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Reseñas de Biblioteconomía y Documentación
Actualizado: hace 4 semanas 22 horas

Canales de publicación de los resultados de las investigaciones

Mié, 16/12/2020 - 19:18

Rosângela Schwarz Rodrigues
Depto. Ciência da Informação
Universidade Federal de Santa Catarina

Aspesi, Claudio; Allen, Nicole; Crow, Raym; Joseph, Heather; McArthur, Joseph; Shockey, Nick (2020). 2020 update: SPARC landscape analysis and roadmap for action. [Washington, DC.]: SPARC. 38 p. Disponible en: <https://doi.org/10.31229/osf.io/2pwft>. [Consulta: 02/12/2020].

Aspesi, Claudio; Allen, Nicole; Crow, Raym; Daugherty, Shawn; Joseph, Heather; McArthur, Joseph; Shockey, Nick (2019). Landscape analysis: the changing academic publishing industry-implications for academic institutions. [Washington, DC.]: SPARC. 53 p. Disponible en: <https://doi.org/10.31229/osf.io/58yhb>. [Consulta: 02/12/2020].

La Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition (SPARC) es una coalición global que pretende democratizar el acceso al conocimiento y aumentar el retorno de las inversiones en educación por medio del acceso abierto a los resultados de investigación y a materiales didácticos. Los informes que generan son una voz que representa los intereses de los financiadores y de la academia. 

Claudio Aspesi, junto con otros colegas, presenta un debate crucial sobre la comunicación de la ciencia con un enfoque necesario y poco corriente que considera el control simultáneo de los índices de evaluación y de las publicaciones que los alimentan, así como las implicaciones de esto sobre el sistema de reconocimiento y evaluación de la actividad científica. 

El estudio se centra en tres puntos independientes pero relacionados entre sí: a) el control de los canales de publicación de los resultados de las investigaciones; b) el acceso a los datos de los autores y usuarios de esas publicaciones y; c) la producción de material didáctico para la enseñanza superior. Se trata de temas distintos, aunque están interconectados y es mejor discutir por separado.

El discurso de los autores se centra en las principales universidades europeas y americanas, los mayores proveedores y consumidores de publicaciones científicas, pero afecta a todas las universidades del mundo. 

Los debates sobre las revistas científicas son antiguos (Bernal, 1939) y la creciente dependencia de los investigadores y de la sociedad de la publicación de los resultados de las investigaciones y su evaluación hace que el tema sea cada vez más pertinente y central para un futuro basado en el conocimiento científico. 

Hasta hace poco, las principales editoriales comerciales eran vistas con reparos (molestias) por algunos sectores del mundo académico. Las advertencias de los bibliotecarios sobre el aumento de los costos de las revistas desde el decenio de 1980 no han sido escuchadas, ya que siguen aumentando y se están creando nuevos títulos.

Las empresas que componen el oligopolio (Elsevier, Wiley, SpringerNature y Clarivate) se analizan desde el punto de vista comercial, incluyendo el detalle de la facturación, los porcentajes de participación en el mercado y las estimaciones de beneficios por artículo. Las cifras alcanzan impresionantes billones y los movimientos de las empresas para mantener una alta facturación casi siempre entran en conflicto con los intereses de los investigadores, de las universidades, de los institutos de investigación, de los gobiernos y de la sociedad en general. 

Las nuevas formas de comercialización de los artículos se superponen y los editores se adaptan a ellas con la creación de nuevos paquetes: a) los todavía existentes big deals; b) los híbridos, con doble cobro al autor y al lector; c) los acuerdos transformativos (read and publish); d) el open access dorado, con tarifas cada vez más altas; y e) los nuevos bigger deals que combinan paquetes de publicación abierta, suscripción y la compra de servicios de análisis de métricas (data analytics services)

Se trata del papel de Science Hub y del Plan S en los proyectos de expansión y beneficio de las editoriales, destacando el papel protagonista de los financiadores de la investigación, aparentemente los únicos con poder para regular el mercado de la publicación científica.  

El informe se actualizó en 2020 teniendo en cuenta los efectos de la pandemia y cabe destacar dos puntos: los cambios en los presupuestos de las universidades, que pueden afectar a la renovación de los contratos de suscripción de los títulos y los paquetes de suscripción; y la demanda de acceso a las publicaciones relacionadas con la COVID-19 para la labor de colaboración de todos los países en la lucha contra la pandemia. El debate público sobre las investigaciones relacionadas con la COVID-19 puso de manifiesto la necesidad de un acceso rápido a los documentos para el avance de la ciencia y la cura de las enfermedades. La suscripción es vista ahora por la sociedad en general como un obstáculo para el trabajo de los científicos, especialmente aquellos que trabajan para salvar vidas. 

El informe advierte que el lanzamiento en junio de 2019 por parte de Elsevier del International Center for the Study of Research (ICSR) con el objetivo de «developing, characterizing and validating new and existing research metrics, indicators and research assessment practices», muestra su pretensión de controlar el sistema de evaluación de la ciencia. Esto implica un claro conflicto de intereses, ya que una empresa de Elsevier se propone evaluar y clasificar lo que la propia Elsevier publica, además de interferir en la evaluación de la carrera de los investigadores y la investigación, actuando aún más en la definición de lo que son «buenas prácticas».
El informe debería ser de lectura obligatoria para los investigadores, las bibliotecas, los gobiernos, los rectores y los institutos de investigación.

Bernal, John Desmond (1939). The Social function of science. London: George Routledge & Sons. XVI, 482 p.

La (relativa) importancia de la Ciencia Abierta en las políticas de evaluación universitarias

Mié, 09/12/2020 - 16:38

Antonio Eleazar Serrano-López
Departamento de Biblioteconomía y Documentación
Universidad Carlos III de Madrid

Saenen, Bregt; Morais, Rita; Gaillard, Vinciane; Borrell-Damián, Lidia (2019). Research assessment in the transition to open science: 2019 EUA open science and access survey results. Brussels; Geneva: European University Association. 47 p. Disponible en: <https://www.eua.eu/resources/publications/888:research-assessment-in-the-transition-to-open-science.html?utm_source=social&utm_medium=Twitter&utm_name=Twitter-social-22-10-2019>. [Consulta: 20/11/2020].

Desde hace algún tiempo, asistimos a un proceso de cambio en las políticas de evaluación de la actividad científica, que trata de adaptarse a los nuevos escenarios que se plantean, así como a las nuevas alternativas en cuanto a indicadores y fuentes para la evaluación. En este sentido, la implementación de la Ciencia Abierta es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los decisores y los órganos de gobierno de universidades e instituciones nacionales y supranacionales.

El informe de la European University Association (EUA) trata de hacer un diagnóstico de la situación actual y de la dirección que están tomando los órganos de gobierno de las universidades europeas de cara a la implementación de la Ciencia Abierta en sus políticas de evaluación de la actividad investigadora. Para ello, analiza los resultados de la encuesta Open science and access survey on research assessment, llevada a cabo en 2019 a diferentes órganos de gobierno dentro de las universidades europeas (rectorados, vicerrectorados, decanatos y direcciones de departamento). 

Esta encuesta se viene realizando de manera anual por parte de la EUA desde 2014, aunque el número de respuestas obtenidas ha decaído notablemente desde que en 2016 alcanzaran su mayor tasa de respuesta (338 respuestas de universidades de 39 países), mientras que los resultados del presente informe se limitan a 260 respuestas de 32 países diferentes. Por otro lado, la tasa de respuestas por países también resulta muy irregular. Tanto es así que, en algunas de las respuestas, los datos de Turquía han sido tratados por separado, debido a que suponen un alto porcentaje del total de respuestas (35,7 %). A pesar de ello, los resultados obtenidos son bastante representativos de la situación actual, así como de la incertidumbre que están experimentando los decisores dentro de las universidades respecto a las futuras políticas de evaluación y al papel que debe jugar en ellas la Ciencia Abierta.

En este sentido, las respuestas reflejan que Ciencia Abierta y Acceso Abierto todavía no se consideran como una parte esencial del trabajo de investigación y, mientras que esta percepción no cambie, no podrán pasar a formar parte efectiva de las tareas que realizamos los investigadores. Esto se puede observar en el informe tanto en la figura 9 (pág. 21), sobre las tareas que se consideran parte esencial del trabajo de investigación, como en la figura 10 (pág. 23), sobre los métodos de evaluación de la actividad investigadora. 

Asimismo, los resultados de esta última pregunta llaman la atención sobre otros aspectos emergentes de la evaluación, especialmente al comprobar que el uso de indicadores altmétricos, cuya validez aún está por demostrar, se sitúa muy cerca de la accesibilidad de las publicaciones y los datos de investigación a través de la Ciencia Abierta, estando esta premisa mucho más asentada en la comunidad científica. Además, los indicadores altmétricos se sitúan, a su vez, por encima de métricas alternativas, pero más cercanas al ámbito académico, como son las views o las descargas de las publicaciones, siendo estas medidas mucho más cercanas a la comunidad científica y mostrando una mayor correlación con la citación como medida de uso de las publicaciones. En cualquier caso, los resultados de esta pregunta deberían ser analizados cuidadosamente, ya que la redacción de la pregunta (figura 1) puede resultar problemática, al existir solapamiento entre dos de las categorías (altmetrics y academic attention), pues ambas incluyen las descargas como indicador y puede haber generado confusión en las respuestas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, las respuestas sobre los indicadores de evaluación incluidas en las políticas de cada universidad muestran una tendencia hacia la utilización de los indicadores más tradicionales, a pesar de que muchos de ellos han mostrado sesgos y problemas metodológicos importantes, especialmente en el caso de la evaluación a nivel de investigador (factor de impacto, índice H, etc.).

Sin embargo, el mayor problema detectado a través de esta encuesta reside en el hecho de que las políticas de evaluación en la mayoría de las universidades sólo reconocen influencias de la propia universidad o de otras universidades, mientras apenas existen centros que reconozcan verse influidos por los manifiestos más importantes al respecto, como el Manifiesto de Leiden, DORA (San Francisco Declaration on Research Assessment) o Metric Tide (figura 14, pág. 29), si bien indican que los están teniendo en cuenta a la hora de elaborar sus futuras políticas de evaluación, por lo que parece los principios por estos documentos comienzan a permear en las políticas de evaluación, aunque hayan tardado varios años en hacerlo (DORA se publicó en 2012 y Metric Tide y el Manifiesto de Leiden en 2015). 

Por último, y como reflexión final sobre los problemas en la elaboración de políticas de evaluación, llama enormemente la atención que solo el 26 % de las universidades encuestadas señalan como un problema la falta de alineación entre las políticas nacionales, supranacionales y universitarias, cuando este problema es mucho más real para los investigadores, que se encuentran elaborando diferentes versiones de sus curricula y buscando evidencias de la calidad de su actividad científica en infinidad de formatos, fuentes y sistemas de evaluación, cada uno diferentes y con criterios de lo más dispares, aunque no parece que esto suponga un problema para los órganos de gobierno de las universidades.

La imparable progresión de la lectura digital

Mié, 02/12/2020 - 20:28

José Antonio Cordón García
Universidad de Salamanca
http://diarium.usal.es/jcordon/

How do we read?: let's count the ways: comparing digital, audio, and print-only readers (2020). Washington, D.C.: National Endowment for the Arts. 62 p. Disponible en: <https://www.arts.gov/sites/default/files/How%20Do%20We%20Read%20report%202020.pdf>. [Consulta: 11/11/2020].

Los informes sobre las prácticas de lectura se vienen prodigando durante los últimos años debido, fundamentalmente, a las transformaciones introducidas por la irrupción de nuevos dispositivos y modelos de acceso a los contenidos. La contraposición con el referente impreso, esto es, con una tradición de siglos, ha ejercido su magnetismo en especialistas de todas las áreas que han vertido sus opiniones sobre la naturaleza y consecuencias del cambio, unas veces fundamentadas, otras meras especulaciones (Cordón García, 2018). Estos análisis se han incrementado cuando han surgido nuevos formatos y formas de acceso digitales, como es el caso de los audiolibros, o bien cuando alguna circunstancia ha alterado el normal funcionamiento de la cadena del libro, como ha ocurrido con la pandemia de la COVID-19, que obligó al cierre de librerías y bibliotecas en todo el mundo, multiplicando exponencialmente el recurso a la lectura digital (Wischenbart, 2020; FGEE, 2020; Cordón, Muñoz, 2020). 

La National Endowment for the Arts es una agencia independiente fundada en 1965 en los Estados Unidos cuyos fines son el desarrollo de las artes y las humanidades entre la población americana. Desarrolla actividades de todo tipo relacionadas con estos fines, entre otras, la elaboración de informes de investigación sobre temas muy diversos (tales como Arts strategies for addressing the opioid crisis: examining the evidence (2020); The effects of ticket pricing on arts attendance patterns: an economics literature review (2000-2018) (2020); Artists and other cultural workers: a statistical portrait (2019), etc.).

El informe How do we read?: let's count the ways utiliza datos de la encuesta desarrollada para el análisis de participación en las actividades artísticas (entre las que se incluye la lectura) del año 2017 (The 2017 survey of public participation in the arts, SPPA), comparando los hábitos de lectura impresa, digital y de audiolibros. Este informe es el cuarto de la serie que desarrolla la institución que, previamente, publicó: Reading at risk (2004), To read or not to read (2007), y Reading on the rise (2009).

Aunque el último informe se publica en 2020, los datos dibujan el panorama de tres años atrás, y en la población estadounidense mayor de 18 años exclusivamente. Esto limita el alcance de los resultados y de las conclusiones, pues ni el contexto, ni las infraestructuras, ni los programas existentes permiten la extrapolación de los datos a otros países más que muy parcialmente, pues las tradiciones y el momento tecnológico difieren considerablemente, como se puede apreciar en el caso de los audiolibros, o en el de la lectura digital. Y, además, deja fuera a un sector demográfico muy importante desde el punto de vista de la lectura como es el de la población infantil y adolescente, cuando los estudios muestran que constituyen un segmento imprescindible para analizar adecuadamente la lectura digital. Por ejemplo, el estudio desarrollado por YouGov (2018), muestra que los niños pequeños, de 8 a 11 años, tienen altas tasas de uso de tabletas (74 %), y que más de la mitad de los jóvenes de 12 a 14 años (67 %) y de 15 a 17 (52 %) dice que usan con frecuencia una tableta como un iPad, Amazon Fire, para diversas actividades, en las que la lectura ocupa el tercer lugar.

A pesar de estas limitaciones, el informe reviste una gran utilidad pues rastrea no solo los patrones de lectura más de una década después del informe anterior, sino también la participación en actividades relacionadas con la misma y, sobre todo, en un contexto en el que la lectura digital ya no es una realidad emergente, como lo podía ser en el año 2008, sino un fenómeno consolidado.

Resultados globales

Según el estudio, más de la mitad de los adultos estadounidenses (55 %) practicó algunas de las formas de lectura de libros en 2017, ya fuera a través de medios impresos, digitales o escuchando audiolibros.1 En España, para esas mismas fechas, los porcentajes se elevan al 67,7 % y en Canadá al 82 %. De todos modos, las grandes diferencias estadísticas se producen, sobre todo, porque la unidad temporal elegida para la encuesta difiere en unos casos y en otros. En EE. UU. y Canadá se calcula sobre la lectura de al menos un libro en el último año, y en España sobre la lectura en los últimos tres meses. La tasa de lectura de libros se ha mantenido más o menos estable en los Estados Unidos durante la última década, pues en 2008 era del 54,3 %, en 2012 del 54,6 % y en 2017 del 55,5 %, una progresión bastante más lenta que en España, por ejemplo, que subió más de 7 puntos en ese mismo periodo (Hábitos de lectura, 2018). Sin embargo, si nos retrotraemos hasta el año 1992, la tasa de lectura de libros ha caído en EE. UU. una media de 10 puntos, sobre todo en el sector de adultos de los 18 a los 34 años.

La media de libros leídos cambia considerablemente según los formatos, pues los lectores de libros impresos en exclusiva consumen una media de cuatro libros al año, mientras que los de audiolibros escuchan unos cinco libros y los que emplean los libros electrónicos, unos seis. Estos datos no son excluyentes entre sí, y lo más habitual es el consumo de formatos combinados, sobre todo entre los lectores digitales.

Es muy interesante el dato del consumo de obras por géneros y formatos pues permite conocer las prácticas de lectura de una manera más aquilatada.

Según los datos que figuran en el cuadro precedente, la lectura impresa prevalece sobre la digital y la de audiolibros en todos los géneros excepto en tres: poesía, teatro y novela gráfica, tres géneros con una fuerte presencia en la red, sobre todo desde el punto de vista de la experimentación y de la autoedición que, en los Estados Unidos, ha encontrado un nicho de mercado con cifras espectaculares, tanto en producción como en consumo. Precisamente en el año 2017, la cifra de obras autoeditadas sobrepasó el millón de títulos en EE. UU., según el informe publicado por Bowker (2018). Hay que tener en cuenta que estas cifras aportadas por Bowker, seguramente se hayan calculado a la baja, pues cuando se autoedita en formato digital, el número ISBN no es obligatorio, ya sea en los Estados Unidos o en cualquier otro lugar. Y además, gran parte de las obras publicadas bajo este sistema en dicho país lo han hecho en Kindle Direct Publishing, de Amazon, cuyos datos no son recogidos por Bowker al emplear el código de Amazon ASIN. Según el informe publicado por la Association of American Publishers (AAP), para el año 2017, las razones de la caída en las ventas de libros electrónicos en ese año podrían estar en el fuerte ascenso de las obras autoeditadas.

El resto de los géneros, aunque inferior en tasas de lectura a la que se efectúa en el ámbito analógico, reviste cifras importantes y, en algunos casos, como el de los libros científicos, muy próximas a la rúbrica impresa.

Los datos relativos a los grupos de edad para los diferentes formatos dejan una evidencia incontrovertible, y es la división por edades entre las prácticas de lectura. Como se puede apreciar en el gráfico inferior, la franja de edad de los 18 a los 54 años, con cuatro tramos diferenciados, manifiesta una mayor inclinación por la lectura digital y los audiolibros, y la correspondiente a los tramos comprendidos a partir de los 55 años muestra una preferencia por lo impreso.

El informe finaliza con rúbricas dedicadas al compromiso y la participación en actividades culturales de carácter general, o relacionadas con la lectura (como la pertenencia a clubes donde se reflexiona sobre la misma) por parte de los diferentes tipos de lectores. Se trata de una relación poco fundamentada, excepto la relativa a los clubs de lectura, donde el ámbito digital juega con la ventaja de la virtualización del proceso, y por lo tanto de la mayor facilidad de acceso a los contenidos y discusiones del foro, pues el practicar un modo de lectura u otro no parece que determine un mayor o menor compromiso con la asistencia a espectáculos en vivo, la visita a monumentos a una galería de arte o a un museo.

De cualquier modo, el informe aporta cifras interesantes que sirven para radiografiar el perfil de lectura de una parte de la población americana, con rasgos que necesitarían un mayor detalle, sobre todo para responder al título del estudio How do we read?, cuyo nivel de granularidad es pobre en lo relativo a los géneros, e inexistente en cuanto a los sistemas de acceso a los contenidos, a los dispositivos de lectura, a los sistemas de información sobre las obras elegidas, a los referentes empleados para su selección, etc. Y sobre todo, cuenta con el inconveniente de prescindir de niños y adolescentes para el desarrollo de la encuesta.

Lo que está claro, tanto en este informe como en las decenas de los que se han sucedido en los años sucesivos tanto en EE. UU. como en el resto de los países del mundo, es que los formatos digitales, tanto textuales como de audio, cobran cada vez mayor importancia entre la población, una importancia que se ha visto potenciada durante el año 2020 por el efecto de la pandemia del coronavirus. Pero la cultura impresa sigue revistiendo una fuerza considerable, de tal manera que, como señala Hegland (2020), vivimos en una época de paradojas en la que estamos atrapados entre una tradición textual lineal, en la que el pensamiento y los argumentos que empleamos son secuenciales, y una realidad cada vez más multiconectada, sin haber descubierto todavía cómo acomodar ambas verdades. Los informes de lectura siguen dejando constancia de esta transición, aunque la interpretación de sus resultados cobre sentido únicamente si se efectúa un análisis diacrónico, a través de la evolución de los diferentes parámetros en el tiempo, si se la coteja con otras indagaciones de carácter similar, con objeto de poder comparar los datos de diferentes fuentes, o si se contextualiza geográficamente, enfrentando la realidad de diferentes países con objeto de situarlos en una posición relativa respecto a la incidencia de los hechos analizados.

En todo caso, con respecto a las encuestas sobre lectura, no está de más recordar la experiencia del estudio desarrollado por The Reading Agency sobre los hábitos de lectura de los británicos con ocasión de la World Book Night, en el año 2017. Los resultados fueron sorprendentes, pues el 41 % de los encuestados manifestaron mentir cuando se trataba de confesar lo que leían y cuánto leían. Este porcentaje ascendía al 64 % en el sector de edad de los 18 a los 24 años, en el que una gran parte de sus integrantes declaraba mentir cuando afirmaba haber leído una obra que, en realidad habían visto en el cine. El fenómeno de la posverdad hace tiempo que llegó a la lectura. No hay que olvidar que ya en el año 2007 Pierre Bayard publicó su obra Comment parler des livres que l'on n'a pas lus (Les Éditions de Minuit), en la que defendía que para hablar de un libro era preferible no haberlo leído del todo, o mejor aún, no haberlo abierto nunca.

1 Según el estudio desarrollado para las mismas fechas por Pew Research Center, las cifras de lectores de al menos un libro en los últimos doce meses ascenderían al 74 % que, desglosado, se distribuiría entre un 67 % para los libros impresos, un 29 % para lectores de libros electrónicos, que también leen libros impresos, y un 7 % en exclusiva para libros digitales.

Referencias

Bowker (2018). Self-publishing in the United States: 2012-2017: print vs. ebooks.

Cordón García, José Antonio (2018). «Combates por el libro: inconclusa dialéctica del modelo digital». El profesional de la información, vol. 27, n.º 3, p. 467-481.

Cordón García, José Antonio; Muñoz Rico, María (2020) «J.K. Rowling, la COVID-19 y el mundo de la edición». Anuario ThinkEPI, vol. 14, p. 1-15.

FGEE (Federación de Gremios de Editores de España) (2020). El papel del libro y de la lectura durante el periodo de confinamiento por COVID-19 en España. Madrid: Federación de Gremios de Editores.

Hábitos de lectura y compra de libros (2018). Madrid: Federación de Gremios de Editores de España: Ministerio de Cultura.

Hegland, Frode Alexander (2020). The future of text. [S. l.]: Future Text Publishing.

Wischenbart, Rüdiger (2020). The digital consumer book barometer. Covid-19 special edition. [Frankfurt am Main]: Bookwire.

YouGov (2018). YouGov results. [London]: YouGov.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente con el Blog de l’Escola de Llibreria.

De la gestión de datos de investigación al control de los datos académicos

Mié, 25/11/2020 - 20:31

Enrique Muriel-Torrado
Programa de Posgraduação em Ciência da Informação de la Universidade Federal de Santa Catarina (PGCIN/UFSC)

A Roadmap for Action: academic community control of data infrastructure (2019). [Washington, DC]: SPARC. 31 p. Disponible en: <https://sparcopen.org/news/2019/roadmap-for-action/>. [Consulta: 19/11/2020].

La Coalición de publicaciones académicas y recursos académicos (Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition, SPARC) es una entidad que tiene entre sus objetivos «permitir el intercambio abierto de resultados de investigación y materiales educativos con el fin de democratizar el acceso al conocimiento, acelerar el descubrimiento y aumentar el rendimiento de la inversión en investigación y educación». 

La hoja de ruta para la acción de SPARC es una excelente propuesta con los principales desafíos y caminos a seguir para que la comunidad académica tome el control de sus datos, del análisis de los mismos y de la propia infraestructura. Tanto para los datos de investigación como para los «datos grises», la gran cantidad de datos producidos por los individuos de la comunidad durante sus actividades, así como las métricas y los algoritmos que se utilizan para su recopilación y explotación. 

El informe parte de la premisa de que el análisis de datos y la inteligencia artificial han llegado para quedarse y que la comunidad académica necesita discutir estos temas antes de que sea atropellada por la realidad, en particular por las empresas, que ya están explotando en beneficio propio algunos de estos datos hoy en día.

El trabajo se basa en tres categorías de acción: «mitigación de riesgos», «opciones estratégicas» y «acciones comunitarias». 
La primera categoría, «mitigación de riesgos», incluye elementos como la creación de un inventario de datos, mecanismos de coordinación en las entidades, el análisis de los datos y las políticas de privacidad, las prácticas de contratación abierta, y presenta además grandes iniciativas, como el rechazo de los acuerdos de confidencialidad de los contratos de las editoras comerciales, aunque se debe reconocer que es un asunto complejo de lograr. 

En las «opciones estratégicas» se hace un llamamiento para que se celebren los debates necesarios sobre los pros y los contras de la inteligencia artificial y sus repercusiones en la equidad, la privacidad y la asignación de recursos de las entidades. Plantea debates indispensables, como el uso de métricas cuantitativas frente a cualitativas y la explotación comercial de la propiedad intelectual frente al intercambio de conocimiento.

La última categoría, «acciones comunitarias», se centra en «posibles soluciones estructurales para fomentar un escenario abierto y competitivo para el análisis de datos y de información que esté alineado con los intereses de las instituciones académicas y las comunidades a las que sirven» (p. 22), con un importante llamamiento a la aplicación colectiva de prácticas estratégicas, presentando la posibilidad de crear una infraestructura o adquirirla, establecer estructuras de gobernanza inclusivas, aprovechar las políticas de apoyo al control comunitario o ajustar las relaciones con las partes interesadas, en las que se destaca el papel de los bibliotecarios que «viven y respiran datos e información todos los días y tienen una oportunidad única de aportar su experiencia, entre otras cosas» (p.29).

Aunque el documento no pretende aportar soluciones sino interrogantes es inevitable cuestionarse, por ejemplo, si los encargados de estos debates serán profesionales más próximos de áreas técnicas como la informática, o más centrados en la explotación económica. Y si serán conscientes de las repercusiones y el alcance social de las decisiones a tomar, es decir, de las consecuencias en la comunidad universitaria y en la sociedad. Para minimizar los aspectos negativos sería importante que los gestores tuvieran presente la importancia de la participación de profesionales de diferentes áreas del conocimiento. 

La transparencia de algoritmos y procedimientos es una de las principales claves para llevar a cabo la iniciativa, siempre con la participación de la comunidad universitaria. Esta participación de la comunidad y de especialistas de diversas áreas puede ser de gran utilidad para aprovechar mejor los recursos, así como para demostrar cómo debe ser una gestión de datos transparente y la utilización de algoritmos éticos que respeten la privacidad y los derechos de todas las personas involucradas.

Este informe es una llamada de atención, una alerta de un presente con aspecto de futuro imaginado en la mente de algunos como una distopía futurista, sobrepasando las actuales discusiones sobre la gestión de datos de investigación, para presentar un panorama mucho más amplio: la gestión de todos los datos que se generan en el seno de la universidad, en el ejercicio de sus funciones, y su explotación.

En un momento donde las universidades se han visto forzadas a la digitalización de algunos de sus procesos y a tomar decisiones de calado, como por ejemplo la utilización del ecosistema de aplicaciones Google GSuite por parte de la Universidad de Granada, que están directamente relacionadas con la utilización comercial de algunos «datos grises» de los participantes, la discusión propuesta por la SPARC es fundamental.
Si se actúa con rapidez aún es posible recuperar la soberanía de un espacio hasta ahora reservado a las grandes corporaciones tecnológicas, recuperando el control y capitalizando los beneficios tanto sociales como económicos. 

Sin lugar a dudas, una lectura obligada para los responsables de las universidades públicas y privadas de todo el mundo.

Crónica de las Jornadas de Revistas de RACO

Mié, 18/11/2020 - 19:11

Candela Ollé
Profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y la Comunicación
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Jornades de Revistes de RACO: qualitat i visibilitat de les revistes (2020). Barcelona: AQU Catalunya. Disponible en: <http://www.aqu.cat/tallers/jornada-revista-raco/index.html#.X7Ks0MhKhhE>. Consulta: [16/11/2020]. 

La COVID-19 ha hecho que la modalidad en línea se impusiera en todos los actos desde el pasado marzo. El Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC), el Institut d'Estudis Catalans (IEC), el Centre de Recerca en Informació Comunicació i Cultura de la Universitat de Barcelona (CRICC) y la AQU Catalunya organizaron los días 20, 27 de octubre y 3, 10 de noviembre de 2020, cuatro sesiones dentro de las Jornades de Revistes de RACO: qualitat i visibilitat de les revistes.

El objetivo de estas jornadas era ayudar a los editores de las revistas del repositorio cooperativo de Revistas Catalanas con Acceso Abierto (RACO) para que mejoren sus prácticas editoriales y dar herramientas para incrementar la visibilidad y el uso de la investigación que se publica.

La apertura fue el 20 de octubre, con la mejora de la calidad de las revistas y su evaluación, moderada por Martí Casadesús, de AQU Catalunya, y con la participación de los ponentes Esteve Arboix, secretario de la CAR de AQU Catalunya; Ismael Ràfols, investigador senior del Centro de Estudios de Ciencia y Tecnología (CWTS), Universidad de Leiden y Flocel Sabaté, catedrático de Historia Medieval de la UdL y miembro de la Comisión Específica de Humanidades de la Comisión de Evaluación de la Investigación (CAR). En primer lugar, se expusieron los procedimientos y los criterios de evaluación del profesorado usados ​​por la AQU Catalunya en los procesos de acreditación de la investigación. Se hizo hincapié en los criterios de calidad de las revistas y editoriales científicas en el ámbito humanístico. También se analizaron los principios de la declaración DORA (San Francisco Declaration on Research Assessment) y del Manifiesto de Leiden, que proponen cambios en los actuales sistemas de evaluación de la investigación.
 
La segunda sesión, el 27 de octubre, versó sobre el cambio acelerado y exigente de las revistas científicas. Yo misma fui la moderadora, y contamos con los ponentes Jamie Hutchins, Director Open Access Innovation, ProQuest; Alexandre López-Borrull, Universitat Oberta de Catalunya y Cristóbal Urbano, Universitat de Barcelona. Se presentaron las principales conclusiones de una investigación reciente sobre las revistas españolas y el Plan S (promovido por agencias de financiación para apoyar el acceso abierto) y las implicaciones que tiene para las revistas científicas (deben cumplir varios requisitos técnicos y legales). También se explicó la estructura y las características de las nuevas bases de datos científicos (Dimensions, Lens, DOAJ, entre otros) y se describió cómo deben ser los metadatos que deben suministrar las revistas para que sus artículos aparezcan bien indexados. ProQuest presentó su plataforma y aportó algunos aspectos para la reflexión y debate.

El 3 de noviembre la sesión trató de los cambios, mejoras y nuevas posibilidades de RACO. En este caso, la moderación estuvo a cargo de Sandra Reoyo, del CSUC, y las intervenciones y presentación fueron de Lluís Anglada, director de Ciencia Abierta del CSUC; Iris Parusel, técnica de Recursos de Información y Natalia Torres, responsable de Aplicaciones y proyectos, ambas también del CSUC. Fue una sesión dedicada a explicar el cambio de versión del software con que funciona RACO. OJS ha abierto nuevas posibilidades y mejoras para las revistas, que han facilitado, además, la creación de nuevos servicios. Se contaron los más destacados, como la personalización, el ORCID para los autores, el DOI y las nubes de palabras clave para los artículos y altmétricas.

La cuarta y última mesa redonda fue el pasado 10 de noviembre, y ponía el foco en ¿tienen futuro las revistas? ¿cuál? De la mano de Ernest Abadal, director del Centro de Investigación en Información, Comunicación y Cultura de la UB, los ponentes Teresa Cabré, presidenta de la Secció Filològica del Institut d’Estudis Catalans (IEC); Juan Gómez, director general de Investigación de la Secretaría de Universidades e Investigación; Josep Joan Moreso, presidente de la AQU Catalunya y Oriol Ponsatí-Murlà, director de la Institució de les Lletres Catalanes hablaron del modelo de revistas catalán, de la sostenibilidad de las revistas, el impacto social y, también, de la lengua catalana como lengua de ciencia, entre muchos otros temas. Para cerrar las jornadas, el director de Ciencia Abierta del CSUC, Lluís Anglada, agradeció la participación a los ponentes y la asistencia a lo largo de las cuatro sesiones.
 
Las jornadas de revistas de RACO, como muchos otros eventos, ha visto modificado el formato y la planificación original para reconvertirlo en línea y, en este sentido, me ha parecido muy acertado marcar los martes, a las 12:30h, como el punto de encuentro habitual de las cuatro mesas redondas, que se pudieron seguir por Youtube y Facebook en directo. De este modo, se han repartido en el tiempo, y han permitido esponjar un último trimestre cargado de actos pospuestos.

Centradas en hablar de la calidad, cambio, mejoras y futuro de las revistas científicas, muchos editores/-as y bibliotecarios/-arias han hecho el seguimiento de las sesiones, y los últimos minutos han sido dedicados a dar respuesta a las preguntas planteadas a través del chat.
 
En síntesis, diría que ha habido poco debate y mucho fair play, ya que los ponentes han completado y complementado las aportaciones de los compañeros/-as de mesa de manera excelente. Como docente, investigadora y codirectora de una revista académica destacaría la trayectoria de las jornadas, y sobre todo el comentario de Joan Gómez Pallarès, que avanzó cambios a corto plazo en un nuevo un sistema de evaluación de la investigación en Cataluña, a partir del 2021, y que se está discutiendo actualmente. Habló de una nueva serie de variables donde la Generalitat de Catalunya tiene competencias, a fin de romper las reglas del juego y afirmó que «no vale cualquier investigación publicada en cualquier lugar, sino que valen los contenidos y el impacto». Esperamos poder conocer este nuevo sistema en breve.

Acceso abierto: teoría y práctica

Mié, 11/11/2020 - 19:19

Ángel Borrego
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona (UB)

Pinfield, Stephen; Wakeling, Simon; Bawden, David; Robinson, Lyn (2020). Open access in theory and practice: the theory-practice relationship and openness. London; New York: Routledge. XII, 244 p. ISBN 978-0-429-27684-2. Disponible en: <https://doi.org/10.4324/9780429276842>. [Consulta: 06/11/2020]. 

La bibliografía sobre el movimiento del acceso abierto es abundante, y los informes sobre el tema reseñados en este blog, numerosos. Es difícil, no obstante, encontrar una aproximación original al fenómeno como la que han empleado los autores de la monografía que hoy resumimos. Pinfield, Wakeling, Bawden y Robinson se centran en la relación entre la teoría y la práctica en el terreno del acceso abierto. Es decir, cómo se utiliza la teoría para entender el fenómeno del acceso abierto y hasta qué punto la teoría incide sobre su implementación.

Es una aproximación que, de entrada, puede resultar difícil de comprender, por lo que los autores la ilustran con dos ejemplos en la introducción: un estudio que analiza el Plan S desde la teoría de los «recursos compartidos» o «bienes comunes», un marco teórico cuyo desarrollo valió a Einor Ostrom ser la primera mujer galardonada con el Nobel de Economía; y un trabajo sobre las motivaciones de los investigadores para compartir sus artículos en ResearchGate aplicando la «teoría de intercambio social», una aproximación en psicología y sociología que explica las relaciones humanas como el resultado de un análisis coste-beneficio y de comparación de alternativas. Son dos ejemplos de estudios que utilizan aproximaciones teóricas procedentes de disciplinas diferentes para investigar dos aspectos relacionados con el acceso abierto: las políticas que lo fomentan y el comportamiento de los investigadores.

La monografía se organiza en cinco partes, cada una dividida en dos capítulos. La primera presenta una aproximación al acceso abierto, describe su evolución desde sus orígenes hasta la actualidad y ofrece un modelo de sus componentes: los actores (investigadores, financiadores, editoriales, etc.), las dimensiones (políticas, económicas, legales, etc.) y los aspectos que relacionan ambos componentes (las culturas disciplinarias, las diferencias Norte-Sur, los sistemas de recompensas, etc.).

La segunda parte del libro se centra en la relación entre la teoría y la práctica. Los autores revisan la bibliografía en torno a conceptos como «teoría», «modelo» o «paradigma» y en cómo ayudan a explicar la realidad, a predecir el futuro y a prescribir acciones. El análisis se centra en el uso de la teoría en biblioteconomía y documentación, una disciplina caracterizada por la escasa utilización de abstracciones y generalizaciones para explicar los fenómenos y guiar la práctica profesional. Se trata de una brecha habitual en disciplinas aplicadas, como la enfermería o la educación donde, a menudo, la investigación tiene como objetivo obtener resultados a corto plazo, en un contexto específico, para ser aplicados de manera inmediata, más que para la comprensión de conceptos de manera global.

La tercera parte se centra en la aplicación de la teoría al estudio del acceso abierto. El primer capítulo de la sección describe la metodología empleada para la identificación de la bibliografía y el segundo los resultados del análisis de contenido. En esta etapa, los autores encontraron más de una docena de teorías utilizadas en la bibliografía sobre acceso abierto. Llama la atención la diversidad disciplinaria, con aportaciones teóricas procedentes de la sociología, la psicología, la biblioteconomía, las matemáticas, la educación, la economía o las empresariales. Dos aproximaciones teóricas destacan como las más utilizadas para el estudio del acceso abierto: la «difusión de innovaciones», una teoría popularizada por Everett Rogers que pretende explicar cómo, por qué y a qué velocidad se mueven las nuevas ideas y tecnologías; y la «tecnología o innovación disruptiva», expresión acuñada por Clayton Christensen para definir innovaciones que producen una ruptura brusca con el fin de competir contra una tecnología dominante. Un segundo aspecto analizado es hasta qué punto los autores que investigan sobre acceso abierto no solo usan teorías elaboradas previamente, sino que desarrollan nuevas teorías. Los resultados en este sentido son escasos y se tiende a enunciar conceptos vagos e hipótesis no comprobadas más que «grandes teorías».

La cuarta parte de la obra se enfrenta a una nueva pregunta: ¿hasta qué punto los profesionales que trabajan en el ámbito del acceso abierto conocen la investigación teórica sobre el tema y qué utilidad le otorgan? Para darle respuesta, los autores entrevistan a una treintena de profesionales e investigadores. Los resultados muestran las dificultades que ambos grupos experimentan para mantenerse al día de la bibliografía publicada sobre acceso abierto, el papel —como una fuente de información más— de la literatura académica y las dificultades a la hora de definir qué entienden por «teoría». Para reducir la brecha entre teoría y práctica, los profesionales abogan por que los resultados de la investigación sean más accesibles —con formatos «para legos»—, la realización de investigaciones conjuntas entre académicos y profesionales, y la creación de canales adicionales para el diálogo entre ambos grupos.

La quinta y última parte del libro se centra en las implicaciones derivadas del trabajo previo. El primero de sus capítulos intenta «modelizar» la relación entre teoría y práctica en el ámbito del acceso abierto e insiste en las propuestas para reducir la brecha entre teoría y práctica. El segundo identifica aspectos —como los principios rectores del acceso abierto— en los que sería necesario desarrollar teorías sólidas que fundamenten la práctica profesional. 

Se trata, en definitiva, de una monografía con un enfoque interesante que anima a académicos y profesionales a trabajar de manera más cercana —pues los resultados muestran que ni los académicos utilizan siempre la teoría para sustentar sus trabajos ni los profesionales son ajenos al desarrollo de marcos teóricos— y que rinde tributo al aforismo de Kurt Lewin según el cual «no hay nada más práctico que una buena teoría.»

 

Una guía sencilla y clara para impulsar la ciencia ciudadana desde las bibliotecas

Mié, 04/11/2020 - 22:59

Daniel Gil 
Biblioteca Pública Episcopal del Seminari Conciliar de Barcelona

The librarian’s guide to citizen science: understanding, planning, and sustaining ongoing engagement in citizen science at your library. (2019). Editors: Darlene Cavalier, Caroline Nickerson, Robin Salthouse, Dan Stanton. School for the Future of Innovation in Society, Arizona State University. 43 p. Disponible en: <https://s3-us-west-2.amazonaws.com/orrery-media/misc/CitSci_Librarians_Guide_02_22_r1.pdf>. [Consulta: 22/10/2020]

Hace unos meses, en este mismo blog, ya publiqué una reseña del informe Ciència ciutadana a les biblioteques: observa, analitza, crea i participa done exponía que «La idea de fondo es que cualquier ciudadano puede generar datos científicos, y las bibliotecas públicas son las principales instituciones que pueden suministrar las herramientas necesarias para canalizar, validar y dar forma a estos datos». Esta idea de fondo se repite en este nuevo informe, esta vez editado en los Estados Unidos por la School for the Future of Innovation in Society, de la Arizona State University, que es además la impulsora desde 2014 del portal SciStarter, donde se pueden encontrar multitud de proyectos de ciencia abierta y ciudadana que las bibliotecas pueden incorporar a sus planes de actuación. Y a pesar de ser un informe sobre la realidad y las experiencias en ciencia ciudadana en las bibliotecas de los Estados Unidos, pienso que es claramente extrapolable a nuestra realidad bibliotecaria.

Este informe empieza con una rápida presentación sobre cómo usar esta guía. A continuación, encontramos los seis apartados en que se divide. En el primero, se hace una introducción sobre qué es la ciencia ciudadana, que se define como «most reliable system of gaining new knowledge and citizen science is the public involvement in inquiry and discovery of new scientific knowledge» (p. 7). Por otra parte, y fruto de una visión muy anglosajona sobre la importancia y el fortalecimiento de las comunidades locales, el informe pone el énfasis en las personas y en la colaboración extensa entre ellas, entre millones de ellas incluso, como centro nuclear del desarrollo de la ciencia ciudadana. Al mismo tiempo, se apuntan cuatro características básicas: todo el mundo puede participar; se utiliza un mismo procedimiento científico; los datos obtenidos pueden ayudar en el desarrollo de investigación en aquel campo y al mismo tiempo sirven en la toma de decisiones; y finalmente, los datos obtenidos son de dominio público y todo el mundo puede acceder y hacer uso de ellos. En este primer apartado también podemos encontrar diferentes experiencias ya puestas en práctica en algunas bibliotecas de los Estados Unidos como por ejemplo:

  • Los Citizen Science Kits de la Arizona State University Library juntamente con SciStarter, que sirven para saber qué bibliotecas del área de Phoenix disponen de equipamiento y materiales para llevar a cabo proyectos de ciencia ciudadana, y en qué temáticas están especializadas;
     
  • Los Neighborhood Science Kits que impulsa la Los Angeles Public Library juntamente con el Globe Learning and Observations to Benefit the Environment (GLOBE), sobre aspectos medioambientales en la ciudad, y que ya está presente en 13 de las 73 bibliotecas de la ciudad;
     
  • Los Community Science Kits que impulsan conjuntamente el The Natural History Museum, Los Angeles County y la Los Angeles County Library para explorar la naturaleza que hay alrededor de la ciudad, y que están dirigidos tanto a los padres y madres como a sus hijos e hijas;
     
  • Los North Carolina’s Candid Critters, proyecto realizado de forma conjunta entre la North Carolina State University Library y más de 50 bibliotecas de la North Carolina Public Libraries, y que da acceso a cámaras que monitorizan la vida y los movimientos de la fauna salvaje de todo el estado;
     
  • Y para terminar, el Citizen Science Day Expo, que lidera la San Diego Public Library y que acoge este encuentro anual que sirve de aparador para todos los proyectos de ciencia ciudadana creados por los mismos habitantes de la ciudad, donde se crean sinergias y colaboraciones entre ellos.

El segundo apartado hace referencia a cómo usar el portal SciStarter, que recopila más de 3.000 proyectos de ciencia abierta de Estados Unidos que, como hemos dicho más arriba, fue creado en 2014 por la School for the Future of Innovation in Society, de la Arizona State University, y que desde 2018 recibe el apoyo también de la National Science Foundation. Así, se explican de manera breve pero al mismo tiempo bastante detallada, todas las funcionalidades del portal, qué información puede encontrarse, cómo está estructurado y organizado, y cómo pueden realizarse búsqueda en su base de datos.

El tercer apartado trata sobre cómo llevar e introducir la ciencia ciudadana a las respectivas bibliotecas, aspecto en el que muchos profesionales pueden encontrarse perdidos y sin saber muy bien por donde empezar. El informe facilita, en este sentido, cuatro ideas básicas que pueden servir como punto de partida: colaborar intensamente con los propios usuarios creando escenarios de oportunidades para que puedan desarrollar sus conocimientos y sus inquietudes; encontrar el proyecto adecuado y apropiado para cada biblioteca y el entorno social, cultural y medioambiental donde se encuentre, buscando inspiración en portales como SciStarter o similares; establecer vínculos con científicos y expertos que se encuentren en el entorno más próximo donde presta servicio la biblioteca, y que pueden convertirse en líderes e impulsoras de proyectos de ciencia ciudadana; y, finalmente, encontrar aliados externos, socios, mecenas, que puedan colaborar en estos proyectos, y de los que todo el mundo pueda salir beneficiado de alguna manera. Y evidentemente, como último paso, hay que definir y evaluar cuidadosamente qué éxito hemos conseguido.

Los apartados cuarto y quinto hacen referencia al Citizen Science Day, que tuvo lugar el pasado 13 de abril de 2019. Se trata de una iniciativa anual impulsada por SciStarter.org con la colaboración de la Citizen Science Association y que busca promover y celebrar la ciencia ciudadana en todo el mundo. El cuarto apartado, pues, explica de forma detallada, paso a paso, cómo alojar en tu biblioteca un acontecimiento del Citizen Science Day, todo lo necesario y todos los pasos que hay que seguir. Po su parte, el quinto apartado expone acciones que pueden llevarse a cabo durante el resto del año, más allá de un único día, para hacer que la ciencia ciudadana esté presente en la vida cotidiana de las personas.

El sexto apartado da una serie de recursos de información para bibliotecarios y bibliotecarias que estén interesados en introducir proyectos de ciencia ciudadana en sus respectivas bibliotecas. A pesar de que todos estos recursos son del ámbito norteamericano, pueden también servir como punto de partida para bibliotecas catalanas o españolas. Podemos encontrar una relación de webinars, páginas web, artículos, libros y libros para niños sobre ciencia ciudadana.

Finalmente, la última parte de la guía está formada por materiales prácticos que las bibliotecas pueden usar sus proyectos de implementación de programas de ciencia abierta y ciudadana entre sus usuarios. En primer lugar encontramos una mesa de implementación de acciones determinadas, con la que se puede validar y controlar todo lo necesario: recursos humanos y económicos, espacios necesarios, ámbito de trabajo, título de la acción, asistentes, público objetivo, participantes, etc. También encontramos tres modelos de correos electrónicos para enviar a universidades, a festivales y a otros actos relacionados con la ciencia, y también a una organización de lucha contra el Alzheimer (pero que puede adaptarse a cualquier otro tipo de organización o entidad). En estos materiales podemos encontrar también un ejemplo en forma de guía para la implementación de un Megathon.

Estamos, pues, ante un nuevo informe eminentemente práctico, y que pone de manifiesto la importancia del binomio bibliotecas (públicas) - ciencia ciudadana, entendido como eje para extender los conocimientos y el interés para la ciencia a todas las capas posibles de la ciudadanía. Para las bibliotecas, los beneficios de impulsar la ciencia ciudadana son diversos; entre otros: se refuerza la misión de lo público que figura en el ADN más profundo de cualquier biblioteca, se democratiza el acceso a la información y se incrementa el conocimiento, se crean experiencias participativas de aprendizaje, y se fortalecen y se da apoyo a las comunidades más próximas. Y es que como motores sociales, culturales, de conocimiento y comunitarios que son (o deberían ser) las bibliotecas, estas se convierten en el escenario ideal para coordinar, impulsar y liderar esta tipo de proyectos y acciones; y al mismo tiempo convertirse en un agente, un lugar preciso, reconocido y valorado donde poder aplicar, de forma palpable, las teorías de las inteligencias distribuidas.

Ciencia Abierta, de las buenas intenciones a los hechos

Mié, 28/10/2020 - 09:07

Lluís Anglada
Director de l'Àrea de Ciència Oberta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

Mendez, Eva; Lawrence, Rebecca; MacCallum, Catriona J.; Moar, Eva (2020). Progress on Open Science: towards a shared research knowledge system: final report of the Open Science Policy Platform. European Commission. Directorate-General for Research and Innovation. Directorate G-Research & Innovation Outreach. Unit G.4-Open Science. Luxembourg: Publications Office of the European Union. 61 p. ISBN 978-92-76-18882-7. Disponible en: <https://ec.europa.eu/research/openscience/pdf/ec_rtd_ospp-final-report.pdf>. [Consulta: 19/09/2020]. 

Si nos miramos los términos que lo precedieron, el de «Ciencia Abierta»1 no es el más descriptivo de lo que designa, y quizás tampoco el mejor, pero ha tenido el acierto (o la suerte) de llegar en el momento que tocaba e, indudablemente, se ha consolidado como el que expresa este conjunto de cambios en la manera de hacer ciencia que se están viviendo actualmente. 

La Ciencia Abierta pasó por una fase inicial en la que quedaron más claras sus intenciones que sus componentes. Mientras que las ideas de apertura, colaboración e incidencia social son constantes en todos los papeles iniciales, los pilares o elementos constitutivos oscilan y, a veces, incluyen los recursos educativos en abierto o el software de código libre, y a veces no.2 

En 2018, no obstante, la Open Science Policy Platform (OSPP) ordena los temas de los que se ocupa la Ciencia Abierta bajo ocho prioridades, o áreas clave de resultados.3 Esta clasificación ha tenido una acogida importante porque es la que ha servido también a la LERU (League of European Research Universities) o a la LIBER (Ligue des Bibliothèques Européennes de Recherche) para establecer hoja de ruta o agendas para avanzar hacia la Ciencia Abierta. Con esta canonización de sus componentes quedan ya bien establecidos los terrenos de batalla y los objetivos por conseguir. 

La Ciencia Abierta ha conseguido, pues, instalarse como un paradigma conceptual en la mente de casi todos los agentes que intervienen en el ciclo de investigación. Pero si comparamos lo que esta persigue con la realidad, veremos cómo las dos están muy lejos. ¿Cómo podemos pasar de los buenos deseos y buenas intenciones a unos hechos que nos conduzcan a la realización efectiva de los cambios que reclama este movimiento? Esto es lo que plantea el informe que reseñamos.

A mi juicio, lo más innovador de este documento es el énfasis que hace en que debemos cerrar el período de discusiones teóricas y debemos iniciar otro de acción en el que cada uno de los agentes del sistema de investigación (todas las entidades financiadoras, todas las universidades, todas las sociedades científicas...) debe fijar a qué se compromete para hacer avanzar de forma inmediata los objetivos de la Ciencia Abierta. Lo explicaremos con más detalle, pero antes, hablemos un poco de la OSPP. 

La Open Science Policy Platform es un grupo asesor de alto nivel que la Dirección General para la Investigación y la Innovación de la Comisión Europea estableció, en 2016, para asesorar a la Comisión sobre cómo desarrollar la política de la Ciencia Abierta. Está formada por un grupo de 25 expertos europeos que, en estos momentos, tiene por chair la española Eva Méndez. Los miembros han sido nombrados por los diferentes agentes del sistema de investigación: universidades (5 representantes), centros de investigación (4), sociedades científicas (3), entidades financiadoras (1), organizaciones de ciencia ciudadana (1), editores (2), plataformas e intermediarios de Ciencia Abierta (7) y bibliotecas (1).

El informe que reseñamos tiene tres partes: 

  • Actividades de los dos mandatos de la OSPP (2016-2018 y 2019-2020) (5 páginas).
     
  • Avances realizados con relación a las recomendaciones de la propia OSPP4 (10 páginas más 27 del apéndice A).
     
  • Una llamada a la acción para tener, en 2030, un sistema de investigación basado en el conocimiento compartido (7 páginas).

En esta breve primera parte, se explica la composición, creación y funciones de la OSPP; entre estas últimas, destacar la principal que es la de asesorar a la Comisión sobre cómo desarrollar e implementar en la práctica la Ciencia Abierta. El enfoque práctico es seguramente el que caracteriza la aportación de la OSPP y de ahí que las principales aportaciones hechas durante el período 2016-18 fueran las OSPP recommendations, que han tenido mucha influencia en fijar los ámbitos o retos de la Ciencia Abierta, y también los diferentes informes que han ido propiciando sobre cada uno de estos retos y que recomiendo repasar en el informe. 

La OSPP quiso caracterizar su segundo mandato por un giro que quería cambiar el «modo recomendación» por el «modo implementación». Destacamos, de nuevo, el enfoque práctico de esta entidad que viene a decir que ya no hace falta debatir más sobre qué es o deja de ser la Ciencia Abierta y que lo que hace falta son Compromisos Prácticos de Implementación (PCI, es decir, Practical Commitments for Implementation) tomados a todos los niveles y agentes implicados en la ciencia). El polémico Plan S sería un ejemplo de PCI, en este caso como acción emprendida por organismos financiadores de la investigación. 

La parte que no sabría decir si más substancial pero sí más extensa del informe es la segunda (a la que hay que adjuntar el extenso Apéndice A). Aquí se hace una evaluación del grado de consecución de las veintiocho recomendaciones que la OSPP hizo en 2018. La evaluación de logros se hace para cada uno de los tipos de entidades que se reconocían como agentes (que, más o menos, son los que determinan la composición de la OSPP). Así, para cada agente se examina el estadio en que está cada recomendación. Esta puede estar en fase de debate (los agentes hablan de ello pero se implican), de planificación de medidas, de implementación, de adopción de las medidas implementadas por parte de los afectados y de práctica común, que sería cuando la medida se ha puesto en funcionamiento y ya se tienen los beneficios.

Lo más interesante de esta segunda parte es la relación que se hace de las barreras que se han observado que existen para poner en funcionamiento las recomendaciones. En el anexo A, lo anterior se complementa con un análisis de la situación para cada grupo de recomendaciones y cada tipo de agente, análisis del que se desprenden medidas a llevar a cabo, es decir, «compromisos prácticos a implementar» en opinión de la OSPP.

La tercera parte es una breve pero interesante y sugerente descripción de cómo puede y debe ser la ciencia hoy. De esta derivan una llamada a todas las partes implicadas a ayudar en la creación, desarrollo y mantenimiento de un «Sistema de investigación basado en el conocimiento» para el 2030. Este debería tener los cinco atributos siguientes:

  • Una carrera académica hecha partiendo de una amplia gama de resultados y teniendo en cuenta las contribuciones al sistema de conocimiento compartido.
     
  • Un sistema de investigación fiable, transparente y de confianza.
     
  • Un sistema de investigación que potencie la innovación.
     
  • Una cultura de investigación que posibilite la diversidad y la igualdad de oportunidades.
     
  • Un sistema de investigación hecho con políticas y prácticas basadas en la evidencia.

Como comentario final de esta reseña, un elogio i una crítica. El elogio: con sus recomendaciones la OSPP tuvo el enorme acierto de fijar los ámbitos de que se componía la ciencia abierta y los objetivos a conseguir, y continúa teniendo el acierto de empujar para hacer que la balanza se incline hacia la implementación práctica de las acciones que hay que hacer para conseguir lo que la Ciencia Abierta promete y a pedir a todas las partes implicaciones efectivas para esta consecución. La crítica: si antes hemos dicho que ya íbamos bien con los ámbitos y recomendaciones ya establecidos, debemos decir, consecuentemente, que el establecimiento de unos cinco atributos a perseguir para el 2030 –en mi opinión– añaden teoría donde habíamos dicho que ya había suficiente, y confunden.

1 Ciencia en red, e-ciencia, ciencia digital, ciencia 2.0 …, vid. Abadal Falgueras, Ernest; Anglada Ferrer, Lluís (2020) «Ciencia abierta: cómo han evolucionado la denominación y el concepto». Anales de documentación, vol. 23, nº 1, 11 p. 

2 Anglada, Lluís; Abadal, Ernest (2018). «¿Qué es la ciencia abierta?». Anuario ThinkEPI, vol. 12, p. 292-298. 

3 Véase la reseña de este informe que hizo, en este mismo Blok, Reme Melero el 26.09.2018 en «Reflexiones y recomendaciones para una ciencia abierta». 

4 Open Science Policy Platform recommendations (2018). European Commission, Directorate-General for Research and Innovation. Directorate A-Policy Development and Coordination. Unit A.2-Open Data Policy and Science Cloud. Luxembourg: Publications Office of the European Union. 14 p. 

La transformación del modelo de biblioteca a partir de la arquitectura y el interiorismo

Mié, 21/10/2020 - 20:34

Ignasi Bonet
Jefe de la Unitat d'Arquitectura Bibliotecària
Gerència de Serveis de Biblioteques, Diputació de Barcelona

Library buildings in Europe (2020). The Hague: LIBER. Disponible en: <https://www.librarybuildings.eu/>. [Consulta: 04/09/2020].

Se ha publicado la nueva versión del portal Library buildings in Europe, una herramienta muy visual e intuitiva para el hallazgo de buenos ejemplos de transformación de edificios de biblioteca. Tiene el objetivo de generar nuevas ideas y estimular la inspiración de los profesionales implicados en la construcción, ampliación o renovación de bibliotecas, para que la arquitectura pueda facilitar la transformación del modelo de servicio de biblioteca.

En la transformación del modelo de servicios que las bibliotecas ofrecen a los usuarios a menudo los equipos que las gestionan se encuentran con fuertes impedimentos que provienen de una infraestructura que se resiste al cambio: la arquitectura. La arquitectura es, casi por definición, inmutable al paso del tiempo.

Transformar los espacios en los que nos alojamos es normalmente una tarea ardua, pesada, lenta, y que muchas veces está llena de obstáculos, el principal de los cuales suele ser la importante inversión económica que requiere. Si a esto le añadimos que el equipo que gestiona el equipamiento a menudo no tiene experiencia ni formación en arquitectura e interiorismo, y que habitualmente no se ha encontrado nunca en una situación similar, el panorama es desolador.

Pero por otra parte, paradójicamente, la transformación de los espacios puede ser una de las principales palancas de cambio, de transformación del modelo de servicio. La imagen que el equipamiento ofrece a sus usuarios a través de su arquitectura e interiorismo pueden convertirse en el mejor aliado para transmitir a los usuarios los valores y la visión de la institución. Un equipamiento de calidad, moderno, abierto, flexible, que invite a la participación y a la colaboración, que facilite la interacción y que potencie la autosuficiencia del usuario, por ejemplo, puede ser el detonante para entrar en un nuevo paradigma de servicio.

Para abordar esta transformación hay que tener una visión, una inspiración, y se precisan herramientas como, por ejemplo, imágenes de buenos referentes o información concreta de casos de éxito. Estos recursos son los que pueden empoderar al equipo de la biblioteca para abordar la transformación y, sobre todo, pueden persuadir a los responsables de la inversión de la viabilidad y conveniencia de la operación. 

Proporcionar esta inspiración y estos recursos a los profesionales implicados en la transformación de edificios de biblioteca es el objetivo del portal Library buildings in Europe.

El pasado mes de junio el LIBER Architecture Group, LIBER LAG, publicó este sitio web que se presenta con la voluntad de «inspirar y apoyar a cualquier persona que trabaje en un proyecto de construcción de biblioteca: un edificio nuevo, una ampliación, una rehabilitación o una reforma de espacios interiores. Las imágenes y la documentación que las acompaña permitirán a los participantes en estos proyectos conocer nuevas tendencias, compartir conocimientos y experiencias, aprender y establecer contactos». Incluye bibliotecas de investigación nacionales y universitarias, bibliotecas de instituciones que imparten docencia e investigación a nivel de postgrado, bibliotecas públicas con importantes fondos de investigación y archivos nacionales, de toda Europa.

El origen de esta web son las publicaciones del LIBER LAG con motivo de los seminarios bianuales sobre el tema, que se han celebrado desde 1996. En 2012 se desarrolló una base de datos con documentación detallada de más de 60 edificios de bibliotecas de 17 países europeos de 2012 a 2016, que reseñamos en 2016 en el Blok de BiD. La publicación de este año es una actualización de aquella base de datos, con nueva información sobre unos 15 edificios de bibliotecas recientes, finalizados desde 2016. La información se completará con la publicación de nuevas bibliotecas cada año.

Pero lo más relevante es el cambio en la presentación de la información, que se realiza a través de una interfaz muy visual, basada en imágenes, intuitiva y con buena usabilidad. Contiene herramientas de descubrimiento visual que permiten una exploración continua y estimulante. No se profundiza tanto en los datos, sino que se prioriza el hallazgo, la generación de ideas y de inspiración, para facilitar la transformación de la que hablábamos al principio.

El descubrimiento puede iniciarse desde la home, a partir de las últimas publicaciones, por orden cronológico, donde cada biblioteca tiene una ficha con los datos básicos y una galería de imágenes, pero también puede hacerse a partir de dos páginas alternativas: búsqueda a partir de filtros o búsqueda a partir de etiquetas.

La ficha de cada biblioteca contiene información sobre los datos básicos (tipo de biblioteca, página web, año de apertura y coste total), localización, memoria y descripción del proyecto, datos del proyecto (arquitectos, capacidad documental, asientos, superficie…), publicaciones, premios, y características adicionales (como servicios especiales, características específicas o comentarios adicionales). Destaca que la selección de imágenes es de calidad, normalmente reportajes de fotógrafos profesionales, y se accede con un visualizador a pantalla completa. También hay que remarcar que la página propone bibliotecas similares a la seleccionada, en base al tipo de biblioteca y a su superficie.

La búsqueda facetada a partir de filtros permite delimitar el universo de bibliotecas en base a criterios como el tipo de proyecto (obra nueva, reforma, ampliación…), la superficie, la capacidad documental, el coste, el año de apertura, el país o el tipo de biblioteca, entre otros. Los resultados se obtienen en tres posibles formatos de visualización: como lista (con visualización de datos básicos), como mosaico de imágenes o según la ubicación geográfica sobre un mapa. Es relevante la posibilidad de navegar a través del mapa político, que queda destacada en la página inicial. Por otra parte, una vez realizada la búsqueda y obtenidos los resultados, la web da los valores promedio de las bibliotecas seleccionadas para cuatro campos básicos (superficie, coste total, capacidad de estanterías y número de asientos).

La búsqueda a partir de etiquetas nos lleva a imágenes organizadas temáticamente, a partir de grupos de etiquetas (como «Espacios de biblioteca», «Mobiliario», «Equipamiento», «Materiales» o «Elementos arquitectónicos») que pueden llevarnos a temas tan diversos como «Learning space», «Tablero», «Sistema logístico de transporte», «Asientos informales», «Makerspace», «Autopréstamo», «Iluminación artificial», «Hormigón», «Fachada« o «Sala de lectura en silencio». Las imágenes incluyen también algunos planos, dibujos y perspectivas virtuales. Cada imagen siempre remite a la ficha de la biblioteca a la que pertenece.

El LIBER LAG busca permanentemente bibliotecas inspiradoras que puedan ser referentes para otros casos similares, e invita a quien conozca otras a contactar con ellos, para su posible publicación. Hay que enviar documentación básica y algunas fotografías a cualquier miembro del LIBER LAG, o a través del formulario de la entidad. Cada propuesta será valorada, y los miembros del LIBER LAG tomarán la decisión sobre su posible publicación.

Actualmente, la página contiene dos bibliotecas de Cataluña, la Biblioteca Montserrat Abelló de Barcelona y la Biblioteca La Ginesta de Begues. Esperamos que muy pronto haya más ejemplos, y que todo ello facilite que los profesionales de las bibliotecas del país se encuentren más bien equipados para la transformación de los espacios de biblioteca.

La edición académica en las bibliotecas: horizontes para avanzar (y sobresalir)

Mié, 14/10/2020 - 08:14

Mireia Salgot Negre
Biblioteca de la UOC
Biblioteca per a la Recerca

Agate, Nicky; Beamer, Jennifer; Bedford, Elizabeth; Boczar, Jason; Bjork, Karen; Guimont, Corrine; Harmon, Ian; Hunter, Matthew; Johnson, Annie; Wipperman, Sarah; Gabler, Vanessa; Schlosser, Melanie (2020). Library publishing research agenda: April 2020. 17 p. (LPC publications; 2). Disponible en: <http://dx.doi.org/10.5703/1288284317124>. [Consulta: 31/08/2020].

Brown, Allison; Cole, Emily; Ho, Adrian; Hurford, Amanda; Kowalski, Melanie; Laird, Ally; Lange, Jessica; Soper, Devin; Syma, Carrye; Polley, Ted; Fruin, Christine; Schlosser, Melanie (2020). Library publishing competencies. (LPC publications; 3). 10 p. Disponible en: <http://dx.doi.org/10.5703/1288284317123>. [Consulta: 31/08/20202].

De todos es conocido el término «Library Publishing» consolidado en el mundo anglosajón y que define la práctica que una biblioteca ofrezca servicios de edición. 
Más allá de la tarea de digitalización y preservación digital, de la creación de repositorios académicos y de la difusión de contenidos ya editados, las bibliotecas universitarias están extendiendo sus competencias y funciones para ser un elemento activo dentro del complejo ecosistema de la comunicación científica. 
Los informes que hoy reseñamos tienen este contexto y han sido elaborados por comités de expertos de la Library Publishing Coalition (LPC). Creada en 2013, es una robusta red de unas 90 bibliotecas académicas y de investigación, básicamente americanas, pero también hay algunos miembros de Australia, Canadá y el Reino Unido. Tiene como misión mejorar, promover y explorar proyectos bibliotecarios vinculados al ámbito de la edición académica y convertirse en un fórum profesional de intercambio de buenas prácticas y experiencia. 
Los objetivos planteados en estos trabajos son reflexionar sobre los servicios de edición en las bibliotecas y sus roles profesionales. Se define una agenda de investigación, identificando aquellas áreas donde las bibliotecas deben profundizar, investigar, analizar resultados, resultar creativas, redefinir roles y encontrar soluciones a los retos actuales para mejorar la edición académica dentro de las universidades y, por qué no, convertirse en agentes transformadores. 

El informe Library publishing research agenda, de solo diecisiete páginas, identifica seis temas de interés y reflexión sobre la publicación académica hecha desde las bibliotecas: evaluación, (valor del) trabajo, accesibilidad, resultados de investigación no tradicionales, revisión por pares y colaboraciones.  
De cada tema hace una descripción y contexto, formula preguntas clave de investigación y ofrece una selección de recursos relevantes para quien esté interesado en profundizar en él. 
Los autores también aspiran a que este sea un documento vivo y que este plan motive a los miembros de la LPC y a otras personas del campo a analizar estas cuestiones más a fondo. Que sirva como complemento de la investigación sobre la publicación académica hecha desde las bibliotecas por el programa Open and Equitable and Scholarly Communications1 de la Association of College and Research Libraries (ACRL) y para los objetivos de la Digital Library Federation y su plan «Valuing Labor in Digital Libraries».2
De manera muy sintética, destacaremos los puntos clave de los seis temas de análisis planteados. Os recomendamos firmemente la lectura del informe para ampliar las ideas con la bibliografía citada. 

Evaluación

  • Se apunta que no es una práctica establecida o consolidada por las bibliotecas evaluar sus actividades de publicación. 
    Seguramente que elaborar planes de negocio editorial, hojas de ruta donde se concretan objetivos y servicios proporcionaría una guía para evaluar la eficiencia de sus servicios editoriales y plantear caminos de crecimiento a corto y medio plazo. 

(Valor) del trabajo 

  • Se reflexiona sobre la figura del profesional que apoya la publicación académica. Hay que detectar las lagunas de conocimiento, competencias y habilidades y ofrecer formación. Investigar sobre la profesionalización y reconocimiento de este perfil puede ser una buena manera de abordar el tema también desde los puntos de vista remunerativo y ético. 

Accesibilidad 

  • Se define el término accesibilidad y cómo el concepto ha ido evolucionando. Se apunta que hacer accesibles publicaciones digitales no es exclusivamente un tema tecnológico, sino que es clave que los autores de los contenidos y los creadores de plataformas ideen y estructuren sus trabajos para que la tecnología pueda interactuar cumpliendo con los estándares establecidos. 
    Es necesario un cambio cultural en cómo los autores y editores de contenidos priorizan la accesibilidad en el proceso de conceptualización, creación y difusión de sus obras. 
    Revisar flujos de trabajo, analizar tanto el producto final como la plataforma de publicación, asociarse con los desarrolladores de software o capacitar a los autores con buenas prácticas son algunos ejemplos de acciones que pueden hacer de la accesibilidad una realidad. 

Resultados de investigación no tradicionales

  • Mientras muchas bibliotecas se focalizan en la publicación de los resultados tradicionales de comunicación científica (revistas, monografías, manuales y tesis), otras han encontrado una oportunidad en los resultados no tradicionales o no alineados con los intereses y objetivos de los editores académicos. Estamos hablando de resultados tales como proyectos digitales multimedia, datos primarios o proyectos GIS (geographic information system), entre otros. 
    Hacer investigación adicional en este área es necesario por diversas razones. Hay mucho camino por delante en la detección y definición de estos outputs, en establecer buenas prácticas para su presentación (tal y como se ha hecho con los tradicionales), para legitimarlos en los procesos de meritaje académico y para consolidar el rol de las bibliotecas en el ecosistema de la comunicación científica.
    Un conocimiento más profundo de estos outputs ayudará a las bibliotecas y a otras instituciones a desarrollar buenas prácticas para la evaluación, difusión y preservación de los resultados de investigación no tradicionales. 

Revisión por pares 

  • Es por todos conocido que la revisión por pares es el proceso mediante el cual «se examina» la investigación de la comunidad académica. Se apuntan temas como las voces críticas por parte de la propia comunidad científica a la revisión a ciegas y cómo esto ha hecho que algunas editoriales académicas hayan empezado a experimentar con la revisión abierta. 
    Existe mucha literatura profesional sobre el proceso de revisión por pares, pero no tanta con relación a cómo las bibliotecas editoras usan y gestionan este proceso. Explorarlo puede ayudar a establecer buenas prácticas y que las bibliotecas editoras puedan dirigir e incluso suavizar las críticas de la comunidad académica sobre el modelo de revisión por pares tradicional. 

Colaboraciones 

  • Hay pocos estudios que exploren la relación de los servicios de edición de las bibliotecas y el ecosistema editorial académico. Trabajar en esta dirección podría ser útil para las bibliotecas para planificar escenarios de acciones y para reflexionar sobre establecer colaboraciones más allá de la asociación natural de la biblioteca y la editorial universitaria.  

El segundo informe, el Library publishing competences proporciona una amplia lista sobre competencias profesionales de los servicios de edición académica en las bibliotecas que se organizan en tres grandes temas: edición, desarrollo y gestión y formación y consultoría.
El Comité de Desarrollo Profesional de la LPC ha elaborado este documento, definido como holístico más que prescriptivo, basándose en las competencias básicas de NASIG’s core competencies for scholarly communication librarians (2017), el COAR Librarians’ competencies profile for scholarly communication and open access (2016) y de datos del Library publishing directory

De manera muy sintética, reseñaremos las competencias clave de los tres temas de análisis planteados. 

Edición

  • Ser expertos y poder desarrollar con rigor la operativa del proceso de edición: mantenimiento de plataformas editoriales, descripción de los contenidos, definición de los procesos de producción, seguimiento de las métricas y estrategia de la preservación digital. 

Desarrollo y gestión

  • Tener capacidad para evaluar necesidades y planificar de manera sostenible, abordando aspectos como la definición de políticas, temas legales, marketing o colaboraciones con instituciones coeditoras y proveedoras de servicios. 

Formación y consultoría 

  • Convertirse en expertos en publicación académica significa también ser referentes en exportar, compartir y asesorar el conocimiento adquirido. 

A modo de conclusión, remarcar que son evidentes la necesidad y el interés de debates en relación con el papel de las bibliotecas en los procesos editoriales. El sector editorial académico está sometido a importantes presiones y las bibliotecas son expertas en adaptarse a los cambios. En la medida que las bibliotecas exploran, avanzan y consolidan sus servicios editoriales es necesario sistematizar las políticas para plantear modelos medibles, para alentar proyectos colaborativos, para dotarse y reflexionar sobre la formación y competencias de personal experto, y para consolidar el acceso abierto como modelo de comunicación científica. 
Y es imprescindible hacerlo alineados con la universidad de la que forman parte, y convirtiéndose en un activo más en su estrategia institucional. 
Este, no obstante, es solo un punto de partida. Deberán abordarse también, como indican los autores de los informes, otros temas como la diversidad, la equidad y la inclusión, la sostenibilidad, la escalabilidad o la preservación. ¿Vamos? 

1 Maron, Nancy; Kennison, Rebecca; Bracke, Paul; Hall, Nathan; Gilman, Isaac; Malenfant, Kara; Roh, Charlotte; Shorish, Yasmenn (2019). Open and equitable scholarly communications: creating a more inclusive future. Chicago, Il.: Association of College and Research Libraries. VII, 139 p. 

2Research agenda: valuing labor in digital libraries (2018). Digital Library Federation Working Group on Labor in Digital Libraries. 14 p. 

¿Más allá de MARC? Un proyecto para fomentar el uso de datos enlazados en bibliotecas y archivos a partir de la Wikipedia y sus tecnologías asociadas

Dom, 04/10/2020 - 17:57

David Rodríguez Mateos
Departamento de Comunicación
Universidad Carlos III de Madrid

Godby, Jean; Smith-Yoshimura, Karen; Washburn, Bruce; Davis, Kalan; Detling, Karen; Fernsebner Eslao, Christine; Folsom, Steven; Li, Xiaoli; McGee, Marc; Miller, Karen; Moody, Honor; Tomren, Holly; Thomas, Craig (2019). Creating library linked data with Wikibase: lessons learned from Project Passage. Dublin, Ohio: OCLC Research. 89 p. Disponible en: <https://doi.org/10.25333/faq3-ax08>. [Consulta: 26/08/2020].

El uso de datos enlazados (linked data) para la creación de metadatos en bibliotecas y archivos se ha convertido en una tendencia que, lenta pero gradualmente, está siendo desarrollada como una de las herramientas futuras para el desarrollo de metadatos bibliotecarios. En particular, OCLC encabeza otras iniciativas como CONTENTdm, una aplicación informática para el archivo y la difusión de colecciones digitales, o de IIIF, un conjunto de normas para crear API que permitan trabajar con imágenes digitales; ambas están basadas en el uso de datos enlazados. Más aún, OCLC y la Library of Congress, entre otras instituciones, están desarrollando el Program for Cooperative Cataloging, una iniciativa a tres años (2018-2021) para realizar una transición de metadatos desde MARC a datos enlazados.

Junto a esas iniciativas, OCLC desarrolló durante diez meses el Project Passage, en el que se analizó cómo emplear el entorno de las tecnologías que hacen posible la Wikipedia para realizar este proceso. Dos razones fundamentales para considerar las tecnologías Wikipedia son que hacen uso de datos enlazados, incluyendo además el acceso mediante esta tecnología a la identificación y descripción de contenidos a través de sistemas formalizados, como VIAF, FAST, id.loc.gov o WorldCat. 

El enfoque de partida no incluyó el acceso, tal cual, a la Wikipedia, sino usar la tecnología relacionada con este recurso como punto de partida. Se partió, pues, de una base de datos propia que sí usó el mismo software de la Wikipedia, Wikibase, pero alojado en un servidor propio de OCLC. Con ello, se conservaba la posibilidad de usar datos enlazados, incluidos los de la Wikipedia, pero permitiendo que se decidiera cuáles de ellos eran empleados, en cada momento, en la base de datos del proyecto. 

A partir de esta base, el proyecto trató de comparar cómo integrar los procesos de descripción documental habituales con un nuevo proceso que empleara datos enlazados durante el propio proceso de descripción documental, de una forma lo más transparente posible, que no requiriera conocimientos tecnológicos sobre datos enlazados. Este procedimiento permitía, además, minimizar el impacto de la investigación sobre la propia Wikipedia.

El objetivo final no pretendía solo probar tecnologías basadas en datos enlazados junto con herramientas propias más cercanas a la práctica profesional de los bibliotecarios. Además, se pretendía reflexionar sobre cómo el uso de estas herramientas podía mejorar, conceptualmente, las propias tareas descriptivas de los centros de documentación en un futuro. En particular, los autores hacen hincapié en la necesidad de ir más allá de MARC, un formato que no estaba originalmente pensado para las capacidades que ofrece un entorno digital.

Para ello, OCLC optó por un doble enfoque, tecnológico y conceptual. Por una parte, sus técnicos emplearon las herramientas que permitían asociar documentos entre sí mediante datos enlazados que fueran comunes a todos ellos. Esos datos, y las relaciones que se podían establecer entre distintos documentos (por ejemplo, traducciones de un mismo título, referencias a biografías ya existentes sobre un autor, asociaciones con lugares, épocas o temas sobre ese documento que ya estaban descritas o que podían describirse aparte, etc.) podían ser definidos mediante Wikibase, o estar incluso ya creados en la Wikipedia.

Asimismo, el proyecto pretendía realizar la descripción y asociación de contenidos de diversas formas: tanto automáticamente, sugiriendo a los bibliotecarios asociaciones con otros conceptos, como manualmente, permitiendo que las personas a cargo de la descripción pudieran definir nuevos conceptos, si es preciso, para complementar las descripciones. 

Para este segundo requisito, los técnicos de OCLC crearon nuevas herramientas que combinaban todas estas necesidades: ya fuera permitiendo las búsquedas en la Wikipedia, o bien, asociando en una sola interfaz, de forma automática, mediante el empleo de los identificadores fijos que la Wikipedia emplea para la identificación de cualquier concepto o recurso descrito en su interior. Y todo ello, de forma transparente. 

Un ejemplo ayudará a explicar algunas posibilidades: en una sola pantalla se podría ver, al mismo tiempo, la ficha de descripción de un documento, con datos insertados manualmente, junto con otros datos relacionados obtenidos desde la Wikipedia: las versiones del título en otros idiomas, referencias biográficas del autor, imágenes relacionadas disponibles en el repositorio Wikimedia Commons (que forma parte del sistema de la Wikipedia), etc. Con este concepto, se facilita la parte más mecánica de la descripción documental y, a cambio, se permite una mejor contextualización del documento, facilitando su futura recuperación y mejorando su comprensión por los usuarios.

Desde un punto de vista técnico, apenas existen referencias técnicas sobre el funcionamiento de la herramienta: se indica que todos los datos y relaciones están descritos internamente mediante RDF, y que las búsquedas dentro de la mismas pueden ser realizadas mediante aplicaciones que soporten SPARQL, es decir, búsqueda semántica, o bien, mediante API, es decir, que permiten la conexión de futuras herramientas de búsqueda, además de las empleadas en el propio proyecto.

Todo este conjunto tecnológico plantea profundos cambios no solo en el proceso en sí, sino en el propio concepto de descripción documental, y requería la comprobación práctica sobre casos concretos por parte de documentalistas, bibliotecarios y archiveros que, no ajenos a esos desarrollos, querían experimentar con ellos. Para ello, se seleccionaron profesionales que pertenecían a 16 instituciones asociadas a OCLC. La mayoría de ellas son bibliotecas de grandes universidades estadounidenses tanto públicas como privadas (Cornell, Harvard, Michigan State, North Carolina State, Princeton, Yale…), así como dos grandes conglomerados: la National Library of Medicine y la institución Smithsonian, que agrupa una red de museos, centros de investigación y bibliotecas. 

El método de trabajo incluyó una primera fase de desarrollo de las herramientas tecnológicas, por parte de OCLC, seguida de una formación inicial a los participantes, que procedieron a buscar casos concretos de especial complejidad para su descripción, a los que aplicar las herramientas de OCLC. Durante todo el proyecto, además, se fomentaron grupos de discusión en el que se compartían reflexiones sobre las ventajas obtenidas, los retos planteados y los posibles nuevos problemas que pudieran surgir. 

La introducción de contenidos en la base de datos del proyecto permitía la ingestión de contenidos por parte de los participantes, pero también la toma masiva de datos desde la Wikipedia para complementar la descripción, de forma semiautomática: ya fuera mediante herramientas de búsqueda propias para encontrar contenidos adicionales en la Wikipedia, o bien, a través de un proceso de búsqueda automático que, como resultado, les sugería información relacionada, disponible en la Wikipedia, que podía ser añadida: documentos relacionados, datos biográficos sobre autores, versiones en otros idiomas, etc. 

Además, se aprovechó la experiencia de la Wikipedia para la generación de versiones de un mismo documento en distintos idiomas, incluso con diferentes grafías (por ejemplo, en chino e inglés), ahorrando los problemas de transliteración. El proyecto fue desarrollado en un entorno multilingüe y multiformato: fue aplicado sobre textos y obras en distintos idiomas, incluyendo materiales visuales (fotos y pósters) y representaciones de documentos sonoros (partituras). 

Las herramientas no solo permitían relacionar información mediante campos muy estructurados, como ocurre en MARC. Una potencialidad extra del sistema incluye el añadido de pequeñas piezas complementarias, denominadas «huellas» (fingerprints) que permitan realizar descripciones complementarias de detalles secundarios, en texto libre dentro de campos cuya definición fue discutida por los participantes. Estos campos añadidos pretenden ser válidos para varios de los tipos de contenido mencionados. Su definición fue uno de los mayores retos planteados: aunque, en algunos casos, se logró crear elementos comunes, surgieron diversos problemas que requerirían una reflexión más detallada. 

Todo el proceso de descripción se realizaba de una forma muy transparente para los documentalistas: no requerían conocimientos técnicos sobre cómo funcionan los datos enlazados, sino que seguían un flujo de trabajo similar al que empleaban en su descripción habitual, junto con las ventajas de acceder y aplicar información complementaria de forma muy sencilla. 

El informe concluye con una serie de lecciones que, en general, son positivas, y que plantean en algunos casos un replanteamiento radical de la descripción documental, aunque no especifican cómo ponerlo realmente en práctica. De hecho, muchas de las conclusiones son realmente preguntas a partir de la experiencia concreta que formulan dejándolas, conscientemente, pendientes de respuesta.

A juicio de los autores, que son todos participantes en el proyecto, este es un ejemplo de que se necesita combinar el uso de datos enlazados con el empleo de herramientas específicas (como las empleadas en el proyecto) que sean capaces de visualizar todas las posibles relaciones entre contenidos, entre conceptos, y entre todos ellos. La herramienta empleada es un caso real, aplicado sobre ejemplos específicos, pero no está pensado su uso tal y como está ahora en el futuro, sino que se propone que las bibliotecas empleen herramientas similares, de forma local, aplicadas a sus necesidades. 

Sí resulta útil el modelo de Wikibase, al menos, como herramienta interna, tanto para el almacenamiento de contenidos como para la creación de relaciones, incluyendo los contenidos de la Wikipedia si es preciso. Esta capacidad es especialmente útil para la internacionalización de los recursos: especialmente, cuando están ya definidos en múltiples idiomas, y con múltiples formas de representación, resultan fácilmente utilizables, ahorrando mucho tiempo en este sentido.

Como aspecto menos positivo de esta propuesta, los autores del informe plantean la duda sobre cuál es el nivel de profundidad de una descripción que pueda llegar a ser «demasiado» detallado, es decir, que deje de ser útil para recuperar el documento, con el riesgo añadido de dedicar innecesarios recursos, materiales y personales. Igualmente, el proyecto señala que los recursos informativos empleados han de ser interoperables, pero no da indicio alguno sobre cómo conseguir este extremo.

El documento concluye con algunas afirmaciones que, de ser probadas, provocarían profundos cambios en la descripción documental. En concreto, afirman literalmente: «las descripciones mediante la interfaz de edición [diseñada y probada durante el proyecto] empleada junto con Wikibase suponen que desaparezca la distinción entre autoridades y registros bibliográficos»: en otras palabras, los registros, mediante la capacidad de conectarse con otros recursos, como la Wikipedia, para añadir información relacionada, harían innecesario el uso de esas autoridades. Y, además, dejarían obsoletas ciertas prácticas de MARC.

Esto no significa, sin embargo, que desaparezcan los bibliotecarios, sino que su papel se reinterprete: su tarea principal sería, pues, definir qué entidades son las más relevantes, es decir, qué detalles deben ser descritos sobre ese documento y, más aún, qué posibles recursos informativos, ya existentes o no, pueden ser pertinentes para realizar esa descripción. Eso significa una mayor reflexión sobre cuál es el contexto adecuado de conceptos y recursos adjuntos disponibles para entender el documento que se quiere describir en cada momento. 

En ese proceso, se propone la colaboración de expertos en distintas materias que ofrezcan «guías de sentido común», en forma de «plantillas de análisis», sobre cuáles son las mejores prácticas para explicar y contextualizar contenidos, útiles para los bibliotecarios.

Más aún, señalan que, a pesar de que, potencialmente, el uso de la Wikipedia como fuente de referencia (no exclusiva) pueda hacer pensar que algunos recursos sean discutibles, precisamente por ello no desaparezca el papel de los bibliotecarios como garantes de la «autoridad» y «calidad» de las descripciones. De hecho, los autores contraponen el sistema de funcionamiento de la propia Wikipedia en sí, donde pueden existir muchos autores, pero solo un grupo reducido de wikipedistas autorizados (llamados, curiosamente, «bibliotecarios») tienen la última palabra sobre la validez o no de las descripciones. No obstante, esto es solo una propuesta (otra más), que debe ser desarrollada en futuras investigaciones.

 

Contextualización de lo abierto: situando la Ciencia Abierta

Mié, 30/09/2020 - 19:56

Laura V. R. Rezende
Faculdade de Informação e Comunicação
Universidade Federal de Goiás
Harvard Institute for Quantitative Social Science (IQSS) Visiting Scholar
IASL (International Association of School Librarianship) Regional Director – Region 4: Latin America / Caribbean

Chan, Leslie; Okune, Angela; Hillyer, Rebecca; Albornoz, Denisse; Posada, Alejandro (eds.) (2019). Contextualizing openness: situating open science. [Ottawa]: University of Ottawa Press; Ottawa [et al.]: International Development Research Centre. 342 p. (Perspectives on open access). ISBN 9780776626666 (PDF). Diponible en: <https://www.idrc.ca/en/book/contextualizing-openness-situating-open-science>. [Consulta: 29.06.2020]. 

Publicado en catalán y portugués.

Este es el primer volumen de la serie «Perspectivas sobre acceso abierto» desarrollada por la editorial de la Universidad de Ottawa, cuyo enfoque es presentar proyectos en curso que conducen a reflexiones esenciales sobre la Ciencia Abierta, especialmente abordando conceptos, problemas de gobernanza, negociaciones sobre lo abierto entre los actores involucrados en proyectos de investigación colaborativa y el impacto social de este tipo de actividad científica.

La publicación presenta el tema basado en la premisa de que la filosofía y la práctica del acceso abierto ha representado una contribución relevante para los países en general con respecto a las dimensiones económica, cultural, social y política. El trabajo reúne el resultado del aprendizaje colectivo y las observaciones extraídas de doce proyectos de investigación que formaron la Red de Ciencia Abierta y Colaborativa en Desarrollo (OCSDnet) en el Sur Global durante los años 2015 a 2017. Los proyectos se desarrollaron básicamente en el Líbano, Kenia, Haití, Brasil, Argentina, Kirguistán y países del sudeste asiático. Se utilizaron varios métodos científicos y cada equipo buscó aprovechar al máximo los desafíos y las oportunidades basándose en el supuesto de que para que la Ciencia contribuya al desarrollo inclusivo y sostenible en los respectivos contextos locales, debe ser más abierta y colaborativa.

Básicamente, el objetivo a largo plazo de la red OCSDnet es contribuir a la construcción de un nuevo campo de estudio, titulado Ciencia Abierta y Colaborativa - Open and Collaborative Science (OCS) que hace posible estimular la producción de evidencias destinadas a apoyar la elaboración de políticas, facilitar la comprensión de las mejores prácticas y nutrir a la comunidad de investigadores que se consideran insertos en este campo de estudio.

Desde el comienzo de las acciones de la red, se decidió no imponer a los participantes una definición específica o pautas para el desarrollo de acciones dirigidas a la Ciencia Abierta. La idea siempre ha sido tratar de extraer de los participantes sus propias definiciones ampliadas de lo que es Abierto y Ciencia y su desarrollo en los respectivos contextos locales. Sin embargo, se estipuló que las propuestas de proyectos de investigación que formarían parte de la red deberían estar relacionadas con uno o varios temas esenciales que guiaron las observaciones y la información empírica recopilada y que son los siguientes:

  1. Comprender las motivaciones de los diversos actores (incluidos incentivos e ideologías) para participar en proyectos colaborativos y abiertos;
  2. Identificar las infraestructuras y tecnologías disponibles para la Ciencia Abierta;
  3. Identificar comunidades de práctica en Ciencia Abierta en el contexto del Sur Global;
  4. Documentar los diversos resultados de las prácticas de investigación abierta. La documentación no solo contemplaría los resultados positivos de Ciencia Abierta, sino también los riesgos identificados, las dimensiones negativas y las consecuencias imprevistas de las prácticas de investigación abierta.

El capítulo introductorio termina con la presentación del Manifiesto OCSDnet y sus siete principios. Es una construcción colectiva de la red sobre la comprensión crítica de lo que es la Ciencia Abierta. Se buscaba desafiar definiciones homogéneas, fuera de contexto y fuera del panorama histórico del tema, para que uno pudiera entender cuál es, de hecho, la apertura de la práctica científica colaborativa centrada en el bienestar colectivo, el desarrollo y la prosperidad. Por lo tanto, la Ciencia Abierta y Colaborativa (OCS):

  1. Permite el conocimiento común donde todos tienen los medios para decidir cómo administrar su conocimiento para satisfacer sus necesidades;
  2. Reconoce la justicia cognitiva y la necesidad de comprensión plural sobre la producción de conocimiento para coexistir en la producción científica;
  3. Pone en práctica una apertura que aborde las formas en que el contexto, el poder y la desigualdad condicionan la investigación científica;
  4. Defiende el derecho de cada individuo a realizar investigaciones, permitiendo diferentes formas de participación en todas las etapas del proceso científico;
  5. Promueve una colaboración equitativa entre científicos y actores sociales y cultivar la (co)creación e innovación social;
  6. Alienta las infraestructuras inclusivas que capacitan a las personas de todas las habilidades para crear y utilizar tecnologías de código abierto accesibles;
  7. Utiliza el conocimiento como un camino hacia el desarrollo sostenible, equipando a cada individuo para mejorar el bienestar de nuestra sociedad y planeta.

La presentación de estudios de casos, observaciones empíricas y perspectivas conceptuales relacionadas con la Ciencia Abierta se estructuran en cuatro secciones que se presentan a continuación:

Sección 1: Definición de Ciencia Abierta en el desarrollo

La primera sección de este volumen consta de tres capítulos que contribuyen a nuestra comprensión de lo que es la Ciencia Abierta, y esta definición se practica en un contexto de pleno desarrollo. Los autores presentan proyectos de investigación científica con características de apertura en sus contextos específicos. Se pueden mencionar características comunes de los proyectos: iniciativas científicas ciudadanas con un enfoque participativo; equipos interdisciplinares con la participación de comunidades locales. Todas las iniciativas enfrentaron desafíos y oportunidades asociadas con la apropiación local.

El proyecto Open Science Hardware (OSH) – Hardware de la Ciencia Abierta para el Desarrollo, presentado en el tercer capítulo, contempla los principios de apertura de códigos computacionales, licencias y tecnologías digitales y no digitales (impresoras 3D, cortadoras láser y otras herramientas operadas por computadoras) con el objetivo de construir instrumentos científicos. Se realizaron siete talleres en el sudeste asiático para comprender cómo los instrumentos tecnológicos científicos (SST) involucran a las comunidades locales en la investigación y la educación, evaluando el potencial de la ciencia ciudadana como modelo para los esfuerzos de la Ciencia Abierta en el Sur Global. Fue posible observar una tensión entre las nociones globalizadas de producción e intercambio de conocimiento (SST como infraestructura transnacional) y las prácticas locales. Por lo tanto, la comprensión al final fue que los instrumentos tecnológicos científicos (SST) no se consideran simplemente una solución más accesible y menos costosa. Estos instrumentos son un dispositivo social que, a través del diálogo y la creación de prototipos, permitió a los participantes (co)crear su agenda para la Ciencia, definiendo oportunidades de aprendizaje ubicadas en diferentes contextos, además de reflexionar sobre los objetivos y el futuro de la ciencia en los espacios físicos y digitales.

Luego, el cuarto capítulo aborda cuestiones relacionadas con lo Abierto y la Motivación a través de la experiencia de un proyecto piloto implementado en dos plataformas sociales tituladas «Bosques Modelo» (Model Forests) ubicados en Costa Rica y Colombia. Estas plataformas sociales se basan en la participación voluntaria de personas que trabajan en alianzas destinadas al desarrollo sostenible en vastas regiones que tienen abundantes recursos naturales. Intentamos comprender y reflexionar sobre las motivaciones que llevan a los científicos y líderes comunitarios a participar o no en proyectos a pequeña escala en el contexto de la Ciencia Ciudadana, que requieren un alto grado de participación. De ello se deduce que las funciones de los ciudadanos y los científicos a menudo no están claras. La naturaleza multimotivacional de la participación de estos actores en proyectos comunitarios requiere atención especial, ya que pueden ayudar en la definición de relaciones de colaboración en proyectos de investigación, lo que resulta en un fuerte compromiso voluntario.

El quinto y último capítulo de esta sección presenta un proyecto implementado en el Líbano que utiliza investigación participativa, con la participación de científicos voluntarios, en su mayoría mujeres, con el objetivo de explorar la investigación abierta y colaborativa en gestión ambiental y desarrollo local. Se seleccionaron cincuenta aldeas, caracterizadas por tener la calidad del agua como una preocupación relevante. El equipo principal de investigación capacitó a los investigadores de estas aldeas para recolectar y analizar muestras de agua. Después de varias rondas de recolección y análisis de agua, fue posible concluir que los voluntarios locales estaban mejor preparados, equipados con más información sobre temas relacionados con el agua, siendo más capaces de representar las preocupaciones locales en comparación con los representantes políticos, asumiendo una mayor apropiación y pertenecer a temas relacionados con la salud y el bienestar de la comunidad.

 

Sección 2: Gobernando la Ciencia Abierta

La segunda sección de este libro trata temas relacionados con la gobernanza desde diferentes perspectivas en el contexto de tres proyectos de investigación ubicados en Brasil, el Caribe y Kenia. Los proyectos de colaboración traen problemas relacionados con la confianza, el control, la formalización y la estandarización de acciones y lenguajes que forman parte del tema de Gobernanza. En el contexto de los proyectos de colaboración, se destaca que debe haber un mínimo de confianza entre los involucrados para que el trabajo se pueda llevar a cabo satisfactoriamente y, en consecuencia, se requieren menos elementos de control.

El sexto capítulo presenta el Herbario Virtual de Brasil, una infraestructura digital que permite recopilar y almacenar pequeñas y grandes colecciones de registros botánicos en el campo de la biología para compartir el acceso de la comunidad académica y el público en general. Para comprender los beneficios del intercambio de datos, el proyecto presentado trató de comprender quiénes son los usuarios del Herbario Virtual de Brasil y para qué fines se utilizan estos datos. Se revelaron muchos beneficios además de los desafíos observados en las complejidades de la colaboración científica entre instituciones y disciplinas, mientras que también fue posible resaltar la importancia de construir infraestructuras de esta naturaleza de manera participativa.

El séptimo capítulo presenta un proyecto de investigación que buscaba desarrollar, de manera colaborativa y compartida, una solución de código abierto eficiente y de bajo costo dirigida a un Plan de Recuperación por Desastre (DRP) en pequeñas islas en desarrollo en la región del Caribe que a menudo se ven afectadas por huracanes y terremotos. En la región, existe un fuerte interés y compromiso de colaborar con la gestión de desastres. El componente esencial de esta solución tecnológica es un vocabulario compartido para la gestión de desastres en toda la región. Aquí se destaca que fue posible comprender que, aunque existen varias complejidades relacionadas con la infraestructura de una solución creada de manera compartida y abierta, las dimensiones sociales en este proceso de creación son elementos clave para el éxito a largo plazo de una iniciativa de Ciencia Abierta.

El octavo y último capítulo de esta sección presenta la experiencia de Kenia en un contexto de crecimiento y evolución de las políticas nacionales de ciencia, tecnología e innovación en la última década. El proyecto presentado evaluó el potencial de la Ciencia Abierta en el contexto de las políticas nacionales e institucionales y cuáles son sus posibles influencias en las asociaciones entre entidades públicas y privadas. Al realizar una evaluación de tres estudios de caso de investigación financiados por el Gobierno, el proyecto concluye que, aunque el país tiene una fuerte orientación política sobre la importancia de la Ciencia y el Acceso Abierto, los detalles que rodean las definiciones de propiedad intelectual y los conflictos ideológicos siguen siendo obstáculos para los investigadores, específicamente en relación con la práctica de una colaboración efectiva entre instituciones y entre sectores.

 

Sección 3: Negociando la Ciencia Abierta

Esta sección presenta, en los tres capítulos, proyectos que contemplan la actuación de los participantes en los procesos de negociación sobre lo abierto, generación de conocimiento y procedimientos de investigación colaborativa.

El noveno capítulo confronta el dominio de los países hegemónicos del Norte en la producción de conocimiento científico de manera colaborativa. En este escenario desigual, los países de América Latina se consideran «periféricos» y ven en la Ciencia Abierta una referencia de investigación que proporciona una mirada crítica a los roles y resultados de la creación de conocimiento colaborativo. Este proyecto de investigación buscó evaluar las formas en que diferentes actores, procesos y sectores convergen para colaborar (voluntariamente o no) en la resolución de problemas sociales. Analiza cuatro estudios de caso empíricos en esta región considerando las diferentes configuraciones de conocimiento, actores, contextos, instituciones y regímenes de apertura:

  • Redes nacionales e internacionales dedicadas a la investigación sobre la enfermedad de Chagas;
  • Disputas sobre la contaminación ambiental de una mina en la Cordillera de los Andes;
  • Estrategias para la detección y conservación de jaguares en bosques tropicales en el noreste de Argentina;
  • Producción de conocimiento en Ciencias Sociales en el movimiento migratorio Norte-Sur en México.

Al analizar cómo se puede utilizar el conocimiento científico para satisfacer las necesidades sociales, fue posible concluir que las ideas de la ciencia ciudadana podrían ser parcialmente aceptadas en los contextos investigados, en el sentido de requerir una promoción sistemática de apertura científica y participación política. Sin embargo, también va más allá de la ciencia ciudadana, ya que comprende un proceso sistemático de coproducción entre el conocimiento científico y los procesos públicos, lo que haría que la toma de decisiones políticas sea más participativa y asertiva.

El décimo capítulo presenta los desafíos en las negociaciones entre investigadores y comunidades indígenas en un proyecto de investigación de dos años considerado abierto, colaborativo y con múltiples dimensiones de tipos de conocimiento, asuntos históricos, geográficos e institucionales. Las investigaciones se originan en las necesidades e intereses indígenas, y sus actores (investigadores, líderes indígenas y abogados) tienen el mismo grado de relevancia en la producción de conocimiento. Intentamos comprender la relación entre el cambio climático, la propiedad intelectual y las comunidades indígenas de Nama y Griqua en Sudáfrica. La idea era desarrollar estrategias que consideren políticas relacionadas con los derechos de autor a nivel internacional, nacional e institucional, para proteger y preservar adecuadamente el conocimiento indígena a través de contratos de investigación basados ​​en la comunidad, retirándose de la hegemonía de las expectativas científicas tradicionales de conocimiento. 

En el contexto de la Ciencia Abierta, las demandas de apertura de datos y resultados de investigación crearon algunas tensiones entre los investigadores y los pueblos indígenas que, históricamente, han experimentado numerosas situaciones violentas de acaparamiento de tierras y conocimiento, volviéndose más resistentes a este tipo de apertura: sin cargo y sin previa consulta sustancial. Dado que los contratos aún estaban en preparación en el momento de la publicación de este trabajo, los autores decidieron informar las reflexiones como notas de campo. Fue posible concluir que los profesionales de la Ciencia Abierta, además de priorizar los requisitos éticos de la comunidad científica, también deberían considerar numerosos temas relevantes específicos de las comunidades donde se está llevando a cabo la investigación. Las leyes existentes a menudo no son suficientes para cubrir todos los temas relevantes para la producción de conocimiento de las comunidades involucradas. En estos casos, la creación de contratos específicos entre las partes puede resultar positivamente en una mayor participación y una comprensión profunda de las realidades.

Concluyendo esta sección, el undécimo capítulo presenta un análisis de cuatro estudios de caso de proyectos argentinos insertados en la práctica de la Ciencia Abierta, caracterizando los procesos de apertura, cómo se han realizado y quién participa en estas prácticas. Inicialmente, se presentan brevemente los conceptos y el estado de la cuestión en la Ciencia Abierta, priorizando el contexto argentino. La falta de modelos y pautas orientadoras se cuestiona para que los investigadores puedan cambiar sus prácticas científicas diarias hacia una apertura en la práctica científica, especialmente cuando se relacionan con otros actores fuera de la comunidad académica. Esto se vuelve relevante ya que los desafíos en términos de infraestructura, gestión, mecanismos de participación y riesgos de apropiación indebida de resultados están presentes en todas las etapas de la investigación científica. Los proyectos analizados fueron:

  1. NOVA - Observatorio Astronómico Virtual de Argentina;
  2. PAMPA 2 - Proyecto argentino de monitoreo y prospección de ambientes acuáticos;
  3. Proyecto integrado de gestión de tierras;
  4. E-Bird Argentina - Proyecto de ciencia ciudadana que recibe imágenes de aves;

Fue posible concluir que el proceso de apertura generalmente ocurre de manera gradual y diferenciada, siendo algo relevante ya que esta diversidad proporciona una definición más asertiva de las mejores prácticas. A medida que los investigadores practican la apertura de la ciencia a lo largo de los proyectos, se les desafía con respecto a las normas y estándares científicos formales.

 

Sección 4: Ciencia Abierta para la transformación social

Esta sección tiene como objetivo explorar posibles contribuciones de la Ciencia Abierta y Colaborativa a la transformación social, en términos de impactos sociales positivos y también, en una escala ampliada, posibles cambios en la forma en que el conocimiento puede ser evaluado y legitimado en un contexto global de desigualdades. Las iniciativas presentadas están presentes en África, Asia y América Latina.

El capítulo doce presenta el proyecto Educación ambiental de las montañas del Kirguistán y la ciencia ciudadana (KMEECS) que tiene un enfoque participativo que busca explorar el potencial transformador de la ciencia ciudadana en el contexto de la educación y el monitoreo ambiental. La investigación también aborda los factores de motivación para la Ciencia Ciudadana a nivel local y las complejidades de las relaciones de colaboración y el apoyo entre la comunidad y las instituciones gubernamentales en un estado postsoviético. Se concluye que los pequeños proyectos a nivel local en el contexto de la Ciencia Abierta implican desafíos para aplicaciones a gran escala. Además, es necesario que la Academia enfrente la ciencia ciudadana llevada a cabo en el contexto de la enseñanza y el aprendizaje con mayor seriedad en Asia Central. Un factor esencial para establecer una cultura de apertura en Kirguistán será la conciencia de los beneficios de la participación comunitaria en la investigación científica asociada con la comprensión y la adaptación de las leyes destinadas a acceder, difundir y crear información.

El capítulo trece presenta un estudio de caso que tiene como objetivo examinar los límites y las posibilidades de la Ciencia Abierta y Colaborativa (OCS) desde una perspectiva de desarrollo sostenible. Tiene un enfoque reflexivo basado en la investigación de acción para comprender los desafíos institucionales, culturales y políticos involucrados en la apertura de la práctica científica en la ciudad brasileña de Ubatuba. Metodológicamente, la investigación se estructuró en dos ejes: aprendizaje práctico e investigación crítica siguiendo las siguientes acciones:

  1. Promoción de talleres abiertos, grupos de trabajo, seminarios y actividades de monitoreo para estimular debates y prácticas en torno a la Ciencia Abierta con la participación de agentes gubernamentales, estudiantes de primaria y secundaria, entusiastas de la cultura;
  2. Software libre y conocimiento abierto además de investigadores científicos;
  3. Observación de participantes en eventos públicos y actividades previamente seleccionadas involucradas con temas de desarrollo local relacionados con la producción colaborativa y abierta de conocimiento;
  4. Recopilación de datos para la caracterización socioeconómica de la ciudad de Ubatuba y sus principales desafíos relacionados con el desarrollo;
  5. Entrevistas con actores relevantes en este contexto (gobiernos locales, investigadores científicos, organizaciones no gubernamentales y gerentes de áreas protegidas) preguntando sobre sus posiciones y estrategias para el desarrollo local, intereses, necesidades y resistencia con respecto a la adopción de valores y prácticas relacionadas con la Ciencia abierta y colaborativa;
  6. Análisis de redes sociales para comprender mejor las interacciones entre los actores involucrados, además de mapear publicaciones científicas relacionadas con la ciudad de Ubatuba como campo u objeto de estudio (autoría, institución, campo de investigación y nivel de apertura de la publicación).

Concluye que, aunque la OCS todavía tiene algunas preguntas sobre lo que significa y para quién está destinado, permite la creación de nuevos espacios y métodos para involucrar a grupos tradicionalmente marginados en discusiones científicas y resolver problemas locales, especialmente en situaciones controvertidas y conflictivas. Se entiende la necesidad de una nueva agenda, que incluya debates sobre derechos de autor, cuestiones éticas y políticas relacionadas con las relaciones de poder entre la Ciencia y la Sociedad.

Al final de este volumen, las contribuciones presentadas en el capítulo catorce y último se basan en un proyecto de Ciencia Abierta, que dura dos años, en los países francófonos de África y Haití (proyecto SOHA). El proyecto está dirigido por un gran grupo de científicos y estudiantes de todos los niveles de educación que representan aproximadamente quince países. El grupo investigó los obstáculos en la adopción de la Ciencia Abierta en la región, además de tratar de comprender la invisibilidad de los investigadores de estos países en los debates científicos internacionales. Aunque el proyecto ha identificado obstáculos relevantes, parece correcto decir que la práctica de la Ciencia Abierta justa en las universidades africanas y en Haití puede contribuir a sus transformaciones que están en armonía con las prioridades del desarrollo local.

Es una publicación de extrema relevancia para el desarrollo de la Ciencia Abierta, ya que se distancia de las publicaciones meramente teóricas, aunque no menos importante, y se sumerge en experiencias científicas con fuertes influencias de las comunidades locales. Vale la pena mencionar la presentación de iniciativas prácticas marcadas con temas esenciales de la Ciencia Abierta, especialmente como inspiración para futuros proyectos científicos que se desarrollarán siguiendo este enfoque de apertura, enfrentando de manera más adecuada los desafíos incrustados en los caminos de colaboración entre la ciencia y la sociedad. La pluralidad geográfica también es un factor destacado, ya que permite visualizar las posibilidades de abrir actividades científicas en regiones menos valoradas y menos prominentes, pero extremadamente ricas en patrimonio cultural, recursos naturales y capital intelectual, ofreciendo a los creadores de este tema un muy rico referencial.

Dos miradas sobre el libro digital en español: Libranda y Bookwire

Mié, 23/09/2020 - 21:10

Raquel Gómez-Díaz
Grupo E-lectra
Universidad de Salamanca

Informe anual del libro digital: 2019 (2020). Barcelona: Libranda. 111 p. Disponible en: <https://libranda.com/wp-content/uploads/2020/04/Informe-Anual-del-Libro-Digital-2019.pdf>. [Consulta: 05/06/2020].

Guerrero, Margarita; Celaya, Javier (2020). Informe Bookwire: 2020: evolución del mercado digital (ebooks y audiolibros) en España y América Latina. [Barcelona]: Bookwire; [Bilbao]: Dosdoce.com. 29 p. Disponible en: <https://www.dosdoce.com/wp-content/uploads/2020/04/INFORME-BOOKWIRE-2020.pdf>. [Consulta: 05/06/2020].

Como en los últimos años, ya están disponibles los informes sobre el libro digital elaborados por Libranda y Bookwire en colaboración con Dosdoce.com.

Cada informe pertenece a una serie, en ambos casos son el quinto, lo que permite conocer la evolución del mercado del libro digital en español. Las diferencias entre los dos se deben a que la composición de sus catálogos es diferente, así como sus políticas de comercialización, que obedecen a intereses distintos. A pesar de ello, el análisis de ambos aporta una visión de conjunto que señala claramente que el mercado de los libros digitales y audiolibros, en el caso del Bookwire, no para de crecer año tras año en España y América Latina. 

En la siguiente tabla, elaborada por Dosdoce.com y publicada en su post del 27 de abril de 2020, se recoge el análisis comparativo que permite apreciar estas diferencias. 

Fuente: Celaya, Javier (2020). «Análisis comparativo de los informes de Bookwire y Libranda sobre la evolución del mercado digital en España y América Latina». Dosdoce.com, 27 abril. 

Una de las diferencias más significativas de estos informes, más allá del número de sellos editoriales y de títulos, es que en el caso de Bookwire se incluye información acerca de los audiolibros, un sector en auge del que el informe de Libranda no aporta información. Sobre este tipo de contenidos señala un crecimiento del 600 % en cuanto a su valor económico, siendo las plataformas de suscripción el canal de ventas prioritario (83 %).
Según Libranda, el libro digital en lengua española sigue creciendo respecto al año anterior un 12,5 % (un 5 % en el caso de España y un 2,5 % en el resto del mundo) mientras que para Bookwire ha crecido un 33 %.

Cada área geográfica tiene un porcentaje de cuota de mercado distinto. De este modo, España aporta el 62 % según el informe de Libranda y un 51 % Bookwire; en esta diferencia influye el número de títulos (90.000 en el caso de Libranda y 45.000 en el caso de Bookwire) que aportan los distintos sellos editoriales de cada plataforma. Para ambos informes, México juega un papel importante en las ventas (un 13 % para Libranda y un 18 % para Bookwire).

En lo relativo a los canales y modelos de negocio, Libranda revela que el mayor peso del mercado recae, un año más, en las plataformas internacionales (Amazon, Apple, Google, etc.) con una cuota del 78,9 %, prácticamente igual a la del año anterior, a lo que hay que sumar un 11 % de las ventas en librerías. Es decir, la venta unitaria alcanza el 90 %, en cambio para Bookwire es de un 79 %, y según este informe, las plataformas de subscripción llevan ya dos años consecutivos generando cerca del 18 % de los ingresos digitales a las editoriales.

En cuanto a las bibliotecas, mientras que para Libranda la incidencia de la venta de licencias para bibliotecas alcanza una cuota del 4,3 % del mercado, para Bookwire supone el 3 %, pero en este caso se incluyen también los audiolibros y, como se ha mencionado anteriormente, el crecimiento de este tipo de contenido es considerable. 
 
Otro de los temas de interés es el precio de los libros, que si bien es de entre un 30 % y un 60 % más barato que los libros en papel, hay que tener en cuenta que en España el precio se incrementa por el IVA, que ha sido del 21 % hasta abril de 2020, fecha en la que aprobó la reducción al 4 %. Los precios oscilan, y mientras que Libranda aporta los datos del precio sin IVA, Bookwire señala el precio final. 
 
Otras diferencias que presenta el informe de Libranda es que aporta información en cuanto a los autores y títulos más vendidos, así como información relativa al porcentaje de ventas por antigüedad de publicación y clasificación temática, información que no está recogida en Bookwire. 

Por su parte, Bookwire incluye una infografía con la radiografía del lector digital español gracias a los datos aportados por 24Symbols, Kobo, Leemur, Lektu, Nubico, Publica.la, Scribd, Storytel y Wattpad y donde se especifica información sobre el género, edad, información geográfica de España y América, meses con más lecturas, media de lecturas por año, días favoritos para la búsqueda y la lectura, así como los horarios y los géneros más leídos. Libranda solo con los datos aportados por Nubico hace una caracterización más sencilla con datos como el género y edad de los lectores, localización geográfica en España, tipo de dispositivo (sin incluir el móvil), sistema operativo y meses en los que más se leyó.

El análisis detallado de ambos informes corrobora que el sector del libro digital en español está en un auge, pero habrá que esperar al año próximo para conocer la evolución en el consumo digital de libros y audiolibros ya que, sin duda alguna, las circunstancias de los últimos meses debidas a la pandemia mundial provocada por la COVID-19 está generando cambios significativos en los hábitos de los consumidores, lo que será preciso estudiar con detenimiento para poder comprobar cuál ha sido el impacto de esta situación en las ventas de libros electrónicos.

Nota. Esta reseña es publica simultáneamente con el Blog de l’Escola de Llibreria.

Los investigadores franceses y la comunicación científica actual: ¿una encuesta con resultados esperados?

Mié, 16/09/2020 - 10:43

Anna Rovira
Unitat de Recursos per a la Recerca
Servei de Biblioteques, Publicacions i Arxius
Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)

Rousseau-Hans, Françoise; Ollendorff, Christine; Harnais, Vincent (2020). Les pratiques de publications et d’accès ouvert des chercheurs français en 2019: analyse de l'enquête Couperin 2019. [Paris]: Consortium Couperin. 92 p. (Les rapports Couperin; 1). Disponible en: <https://hal-cea.archives-ouvertes.fr/cea-02450324>. [Consulta: 01.06.2020].

En un momento en que los investigadores conocen suficientemente el movimiento del acceso abierto a la comunicación científica y que la transición del «pagar por acceder al pagar por publicar» es ya una realidad en diversos países, el consorcio francés Couperin ha querido conocer de primera mano la relación del los investigadores con las editoriales científicas y su experiencia en la publicación en abierto en revistas y otras plataformas.

Este informe presenta los resultados de la encuesta realizada en 2019 en el marco del Plan National pour la Science Ouverte. Recoge las prácticas y la opinión de un número sustancial de investigadores de todas las disciplinas, –más de 11.000–, de universidades, escuelas superiores, centros de investigación y hospitales. Con 36 preguntas cerradas y 8 zonas para poder hacer aportaciones, los informantes han aprovechado de forma considerable los espacios abiertos de la encuesta: se han recogido 11.500 comentarios, algunos reproducidos en el informe. 

La principal crítica que los investigadores hacen a las editoriales es la relación calidad-precio de las revistas, seguida del poco valor añadido y de los largos plazos de publicación de las editoriales. Los informantes aprecian, no obstante, la calidad de las plataformas y valoran mucho más las sociedades académicas editoras que las grandes editoriales internacionales.

Los precios excesivos de las suscripciones, la transferencia de los derechos de autor, la lentitud del proceso de revisión y la brecha causada por el no acceso a las suscripciones son los principales obstáculos del sistema actual según los investigadores franceses. Ahora bien, estos no son suficientes para un cambio disruptivo. Las coediciones internacionales, los criterios de evaluación y unos nuevos modelos de publicación de eficiencia desconocida son los principales argumentos para no querer cambiar de paradigma. Algunos comentarios alertan también que la bibliometría refuerza la sobrepublicación actual. 

Muchos investigadores conocen las dificultades actuales de las negociaciones con las editoriales y el 50 % aceptaría cortar las suscripciones si fuera necesario. Proponen también otros mecanismos de presión como salir de los consejos editoriales o no participar en las revisiones de expertos. Precisamente, consideran el poco reconocimiento de esta última actividad como la debilidad más grande del sistema. 

Publicar en revistas en abierto varía según disciplinas y depende mucho de la existencia de revistas de calidad en cada ámbito científico. En las áreas de ciencias de la vida, medicina, humanidades y ciencias sociales, el 25-30 % de los encuestados manifiestan publicar a menudo en revistas de acceso abierto, porcentaje mucho más bajo en el caso de las ciencias de materiales, la química y la ingeniería. En todos los casos, prefieren publicar en revistas de acceso abierto puras que en las híbridas. Además, el 40 % de los investigadores de las áreas de ciencias de la vida y medicina pagan habitualmente article processing charges (APC), mientras que el porcentaje baja al 24 % en física, y es inferior al 10 % en letras, ciencias humanas, derecho, economía, política y gestión.

La principal motivación para publicar en acceso abierto es dar acceso inmediato a los colegas y al público en general, seguida de la voluntad de preservar los derechos de explotación. Con todo, mientras que una parte valora que pagar APC permite una mayor difusión y rapidez en el proceso de edición, otros consideran excesivos los costes.

En todas las disciplinas no hay revistas de acceso abierto suficientemente reconocidas; esto explica la evolución desigual a la hora de publicar en ellas. El 80 % considera justo no pagar o pagar menos de 500 € por publicar un artículo en abierto y para la mayoría la financiación de las publicaciones no debería depender ni de los autores ni de sus instituciones.

Más del 90 % de los entrevistados no renuncia a los artículos que no tienen accesibles: la mitad solicita copias privadas a los autores o a las bibliotecas y, si es preciso, hace uso de los repositorios, las redes sociales o las plataformas ilegales. Solo un 5 % compra artículos a las editoriales. 

Para aumentar la visibilidad de sus trabajos, los investigadores utilizan diversas vías: los webs personales, las redes sociales académicas, –aunque las consideran demasiado intrusivas– y las generales, como Twitter, LinkedIn y Google Scholar. 

A la hora de escoger la revista donde publicar, la notoriedad, la adecuación de la revisión al contenido del artículo y el factor de impacto son los criterios principales para el 80 % de los encuestados. Entre el 20 y el 40 % considera importante que la revista sea de acceso abierto. 

El 70 % de los encuestados ya ha depositado en repositorios abiertos pero hay grandes diferencias entre disciplinas, siendo los matemáticos los más asiduos. Los principales obstáculos para archivar en repositorios son el desconocimiento de las políticas editoriales. Además, muchos consideran que no les corresponde a ellos depositar, siendo esta una tarea puramente administrativa, no relacionada con el proceso de publicación científica. La calidad de los documentos encontrados en los archivos abiertos también es cuestionada por muchos entrevistados.

El interés por compartir preprints es, actualmente, un tema de debate en las comunidades científicas. La importancia otorgada al proceso de revisión y la sobreabundancia de artículos en circulación justifican el bajo uso de los preprints, práctica que comparten solo el 32 % de los encuestados. La existencia de servidores de e-prints en cada disciplina es también un factor destacado.

Finalmente, la encuesta también pregunta sobre el requerimiento de las editoriales de hacer accesibles los datos de investigación vinculados a los artículos. No hay grandes diferencias entre disciplinas pero se perciben posiciones diferentes entre investigadores: mientras que unos consideran indispensable esta práctica, otros la ven de poca utilidad, y un tercer grupo considera los datos de investigación como el «nuevo oro negro» por parte de los editores.

Este es un informe ambicioso y exhaustivo de las prácticas de los investigadores franceses. De gran interés por el alcance y la multidisciplinariedad de los encuestados, recoge información de todos los ámbitos de la comunicación científica. De manera indirecta, también nos muestra que la posición de los bibliotecarios no siempre está alineada con la de los investigadores que, aunque favorables a avanzar hacia a la ciencia abierta, no quieren cambiar sus hábitos de forma radical. En cualquier caso, se trata de un estudio interesante que podría motivar el impulso de una encuesta similar en nuestro contexto.