante reducir el coste de lo que pagan los estudiantes por libros de texto y otros materiales, y alrededor del 50 % está interesado en utilizar OER en su docencia. Poco más del 10 % opina que su universidad reconoce o recompensa la integración de OER en la práctica docente. En general, hay menor interés en Ciencias de la Salud que en el resto de disciplinas. El profesorado, por otra parte, se muestra escéptico por el uso de learning analytics. 
     
  • Las bibliotecas universitarias, centrales de compra. El informe dedica su apartado final a analizar la percepción del profesorado sobre el rol de las bibliotecas. Agrupado por conceptos, su importancia apunta a la gestión de las compras y adquisiciones (buyer, más del 80 % de las respuestas); soporte al estudiante en análisis crítico, competencias informacionales y desarrollo de la investigación (undergraduate support, más del 70 %); repositorio y preservación de recursos (archive, más del 70 %); punto de partida para localizar información para la investigación (gateway, 70 %); soporte al estudiante en investigación, gestión de datos y publicación científica (graduate support, más del 60 %); soporte al profesorado en su docencia (teaching support, más del 60 %); y soporte a la investigación (research support, poco menos del 60 %). Las cuestiones menos consolidadas (gestión de la página web; asesoramiento en la publicación científica, tanto impacto como contratos de edición) no alcanzan el 40 % de percepción por parte del profesorado. 
     
  • El personal bibliotecario ayuda a los estudiantes en la búsqueda y uso de información. En el mismo capítulo, se indaga sobre el rol principal del personal bibliotecario. Se destaca la contribución clásica al aprendizaje en el uso de las fuentes de información por parte de los estudiantes; así como el desarrollo de sus habilidades para la investigación; y el soporte a la mejora de las competencias informacionales de los estudiantes para la manipulación de los medios y la desinformación. Se observa una mejor percepción en el profesorado de Humanidades, seguido de Ciencias Sociales, Ciencias genéricas y Ciencias de la Salud. 

El informe es una magnífica herramienta para tomar el pulso a las bibliotecas universitarias estadounidenses, cuya realidad no difiere en demasía del resto del mundo económicamente desarrollado. Desde la perspectiva europea, es inevitable constatar que la percepción del profesorado universitario (estadounidense y del resto del mundo) es menos integrada –por usar, una vez más, el famoso binomio de Umberto Eco– de lo que cabría esperar. Para poder comparar la realidad local y la descrita en el informe, el CSUC encargó en 2014 un estudio a semejanza del de Ithaka,3 con resultados muy similares a su precedente estadounidense: no siempre el profesorado está a la altura de las expectativas. 

Puede asombrar una visión alejada del mundo al que está acostumbrado el personal bibliotecario en sus congresos, publicaciones e informes de expertos: un mundo donde reinan las colecciones digitales, las infraestructuras de gestión de datos de investigación, y que es proclive al acceso abierto y a la evaluación por impacto social. El mundo de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) vinculados a la transferencia de conocimiento de la universidad, de la Declaración de San Francisco en Evaluación de la Investigación, del Plan S y los datos FAIR (findable, accessible, interoperable and reusable). En este sentido, es admirable la complicidad de los profesionales de las bibliotecas con la estrategia de nuestras universidades. Pero hablando en términos anglosajones, bien haremos en no olvidar que el profesorado es, si no nuestro cliente, nuestro principal aliado en la capacitación de los que seguro sí lo son: las y los estudiantes. 

1 Borrego, Ángel (2010). «Buscar, consultar y comunicar información en entornos académicos: ¿qué impacto está teniendo el formato digital? Blok de BiD, 02/06/2010. 

Borrego, Ángel (2013). «El comportamiento informativo de los docentes universitarios norteamericanos, tres años después». Blok de BiD, 19/06/2013.

Borrego, Ángel (2017). «¿Qué piensa el profesorado sobre la biblioteca universitària? Blok de BiD, 01/03/2017.

2 Gallo León, José Pablo (2019). «Tendencias para bibliotecas universitarias en un entorno cambiante: el informe 2018 de la ACRL». Blok de BiD, 06/02/2019. 

Anglada, Lluís (2019). «¿Si el sistema de la comunicación científica no funciona, por qué no cambiamos el sistema? Blok de BiD, 06/03/2019. 

3 Borrego, Ángel (2014). Comportament informatiu del professorat de les universitats catalanes. [Barcelona: CSUC]. 70 p. 

Borrego, Ángel; Anglada, Lluís (2016). «Faculty information behaviour in the electronic environment: attitudes towards searching, publishing and libraries». New library world, vol. 117, no. 3-4, p. 173-185. 

 

Análisis de tendencias y planificación de bibliotecas: IFLA trend report (update 2018) y Global Vision Initiative

Mié, 15/05/2019 - 11:31

Cristóbal Pasadas Ureña
Biblioteca de la Facultad de Psicología
Universidad de Granada

IFLA trend report 2018 update: insights from the IFLA trend report (2018). The Hague: IFLA. 18 p. Disponible en: <https://trends.ifla.org/files/trends/assets/documents/ifla_trend_report_.... [Consulta: 08/04/2019].  

El IFLA trend report (update 2018) continúa centrando su atención en torno a las cinco macrotendencias (acceso a la información, educación, privacidad, compromiso cívico y transformación tecnológica) identificadas gracias al ejercicio de reflexión sobre el futuro de las bibliotecas iniciado con el lanzamiento del primer informe de tendencias en 2013. Informe continuado con las subsiguientes actualizaciones y desarrollo de herramientas prácticas para la gestión de todo tipo de bibliotecas, atendiendo a las implicaciones de esas cinco macrotendencias, y acompañado todo ello con la iniciativa de la IFLA sobre la Visión Global, una experiencia novedosa de implicación de la profesión bibliotecaria mundial en el análisis sobre los retos y perspectivas en el momento presente. En la actualización de 2018 del informe sobre tendencias se incluyen cuatro aportaciones muy útiles sobre la planificación estratégica mediante escenarios en bibliotecas; sobre cómo pueden contraatacar las bibliotecas respondiendo a los retos de lo digital; sobre las razones por las cuales las bibliotecas siguen siendo importantes en la era de Internet; y sobre el rol de las bibliotecas en la infraestructura y contenidos de las redes comunitarias, especialmente en zonas rurales. 

 

1. La serie de informes de la IFLA sobre tendencias, iniciada con el del año 2013, así como el desarrollo concomitante de herramientas útiles y prácticas que todo tipo de bibliotecas puedan utilizar para su propia planificación de servicios, o la subsiguiente ampliación de objetivos gracias a la IFLA Global Vision Initiative deben ser contemplados como un ejercicio global y conjunto de reflexión/acción sobre el rol de las bibliotecas en la sociedad actual y la difusión y puesta en valor internacional de las experiencias prácticas exitosas en diversas zonas geográficas y su transferibilidad entre entornos bibliotecarios diversos. Desde este punto de vista de la aplicabilidad inmediata y práctica en cualquier entorno bibliotecario, merece la pena resaltar de entrada los materiales disponibles en el apartado sobre cómo utilizar el informe de tendencias y los recursos desarrollados para la Global Vision Initiative. En concreto, los profesionales de las bibliotecas, en cualquier lugar del mundo, tienen a su disposición, para su uso inmediato en tareas de reflexión/acción, un conjunto de recursos bibliográficos y de reseñas de la literatura profesional disponible sobre el análisis de tendencias en los más diversos campos, o las herramientas para facilitar la discusión y contribución sobre la Visión Global por países, regiones, sectores profesionales, etc. 

2. En el informe de la IFLA sobre tendencias (2013) se identificaron, dentro del entorno de la información, cinco macrotendencias que seguirán teniendo una incidencia fundamental en los servicios que las bibliotecas presten a la sociedad: acceso a la información, educación, privacidad, compromiso cívico y transformación tecnológica. En el IFLA trend report (update 2018se incluyen cuatro contribuciones que amplían la cobertura de aspectos vitales para el futuro de las bibliotecas.

3. En primer lugar, Rafael Ramírez (director del Oxford Scenarios Programme y primer professor of Practice en la Saїd Business School y Green Templeton College, Universidad de Oxford) aporta unas reflexiones sobre la utilidad de la planificación estratégica mediante escenarios en las bibliotecas, una herramienta para comprobar la corrección o incorrección de nuestras suposiciones o para explorar las interrelaciones entre las distintas tendencias. Esta cita textual podría ser ilustrativa del mensaje: la planificación mediante escenarios «toma en consideración los cambios no solo en el contexto […] sino también en el contexto del contexto […] La planificación mediante escenarios ayuda a quienes la practican a examinar la manera en que estos factores, acontecimientos y tendencias podrían combinarse para cambiar las suposiciones, expectativas y planes que los sustentan» (p. 8).

4. En segundo lugar, Glynn Moody (periodista británico especializado en Internet, software libre, acceso abierto y derechos digitales) describe los principios básicos y actividades de las bibliotecas que han sido cuestionados por la irrupción de lo digital, centrándose sobre todo en los ataques a la privacidad, las noticias falsas y las restricciones al acceso por medio de cambios legislativos en la propiedad intelectual; se puede y se debe responder a esos retos sobre todo compartiendo competencias, herramientas e ideas que sirvan para empoderar a los usuarios.

5. En tercer lugar, Cassie Robinson (directora de Diseño Estratégico en Doteveryone y profesora visitante en el Institute of Innovation and Public Purpose del University College London) hace hincapié en la crisis de confianza que cada vez más afecta a Internet debido al dominio casi absoluto de la red por parte de las grandes empresas multinacionales. Las bibliotecas pueden y deben contribuir a conseguir que Internet sea un instrumento más útil, justo, fiable e inclusivo, redefiniendo sus propias ofertas y potenciando sus valores y su misión pública. 

6. Por último, Roger Baig (representante internacional de la Fundación guifi.net y doctorando en la Universidad Politécnica de Cataluña) aporta el caso concreto de una biblioteca en un entorno rural (Perafita, Barcelona) que no solo contribuye con contenidos locales sino que, además, forma parte e incluso lidera la oferta de infraestructuras de comunicación e información a través de la red comunitaria (guifi.net), actuando como portal de acceso de la infraestructura local al Internet global y como centro físico para el mantenimiento de la red comunitaria y para la formación de sus miembros, en un claro ejemplo de superación de la vieja dicotomía entre bibliotecas y telecentros y de complementariedad programada con otras ofertas de acceso público a las TIC en entornos complicados.

7. Esta última concreción geográfica apunta directamente al hecho, significativo y resaltable desde diferentes ángulos, de que los contenidos de esta actualización de 2018 del Informe de tendencias son producto de la primera reunión de la presidenta de la IFLA celebrada en Barcelona el 19 de marzo de 2018. Si a esa primera reunión de la presidenta de la IFLA siguió el taller inicial de lanzamiento de la Global Vision Initiative durante los días 20 y 21 de marzo del mismo año y en la misma sede, se constata de inmediato el protagonismo de nuestro entorno profesional en estos desarrollos de la IFLA a través de la presidenta de la IFLA 2017-2019, Glòria Pérez Salmerón, tal y como su secretario general, Gerald Leitner reconoce: «La IFLA se encuentra en un momento clave de su historia. Durante los últimos dos años y bajo guía de nuestra presidenta, Glòria Pérez-Salmerón, no sólo comprendimos que las bibliotecas son motores de cambio sino que también hemos presenciado importantes transformaciones dentro de la propia IFLA. Estamos en camino a lograr que nuestra organización sea más representativa, más responsiva y con una mayor capacidad para facilitar, empoderar, conectar e inspirar al sector bibliotecario global. Como secretario general tuve el privilegio de ver tantas ideas, tanta participación y energía invertidas en construir una IFLA más fuerte durante nuestro proceso de la Visión Global».

8. Y es que estos desarrollos recientes en el organismo que ostenta la representación global de las bibliotecas y de la profesión bibliotecaria, la IFLA, son producto de la confluencia de los resultados de varias líneas de actuación emprendidas desde el cambio de siglo en el entorno profesional de las bibliotecas. Al margen de lo relativamente novedoso del análisis de tendencias como instrumento de planificación, sus objetivos y metodologías clave ya estaban presentes en los manuales de gestión estratégica y de evaluación de servicios bibliotecarios bajo nombres y conceptos tan diversos como «análisis del entorno», «DAFO» o «marketing de servicios», por ejemplo, con vistas, sobre todo, a una mayor y mejor articulación de la rendición de cuentas, la justificación de inversiones, la contribución a los resultados sociales y el impacto. Es decir, en suma, la filosofía detrás del movimiento de evaluación de servicios para la justificación de inversiones y demostración del valor de los servicios prestados frente a la competencia de otros sectores de actividad, con el consiguiente énfasis en la lucha por la supervivencia de las bibliotecas frente a la complementariedad y a las sinergias con otros sectores. Lo que el proyecto Trends report de la IFLA aporta de novedoso en el proceso de planificación de la propia IFLA y de las bibliotecas es, justamente, la reconversión del análisis de la competencia en tanto que tal en estímulo y facilitación de una reflexión conjunta con actores de otros sectores cuyas experiencias pueden servir de ayuda y aliento para las bibliotecas, por coincidencia de problemáticas y, sobre todo, de planteamientos de cooperación y coordinación de ofertas de servicios en beneficio de la sociedad en su conjunto.

9. Porque a lo largo de la última década del siglo XX y las primeras del siglo XXI se habían desarrollado en el entorno de las bibliotecas diversas herramientas y metodologías para medir con indicadores el valor y el rendimiento, el impacto y la contribución de las bibliotecas a su entorno social inmediato. La necesidad de demostrar ese valor y esa contribución está, por ejemplo, en la base del desarrollo de la alfabetización informacional como principal contribución de todo tipo de bibliotecas a la misión y resultados de sus respectivas instituciones matrices. No deja de ser sintomático al respecto el hecho de que coincida más o menos en el tiempo la colocación del foco sobre el desarrollo de instrumentos de medición, de indicadores de rendimiento y de impacto, por un lado, y, por el otro, sobre la razón última de la utilidad de las bibliotecas: su contribución a los niveles de competencias de los ciudadanos a través de sus programas de Alfin y sus ofertas de acceso a las TIC y a Internet.

10. Como todos estos desarrollos estaban presentes en los programas de las distintas divisiones y secciones de la IFLA a lo largo de las tres últimas décadas, era cuestión de tiempo y de circunstancias apropiadas de financiación más o menos asegurada de la IFLA el que este tipo de metodologías también acabaran aplicándose a la gestión de la propia IFLA y su mejor y mayor contribución a las bibliotecas y a la profesión, ya que la IFLA constituye por sí misma una plataforma global de promoción y de intercambio de experiencias de todo tipo en cualquier entorno profesional. Es lógico que esas temáticas punteras a nivel internacional se acabaran reflejando en la consolidación de liderazgos complejos y fórmulas de elección de equipos directivos en la propia IFLA. Ahora bien, la complejidad organizativa de la IFLA a través de divisiones, secciones y programas transversales por tipo de bibliotecas o por tipo de trabajo y problemática profesional, así como la planificación de actividades de ciclo corto anual hacía difícil y problemático encontrar cauces organizativos para temáticas de alcance universal. Algo se empezó a arreglar a partir de los primeros años del siglo XXI con los planes estratégicos de las diferentes secciones y con la evaluación de los programas transversales, todo ello, sin duda, fruto de la mayor atención a los problemas de la planificación de los servicios, el rendimiento y el impacto, como ya se ha resaltado. Las rotaciones entre presidente electo y presidente efectivo en ciclos de cuatro años (2+2) conllevaban la formación de equipos de trabajo de asesoría y preparación de programas para cada presidencia dentro de las líneas estratégicas aprobadas. 

11. Era lógico pensar, por tanto, que la experiencia práctica acumulada por esos equipos de análisis y planificación presidencial se convirtieran en un acervo de la propia organización a través de iniciativas como el Informe de tendencias o la Iniciativa sobre la Visión Global a partir de la aplicación de unas metodologías que, por otra parte, ya eran de uso bastante común en ámbitos como la educación (los informes Horizon de Educause; de la Comisión Europea; o de la OCDE) e, incluso, en las bibliotecas (ejemplo: los informes de tendencias en bibliotecas universitarias de la ACRL). A ello ha venido a ayudar, además, la consolidación del análisis de tendencias (o coolhunting) como un subcampo muy específico de la teoría y la práctica de la gestión estratégica en multitud de campos de actividad económica y social. 

12. En conclusión, la lectura de la actualización de 2018 del Informe de tendencias de la IFLA se leerá con más provecho dentro del contexto total del proyecto en sí y de la Iniciativa sobre la Visión Global, y accediendo a aquellos elementos que aportan ideas y experiencias que puedan ser de utilidad práctica para nuestros propios ejercicios de reflexión, planificación y evaluación; es decir, para nuestra práctica profesional local en beneficio de nuestro público.

 

Citation Capture: modelos de citas para repositorios de archivos, bibliotecas y museos

Mié, 08/05/2019 - 09:18

Xavier Agenjo Bullón
Director de projectes
Fundación Ignacio Larramendi

Citation Capture: enhancing understanding of the use of unique and distinct collections within academic research and the research outputs produced as a result: final report.  delivered in partnership with Research Libraries UK, The National Archives and Jisc (2018). The Research Base. 54 p. Disponible a: <https://www.rluk.ac.uk/wp-content/uploads/2018/11/Citation_Capture_Report_2018.pdf>. [Consulta: 08/04/2019]. 

A la hora de redactar una reseña sobre este proyecto que llevan a cabo las RLUK (Research Libraries UK), los TNA (The National Archives) y el JISC (Joint Information Systems Committee) me invade una cierta desazón porque después de un estudio muy prolijo, aunque no muy extensivo como ya dice el informe, al final se aboga por un nuevo modelo de cita para un tipo concreto de repositorios,1 los que contienen colecciones únicas y distintas (UDC). Uno teme, desde luego, que se trate de una nueva propuesta a añadir a la numerosa lista de formas de citas, pero hay que reconocer que el Informe final (en adelante el Informe) del proyecto Citation Capture afronta dos cuestiones: la ausencia de análisis de citas sobre los materiales conservados en archivos, bibliotecas y museos y, añadimos nosotros, la baja presencia de citas sobre los instrumentos de búsqueda y descripción de las instituciones culturales en publicaciones académicas y científicas.

Lo que ha llamado mi atención del proyecto Citation Capture no es tanto el problema de cómo se citan y analizan los fondos consultados de un archivo, sino en la posible extensión a la cita de cualquier tipo de repositorio, ya sean físicos y parangonables a archivos como en este informe, o repositorios en el sentido de bases de datos, catálogos u otros instrumentos de archivos, bibliotecas y museos. El Informe final de Citation Capture señala una cuestión muy importante para los archivos, bibliotecas, museos e instituciones culturales de todo tipo: cómo saber qué se cita, cuántas veces se les cita, quiénes les citan, y de qué medios pueden disponer para saber qué uso se hace de sus fondos. 

Ya hemos señalado en otro sitio la extendida costumbre de los usuarios de estos instrumentos de no citarlos en absoluto o de citarlos muy por debajo de su uso. En su día, nos referíamos a cómo no es frecuente citar obras tan importantes como el Espasa, los catálogos bibliográficos, los instrumentos de descripción de los archivos, los repositorios institucionales o todo tipo de repertorios elaborados por archivos, bibliotecas y museos a lo largo de sus muchos años de existencia y en los que han participado centenares, si no miles, de bibliotecarios, archiveros o museólogos. Sic vos non vobis…, pero no tanto.

El interés del Informe radica no tanto en la propuesta que realiza sino en otra sugerencia que está implícita como es el hecho de considerar un modelo de cita para que los repositorios de archivos, bibliotecas y museos puedan ser citados en las publicaciones académicas y que, posteriormente, se puedan cuantificar, analizar y evaluar esas citas del mismo modo que se contabilizan las citas de artículos, comunicaciones, libros, revistas (u otro tipo de publicaciones) en el ámbito científico. 

El Informe hace seis recomendaciones, siendo la primera, el modelo de cita, la más concreta, y por ello también la más cuestionable, mientras que las otras cinco descansan sobre todo en deseables y posibles futuras acciones conjuntas de varios actores que calculo que difícilmente se harán realidad. 

El modelo de cita de Citation Capture
La mayor parte del Informe se extiende por los apéndices que describen los análisis realizados sobre las prácticas más habituales de cita de repertorios; una encuesta en línea sobre modelos en uso, herramientas, oportunidades y retos y sobre el posible apoyo a un modelo de cita normalizado, así como los factores más importantes que deberían tenerse en cuenta para el diseño e implementación de un estilo de cita;… y las discusiones de un workshop especializado. 

Un gran aparato documental para finalizar en una propuesta que se debate entre utilizar un código de tres letras, un código de cuatro letras o los códigos ya establecidos por ARCHON.2 En el Informe no se mencionan otras posibilidades, suponemos que es el precio de centrarlo en el Reino Unido, como serían la MARC code list for organizations o la norma ISO 15511:2011 Information and documentation – International standard identifier for libraries and related organizations (ISIL).

El código de tres letras permitiría a los académicos citar de forma natural, estaría más acorde con la práctica actual y no necesitaría la consulta de listados, directorios, registros u otros para establecer ese código. Debe tenerse en cuenta que el 67 % de los entrevistados en la encuesta dicen que no utilizan ninguna aplicación para gestionar sus citas. Así, The National Archives se abreviaría como TNA. Obviamente, un código de este tipo tendría la ventaja de su sencillez y la facilidad de aplicación llamaría a su rápida extensión, pero presenta la gran desventaja de la duplicidad de siglas, ya que como se dice en el mismo informe Bath Record Office, Berkshire Record Office y Bristol Record Office estarían representados por el mismo código de tres letras BRO, dentro del mismo Reino Unido. En un ámbito internacional esta propuesta sería simplemente inviable.

El código de cuatro letras tendría la ventaja de disminuir el número de duplicidades, pero la desventaja de que no se utiliza mucho en la práctica habitual de cita de los académicos, de lo que se deduce que no se utilizaría ampliamente y no serviría para las contabilizaciones posteriores.

El código ARCHON (UK National Register of Archives), análogo al Censo-Guía de Archivos Españoles e Iberoamericanos, si bien es único y lo mantiene The National Archives, requiere un instrumento de consulta (directorio, registro, base de datos, etc.) y su utilización en el marco de un texto no es natural. En consecuencia, también tendría un menor uso. Presenta, además, el problema de que ARCHON no recoge los repositorios de instituciones con material impreso por lo que en un futuro no sería extensible a estos materiales.

Aunque el Informe analiza otras formas de cita como URL, que cada vez estarán más extendidas, no termina abogando por ellas, aun sabiendo que en un futuro próximo se deberá modificar el modelo de cita propuesto para dar cabida a los dominios, URL y URI de las instituciones de memoria. 

Las recomendaciones de cita de los propios archivos nos dan una idea de la dificultad de plantear un análisis de citas posterior:

  • Archivo General de Simancas, Registro del Sello de Corte, Sign. RGS,LEG,149310,6. 1493, octubre, 24. Barcelona. Acceso en línea en http://pares.mcu.es (DD/MM/AAAA).3
     
  • The National Archives (TNA): C 139 Chancery: Inquisitions Post Mortem, Series 1, Henry VI.4

Desde luego, los autores son conscientes de los puntos flacos de las opciones, por lo que el intento de racionalizar un modelo de cita de archivos hay que verlo en el interés que tiene la misma propuesta, pero las concreciones parecen muy poco convenientes, especialmente si tenemos en cuenta la parte del mundo que no es el Reino Unido. De todos los requisitos, el más valorado en el Informe es la facilidad de su uso, pues se considera que el riesgo más grave para una propuesta de este estilo será el grado de su aplicación. De poco valdrá cualquier código si para quienes tienen que utilizarlo es una complicación añadida a la tarea de escribir. De sobra sabemos que un gran porcentaje del tiempo que se lleva un artículo o una comunicación está en citar conforme al modelo Chicago, al MLA, al de Harvard o a cualquier otro. 

Limitaciones de la propuesta
El Informe final no esconde otras restricciones o limitaciones de la propuesta. La primera es que se centra en las «colecciones únicas y distintas», lo cual es una forma de acotar el problema a resolver, empezando por una parte muy concreta de los repositorios, aunque con un enorme volumen de información, los que contienen colecciones únicas y distintas (léase mayoritariamente archivos). Como se ha mencionado, la cita de repositorios que contengan materiales reproducidos, como es el caso de las colecciones bibliográficas o de los archivos con agrupaciones de materiales impresos, plantearía el problema de que la cita no sería unívoca. Es decir, referirse a un catálogo bibliográfico para citar un material reproducido en una edición con una tirada de miles de ejemplares y susceptible de estar presente en numerosas colecciones no podría dar lugar a un análisis claro del uso de ese repositorio sino, todo lo más, el de un documento o material concreto. Obviamente, se reduce la amplitud del problema, en un intento de darle una solución viable, acotándolo a las colecciones con documentos únicos y distintos. 

Tampoco plantea el Informe la forma de cita que debería usarse para documentos digitales o digitalizados que se han consultado a través de un servicio de agregación de metadatos. Este es el caso de documentos únicos que pueden estar presentes en distintas plataformas como Europeana o el Portal de Archivos Europeo. O, por seguir con el foco en el Reino Unido, The Archives Hub o data.gov.uk.

Simplificar el problema, limitando su ámbito es una forma de aproximarse a su resolución, sin embargo, en mi opinión, deja tantas cuestiones fuera que pienso que será difícil que esta propuesta llegue a buen fin.

Así pues, la primera limitación del modelo de cita que se plantea es su uso para colecciones con materiales únicos, léase mayoritariamente archivos. La segunda limitación es que el modelo de cita tendrá que ser utilizado voluntariamente por los investigadores de una forma sencilla que no requiera la consulta adicional de directorios, repertorios o listados donde consultar los códigos a utilizar para estas citas. Por ello, el código para citar debería ser fácil de construir sin necesidad de utilizar ningún repertorio, listado, relación, etc., y debería ocupar poco para que no se extralimitaran los límites de espacio que habitualmente marcan los editores.

En algún momento el Informe hace un análisis de las herramientas de Google Scholar y las de JSTOR para investigadores para proponer el desarrollo de una herramienta de captura de citas. 

Como he dicho antes, tengo también cierto escepticismo de que esta nueva herramienta que se propone desarrollar sea capaz de mejorar lo que ya está disponible en Google Scholar y JSTOR. Yo habría abogado, en lugar de hacer una cosa nueva, por proponer mejoras a las herramientas que ya están desarrolladas. Seguramente, eso es porque yo soy un reformista y no un revolucionario. 

Citation Capture: Recomendaciones
En cualquier caso, hay que fijarse en las otras recomendaciones de este Informe dirigidas a los socios del proyecto y que tienen que ver con la puesta en práctica del modelo de cita que finalmente se proponga: 

  1. Una página web amigable con una guía centralizada del uso del modelo de cita para archiveros y académicos que contribuya a consolidar su uso.
     
  2. Periodo de consulta para valorar hasta qué punto los equipos profesionales de los repositorios tienen el conocimiento y la pericia necesaria para mejorar las prácticas de cita y de captura de citas. No puedo resistirme a copiar este párrafo que transmite de forma inmejorable el estilo de todo el Informe: «This consultation process would focus on identifying clear strategies to successfully embed best practice within these institutions».
     
  3.  Aumentar el conocimiento y la conciencia por medio de una amplia campaña pública entre los usuarios potenciales del modelo de cita: académicos, investigadores, editores, instituciones educativas y asociaciones profesionales. 

Por resumir, a la campaña de publicidad se le deben añadir una serie de guías de buenas prácticas sobre cómo adoptar el modelo en los distintos repositorios y relacionarlos con otras guías de buenas prácticas nacionales. Por otro lado, hay que proporcionar al personal de los repositorios las herramientas y la formación para la actualización de su pericia. El Informe dice que eso es clave, y tiene razón, que no es fácil asegurar que los repositorios pequeños vayan a tener capacidad técnica para proporcionar esas guías de usuario, así como reunir y analizar datos de citas capturadas. 

El Informe tiene también toda la razón en otro punto, cuando se menciona el interés de los plug-ins de software de referencias como EndNote u otros para esa minoría, pero significativa, de académicos que utilizan esas plataformas. Y lo que me parece ya casi un brindis al sol es concitar el apoyo de los editores. Como muy bien dice el Informe es un punto crucial para determinar las prácticas de cita dentro de las publicaciones académicas. Lo que no queda nada claro es cómo se va a convencer a esos editores que están muy acostumbrados a sus rutinas (a no ser, claro, que se les pague). 

La última recomendación agranda mi escepticismo puesto que se propone hacer una extensa campaña de publicidad para hacer hincapié en la utilidad del proyecto de Citation Capture. Es decir, hablando en cristiano, hay que convencer a los posibles usuarios, es decir, a los académicos, a los editores y a los repositorios de las bondades del modelo y del proyecto, cosa que me parece muy difícil. A pesar de todo, creo que es en este punto, en crear un modelo de cita normalizado que permita el análisis de citas de los repositorios, utilizado en su más amplio sentido, donde está el interés del Informe final y del proyecto Citation Capture.

1. Debe tenerse en cuenta que en el contexto de este Informe el término repositorio tiene el significado de archivo como entidad que conserva documentación, aunque puede adoptar otros significados a lo largo del documento según el contexto. 
2. El ARCHON directory lo publican The National Archives, recoge los archivos del Reino Unido y algunos internacionales. 
3. Notas de PARES 12: Solicitar copias de imágenes y Citar documentos. 3 de febrero de 2014 a las 0:59.
4. Citing documents in The National Archives.

¿Cómo son las revistas culturales españolas? ¿Se han adaptado al nuevo entorno digital?

Mié, 24/04/2019 - 14:00

Anna Villarroya
Profesora de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Revistas culturales: realidad y perspectivas (2018). Realización del informe: ICC Consultors. Madrid: Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). 85 p. Disponible en: <http://revistasculturales.com/cat_pdf/RC_RealidadYPerspectiva_2018.pdf>. [Consulta: 24/03/2019].

A finales de 2018 se publicó el informe Revistas culturales: realidad y perspectivas, encargado por la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y realizado por ICC Consultors, empresa catalana de consultoría en los ámbitos de la cultura, la educación y otras políticas sociales.

ARCE nació en el año 1983 por iniciativa de los propios editores de revistas culturales con el objetivo de poner en común los recursos e instrumentos necesarios para la promoción de estos proyectos culturales y empresariales. Entre las iniciativas que la asociación lleva a cabo destaca la elaboración de estudios e informes sobre el sector de la edición de las revistas culturales en España. Este último estudio trata de la realidad del sector y de las perspectivas de futuro, una línea ya iniciada en los años 2007 y 2010.

Con este objetivo, el trabajo se estructura en diez capítulos: el primero presenta el perfil de las revistas; el segundo, el de los agentes editores; el tercero, el de la distribución y la comercialización; el cuarto se centra en las suscripciones; el quinto, en la publicitad; el sexto, en el ámbito digital; el séptimo, en la gestión de las revistas culturales; el octavo recoge las conclusiones; el noveno, el perfil de la revista cultural y el último capítulo se dedica a la metodología.

Se trata, pues, de un estudio exhaustivo sobre el sector de las revistas culturales en España que ofrece una buena radiografía, y permite, además, la comparativa con los estudios previos referidos a los años 2007 y 2010.

El repaso a los diferentes capítulos muestra, en cuanto al perfil de las revistas, un predominio de las fundadas en los años ochenta y noventa del siglo pasado (63 %), de temáticas relacionadas con el Pensamiento, la Filosofía y la Historia (36 %), así como las Artes (24 %), localizadas en la Comunidad de Madrid (68 %), de periodicidad trimestral (29 %) y mensual (24 %), con una tirada media inferior a 5.000 ejemplares (88 %), un número promedio de páginas de 134, un precio inferior a los 10 euros (57 %), con edición íntegra en español (85 %) y un precio de suscripción inferior a los 60 euros (72 %).

El análisis del perfil de los agentes editores muestra un predominio de entidades mercantiles (64 %), siendo la sociedad limitada el perfil más frecuente en 2017 (con un 47 % de las empresas). Se observa también cómo las entidades editoras tienden a diversificar sus campos de actividad, con un predominio de la edición de libros (70 %) y la organización de actos (65 %). Las ventas y las suscripciones suponen más de la mitad (51 %) de los ingresos, y la publicidad, el 17 %. En cuanto a la facturación, el 80 % de las revistas facturan menos de 200.000 euros y son las revistas de los ámbitos de la Arquitectura, el Urbanismo y el Diseño el grupo con una facturación promedio más alta (próxima a los 500.000 euros), seguidas de las de Crítica de la cultura (con 281.250 euros). Por lo que respecta a los gastos, las dos partidas principales son la de producción (33 %) y la de personal (29 %). El personal propio asociado a las revistas llega al 62 %.

En cuanto a la distribución, el 84 % se realiza en el conjunto del Estado, siendo la venta directa y las suscripciones, así como las librerías (56 %), los principales canales de comercialización.

El análisis detallado de las principales fuentes de ingresos ha mostrado, por una parte, el papel predominante de las suscripciones como principal fuente de ingresos de las revistas (33 %), con una mayor frecuencia de suscripciones particulares (38 %) y de bibliotecas e instituciones (38 %). El 77 % de las suscripciones proceden de España, un 9 % de Europa y un 11 % de América. Por otra parte, la publicidad, con un peso del 17 % del total de ingresos, ha experimentado una evolución negativa respecto al año 2007, en que esta representaba el 30 % de los ingresos. Las tres fuentes principales de publicidad, con pesos próximos al 25 %, son las relativas al área de especialización de la propia revista, las de carácter institucional y las vinculadas a sectores relacionados con el libro.

Las revistas culturales se han adaptado de manera generalizada a la nueva era digital, con más del 95 % de las revistas con presencia en Internet y en una o en las dos redes de mayor relevancia para el sector (Facebook y Twitter). En cuanto al modelo de negocio, el 70 % ofrece la posibilidad de venta electrónica, aunque solo en un 12 % de los casos la cifra de negocio que se genera a través de Internet es superior al 30 % del total de ventas, siendo en el 72 % de los casos inferior al 15 %.

A pesar de la diversidad y riqueza de las revistas culturales agrupadas en ARCE, el trabajo concluye con una fotografía del que sería el perfil mayoritario de las revistas culturales españolas, y que reproducimos a continuación:

Temática: Pensamiento/Filosofía/Historia
Periodicidad: Trimestral
Impresión: Color
Formato: Papel y digital
Tirada promedio: 5.000 ejemplares
Número promedio de páginas: 134
P.V.P.: 10 €
Distribución: Nacional e internacional
Canal de difusión principal: Suscripciones
Otras actividades de la entidad editora: Edición de libros
Presencia en Internet: Página web
Redes sociales: Facebook y Twitter
Tipo de entidad editora: Sociedad limitada

El estudio proporciona, pues, una información muy valiosa, como es el conocimiento del perfil de las revistas culturales en España. La toma de decisiones en cuanto a los retos de futuro pasa siempre por el conocimiento de uno mismo, así como del resto de agentes con los que uno se relaciona. En este sentido, este informe complementa uno de previo, reseñado en el Blog de l’Escola de Llibreria, sobre el perfil del lector de revistas culturales. Este último daba pistas sobre los retos a los que tenían que hacer frente los editores de revistas culturales. Por una parte, el entorno digital y, con él, la gestión de nuevos hábitos y prácticas de lectura y de participación cultural, en general, así como cambios en los modelos de negocio tradicionales y, por lo tanto, en las fuentes de financiación, la gestión de los recursos humanos y en las estrategias de las entidades propietarias. Por otra parte, la crisis económica que ha puesto en peligro el futuro de algunas de estas revistas, nacidas como proyectos culturales personales, lejanas de una lógica empresarial.

Siguiendo las recomendaciones del anterior informe, el año 2018, más del 95 % de las revistas tenían presencia en Internet, así como en las redes sociales, y el 70 % ofrecían la posibilidad de venta electrónica. Al igual que en otros sectores culturales vinculados, como el del libro, la cifra de negocio procedente del modelo digital, es todavía minoritaria, aunque habrá que esperar unos años para ver cuál es su evolución futura.

Por último, me complace comentar la inclusión en el informe de dos miradas expertas, la de Antón Castro y Carme Fenoll, que contribuyen a realizar un dibujo más preciso de la realidad y del futuro de las revistas culturales, poniendo en valor su contribución al mundo de la cultura y dando también ideas muy interesantes que aumenten su visibilidad y, por lo tanto, sus lectores potenciales.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

La investigación está cambiando, pero ¿cambian las bibliotecas?

Mié, 10/04/2019 - 09:33

Ángel Borrego
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Research Libraries UK 2019 Conference. Reshaping scholarship: transformation, innovation and cultural change. London, 20-22 March 2019. Disponible en: <http://rlukconference.com>. [Consulta: 24/03/2019].

Los días 20, 21 y 22 de marzo se celebró en Londres el congreso anual del RLUK (Research Libraries UK), la asociación de bibliotecas universitarias y de investigación británicas que agrupa a 37 instituciones. El objetivo era abordar cómo los cambios en la investigación afectan las expectativas de los investigadores sobre las colecciones y los servicios bibliotecarios y cómo estos pueden responder a las nuevas necesidades de los académicos.

En esta reseña resumiremos brevemente el contenido de las sucesivas sesiones. El lector interesado podrá consultar próximamente los vídeos de las presentaciones en la página web del congreso, donde también están disponibles los de las cuatro últimas ediciones.

La conferencia inaugural corrió a cargo de Tim Hitchcock, historiador de la Universidad de Sussex que ha desarrollado diversos proyectos en humanidades digitales, especialmente de mapeado de términos en grandes colecciones documentales, incluyendo el catálogo de su Universidad. En su opinión, este tipo de proyectos ofrecen una visión panorámica de las características de las colecciones bibliotecarias y de sus contenidos, una visión global que se ha perdido ahora que el acceso a la información es digital.

A continuación, las presidentas de las asociaciones de bibliotecas de investigación de Estados Unidos (ARL), Canadá (CARL), Australia (CAUL) y Europa (LIBER) presentaron los planes estratégicos de sus organizaciones. Cabe destacar que las cuatro presidentas son mujeres que parecen haber roto el techo de cristal que limitaba su ascenso a puestos de responsabilidad a pesar de su elevada presencia en la profesión.

El siguiente panel presentó tres experiencias de apoyo a la investigación: el laboratorio de humanidades digitales de la Universidad de Cambridge; el desarrollo de un estudio en la Universidad de Calgary para identificar las necesidades de los investigadores y desarrollar una docena de proyectos en colaboración con ellos ―el título de esta reseña está tomado del utilizado por Tom Hickerson para esta presentación―; y la perspectiva ―pesimista― sobre el papel de las bibliotecas de investigación en 2030 ofrecida por un representante de la British Library. En síntesis, los cambios vienen dados no sólo por el acceso remoto a la información, sino por la creciente interdisciplinariedad de la investigación que invita a romper la tradicional estructura disciplinaria de las bibliotecas para organizarse en torno a procesos (docencia, investigación, divulgación…). El peso de las humanidades digitales en muchos proyectos viene a responder a la carencia de infraestructuras en estas disciplinas, a diferencia de lo que ocurre en campos como la genética. La primera jornada del congreso finalizó con una charla de Charles Kriel, asesor del Parlamento británico sobre desinformación y noticias falsas.

El segundo día comenzó con una conferencia sobre el papel de las bibliotecas como un espacio neutral a partir de una experiencia de censura de obras de arte en la biblioteca de la Universidad de Ciudad del Cabo en un contexto de movilizaciones estudiantiles. El siguiente panel combinó tres presentaciones: un proyecto de digitalización colaborativa entre tres instituciones que puso de manifiesto la necesidad de disponer de datos que permitan detectar solapamientos entre las colecciones para optimizar recursos; un detallado análisis de la colección de la London School of Economics que ha permitido tomar decisiones sobre la retención y expurgo de materiales; y un estudio de los usuarios ―y no usuarios― de la British Library que identificó como principales prioridades el acceso a Internet y la disponibilidad de un espacio neutral donde trabajar.

La sesión de tarde incluyó dos actividades paralelas sobre la neutralidad de las bibliotecas y el trabajo desarrollado por los grupos existentes dentro del RLUK. Dos de los tres grupos existentes se han creado en los últimos tres años y sus temáticas revelan las prioridades en la asociación: colecciones especiales y digital scholarship.

El panel final del segundo día estuvo dedicado a la ciencia abierta. Incluyó presentaciones sobre la estrategia de la Universidad de Lancaster para acercar la ciencia abierta a los investigadores a través de encuentros en pequeños grupos; la creciente actividad editora de las bibliotecas universitarias y la necesidad de dar más visibilidad a las monografías en acceso abierto que publican; y la creciente presencia de servicios de apoyo a la investigación en bibliotecas universitarias, con una elevada heterogeneidad en términos de denominación del servicio, puestos de trabajo de las personas que los desarrollan o actividades que priorizan.

El tercer y último día del congreso comenzó con una sesión dedicada a la gestión de datos de investigación. Se ofrecieron los resultados de un estudio que muestra una creciente madurez de estos servicios en bibliotecas universitarias de siete países, si bien se siguen centrando en tareas de asesoramiento más que en apoyo técnico y se detecta una falta de formación. La segunda presentación abordó el papel de las bibliotecas en la gestión del software para la investigación empleado por los académicos. Y, finalmente, se presentó un proyecto que intenta aplicar técnicas de blockchain para obtener datos fiables, comparables y auditables de descargas de artículos científicos. El objetivo sería promover el uso de estos datos en procesos de evaluación de la investigación, animando a los investigadores a publicar en acceso abierto para incrementar la consulta de sus publicaciones.

A continuación, se celebraron cuatro talleres paralelos sobre la promoción de la ciencia abierta, el impacto de la inteligencia artificial sobre la dirección de bibliotecas universitarias, las últimas transformaciones en el ámbito de la comunicación científica y la gestión colaborativa de colecciones. El congreso concluyó con una conferencia sobre humanidades digitales.

El acceso remoto a la información ha alejado a estudiantes y académicos de las bibliotecas universitarias durante los últimos años. Los estudiantes están volviendo en la medida en que muchas bibliotecas se han adaptado a sus necesidades ofreciéndoles espacios de trabajo colaborativos que los alumnos valoran positivamente. El regreso de los investigadores, sin embargo, plantea más dificultades por cuanto su alejamiento no obedece únicamente a la facilidad en el acceso virtual a la información, sino a las nuevas metodologías de trabajo que plantean nuevas demandas que a menudo no coinciden con la oferta de servicios de las bibliotecas. Parece necesario romper con la idea de silos temáticos para ofrecer nuevos servicios acordes con los procesos en que se ven involucrados los académicos. En este sentido, destaca el auge de las humanidades digitales donde muchas bibliotecas parecen haber encontrado una oportunidad para ofrecer un servicio a académicos que, en estas disciplinas, no disponen de las infraestructuras existentes en ciencias experimentales o de la salud.

¿Construimos colecciones juntos? Viabilidad de la gestión conjunta de monografías en el Reino Unido

Mié, 03/04/2019 - 10:23

Santi Balagué
Jefe del Equipament GEPA
Àrea de Biblioteques, Informació i Documentació - CBUC
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)
Twitter: @clascamoll

Stubbs, Theo (2018). An extension of UKRR into low-use monographs: does appetite exist? [London]: UK Research Reserve. 75 p. Disponible en: 
<https://www.ukrr.ac.uk/resources/fullmonographsreport.pdf>. [Consulta: 12/03/2019].

Ya sea como frase o como metodología, la gestión cooperativa de las colecciones está bien establecida en el léxico bibliotecario. Hay muchos proyectos e iniciativas que han investigado e implementado modelos de cooperación, en nuestro entorno geográficamente más próximo y en el resto del mundo. Dentro del ámbito de la educación superior una de las últimas y más exitosas iniciativas es la UKRR (UK Research Reserve), el proyecto de colaboración entre las bibliotecas universitarias y de investigación británicas y la British Library, que coordina de manera sistemática la gestión de las revistas de investigación impresas de bajo uso. Con el paso de los años, tanto los miembros de la UKRR como otros de la amplia comunidad de la enseñanza superior se fueron planteando la UK Research Reserve como un esquema visible y exitoso para otros tipos de material y, en particular, las monografías. Con todo, hay que tener en cuenta que la UKRR no tenía ni el mandato, ni los recursos ni la capacitad para encargarse de la gestión de las monografías. 

Vale la pena traer a colación un botón, como muestra del establecimiento de las metodologías para la gestión cooperativa de las monografías. A finales de 2017, en este mismo blok reseñábamos el informe Strength feasibility study on monographs, de la consultoría Information Power que planteaba si el modelo de la UKRR se podría utilizar para gestionar los fondos de monografías del Reino Unido, a modo de un UKRR-Monographs. Este nuevo estudio que os presentamos se llevó a cabo, pues, apenas un año después, teniendo en cuenta la conclusión a la que llegaba Information Power, respecto a la importancia del ahorro de espacio en las bibliotecas, y situándolo en un contexto en el que parece que el número de títulos duplicados en el consorcio RLUK (Research Libraries UK) es relativamente bajo. En esta dirección vale la pena leer el estudio hecho en White Rose Libraries (WRL –Universitats de Leeds, Sheffield y York–) en 2017, que concluyó que la duplicación de fondos entre las colecciones de sus bibliotecas era muy inferior a aquello que inicialmente se habría supuesto. 

Durante los meses de junio y julio de 2018, trabajando en nombre de la UKRR, el autor (Theo Stubbs, bibliotecario en el Imperial College London) encuestó responsables de bibliotecas universitarias sobre las prácticas y actitudes hacia una gestión cooperativa de monografías. El trabajo quería averiguar si dentro de la mencionada comunidad había suficiente interés y necesidad para una extensión de la UKRR hacia monografías, cuáles serían los beneficios que se esperarían de este proyecto, y si el concepto de la rareza es habitual (sugerido por primera vez por Malpas y Lavoie en 2016, en el estudio Strength in numbers: the Research Libraries UK (RLUK) collective collection, también reseñado en este blok), aplicado a las colecciones de investigación del Reino Unido, comenzaba a ser aceptado por toda la comunidad. El informe explica las conclusiones de la encuesta y las utiliza para hacer algunas recomendaciones sobre la posible forma de un UKRR para monografías, así como para recomendar algunos de los trabajos previos necesarios. 

Theo Stubbs presenta los resultados obtenidos en diez temas, con el interés añadido que en cada sección hay un párrafo sobre la University of York, que actuó como estudio de caso de las necesidades de espacio que afectan a una universidad en concreto y de su actitud hacia soluciones cooperativas al respecto.

  • Las encuestas se repartieron entre los responsables de las bibliotecas miembros del RLUK formado por bibliotecas universitarias y de investigación del Reino Unido y de Irlanda, así como otras bibliotecas no RLUK. Respondieron 25 bibliotecas RLUK y 17 bibliotecas no RLUK, por un total de 42 respuestas. 
     
  • Una gran mayoría (el 83 %) de las bibliotecas ya utilizan almacenes de acceso cerrado. Una ligera mayoría de los encuestados sirven artículos desde los depósitos en menos de 24 horas y 12 instituciones lo hacen entre 24 y 72 horas (en línea con los plazos de entrega del préstamo interbibliotecario de la British Library).
     
  • Por lo que respecta a la duplicación de fondos entre las colecciones de las instituciones, el 67 % de los encuestados acepta la idea de que la rareza es habitual, pero también se apunta que hay que profundizar en comprobar esta hipótesis. Las instituciones ya han comenzado a hacer trabajos sobre la duplicación de colecciones pero, a menudo, todavía a pequeña escala y solo en etapas iniciales.
     
  • Sobre el interés en posibles modelos para un UKRR-M, tanto en las bibliotecas de la RLUK como las no RLUK hay porcentajes de interés similar en cada uno de los modelos propuestos en la encuesta, con cerca de dos tercios en cada caso que indican un interés o un interés elevado. Se destaca la necesidad de mejora de los datos bibliográficos, lo que convierte este aspecto en un tema crucial para el planteamiento de cualquier UKRR para monografías.
     
  • En torno a los beneficios que se considera que podrían conseguirse con el desarrollo de un UKRR-M, hay un grupo de 6 ventajas que más de 30 de los encuestados consideran importantes y que deberían ser innegociables. Se trata de la colaboración por el bien común (88 %), la mejora del préstamo interbibliotecario (83 %), otros usos de los espacios de las bibliotecas (83 %), la mejora de los datos de los fondos (81 %), la posibilidad de acceder a colecciones mayores (79 %) y la mejora de las prácticas de conservación (74 %).
     
  • En relación a los posibles costes económicos de un UKRR-M, la mayoría de los encuestados (74 %) solo mostraban una predisposición condicional a pagar los gastos. Justo es decir, por otra parte, que muchas bibliotecas indicaban que estarían dispuestas a pagar determinados tipos de costes.
     
  • Una ligera mayoría de bibliotecas (el 52 %) contaría con el apoyo de la dirección de la institución, aunque el apoyo es más evidente entre las bibliotecas del RLUK (llega al 68 %). Las bibliotecas indicaron que existía mucha información que había que dar a conocer a sus respectivas comunidades, entre otras: costes, compromisos, objetivos y beneficios.
     
  • Los procesos de expurgo son extremadamente complejos. La encuesta examinaba los tipos de retirada de fondos a lo largo de diferentes períodos de años de publicación. Aunque evidentemente este no es el único criterio que se utiliza, es un indicador útil para considerar lo que es probable que se envíe o no a una colección compartida o a un almacenaje compartido. Se observa que en estos procesos habría que mejorar la comprobación de la existencia o no de copias en el conjunto de bibliotecas.
     
  • La comprobación de la existencia de posibles copias electrónicas (subrogaciones digitales, tipo la biblioteca digital HathiTrust) de los fondos de monografías candidatos se hace en una ligera mayoría de los casos (52 %) con una mayor proporción de las bibliotecas del RLUK (el 68 %).
     
  • Finalmente, la encuesta detecta que en la mayoría de instituciones del Reino Unido hay problemas importantes con la calidad de los datos de los registros de fondos.

En el turno de las recomendaciones para la preparación de un UKRR-M, hay que hacer referencia a la National Bibliographic Knowledgebase (NBK, todavía en fase de pruebas) que, además de ayudar a los usuarios a encontrar los recursos disponibles de manera más eficaz, también debe aumentar la capacidad de las bibliotecas para gestionar y desarrollar sus colecciones de manera más eficiente. La NBK es una pieza fundamental sobre la que construir la gestión cooperativa de las colecciones y se espera que, con los datos optimizados que debe tener, podrá disponerse de mejores registros bibliográficos. 

Nota: Theo Stubbs es el autor de la fotografía que ilustra la reseña, el nuevo almacén de la University of Cambridge.

Bibliotecas y librerías: los espacios de la palabra vivida

Mié, 27/03/2019 - 09:29

Carme Galve Montore
Directora de la Biblioteca Jaume Fuster
Biblioteques de Barcelona

Chartier, Roger (2018). Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro. Bogotá: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). 48 p. (Breves). ISBN 978-958-671-217-0. Disponible en: <https://cerlalc.org/publicaciones/bibliotecas-y-librerias-entre-herencias-y-futuro/>. [Consulta: 09/02/2019]. 

Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro es un breve ensayo sobre los desafíos que los libreros y los bibliotecarios afrontan en la transformación digital de la sociedad. A pesar del profundo cambio, estos profesionales han sido agentes clave en la construcción del mercado y el consumo editorial y, por tanto, las consecuencias de la irrupción de los soportes digitales no suponen la primera gran mutación que experimentan. 

Para apoyar esta afirmación, el autor comienza el discurso refiriéndose a la etimología moderna de los términos «librero» y «bibliotecario» y relata cómo han ido variando sus perfiles y sus funciones profesionales desde la Época Moderna (siglo XVI) hasta la actualidad. En definitiva, una diacronía marcada por dos paradojas: mientras que los libreros deben superar el binomio capitalismo-proteccionismo, los bibliotecarios abordan el equilibrio entre la preservación, la selección y la difusión. 

Con la consolidación de la imprenta, los libreros son los grandes difusores del conocimiento en los siglos XVI-XVII, lo que suscita no pocos recelos: desde las acusaciones de difusión de copias fraudulentas a espaldas de los autores, al desprestigio por parte de intelectuales que ven en la circulación de documentos la desvirtuación del sentido de los textos. El siglo XIX supone una verdadera convulsión en el mundo lector y editorial: se separan los roles de los libreros y editores, se multiplican las maneras de leer (en voz baja o en la intimidad de la habitación), aumentan los perfiles de lectores (con el acceso femenino, infantil y de clases populares) y se incrementan las modalidades comerciales para dar respuesta al desarrollo de la alfabetización de la sociedad, por ejemplo, con el acceso a los documentos mediante las subscripciones.

Actualmente, los libreros deben enfrentarse a la concentración de los puntos de venta, y consecuentemente, a la inminente desaparición de librerías, a la competitividad de gigantes de la distribución, la reducción de las tiradas editoriales, la impresión bajo demanda y un consumo editorial que pierde lectores o, como mínimo, grandes lectores.

En cuanto a la etimología del concepto moderno de «biblioteca», emergen rápidamente tres significados: el espacio, la selección de textos y la obra intelectual que da noticia bibliográfica de estos textos. Además, la biblioteca tiene una fuerte carga simbólica de bien común, en contraposición a la librería, de cariz más privado. Continuando con la evolución histórica de las bibliotecas, su transcurso ha sido configurado por la continua apelación a la exhaustividad, la selección de contenidos y el acceso de los usuarios a estos contenidos.

Por ahora, aunque la revolución digital parezca que augure el fin de las bibliotecas por la (teórica) facilidad de acceso total al conocimiento, estos servicios tienen la gran oportunidad de poner en valor la materialidad del libro. Una materialidad que nos proporciona una información de contexto que permite profundizar en los mensajes eminentemente discursivos de los textos. Recordemos que una constante de la obra de Chartier es la invocación de dos procesos en la lectura que se producen simultáneamente: la literalidad del texto, entendida como la descodificación del mensaje, y la legibilidad, es decir, toda aquella información coyuntural del soporte y las prácticas en la apropiación del mensaje que hace el lector.   

En segundo término, vale la pena señalar el potencial formador que tienen los bibliotecarios en la apropiación que hacen los lectores de los nuevos soportes textuales, así como en la selección de contenidos en un entorno de crecimiento exponencial de información.

A modo de conclusión, como ámbitos de crecimiento y evolución comunes a ambas profesiones, se apuntan cuáles son las tres razones por las que las librerías y las bibliotecas pervivirán en la era digital: en primer lugar, son lugares que permiten la relación física y material con el libro. Un soporte perdurable que, a pesar de la aparente sencillez, resulta sofisticado vistas las múltiples formas de uso.

El segundo argumento es la gran labor de selección y prescripción que hacen los libreros y los bibliotecarios, que orientan a los lectores entre la gran oferta editorial.

Finalmente, tanto librerías como bibliotecas se convierten en valiosos espacios públicos de socialización de la palabra, es decir, lugares de intercambio donde hay creación artística, preservación de la memoria colectiva, diversas prácticas de lectura y, en definitiva, transformación de información en conocimiento a fin de crear ciudadanos con espíritu crítico.

Bibliotecas y librerías: entre herencias y futuro es un pequeña muestra de los temas recurrentes de Roger Chartier que son, de entre otros, la doble naturaleza del soporte libro, el valor de los espacios en la circulación de los textos y las diferentes disrupciones que ha experimentado el mundo de la lectura a lo largo del tiempo. La obra es interesante e invita a internarnos en conceptos, ahora bien, lo más relevante es su aportación crítica a la revolución digital dado que, gracias a su visión de historiador, relativiza éxitos (y fracasos) de los soportes digitales defendiendo la convivencia de los soportes y la plena vigencia de un soporte tan complejo y versátil como es el libro. 

Roger Chartier es uno de los grandes referentes en el campo de la historia cultural y la historia de la lectura y el libro, y es el principal representante de la cuarta generación de la corriente historiográfica de la escuela de los Annales. Ha ejercido la docencia en el prestigioso Collège de France (2006-2016), fue jefe de estudios del École des Hautes Études en Sciences Sociales (1984-2006) y se convierte en gran colega del influyente sociólogo Pierre Bourdieu (véase la gran dialéctica que se establece entre ambos en la obra El sociólogo y el historiador, publicada en Madrid por Abada en 2011). 

Entre otros reconocimientos ha recibido el Annual Award de la American Printing History Association (1990) o el Prix Gobert de la Académie Française (1992).

Sus obras más destacadas son Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna (Alianza, 1993), Las revoluciones de la cultura escrita (Gedisa, 2018)1, La historia o la lectura del tiempo (Gedisa, 2007) así como la coedición, junto con Guglielmo Cavallo, de la esencial Historia de la lectura en el mundo occidental (Taurus, 2011), ensayo de cabecera para entender los habitus de los lectores de las sociedades occidentales.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

1 Puede verse una reseña aquí (N. de la R.) 

Recogiendo la realidad de los principios FAIR en las instituciones británicas

Mié, 20/03/2019 - 18:27

Fernanda Peset
Instituto Universitario de Matemática Pura y Aplicada, Universitat Politècnica de València
 
Christian Vidal Cabo
Colaborador de la Cátedra de Transparencia y Gestión de Datos, Universitat Politècnica de València
 
Fernanda Garzón-Farinós
Directora Máster Universitario en Cuidados de Enfermería en Diálisis y Trasplante Renal, Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir»
 
Pablo Lara Navarra
Profesor Agregado de los Estudios de Información y Comunicación, Universitat Oberta de Catalunya
 
Antonia Ferrer-Sapena
Instituto Universitario de Matemática Pura y Aplicada, Universitat Politècnica de València

Allen, Robert; Hartland, David (2018). FAIR in practice: Jisc report on the Findable Accessible Interoperable and Reuseable Data Principles. Bristol: Jisc. 79 p. Disponible en: <https://zenodo.org/record/1245568#.XIo7daBCfcs>. [Consulta: 13/03/2019].

Empecemos por el principio. Se ha hablado mucho últimamente de los principios FAIR (findable, accessible, interoperable and reusable). Desde que F1000 los lanzó formalmente en 2016 se quieren impulsar como una capa que atraviese a cualquier tipo de datos. Se supone que pueden ser aplicados a todos, pero especialmente a los de investigación, donde la heterogeneidad impone una necesaria estandarización. Pero los principios FAIR no indicaban exactamente cómo implantarlos. Y como se suele decir, el papel lo aguanta todo, pero ¿qué ocurre en la práctica, en la realidad de las instituciones? En este informe veremos qué ha averiguado el JISC (Joint Information Systems Committee) al respecto: cómo se han implantado estos principios en el ambiente académico del Reino Unido. 

Con una metodología muy variada que incluye entrevistas, grupos de trabajo y revisión de web, se busca conocer cuánto se entienden estos principios, su presencia en las políticas y recursos de apoyo institucionales, las barreras y beneficios de la implementación de los principios FAIR, recopilar ejemplos y cuáles son las diferencias entre disciplinas. 

Los autores estructuran sus resultados a través de los aspectos recogidos según el método PEST, esto es, los factores políticos, económicos, sociales y técnicos que afectan al ecosistema de datos. Lo cierto es que no es trivial conseguir organizar el conocimiento que obtienen de diferentes actores (gestores, investigadores, financiadores y editores científicos) y de diferentes disciplinas (ciencias biológicas, humanidades digitales, química y ciencias sociales). Como puede imaginar cualquiera que haya tenido contacto con la gestión de datos de investigación, ordenar el caos es una tarea hercúlea, que solventan gracias a este tipo de metodología y a los ricos apéndices que también incluye el informe. 

El informe reconoce la limitación que supone la circunscripción a las instituciones del Reino Unido, además de ser una muestra cualitativa pequeña, con unos entrevistados que, al ser escogidos por los grupos de expertos, están bastante alertados de lo que suponen los principios FAIR. Aun así, supone una primera toma de contacto para seguir reflexionando sobre su utilidad. 

Lo primero que hacen constar en los aspectos de política es si se entienden estos principios, cuya intención inicial era convertirse en un marco que pudiera ser utilizado en un escenario tan variado como la investigación. Se evidencia que los principios FAIR funcionan muy bien como marca, como declaración, por lo que han tenido repercusión en los niveles políticos, pero no acaban de estar suficientemente definidos para los investigadores. Para concretar cómo se han implementado en los grupos de investigación y en las instituciones toman como base la definición del programa H2020. Los autores comprueban que ya se estaban cumpliendo sus presupuestos dependiendo de las disciplinas, aunque en función de la cultura de trabajo continúan las reticencias a compartir datos. En suma, detectan la necesidad de contar con prácticas coherentes y métricas para medirlas, como por ejemplo los sellos que promueve DANS (Data Archiving and Networked Services).

Entre los aspectos económicos se confirma que la gestión de los datos se percibe como una carga adicional, que no cuenta en la promoción profesional. Esta falta de incentivos quizá contribuye a la reticencia en todas las disciplinas para seguir los principios FAIR. Así que son los mandatos de los financiadores (Economic and Social Research Council-ESRC y Wellcome Trust) y de las revistas las que impulsan la implantación de los principios FAIR. 

Respecto a los aspectos sociales, el informe resalta que solo se preocupan por reflejar la propiedad de los datos en las licencias quienes tienen responsabilidades de dirección del grupo o están cercanos a departamentos de contratación, difusión, etc. 

Por último, aborda aspectos técnicos, que no tecnológicos, como el uso de estándares o tipos de datos. De nuevo, la variabilidad es preocupante para alcanzar la implementación de los principios FAIR. Sucede especialmente en el aspecto menos seguido en las prácticas investigadoras, la «I» de interoperabilidad y legibilidad por máquina. Por extensión, ello repercute en la «R», concretamente en la reutilización automática. 

Para finalizar, el estudio ofrece una serie de conclusiones y recomendaciones. 
La primera conclusión es que los principios FAIR son aún muy incipientes, que podrían ser introducidos en el sector de la investigación a través de los jóvenes investigadores, mucho más permeables a nuevas tareas y oportunidades. Uno de los desafíos es atraer a los investigadores, para lo que estamos coleccionando casos de estudio desde el RDA Researcher Engagement Project, coordinado por Marta Teperek. 

  • Recomendación 1. Este informe puede ser utilizado por las instituciones para mejorar la gestión del riesgo y completar la ayuda que ofrecen, pues se aprecia una falta de soporte concreto para cumplir con los principios FAIR, algo que ya exigen algunos financiadores.
     
  • Recomendación 2. Revisar las herramientas que existen desde la perspectiva FAIR de forma que cumplan los principios en todo el ciclo de vida de los datos y capturen los metadatos desde el origen.
     
  • Recomendación 3. Insistir en la importancia de la propiedad de los datos y el papel que las licencias juegan para preservar los derechos de investigadores, financiadores e instituciones.
     
  • Recomendación 4. Identificar y adaptar los casos de estudio existentes para demostrar la validez de los principios FAIR en la práctica.
     
  • Recomendación 5. El informe se refiere solo al Reino Unido y la estructura de su sistema científico; valora la posición del JISC para promocionar los principios FAIR en sus instituciones.
     
  • Recomendación 6. Insiste en la necesidad de contar con métricas claras. No obstante, FAIR son principios, así que se prefiere promocionarlos mediante casos de éxito antes que mediante el cumplimiento estricto de una métrica.
     
  • Recomendación 7. Crear una hoja de ruta que documente los pasos necesarios para incorporar las métricas de los principios FAIR en una institución.

En definitiva, se trata de un informe que pone las bases para avanzar en la implementación de los principios FAIR. Recoger conocimiento sobre su desarrollo práctico con el objetivo de ayudar a la toma de decisiones. Evidencia, una vez más, la falta de incentivos o la cantidad de datos crudos que no se están gestionando, así como la visión de esta gestión como una carga más que como una oportunidad. Para finalizar, no podemos dejar de destacar que gracias a su metodología sistemática y su síntesis impecable puede ser de utilidad a otros países más allá de la Gran Bretaña (y así lo deseamos para guiar los Compromisos de las universidades ante la Open Science (2019). CRUE. 13 p.) 

Monografías en acceso abierto en América Latina. El inicio de un camino nada fácil, pero necesario (también aquí...)

Mié, 13/03/2019 - 22:32

Jordi Prats Prat
Universitat Politècnica de Catalunya
Iniciativa Digital Politècnica – Servei de Biblioteques, Publicacions i Arxius
@JordiPrats 

Giménez Toledo, Elea; Córdoba Restrepo, Juan Felipe (eds.) (2018). Edición académica y difusión: libro abierto en Iberoamérica. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, Editorial Comares. 254 p. ISBN: 978-958-784-168-8. Disponible en: <https://doi.org/10.12804/th9789587841671>. [Consulta: 11/03/2019]

Los cambios que se están produciendo en los modelos de comunicación académica son, actualmente, uno de los temas centrales en cuanto al futuro de la transmisión del conocimiento en el ámbito científico. Constituyen una buena muestra el abundante número de reseñas que aparecen en este Blok, en el que la edición y publicación de libros en acceso abierto no resulta extraño. 

La publicación de monografías en acceso abierto (principalmente en los ámbitos de las ciencias sociales y las humanidades) es, hoy en día, un aspecto relevante en este contexto. Hablamos de un modelo de publicación no tan elaborado como pueden ser otras formas de publicación (revistas y artículos científicos en acceso abierto) y que requiere superar retos que le son propios, como pueden ser los del tránsito a la edición digital en la edición de libros (todavía no del todo maduro), el establecimiento de canales de difusión propios o la financiación de los costes de edición, superiores a otras formas de publicación. 

A menudo se contrasta la edición de monografías en acceso abierto con la edición de revistas o artículos científicos, pero estas, a pesar de que no se dispone todavía de modelos completamente definidos, disponen ya de una larga trayectoria y experimentación. En el caso de la publicación de monografías en acceso abierto, a pesar de algunas iniciativas relevantes, en muchos casos estamos todavía en pañales.

En este contexto, la visibilidad y el acceso a la producción editorial de las universidades de América Latina es el marco de este trabajo. Contando con el apoyo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLAC) y la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (EULAC), nos encontramos con un estudio que muestra el estado de la publicación de monografías en acceso abierto en el continente a partir de diferentes fuentes, principalmente una encuesta realizada a editoriales universitarias.

El libro se divide en dos partes claramente diferenciadas. En una primera parte, se da una visión global a la publicación de monografías académicas en acceso abierto, haciendo especial mención a los retos que hay que superar para hacerla efectiva. Se trata este de un primer bloque de contenidos que quiere establecer el marco global en el que podemos asociar la publicación de monografías en acceso abierto, contemplando tanto la finalidad de la edición académica, como aspectos legales relacionados con el acceso abierto, su financiación, las políticas impulsadas para su desarrollo o el papel que juegan, o deben jugar, las bibliotecas universitarias en su despliegue. 

Si bien está fuera de duda el fuerte impulso que se está dando en América Latina a la publicación en acceso abierto, la protección de los derechos de los autores suscita todavía dudas en el caso de las monografías y hay que contrastarla con las legislaciones propias de cada país, para generar un clima de confianza a los autores en cuanto al uso de licencias abiertas. Por otra parte (y este es un aspecto que irá apareciendo a lo largo de la obra), no hay todavía un modelo de financiación definido para la edición de estas publicaciones. Los que pueden heredarse de otros tipos de publicaciones (APC,...) son difícilmente aplicables a las monografías. Los costes de la publicación de monografías son mucho más elevados que los que pueden tener, por ejemplo, los artículos de revista y se centran en disciplinas menos subvencionadas que otras. Todo parece indicar que la apuesta más clara y con más apoyo sería la financiación de los costes de edición y publicación mediante recursos institucionales. 

En cuanto al establecimiento de marcos de colaboración, esencial para abordar el reto, el más próximo y evidente sería la participación de las bibliotecas universitarias, precursoras en el impulso del acceso abierto en sus organizaciones, en las diferentes iniciativas. Pero parece que este tampoco se encuentra demasiado desarrollado, más allá del alojamiento de los libros en los repositorios institucionales, cuando efectivamente se hace.

El segundo gran apartado del libro se centra en la descripción del marco propio de la edición de monografías en acceso abierto en el continente. Se trata este del núcleo más atractivo del trabajo, dado que pretende describir el estado actual de su implementación, y dispone como eje central de una encuesta realizada a más de 140 editoriales universitarias, así como de un análisis de sus páginas web.

Un primer aspecto a considerar sería la falta de desarrollo de una estrategia clara en cuanto a la edición de monografías en formato digital por parte de las editoriales universitarias, premisa previa para su publicación en acceso abierto. Los motivos que pueden encontrarse detrás van desde el hábito de uso del formato papel en los ámbitos de las ciencias sociales y humanidades (posible poca demanda del formato digital para estas publicaciones), pasando por los problemas de comercialización (representan un porcentaje muy pobre en cuanto a la financiación de los proyectos) o la falta de políticas y apoyo institucional para su desarrollo. También se observan recelos en los autores por lo que se refiere a la gestión de derechos de autor o, todavía, sobre el cuestionamiento de su calidad respecto a la edición en papel. A pesar de que pueden encontrarse proyectos destacados, estos se centran a menudo en iniciativas para las que no se contempla una rentabilidad económica, pero que son muy relevantes para comunidades concretas.1

En cuanto al establecimiento de marcos de colaboración o la participación en proyectos de carácter internacional, encontramos también un aspecto que hay que desarrollar. En el contexto próximo, la publicación de monografías en formato digital en los repositorios institucionales de las universidades (tradicionalmente gestionados por las bibliotecas universitarias), se encuentra muy próximo a la de la publicación en los propios webs de las editoriales, a pesar de que se constata la falta de presencia en iniciativas globales, como pueden ser OAPEN o DOAB, entre otras. Una excepción podría encontrarse en el proyecto Scielo Livros, pero muy centrado en el ámbito de las ediciones brasileñas.

El análisis de los webs de las editoriales universitarias de América Latina nos aporta algunas incoherencias de datos respecto a la encuesta, que no nos impide obtener una visión global del conjunto. Destaca, no obstante, la falta de información que muestran las editoriales sobre su política editorial, principalmente por las que apuestan por el acceso abierto total o parcialmente, lo que puede profundizar en la desconfianza en el sistema.

Finalmente, encontramos una comparativa entre el estado de la publicación de monografías en acceso abierto en América Latina y en el Estado español. Para elaborar esta comparativa se ha tomado como referencia para la situación en España, por una parte el estudio que publicaron en el año 2018 Ernest Abadal, Candela Ollé y Sílvia Redondo sobre la publicación de monografías en acceso abierto en las universidades españolas,2 y por otra la edición del 2016 del informe Las editoriales universitarias en cifras,3 que elabora periódicamente la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). 

La situación puede considerarse bastante parecida en ambos casos, quizás con un mercado digital más desarrollado en el caso español y con una clara evolución creciente,4 así como una apuesta más clara por parte de la UNE por la edición digital5 y el acceso abierto. Destacaría también un interés creciente por el establecimiento de marcos de colaboración con las bibliotecas universitarias españolas,6 a pesar de que se repite la poca presencia en iniciativas internacionales. 

Se halla un fuerte paralelismo en algunos de los retos a superar en cuanto a la edición de monografías universitarias en acceso abierto, lo que recomienda la lectura del trabajo, no ya para hacerse un marco de cómo evoluciona América Latina, sino también para hacerse un escenario, en algunos aspectos, de los retos que hay que superar también aquí.

1 Valgan como ejemplos las ediciones de la Universidad de La Frontera, o iniciativas como las de la editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
2 Abadal, Ernest; Ollé, Candela; Redondo, Sílvia (2018). «Publicación de monografías en acceso abierto por editoriales universitarias españolas». El profesional de la información, vol. 27, n.º 2, p. 300-311.
3Las editoriales universitarias en cifras (2016). Madrid: Unión de Editoriales Universitarias Españolas. 
4 Los datos que pueden encontrarse en el último informe de la UNE, hecho público a finales del 2018 así lo constatan. 
5 Valga como ejemplo la apuesta por el portal UNEbook, y el interés por participar en él de diferentes asociaciones editoriales latinoamericanas.
6 La UNE y la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN) iniciaron un proyecto de colaboración para impulsar la presencia de la producción de las editoriales universitarias en los repositorios institucionales españoles. El primer resultado ha sido un informe sobre el estado de la cuestión (Incorporación de monografías editadas por las editoriales universitarias en los correspondientes repositorios insitucionales). Esta iniciativa tendrá continuidad a lo largo del año 2019.