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Reseñas de Biblioteconomía y Documentación
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Anna Magre Ferran
Responsable de la Biblioteca-CRAI del Poblenou
Universitat Pompeu Fabra (UPF)

A splendid torch: learning and teaching in today’s academic libraries (2017). Jodi Reeves Eyre, John C. Maclachlan, and Christa Williford (eds.) Washington, DC: Council on Library and Information Resources. (CLIR Publication, 174). 151 p. Disponible en: https://www.clir.org/pubs/reports/pub174/. [Consulta: 4/01/2018].

¿Qué hemos aprendido de nuestro trabajo en bibliotecas universitarias? O lo que es más importante todavía: ¿cuál es el impacto de estas bibliotecas –como proveedoras de recursos, apoyo profesional y espacios– en el objetivo esencial de mejorar las condiciones de la enseñanza y del aprendizaje? La publicación que presentamos bebe del espíritu del CLIR, el Council on Library Information Resources, una organización con sede en Washington D.C. dedicada a explorar un futuro más coherente y eficiente para las bibliotecas en base a las aportaciones multidisciplinarias de expertos en la investigación y la docencia universitaria. La publicación es el resultado de la puesta en marcha de un grupo de escritura colaborativa (Collaborative Writing Group: CWG) que se planteó aportar reflexión académica, siempre apuntalada por estudios de caso y experiencias contrastadas, para dibujar el potencial sobre la enseñanza y el aprendizaje que los profesionales de las bibliotecas pueden aportar si interactúan creativamente con académicos y usuarios. Es en base a este diálogo informado y permanente a tres bandas que se irá perfilando la función esencial de las bibliotecas del siglo XXI.

Los tres editores de este volumen han reunido seis artículos que exploran –siempre con autoría colectiva– el rol de las bibliotecas universitarias de hoy. El énfasis está, por descontado, en las nuevas oportunidades de colaboración que pueden establecerse entre los diferentes agentes para redefinir su misión en unos entornos de información compartida y de cambios tecnológicos de enorme potencial en la relación enseñanza/aprendizaje.

En cada artículo se presentan ejemplos de experiencias en marcha que abren perspectivas diversas sobre la cuestión central. El resultado es la descripción de un conjunto de casos particulares que hacen emerger la necesidad y conveniencia de las metodologías colaborativas para llegar a consensus eficientes entre las visiones –y el compromiso profesional– del personal bibliotecario y el personal académico. Apuntamos, a continuación, las cuestiones abordadas en cada caso.

  1. «Entregando la Antorcha Espléndida: la evolución continuada de los centros de aprendizaje» recoge tres ejemplos de cómo las comunidades académicas están adaptando las bibliotecas como espacios de aprendizaje, con la reflexión arquitectónica que comporta la renovación de espacios que permitan e inspiren el trabajo colaborativo y la experimentación.
     
  2. «Creando zonas de contacto en la era de la postverdad: perspectivas de colaboración entre bibliotecarios-facultad en la formación en competencia digital» considera el reto de diseñar programas que desarrollen la búsqueda de información y el pensamiento crítico de una forma totalmente integrada en los planes de estudios de las asignaturas.
     
  3. «Explorando cómo y por qué las humanidades digitales se enseñan en las bibliotecas» analiza diversos ejemplos de iniciativas de apoyo a la investigación en humanidades, destacando las afinidades y tensiones que estas iniciativas tienen cuando van más allá de las bibliotecas universitarias.
     
  4. «Uso actual y futuro prospectivo de la biblioteca universitaria de mapas» reúne puntos de vista de múltiples disciplinas sobre el valor de enseñar mapas y sistemas de información geográficos (SIG) a los estudiantes en la biblioteca. Entre los ejemplos destaca el proyecto que incorpora el proceso completo de la investigación, desde la formulación de la pregunta hasta la difusión de los resultados, en asignaturas de grados.
     
  5. «Nuevas oportunidades para la colaboración en la era de las colecciones especiales digitales» es una propuesta programática por el desarrollo de una docencia basada en la investigación a partir del análisis de fuentes primarias digitales. El objetivo final es generar nuevas oportunidades para involucrar a los estudiantes en experiencias de aprendizaje activo.
     
  6. «Cosas brillantes: impresión 3D y pedagogía en la biblioteca» proporciona una visión general de los desarrollos recientes en impresión 3D, la fabricación de recursos y la creación de los espacios de fabricación (makerspaces) en la misma biblioteca. Se examina el valor pedagógico de la impresión 3D en diversos campos y se propone su integración en los planes de estudio.

La lectura de este conjunto de artículos es un ejercicio estimulante, para imaginar la biblioteca universitaria como un instrumento central y un espacio privilegiado a la hora de fomentar y facilitar los cambios que comporta la aplicación de nuevos modelos docentes en el entorno académico. El trabajo colaborativo de los autores en la confección de los artículos apunta directamente al potencial metodológico de esta práctica en una renovada visión del mundo de las bibliotecas universitarias. Una visión que debe pasar inevitablemente por romper barreras, redefinir roles profesionales y esquemas organizativos. La fuerza persuasiva que emerge de este volumen está directamente vinculada su tono experiencial. Las experiencias pioneras que se describen, a pesar de la diversidad de ámbitos y perspectivas, apuntan a la necesaria reorientación de la biblioteca universitaria como espacio pivote de los igualmente renovados procesos de enseñanza y aprendizaje en el ámbito académico. En este sentido, estos artículos pueden leerse como una llamada al personal bibliotecario a participar activamente en el diálogo con académicos y usuarios para redefinir el sentido último de la comunidad universitaria como institución al servicio de la sociedad. Es en este proceso abierto y participativo donde profesores, bibliotecarios y estudiantes enseñan y aprenden los unos de los otros, y debería ser en virtud de este proceso que podemos imaginar la biblioteca universitaria como un espacio de creatividad, innovación y fabricación de conocimiento.

Lluís Codina
Universitat Pompeu Fabra
lluis.codina@upf.edu

Abadal, Ernest (ed.). Revistas científicas: situación actual y retos de futuro. Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona, 2017. 273 p. Disponible en: <http://www.publicacions.ub.edu/ficha.aspx?cod=08744>. [Consulta: 29/01/2018].

Tal como se señala acertadamente en la obra que reseñamos, debida a un nutrido grupo de expertos liderados para esta ocasión por el catedrático de la Universitat de Barcelona, el Dr. Ernest Abadal, las revistas científicas están en el núcleo de la ciencia desde hace ya tres siglos.

Es cierto que han visto crecer su importancia, sobre todo desde los años 60 del siglo pasado, debido principalmente a dos factores: la consolidación del llamado peer review, o revisión por expertos, en la forma de seleccionar qué se publica (y qué no) y la importancia concedida a la publicación de artículos como factor clave, no solo en la comunicación de la ciencia, sino también en la promoción de las carreras investigadoras.

Consideremos estos dos aspectos que, a su vez, son ampliamente tratados en la obra que nos ocupa y, concretamente, a través de dos de los capítulos de la misma.

Podemos atribuir sin duda al pragmatismo anglosajón el acierto de haber encontrado esta fórmula, la revisión por expertos (o por pares, si acudimos a una traducción literal), como criterio de demarcación para determinar qué es y qué no es una publicación científica.

En el libro se considera con detalle no solamente su funcionamiento, de acuerdo con las mejores prácticas observadas en las revistas científicas más acreditadas, sino que, siguiendo una filosofía que recorre todo el libro, se consideran también sus antecedentes y su evolución futura.

En este sentido, y aunque a algunos les pueda parecer anecdótico, nos ha parecido importante que se recuerde que, pese a que el sistema peer review se puede rastrear hasta tiempos remotos, su plena aceptación es relativamente reciente.

Esto es así, al menos si comparamos los 300 años de vida que se atribuyen a las revistas científicas, con el hecho de que tal aceptación no se produce hasta algún momento de los años 70 del siglo pasado.

El segundo aspecto al que nos hemos referido antes en relación con las revistas científicas es el peso absolutamente determinante que tienen, tanto en la comunicación de la ciencia, como en la promoción de las carreras de los investigadores.

Posiblemente desde la misma época ya mencionada (años 70 del siglo XX) se viene considerando por parte de gobiernos, autoridades académicas y agencias de evaluación de la ciencia, que el artículo científico y, por tanto, las revistas científicas son el canal de comunicación privilegiado, y hasta cierto punto único, de comunicación legítima de la ciencia.

Efectivamente, se ha llegado a un punto en el cual, al menos en disciplinas donde el resultado de la investigación es un intangible (no es ni una vacuna, ni un nuevo tipo de motor, por mencionar dos ejemplos, porque consiste, al contrario, en una proposición en forma de ley, o en un constructo teórico), se identifica la ciencia con su comunicación en forma de artículo.

Esto es, una investigación no es tal si no adquiere la forma, en algún momento, en un artículo; y no en un artículo cualquiera, sino en uno que tenga las propiedades adecuadas para haber sido aceptado en una revista científica, es decir, que haya superado un proceso de evaluación.

Pero, como nos explican muy bien en esta obra, las revistas científicas también son objeto de evaluación en sí mismas a través de diversas métricas, la más conocida de las cuales es el denominado factor de impacto.

Igual que en otras dimensiones, las diferentes métricas con las que se evalúan las revistas, incluidas las llamadas altmétricas, son objeto de análisis en este eje temporal que es característico de toda la obra: antecedentes, situación actual y perspectivas de futuro.

Hemos señalado que se trata de una obra global, porque como podemos ver por el sumario, ciertamente tiene tal enfoque, pero a la vez es una obra integradora porque todos los apartados están estructurados de una forma orgánica, lo que sin duda es fruto de su acertada articulación y, lógicamente, de una eficaz labor de edición.

Nos corresponde señalar algunas cuestiones que pueden parecer menos esenciales, pero que nos parecen muy importantes, pese a todo. A una de ellas, ya nos hemos referido, y es la acertada estructura de la misma en tres partes principales, y juzguen ustedes mismos:

  • Aspectos generales
  • Situación en España
  • Tendencias

Después, cada parte se articula en los componentes clave que un estudioso, experto o profesional del sector debería conocer.

El segundo aspecto al que nos queremos referir es su cuidada edición. La obra está disponible en formato PDF, con opción de descarga libre (véase enlace al final), y en formato impreso.

Lógicamente, puesto que la maquetación es común, la cuidadosa y atractiva edición a la que nos referimos afecta a las dos versiones, pero debemos señalar que en la versión impresa es especialmente patente. Hacía tiempo, de hecho, que no teníamos la sensación de tener en las manos una obra donde todos los aspectos, desde la tipografía hasta el tipo de papel y la cubierta, estuvieran tan bien elegidos.

Para concluir, el público para el que esta obra puede ser útil abarca tanto a estudiantes universitarios de Biblioteconomía-Documentación, hasta profesionales de la edición académica y científica, pasando por estudiosos e investigadores de estos sectores. Pero también será de gran utilidad a la cada vez más numerosa categoría de profesionales dedicados a labores de evaluación de la ciencia en rectorados universitarios, bibliotecas universitarias y agencias de evaluación.

Página editorial con enlaces de adquisición (obra impresa) y de descarga (PDF):
http://www.publicacions.ub.edu/ficha.aspx?cod=08744.

Clara Riera Quintero
Directora de Servicios para la Investigación de la Biblioteca de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

Pep Torn
Director de la Biblioteca del European University Institute (EUI)

Wolff, Christine; Schonfeld, Roger C. (2017). Ithaka S+R US library survey 2016. April, 3. 62 p. Disponible en: http://www.sr.ithaka.org/publications/us-library-survey-2016/. [Consulta: 25/01/2018].

En la primavera de 2017 se publicó la tercera edición del informe Ithaka, una fundación no lucrativa norteamericana que trabaja con la comunidad de la educación superior para potenciar y preservar el conocimiento y mejorar la enseñanza y el aprendizaje a través del uso de las tecnologías digitales. En este informe, Christine Wolff y Roger Schonfeld hacen un análisis de los resultados de la encuesta, y nos proporcionan una visión tanto de las preocupaciones de los directivos de bibliotecas como de las oportunidades y retos que estos están afrontando. La encuesta se envió a directivos de bibliotecas universitarias y de investigación de los Estados Unidos el tercer trimestre del 2016 y obtuvieron una tasa de respuesta global del 49 % (especialmente alta en los casos de bibliotecas de centros exclusivamente de investigación), que representa una muestra de 1.501 instituciones. Del análisis se desprende que las percepciones de los directivos ante los retos que identifican o del rol de las bibliotecas como punto de partida de la investigación varían en función del tipo de institución que lideran y del tiempo que llevan en el cargo.

El informe presenta cinco resultados clave en estrategia de bibliotecas:

  • Crecimiento de los recursos (económicos y de personal) destinados a servicios de apoyo al aprendizaje y la investigación como diseño de aprendizaje, alfabetización informacional y apoyo especializado.
  • Los directores están comprometidos en dar apoyo a los estudiantes pero pocos saben cómo articularlo o cómo contribuir a su éxito y que la biblioteca se convierta en partner del proceso de aprendizaje del estudiante.
  • Las colecciones son cada vez más digitales e incluirán más tipos de materiales tanto en tipologías de formatos como en contenidos, más allá de los clásicos textuales.
  • Respecto al informe anterior del 2013, menos directores consideran que la biblioteca deba ser el único punto de partida para el descubrimiento de contenidos.
  • Pérdida de reconocimiento de las bibliotecas dentro de las instituciones.

Liderazgo, gestión y dirección de las organizaciones

Los propios directores de las bibliotecas universitarias dan su punto de vista sobre qué aspectos y roles creen que son más importantes de cara a sus instituciones y a los usuarios que las utilizan. Aunque los resultados respecto a los dos informes anteriores presentan pocos cambios, destaca en primer lugar una creciente preocupación de los directores por el rol que las bibliotecas deben ejercer como sponsors de las habilidades informacionales y, resulta interesante, como tema de actualidad, el análisis crítico sobre la información que los usuarios obtienen. Es creciente también el interés de los directores para que sus servicios jueguen un papel activo en la actividad de aprendizaje de sus instituciones.
En cambio, hay una cierta disminución en la percepción de la importancia que la biblioteca debe tener en su tarea de facilitar soluciones para gestionar producción científica o docente de sus instituciones. Esta última percepción varía mucho según la misión de la biblioteca; decrece substancialmente en las bibliotecas de facultades y escuelas universitarias, mientras que crece notablemente en las bibliotecas de centros de investigación. La misma diversidad de opiniones existe cuando se trata de valorar la biblioteca a la hora de ayudar a incrementar la productividad de la propia institución.

El informe recoge también, y como había hecho en ediciones anteriores (véase Magán Wals, J. A. 2014), opiniones de supervisores de los directores de biblioteca y compara las percepciones de los primeros con las de los segundos. Por desgracia, no sorprende que la valoración que los líderes de las universidades hacen de sus bibliotecas sea un 15 % menor que la que hacen los directores de las mismas bibliotecas.

En esta edición del informe destaca el rol que los directores de los centros de investigación (pero no los de escuelas y facultades) se atribuyen como agentes de ayuda a la investigación de fuentes de financiación, actividad a la que dicen dedicar aproximadamente un 15 % del su tiempo.

Finalmente, destaca negativamente que en todas las tipologías de bibliotecas (escuelas, facultades, investigación) la percepción de los directores sobre la consideración que sus colegas académicos tienen respecto a su rol de liderazgo de la institución ha disminuido más de 10 puntos porcentuales en relación al informe del 2013.

Herramientas de descubrimiento

A pesar de haber invertido millones de dólares en herramientas de descubrimiento, las tendencias de los usuarios han obligado a los directores de bibliotecas a redefinir sus estrategias al respecto. En relación a ediciones anteriores de la encuesta, el informe demuestra que, actualmente, las bases de datos están perdiendo influencia como punto de partida para comenzar una investigación, dado que los usuarios prefieren iniciar su búsqueda desde la página web de la biblioteca o desde buscadores generales.
Por lo tanto, en relación a los resultados de la encuesta, se observa que mientras que un 80 % de los encuestados, en 2010, consideraba que era estratégicamente importante el hecho de que la biblioteca fuese el lugar de partida de los usuarios a la hora de hacer una búsqueda, esta afirmación ha caído hasta un 22 %.
También cae la percepción de los usuarios por lo que respecta al apoyo que la biblioteca ofrece, cuando hay diferentes copias de un mismo ítem, de conducir hacia una fuente determinada. De hecho, solo un 35 % lo considera relevante.  
En próximas ediciones de este mismo informe habrá que ver qué estrategias irán adaptando los líderes de biblioteca para que los usuarios continúen consumiendo los contenidos de las bibliotecas a pesar de que no sean el punto de partida de su proceso de búsqueda de información, teniendo en cuenta que un tercio ya accede desde Google.

Colecciones

En relación a las colecciones, los dos anteriores informes están marcados por una mayor adquisición de contenidos en formato electrónico. Aunque la transición hacia formatos electrónicos por cualquier tipo de contenidos se mantiene intacta, se detecta una relajación en la política de disponer de los dos formatos (papel y electrónico) cuando ello sea posible. Esta consolidación de la colección electrónica y reserva respecto a la adquisición de las colecciones en papel se explica por un dato que proporciona el propio informe: el gasto en ambas colecciones mantiene la tendencia incremental que ya apuntaba en 2013 y a la hora de reducirlo se opta por hacerlo sobre volúmenes impresos. En todo caso, el coste de la gestión de las colecciones representa, de promedio, el 60 % de los presupuestos de las bibliotecas (el 2010 era cercano al 50 %), llegando al 67 % de las instituciones dedicadas exclusivamente a la investigación.
También se detecta un interés creciente hacia nuevas tipologías de materiales, pero dado que el informe no lo detalla, resulta difícil saber qué contenidos o formatos se incluyen aquí; puede tratarse de tipologías muy diferentes entre sí: datos de investigación, OER (open educational resources), formatos audiovisuales.

Las principales estrategias en relación a las colecciones y a dar acceso a los documentos de interés para los usuarios son, por orden:

        a.    Facilitar los contenidos a través de préstamo interbibliotecario o similar.
        b.    Adquirir licencias de revistas electrónicas.

Estrategias que, especialmente las bibliotecas de investigación, complementan con:

        c.    Construir y mantener fondos únicos y especiales.
        d.    Preservar materiales en formatos digitales.
        e.    Digitalizar y abrir materiales.

Para cerrar el apartado de colecciones es interesante mencionar que el informe del 2013 presentaba una tendencia al alza (aunque minoritaria) en la opinión sobre que las colecciones de libros electrónicos llevarían a una menor necesidad de mantener libros impresos. Pues bien, esta opinión se ha reducido hasta valores inferiores a los del 2010.

Servicios

La tendencia de las bibliotecas es continuar invirtiendo muchos recursos para desarrollar servicios de apoyo al aprendizaje, la docencia, la investigación y la comunicación académica.

A la hora de evaluar los resultados de la encuesta, hay que tener en consideración que la percepción de los servicios varía mucho en función del tipo de biblioteca y su target. Es decir, los servicios de apoyo a la investigación están mucho más valorados en universidades con doctorados que las que solo ofrecen grados o másteres y, en cambio, en estas últimas se valoran más los servicios de apoyo a la docencia y el aprendizaje. Estas prioridades quedan claramente identificadas en sus estrategias y, por tanto, por ejemplo, las universidades con doctorados tienen estrategias de apoyo a la investigación mucho más consolidadas que las otras.

Servicios de apoyo a la investigación y la comunicación académica

De los servicios de apoyo a la investigación se valoran sobre todo el despliegue de programas formativos específicos en ayudar al usuario a adquirir habilidades de investigación; proporcionar un repositorio institucional y tener bibliotecarios temáticos especializados en diferentes campos del conocimiento.

En cambio, hay una percepción menor en el rol de la biblioteca como servicio de apoyo en el asesoramiento de derechos de autor y propiedad intelectual o apoyo en metodologías de investigación, y este porcentaje todavía cae más cuando se les pregunta sobre el papel de la biblioteca haciendo seguimiento de los resultados de la investigación o dando apoyo en la publicación de publicaciones académicas.

Servicios de apoyo a la docencia y el aprendizaje

En relación a los servicios de apoyo a la docencia y el aprendizaje, los esfuerzos se centran respectivamente, en el primer caso, en facilitar la actividad docente al profesorado y, en el segundo caso, en ofrecer programas de alfabetización informacionales a los estudiantes.

Contribuir al éxito de los estudiantes se ha convertido en una prioridad para las bibliotecas de universidades de grado o de máster; pero solo un 50 % tiene una idea clara de cómo contribuye a este éxito. Se prioriza ofrecer espacios físicos donde los estudiantes puedan colaborar, aprender y estudiar y los servicios de referencia.

Finalmente, el informe proporciona una comparación entre las percepciones de los directores de bibliotecas encuestados y las del profesorado, encuestados en el informe del Ithaka S+R US Faculty survey 2015. De esta comparativa se observa que mientras que los directores de bibliotecas destacan el rol significativo de las bibliotecas a dar apoyo al estudiante en el aprendizaje de habilidades (82 %) a través de programas formativos que ayudan al estudiante a desarrollar sus competencias en buscar, acceder y hacer uso de los recursos, solo un 45 % del profesorado está de acuerdo con esta afirmación.  

En conclusión, las bibliotecas han pasado de ser proveedoras de contenido y de colecciones a convertirse en referentes como proveedoras de servicios de apoyo a la investigación, la docencia y el aprendizaje. Ante esta transición, los líderes de bibliotecas deben ir redefiniendo sus estrategias y esperamos que el próximo informe del 2019 ya nos dé algunos resultados.

Más información:

Ithaka S+R US Library Survey 2016 (Vídeo)
Magán-Wals, J. A. (2014). ¿Qué nos aporta Ithaka S+R US library survey 2013? Blok de BiD, 18 de junio de 2014. [Consulta: enero de 2018].

Jordi Andreu i Daufí
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Shaw, Seth; Adler, Richard C.; Dooley, Jackie (2017). Demystifying IT: a framework for shared understanding between archivists and IT professionals. Dublin, Ohio: OCLC Research. 25 p. Disponible en: https://www.oclc.org/content/dam/research/publications/2017/oclcresearch.... [Consulta: 19/01/2018].

Los proyectos corporativos en los que participan los profesionales de las TI (tecnologías de la información) y los gestores documentales/archiveros sufren muchas veces de una falta de enfoque sistémico de la función «gestión documental». La integración de conocimiento de ambos profesionales no acostumbra a ser la dinámica habitual y este hecho comporta la implementación de un sistema de gestión poco eficiente e incluso bloqueante para la organización.

La causa de esta problemática puede tener orígenes diversos pero hay una de nuclear: el desconocimiento mutuo entre los profesionales de las TI y los gestores documentales/archiveros. El informe que reseñamos Demystifying IT: a framework for shared understanding between archivists and IT professionals presenta esta problemática y está pensado como una breve introducción a las TI y destinado a los gestores documentales/archiveros para ayudarles a entender las prioridades, las técnicas y la cultura de las tecnologías de la información para que estos puedan resultar los colaboradores más efectivos posibles de los profesionales de las TI.

El informe forma parte de la serie de OCLC Research Demystifying born digital. El informe se estructura en cuatro secciones. En primer lugar se describe la tipología de proveedores de las TI y los servicios que estos acostumbran a generar y el mantenimiento de la calidad del servicio (IT service provider models); a continuación proporciona orientación para crear sinergias entre ambos perfiles profesionales (building partnerships); sigue con la descripción de los límites o restricciones de recursos a los que se enfrentan los gestores documentales/archiveros y los profesionales de las TI (resource management) y, finalmente, ofrece información sobre el proceso de desarrollo del software (development and support).

En el prólogo del informe, una de sus autoras, Jackie Dooley, se dirige al lector esperando que el documento le sea de utilidad. La respuesta es afirmativa. Aunque hay apartados poco concretos, demasiado genéricos, hay otros que reflejan a la perfección la dificultad de la interacción del profesional de las TI y el gestor documental/archivero por la falta de compartición del conocimiento. Esto puede verse reflejado en el apartado «Neutral terminology» (p. 15) cuando en un aspecto tan sutil como es el uso ambiguo de la terminología puede radicar la causa del fracaso del proyecto: «In contrast, use of ambiguous terminology can derail a project by making it appear that consensus has been reached when, in fact, you and the IT professional understand a situation differently. Agreement in word usage is not the same as shared understanding of meaning. Differences in perspective may not surface until they begin to cause friction during the design phase, or worse, during implementation. All parties must try to provide clear and concise explanations of terms throughout».

En resumen, del informe debe extraerse la idea que los gestores documentales/archiveros deben esforzarse en comprender el entorno profesional de los profesionales de las TI, familiarizarse con sus métodos y su terminología, y conseguir que los profesionales de las TI hagan lo mismo con la gestión documental. La estrategia de los gestores documentales/archiveros debe consistir en pasar de ser usuarios de la tecnología a clientes proactivos, exigentes y colaborativos con los profesionales de las TI.

Laia Alonso
Responsable de la Biblioteca de la Escola Tècnica Superior d'Enginyeria Industrial de Barcelona (ETSEIB)

Connaway, Lynn Silipigni [et al.] (2017). Academic library impact: improving practice and essential areas to research. Chicago: Association of College and Research Libraries. 124 p. Disponible en: http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/publications/wh... . [Consulta: 20/12/2017].

La Association of College and Research Libraries (ACRL) es una división de la American Library Association (ALA) que ofrece programas, productos y servicios para que la comunidad bibliotecaria del entorno universitario aprenda e innove. El informe que ahora presenta se basa en un informe publicado en el año 2010 sobre el valor de las bibliotecas universitarias, The value of academic libraries: a comprehensive research review and report (the “VAL Report”), y en el posterior programa Assessment in action: academic libraries and student success, cuya finalidad es identificar de qué manera es posible medir el impacto en el aprendizaje por parte de las bibliotecas académicas, y donde participan 203 instituciones de los Estados Unidos, Canadá y Australia.

Con este informe, hecho en colaboración con miembros de OCLC, la ACRL pretende investigar cómo las bibliotecas pueden incidir en el aprendizaje y éxito de los estudiantes, al mismo tiempo que comunican su valía a los responsables institucionales.

El informe consta de las siguientes partes:

  • Un resumen ejecutivo con todas las fases del proyecto y resultados.
  • Un programa de investigación basado en estos resultados.
  • Un panel de visualización que filtra la literatura relevante y crea gráficos que permiten comunicar la valía de la biblioteca a los responsables.
  • Una bibliografía de la literatura analizada.
  • Una bibliografía completa de todos los trabajos citados y revisados.

Para realizar este informe, se ha hecho un análisis de la literatura especializada en bibliotecas y educación superior, se han realizado entrevistas grupales y sesiones de lluvia de ideas con administradores de bibliotecas académicas de diferentes tipos de instituciones de los Estados Unidos y, finalmente, se han hecho entrevistas individuales con rectores.

El informe identifica claramente seis áreas prioritarias de actuación y, para cada una de ellas, sugiere acciones específicas para los bibliotecarios universitarios y administradores a la hora de desarrollar programas, colecciones y espacios centrados en el aprendizaje y el éxito de los estudiantes. Para cada área también se incluyen prácticas efectivas, estudios ejemplares y plantea cuestiones a partir de las cuales los bibliotecarios pueden investigar más sobre los temas propuestos.

Las seis áreas prioritarias identificadas son:

  1. Comunicar las actuaciones de la biblioteca: las bibliotecas deben comunicar de manera efectiva a los responsables institucionales el valor de la biblioteca a la hora de apoyar el aprendizaje y éxito de los estudiantes, dado que una buena comunicación es vital en el momento de posicionar la biblioteca dentro de la institución y obtener recursos.
     
  2. Alinear la biblioteca con la misión de la institución: los responsables institucionales juzgan las bibliotecas en función de cómo alineen estratégicamente sus servicios, espacios y colecciones con los objetivos y misión de la institución. Este alineación estratégica puede incluir el apoyo de la biblioteca a prioridades no tradicionales para las bibliotecas como, por ejemplo, la captación de estudiantes o bien la acreditación.
     
  3. Incluir los datos de la biblioteca dentro del repositorio institucional de datos: la analítica del aprendizaje es la medida, recopilación, análisis y presentación de datos sobre estudiantes, sus contextos y las interacciones que se generan, con la finalidad de comprender el proceso de aprendizaje y optimizar los entornos en los que se produce. En este sentido, las bibliotecas deben trabajar para incluir sus datos dentro de los volúmenes de datos que los responsables de la institución analizan.
     
  4. Cuantificar el impacto de la biblioteca en el éxito de los estudiantes: contribuir al éxito de los estudiantes se ha convertido en la vía más significativa con la cual las instituciones y sus unidades demuestran su valor delante de los comités de gobernanza. Es preciso trabajar, pues, para ver en qué medida los servicios, espacios y colecciones de la biblioteca tienen efecto en los indicadores del éxito de los estudiantes.
     
  5. Mejorar la enseñanza y aprendizaje: tradicionalmente las bibliotecas apoyan la enseñanza y el aprendizaje a través de sus programas de formación, colaborando con el profesorado a la hora de hacer la selección de los materiales docentes e, incluso, desarrollando recursos docentes. Por otra parte, un resultado muy ligado al aprendizaje del estudiante es la implicación y compromiso de los estudiantes, y las bibliotecas deben trabajar en esta línea.
     
  6. Colaborar con los agentes de la institución: la misión principal de las bibliotecas universitarias es apoyar la docencia y la investigación de la institución. Esta misión necesita de la colaboración con otros agentes de la comunidad educativa, tanto de dentro como de fuera de la institución.

Aunque es un informe elaborado en un entorno norteamericano (el análisis de la literatura especializada se ha limitado a la publicada en los Estados Unidos, y las entrevistas grupales e individuales se han realizado a miembros de instituciones norteamericanas), las conclusiones que pueden extraerse son perfectamente extrapolables a nuestro contexto catalán. Y aunque se trata de un informe dirigido a personal y gestores de bibliotecas universitarias, los profesionales de otras tipologías de bibliotecas también pueden aplicarlo a su realidad. Por lo tanto, todos aquellos profesionales que lo lean no solo tendrán un marco teórico de hacia dónde van las bibliotecas universitarias, sino que podrán extraer ideas para desarrollar espacios, servicios y colecciones, ver casos prácticos que han sido efectivos, consultar modelos de encuesta y tener una orientación en caso de querer investigar más profundamente alguno de los temas tratados.

Fernanda Peset, Instituto Universitario de Matemática Pura y Aplicada-Universitat Politècnica de València
Tomás Saorín, Universidad de Murcia
José Morales Aznar, Universitat Ramon Lull

Bryant, Rebecca; Lavoie, Brian; Malpas, Constance (2017). The realities of research data management. Part one: A tour of the research data management (RDM) service space. Dublin, Ohio: OCLC Research. 17 p. (OCLC Research report). Disponible en: doi:10.25333/C3PG8J. [Consulta: 18/12/2017].

Bryant, Rebecca; Lavoie, Brian; Malpas, Constance (2017). The realities of research data management. Part two: Scoping the University RDM service bundle. Dublin, Ohio: OCLC Research. 35 p. (OCLC Research report). Disponible en: doi:10.25333/C3Z039. [Consulta: 18/12/2017].

Seguiremos con el leitmotiv que parece guiar gran parte de las reseñas para Blok de BiD, la magia de los números. Si hasta ahora la cifra clave era el tres, este año le sumamos uno y resulta un cuatro.

En 2017 han aparecido los dos primeros informes1 sobre gestión de datos de investigación de OCLC Research, de un total de cuatro programados. Y su número de volúmenes coincide con el número de contextos nacionales distintos que analiza, cuatro: Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Países Bajos. ¿Corresponderán a los cuatro órdenes tradicionales de tierra, agua, aire y fuego? En fin, no vamos a poder saberlo, pero justamente las diferencias de modelo que se apreciarán en cada uno de los casos son las que otorgan riqueza al análisis. De hecho, una de sus aportaciones es la identificación de un marco de trabajo EEC (Educación, Expertos, Conservación) que permite comprender, comparar y perfilar los contornos del espacio en la gestión de los datos de investigación (en adelante, RDM):

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero pasemos a ver estos dos primeros informes. A través de una metodología de tipo cualitativo, desarrollado con entrevistas e investigación, responden algunas cuestiones que se plantean en este tema transdisciplinar. Contamos a día de hoy con bastantes informes, algunos ya reseñados en Blok de BiD, pero apreciamos que todavía es un escenario en plena ebullición, en el que no están consolidados los servicios de apoyo a las prácticas que emergen en la gestión de datos de investigación. «Institutions must also determine what subset of the service space is most pertinent to meeting current and future RDM requirements» (p. 13). En este breve texto describiremos el ambiente en que ha de entenderse la RDM, la principal aportación del primer informe, es decir el marco de análisis EEC, y los dos principales puntos del segundo: los descubrimientos clave y el análisis pormenorizado de los casos, ofreciendo una tabla comparativa de elaboración propia.
El contexto de la RDM se inserta en un ecosistema, en un ambiente académico que, por supuesto, va más allá de la gestión de los datos. El primer volumen ya comenta desde sus primeras páginas los problemas que conllevan el registro y descripción de los resultados de la investigación. En este sentido2, refuerza las tendencias clave identificadas por el NMC Horizon report: 2017 library edition. Entre ellas incluye la atención a la naturaleza cambiante de los registros académicos desde el año 2014:

 

 

 

 

 

 

 

 

Menciona algunos sistemas para documentar el proceso y los resultados del esfuerzo académico (Elsevier Pure o Symplectic Elements) que actúan como agregadores de diferentes acciones que se producen en una institución. Corresponderían en nuestro entorno con los portales de producción científica basados en los repositorios y los current research information systems (CRIS) de cada una de las instituciones, como FUTUR-UPC. A nuestro entender, existe entre ellos una diferencia de base, mientras que los primeros gestionan la información de una institución de forma integral y desde su origen, los portales presentan esa información de forma integrada, pero se gestionan por separado.

El primer volumen examina la infraestructura, los servicios y otros recursos que se han necesitado para adquirir competencias en RDM en las cuatro instituciones estudiadas (University of Edinburgh; University of Illinois at Urbana-Champaign, Monash University y Wageningen University & Research), escogidas tras el estudio de los servicios sobre RDM en más de una docena de instituciones. Insistimos en la aportación que supone ese marco de interpretación EEC, que permite ensamblar los descubrimientos de contextos muy diferentes. La RDM es un territorio amplio, con unas fronteras muy difusas, fuzzy borders, pero han detectado tres patrones para adquirir las capacidades RDM. Son los servicios EEC: educación/formación, expertos y conservación/preservación. La formación actúa como detonante para concienciar a través de guías, tutoriales, cursos… Los servicios para expertos, en segundo lugar, proporcionan apoyo individual y concreto para tomar decisiones en los diversos momentos del proceso, muchas veces trabajando junto al grupo de investigación. Por último, la curación de los datos está referida a la infraestructura tecnológica y servicios orientados al acceso y la preservación de los datos, como la asignación de identificadores únicos, creación de metadatos...

Son conscientes de que no es necesario que todas las instituciones desarrollen estos tres apartados para adquirir competencias suficientes en RDM. Pero sí que insisten en que se tenga una perspectiva global, de manera que las acciones sean coherentes y estén cohesionadas en la institución. La RDM es un espacio donde el completo compromiso de la institución es insoslayable.

Una vez detallado el marco de trabajo, el segundo informe expone lo que hemos denominado en el título como Riqueza. La agregación de diferentes experiencias evidencia los hitos, lecciones y puntos críticos de decisión que pueden ser seguidos en otros contextos institucionales. Define el alcance de las capacidades en RDM desarrolladas en cada una de las cuatro universidades en la creencia de que otra institución se vea reflejada en alguno de sus aspectos. Examina las decisiones clave que en cada universidad han perfilado los contornos de su modelo. Responde a cómo cada una cubre las categorías EEC y qué servicios asocian a cada una; por qué ha enfatizado más una u otra categoría; y qué relación existe entre los servicios de la institución y los externos. Recuerda las palabras de Boulton3: «Science is an international activity, done in a national cultural setting, thereby requiring national strategies to fit within a common international frame». Así que este informe supone un avance frente a otros estudios de casos que ya conocemos puesto que concreta los conceptos abstractos que asocian la RDM a su práctica real. De esta forma, precisa con exactitud los paquetes de servicios RDM («RDM service bundle», en sus palabras) que cada una de las cuatro instituciones ha escogido. Parte de la idea de que la RDM es un reto, una necesidad tanto en el nivel institucional como el individual, evidencia que hay mil maneras de enfrentarla. Sin duda, la primera decisión institucional es decidir si actuar y la segunda qué paquete de servicios implementar a nivel local, teniendo en cuenta que este término no significa que un servicio sea desarrollado en la institución sino que se ofrece a los investigadores de la institución.

Antes de ofrecer algunos puntos relevantes de estas cuatro instituciones, nos gustaría, recoger sus descubrimientos basados en los cuatro casos. En primer lugar, evidencia que la RDM no es un conjunto monolítico de servicios que se replican en cada universidad. Es una solución adaptada a factores internos y externos, que determinan las decisiones de cada institución. De hecho, no es necesario desarrollar las tres dimensiones EEC, pero incluso cuando se hace, las universidades difieren en el énfasis que otorgan a uno de los componentes. Un paquete de servicios RDM es un conjunto de servicios desarrollados en colaboración con las unidades internas y en función de las opciones externas. En ocasiones, un servicio local da como resultado un producto muy utilizado a escala global, lo que reforzaría la marca propia de la universidad. Por último, se constata el desarrollo de repositorios de datos al margen del institucional, pero que son integrados por el esquema de gestión de información académica general que se comentó al principio. Algunos de ellos no se perciben ni ofrecen como primera opción para los investigadores. Las instituciones son conocedoras del peso de cada área en el proceso de investigación, con sus propias soluciones por disciplina.

Pasemos sucintamente a ver los casos y ofrecer una tabla que compara las dimensiones en cada institución. La Edinburgh University viene marcada por su temprana política institucional sobre RDM (2011), que determina una atención especial al ciclo de vida de los datos. Ellos se perciben como centro de referencia en RDM a escala global. La University of Illinois at Urbana-Champaign comienza en RDM con el mandato de los NIH (2003) y posteriores requerimientos de los financiadores desde 2013. Su servicio está alojado en la biblioteca, que colabora con otras unidades: tecnológicas, con sus autoridades, con la facultad, etc. Ha desarrollado un Data Bank que completa con mucho apoyo del personal del servicio. Sus retos son la cooperación con otras infraestructuras más allá de la institución para evitar solapamientos. La Monash University se inserta en los desarrollos nacionales del Gobierno desde 2007, que culmina en su política de 2010. Ha desarrollado todos los apartados de EEC y su infraestructura, Monash.Figshare, es primera opción para sus investigadores. Recomiendan tener desarrollados servicios de apoyo de tipo práctico para que cuando los investigadores se aproximen a la biblioteca, ésta no pierda credibilidad. Por último, Wageningen University & Research está inmersa en la realidad de su país, siempre muy coordinada en sus servicios de información. Por ejemplo, el National Coordination Point Research Data Management para coordinar políticas e infraestructuras. Así, Wageningen se caracteriza por apoyarse en estructuras organizativas consorciadas. Su Data Management Support Hub hace especial hincapié en el apoyo individualizado y la colaboración con el exterior para construir sus capacidades en RDM.

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Apoyo a los datos activos Monash.Figshare
VicNode
Store.Monash
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DOI/Handle service DANS-EASY
4TU.ResearchData
Git@WUR
Pure/NARCIS

Así que sigue la incertidumbre, el desafío en el campo de la RDM, por lo que adquirir las capacidades requiere de los recursos de una comunidad de práctica que actúa más allá de las fronteras de una sola institución.

1 Al cierre de esta reseña ha aparecido el tercer informe: Bryant, Rebecca [et al.] (2017). Research information management: defining RIM and the library's role. Dublin, Ohio: OCLC Research.
2 Lavoie, Brian; Malpas, Constance (2015). Stewardship of the evolving scholarly record: from the invisible hand to conscious coordination. Dublin, Ohio: OCLC Research.
3 Boulton, Geoffrey (2015). Open data, big data and the future of science.

Lluís Anglada
Director del Àrea de Ciència Oberta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

Masuzzo, Paola; Martens, Lennart (2017). «Do you speak open science?: resources and tips to learn the Language». PeerJPreprints, 5:e2689v1. 22 p. Disponible en: https://peerj.com/preprints/2689/. [Consulta: 13/12/2017].

Pontika, NancyKnoth, PetrCancellieri, MatteoPearce, Samuel (2015). «Fostering open science to research using a taxonomy and an eLearning portal». iKnow: 15th International Conference on Knowledge Technologies and Data Driven Business: Graz, Austria, 21-22 October. 8 p. Disponible en: http://oro.open.ac.uk/44719/. [Consulta: 13/12/2017].

Resources. FOSTER. Disponible en: https://www.fosteropenscience.eu/resources. [Consulta: 13/12/2017].

El movimiento de la Ciencia Abierta quiere adecuar la práctica y la comunicación científica a las posibilidades tecnológicas actuales, quiere rediseñar la manera de hacer ciencia para reedificarla con las herramientas de hoy, quiere aumentar su eficacia eliminando las anomalías del sistema de difusión del conocimiento científico creado en un contexto tecnológico mecánico e impreso. El panorama del sistema actual está lleno de restricciones: revistas que solo llegan a los suscriptores, artículos publicados mucho más tarde de lo que han sido escritos, después de filtros de calidad limitados a unos pocos revisores, sin incluir los datos en que se basan... Restricciones que son –tecnológicamente hablando– obviables en el momento actual de información digital comunicable de forma inmediata y universal por la red. Esta nueva manera de hacer ciencia –este nuevo paradigma de la Ciencia Abierta–  se fundamentaría en tres criterios: la ciencia debe ser abierta, colaborativa y hecha con y para la sociedad.

«Ciencia Abierta» es un concepto que, por nuevo, es indeterminado, y es normal dado que muchos nos preguntamos cuántas y qué prácticas engloba y qué recursos tenemos para conocerlas. En este post daremos noticia de herramientas que nos pueden ayudar a movernos en este panorama incipiente.

El primero es un artículo que sus autores (Paola Masuzzo y Lennart Martens) quieren que sean una «guía de campo para los científicos que quieran hacer ciencia en abierto, ofreciendo recursos y recomendaciones para hacer que la Ciencia Abierta resulte en las cuatro áreas clave de los datos, los códigos, las publicaciones y la revisión por pares.» Estos elementos ahora citados son los que los autores usan para agrupar las diferentes praxis de la Ciencia Abierta.

Después de una breve introducción de qué es la Ciencia Abierta, el artículo pasa a tratar cada uno de sus pilares: datos, códigos, publicaciones y revisiones abiertas. Así, en relación a los datos en abierto, se hace una lista de repositorios donde depositarlas y se dan una serie de recomendaciones de aspectos clave para ponerlas en abierto. También se proporcionan recursos para el software de código libre. Por lo que se refiere al acceso abierto, se dan las fuentes básicas donde encontrar información (la Budapest Open Access Initiative y el DOAJ, por ejemplo). Finalmente, y para la revisión por pares en abierto, se ofrece, como en los otros casos, una breve introducción seguida de una relación de revistas que la practican. El artículo acaba con una lista de recursos misceláneos y la taxonomía que el proyecto FOSTER hace de la Ciencia Abierta.

El FOSTER Plus (Fostering the practical implementation of Open Science in Horizon 2020 and beyond) es un proyecto de la Unión Europea que quiere ayudar a los investigadores a adoptar las diferentes prácticas de la Ciencia Abierta. Para ello, FOSTER Plus ha creado guías de recursos por disciplinas y el portal FOSTER.

El segundo documento que reseñamos (el de Nancy Pontika et al.) es también, en cierta medida, una respuesta a la indeterminación del término «Ciencia Abierta». Para organizar los recursos del portal, FOSTER desarrolló una taxonomía que relaciona y agrupa las diferentes praxis de Ciencia Abierta, tal y como puede verse en esta gráfica:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el documento (una ponencia en la 15th International Conference on Knowledge Technologies and Data Driven Business) se explica la metodología que guió la creación de la taxonomía usada para el portal de recursos de FOSTER. El interés de la taxonomía –como el de todas– es que relaciona los elementos de un todo y los agrupa por familias. Así podemos ver, por ejemplo, cómo los “cuadernos de laboratorio en abierto» se consideran un elemento de la Ciencia Abierta y que se agrupan dentro de la «investigación reproducible en abierto» y se encuentran al lado de las «pautas de reproducibilidad» y no dentro del grupo de «datos abiertos» ni al lado de las «iniciativas de acceso abierto».

La taxonomía de FOSTER nos da entrada a su portal de recursos. Recursos que podemos buscar con una búsqueda general, o bajo las diferentes ramas de la taxonomía y que son: acceso abierto, datos abiertos, investigación reproducible en abierto, definiciones de Ciencia Abierta, evaluación de la Ciencia Abierta, políticas de Ciencia Abierta y herramientas de Ciencia Abierta.
Merece la pena resaltar que todos los abogados de la Ciencia Abierta señalan su falta de experiencia y de habilidades  como la principal dificultad para su extensión. En este sentido, algunas actividades de promoción de la Ciencia Abierta se dirigen específicamente a los investigadores jóvenes, ya que se considera que deben ser ellos los primeros en adoptar las nuevas prácticas y sus principales divulgadores. El portal de FOSTER se presenta como una plataforma de e-aprendizaje que agrupa recursos sobre Ciencia Abierta pensando en aquellos que necesitan saber más al respecto o que quieren desarrollar estrategias y habilidades para implementarla.

En resumen, que herramientas para orientarnos y movernos en este concepto emergente e impreciso que es la Ciencia Abierta no nos faltan. Acabaría solo echando en falta los materiales educativos en abierto que, en cambio, se incluyen en alguna de las definiciones del término. Si bien es cierto que pueden no considerarse «ciencia» en su sentido más estricto, lo es también que nadie nace enseñado y que, los materiales y las herramientas de aprendizaje no podrán sustraerse de la ola transformadora del movimiento de lo abierto.

Nicolás Robinson-Garcia
School of Public Policy
Georgia Institute of Technology (Estados Unidos)

Research Excellence Framework 2014: the results (2014). Higher Education Funding Council for England (HEFCE) … [et al.] 62 p. Disponible en: http://www.ref.ac.uk/2014/media/ref/content/pub/REF%2001%202014%20-%20fu.... [Consulta: 10/12/2017]

Empiezan a aparecer nuevas noticias sobre el REF2021, el ejercicio evaluativo más importante para el sistema científico en el Reino Unido. Se tratará de la segunda ocasión en la que se evalúa a las universidades británicas según el sistema actual. Aprovechando la proximidad de dicho ejercicio, comentaremos los resultados de su primera implementación, allá en 2014, e introduciremos algunas reflexiones sobre las importantes novedades que incorpora en el sistema de evaluación británico.

Recientemente, mi compañero Richard Woolley, investigador de INGENIO (CSIC-UPV), y servidor publicamos en el LSE impact blog un pequeño artículo de opinión sobre el Research Excellence Framework del Reino Unido conocido como el REF. Este ejercicio, cuya última edición sigue siendo motivo de continuo debate pese a haber transcurrido en 2014, es el proceso de evaluación de la actividad investigadora más importante del Reino Unido. Pese a su alto coste, alrededor de 250 millones de euros, distribuye más de un billón y medio de euros entre las universidades británicas, convirtiéndose su diseño, metodología e implementación en un tema de debate constante dentro del sistema universitario británico. Pese a la amplia tradición evaluativa del Reino Unido (sus primeros ejercicios de evaluación institucional datan de 1986), el año 2014 supuso todo un hito al revolucionar radicalmente tanto los métodos como los objetivos. En esta breve nota, revisaremos cómo funciona el REF, qué objetivos persigue y cuáles son los resultados obtenidos. Resumiremos las principales conclusiones derivadas de nuestros análisis en los resultados del REF. Finalmente, acabaremos con una pequeña reflexión sobre las importantes diferencias entre el sistema de evaluación de la investigación en España con el del Reino Unido.

El Reino Unido, un pionero en la evaluación de la actividad investigadora

Desde 1986, el Reino Unido se ha postulado como el gran pionero en apostar fuerte por fórmulas evaluativas, nunca exentas de polémicas, con el objetivo de incentivar la competencia entre instituciones. Contrariamente a lo que sucede en España, la evaluación se realiza a nivel institucional o departamental (ya que lo que se evalúan son «unidades de evaluación» dentro de áreas científicas). Dicho proceso evaluativo cuenta con paneles de evaluadores y exige por parte de las instituciones un importante esfuerzo tanto económico como humano. Cada unidad deberá seleccionar tanto personal a tiempo completo como publicaciones. En sus múltiples ediciones, ha sufrido notables modificaciones que reflejan los cambios de dirección y objetivos del país en materia de investigación.

En un principio, se evaluaba el número total de publicaciones. En 1996, se cambió la metodología con el fin de incentivar la producción de investigación de «calidad» (entendida como aquella altamente citada) frente a la «cantidad», introduciendo un número fijo de publicaciones a someter a evaluación. Sin embargo, y a pesar de continuados esfuerzos y modificaciones en las sucesivas ediciones, el entonces RAE, siguió premiando la productividad de los investigadores frente al impacto científico. Al mismo tiempo, las críticas empezaron a arreciar contra un sistema de evaluación cada vez más costoso. Entre otras cuestiones, destacamos aquí dos críticas. En primer lugar, cabía cuestionarse la necesidad de emplear la evaluación por pares cuando esta era fácilmente sustituible por indicadores bibliométricos, ya que el foco de atención era la publicación científica. Más dura era la crítica relativa a si una evaluación basada en la publicación científica tenía sentido y si realmente esta era la forma más adecuada de capturar la repercusión que tiene la investigación en la sociedad.

2014 fue un año clave en la evaluación de las universidades británicas. Atrás quedó el antiguo RAE, refundado y conocido ahora como REF. Dicho sistema de evaluación siguió manteniendo un apartado para publicaciones científicas, pero introdujo la variable de «impacto social» de la actividad investigadora. Un concepto ambiguo que se definió como «un efecto, cambio o beneficio económico, social, cultural, de política pública o servicios, a la salud, el medio ambiente o la calidad de vida más allá del académico». La tarea se complicaba, ya que los objetivos del REF ya no eran simplemente distribuir fondos o establecer un marco de comparación entre universidades, sino también producir evidencias de los beneficios públicos generados por la inversión en investigación. Para ello, se crearon 36 unidades de evaluación divididas en cuatro paneles (Ciencias Biomédicas y de la Salud; Ciencias Físicas, de la Vida e Ingeniería; Ciencias Sociales; Humanidades y Artes) a las que las universidades debían enviar tanto una selección de publicaciones como casos de estudio sobre su contribución social. Un verdadero experimento de laboratorio en el que los revisores de cada panel (formado tanto por científicos como por otros actores sociales) debían asesorar el impacto social de cada caso de estudio y puntuarlos de acuerdo a un sistema de cuatro estrellas, (siendo cuatro la puntuación más alta).

La temeridad fue extrema. Previamente, un comité de expertos en evaluación científica señaló la falta de indicadores cuantitativos para evaluar el impacto social. Esto hizo que todo el proceso quedara en manos de los paneles de expertos, que desplegaron un importante esfuerzo por dotarlo de la máxima transparencia1. El éxito en dicho modelo es aún incipiente y, aunque es loable el esfuerzo y cambio de dirección en la evaluación, quedan muchas preguntas en el aire sobre cómo se ha interpretado qué es impacto social. Tanto los resultados de la evaluación como la implementación de la misma han sido objeto de evaluación y de gran debate en la comunidad científica británica.

Excelencia científica versus relevancia social

Gran parte de la discusión se ha centrado en analizar cómo se ha interpretado el concepto de impacto social y su relación con indicadores bibliométricos o indicadores altmétricos. Asimismo, se tiende a buscar una relación positiva entre excelencia investigadora e impacto social, infiriendo no sólo que están relacionados, sino que dicha relación es deseable. En nuestros análisis sobre el REF, Richard y yo partíamos de una premisa totalmente distinta. La búsqueda de impacto social, por un lado, y excelencia investigadora por otro, abre la puerta a un escenario más heterogéneo y diverso de la actividad investigadora y de los distintos perfiles académicos que existen. Supongamos que el REF llevó a cabo una evaluación exhaustiva y veraz tanto del impacto social como de la producción científica. Supongamos que el impacto social es, de hecho, algo medible y positivo. Ahora, analicemos las universidades para cada unidad de evaluación. Lo que observamos es un escenario de lo más variopinto, donde no sólo la correlación entre actividad investigadora e impacto social no es para todas las unidades de evaluación alta (en algún caso, como el de Medicina Clínica, es hasta negativo), sino que existen sobrados casos de universidades con una alta puntuación en una y no en la otra.

Esto sugiere nuevos caminos y más heterogéneos para la evaluación. Supone abandonar el sistema lineal y homogéneo hasta ahora empleado de concebir la investigación, donde se premia a la (falsa) figura del investigador todoterreno, que excede en todos los ámbitos de la actividad académica (transferencia, investigación, docencia, administración…); y pasamos a otro donde existen diversos perfiles, todos ellos necesarios para enriquecer el sistema universitario.

¿Qué podemos aprender en España del REF2014?

España ha sido siempre un sistema complejo, donde la tensión al «café para todos» frente al reconocimiento al individuo ha favorecido un sistema caótico, burocrático y lleno de contradicciones. Contrasta la fuerza investigadora en bibliometría con la ignorancia y los fallos de bulto de nuestro sistema que parte de una evaluación individual que daña la colaboración y, por ende, la proyección internacional. El sistema británico es claramente imperfecto, parte de definiciones ambiguas y de una implementación de carácter más bien experimental. Sin embargo, cuenta con unos objetivos claramente definidos (la distribución de recursos) que pretenden fortalecer el sistema universitario y de investigación británico. Asimismo, se fomenta el debate en las cuestiones de fondo, con análisis pormenorizados y serios sobre los efectos de dicho sistema. En España, el objetivo de sistemas de evaluación como los sexenios o las acreditaciones es, cuando menos, dudoso convirtiéndose al final en una mera cuestión burocrática con un sentido más bien de monitorización que de mejora del sistema.

Queda cuestionarse si se trata de una excesiva atención a los criterios e indicadores empleados, que no permiten centrar la discusión en los objetivos de la evaluación. O, tal vez, simplemente se deba a que aún nos encontramos históricamente en un estadio anterior al británico. Sea la razón que sea, la experiencia británica es una gran oportunidad para observar los importantes cambios que están por venir en evaluación científica y reflexionar sobre si estamos siguiendo un camino adecuado a las demandas actuales de la sociedad.

1 Todas las minutas de las conversaciones así como los casos de estudio están disponibles en la web http://www.ref.ac.uk/2014/

Santi Balagué
Jefe del Equipament GEPA
Àrea de Biblioteques, Informació i Documentació - CBUC
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

Feasibility study on monographs: final report (2017). [Kirkcudbright]:  Information Power. June. 46 p. Disponible en: http://www.ukrr.ac.uk/resources/NMSG%20Feasibility%20Study%20final%20Jun.... [Consulta: 27/11/2017]

El sector bibliotecario experimenta y desarrolla desde hace años programas de colaboración para conseguir una amplia gama de objetivos: desde maximizar economías de escala y ahorro en la formación del personal, entre muchos otros. Y más concretamente, y como se apuntaba hace unos años en este Blok reseñando el trabajo de OCLC Cloud-sourcing research collections: managing print in the mass-digitized library environment, en el ámbito de las bibliotecas universitarias y de investigación hace tiempo que se exploran las posibilidades de dar respuestas de manera conjunta a los desafíos que supone la gestión de las colecciones impresas, su conservación y la limitación y reconversión de los espacios disponibles en las bibliotecas.

Constituye un buen ejemplo la UKRR (UK Research Reserve), un programa colaborativo coordinado entre las bibliotecas universitarias y de investigación británicas y la British Library, para gestionar de manera eficiente y sostenible a largo plazo la conservación de publicaciones periódicas impresas con bajos niveles de uso. Las grandes colecciones de revistas representan una valiosa fuente de conocimiento, y por tanto las bibliotecas deben proporcionar su acceso a los investigadores para que puedan utilizar su contenido. Sin embargo, los bajos niveles de uso de algunos de estos títulos hace que las colecciones puedan almacenarse off-site, más allá de los preciados espacios de las bibliotecas de campus o centrales, lo que debe permitir liberar espacio para otros usos. Mediante la deduplicación coordinada de títulos de revistas en todo el Reino Unido desde 2007, la UKRR ha procesado más de 104 km de fondos ofrecidos por los miembros participantes y ha facilitado a las bibliotecas la toma de decisiones estratégicas sobre sus colecciones y espacios. También ha contribuido a cambiar aspectos de cultura organizativa dentro y fuera del sector de la educación superior.

Se comprueba, pues, que la comunidad bibliotecaria ha avanzado significativamente en este sentido en términos de publicaciones periódicas, y programas como la UKRR demuestran todo lo que puede conseguirse cuando las bibliotecas trabajan conjuntamente. No obstante, por lo que se refiere a las monografías, no se encuentran soluciones destacadas a nivel británico y es ampliamente aceptado que presentan retos muy diferentes a los de las revistas. En esta dirección, un primer análisis fue el trabajo de Constance Malpas y Brian Lavoie, Strength in numbers: the Research Libraries UK (RLUK) collective collection, también revisado en este Blok de BiD. Los dos investigadores de OCLC colaboraron con el consorcio Research Libraries UK (RLUK), formado por bibliotecas universitarias y de investigación del Reino Unido e Irlanda, para definir los rasgos generales y las características específicas de la colección conjunta del consorcio, con la intención de dibujar la dimensión, el alcance y solapamiento de los fondos, y para apoyar una mayor colaboración en la gestión de las colecciones de monografías dentro de las instituciones del RLUK. Como se concluía de este trabajo, era deseable que una vez examinadas las colecciones y dibujadas las áreas a explorar, se iniciaran pasos que llevaran a la gestión conjunta de las colecciones del RLUK.

Con el éxito de la UKRR en mente, se decidió crear el National Monographs Steering Group, formado por miembros de la British Library, el Higher Education Funding Council for England (HEFCE), el Jisc (anterior Joint Information Systems Committee), la UKRR, la Society of College, National and University Libraries (SCONUL), y el propio RLUK. A medida que las presiones sobre el espacio de las bibliotecas seguían en aumento, este comité directivo propuso la realización de un estudio de viabilidad que analizara diversos aspectos relacionados con la gestión conjunta de las colecciones de monografías, identificara posibles soluciones para satisfacer las necesidades de la comunidad y abordara las dificultades relacionadas.

La hipótesis de partida que plantea el trabajo de la consultoría Information Power es si el modelo de la UKRR podría aplicarse para gestionar las colecciones monográficas impresas del país, a modo de un UKRR-Monographs (UKKR-M). El estudio también revisa si, a nivel de monografías, existe alguna iniciativa, ya sea en el Reino Unido, ya sea a nivel internacional, que haya empezado a examinar cuestiones relevantes, y se pregunta cuál podría ser un modelo eficaz y económicamente viable para la gestión de monografías a nivel nacional si la comunidad decidiese hacerle frente de manera conjunta y a gran escala. También quiere comprobar si existe esta demanda entre los mandos de las bibliotecas universitarias y de investigación.  

El estudio se inicia respondiendo por qué es necesario todavía el almacenamiento de copias de los documentos impresos. Entre otras razones, y aunque se hizo evidente la menor importancia del préstamo de estos fondos (es ilustrativa la reciente noticia de la investigación de la Biblioteca de la Indiana University of Pennsylvania, que ha constatado que el 48 % de los libros no se ha prestado en los últimos 20 años), la literatura existente constata que las adquisiciones casi se mantienen y prácticamente no baja el uso de las monografías impresas, en algunas disciplinas más especialmente. Además, se detecta que hay grupos de colecciones en riesgo de no ser debidamente conservadas, como es el caso de las monografías publicadas entre los años 1850 y 1970.

El trabajo incluye conversaciones con responsables del Reino Unido y a nivel internacional, con las que descubrir qué hace que funcionen o fracasen las iniciativas conjuntas para la gestión de monografías, con sus estrategias, los modelos y las estructuras financieras. Se llevó a cabo también una revisión bibliográfica en profundidad y una encuesta en línea. La investigación bibliográfica permitió determinar tres tipos de iniciativas:

  • Almacenamiento distribuido, donde los fondos seleccionados para ser conservados se guardan entre los espacios de las diferentes instituciones participantes. Es un ejemplo el caso del Eastern Academic Scholars’ Trust (EAST).
     
  • Depósitos colaborativos, donde se crean colecciones entre todos los miembros y las instituciones liberan la propiedad. Sirven de ejemplo el FLorida Academic REpository (FLARE). En nuestro ámbito en este tipo podríamos citar el caso del GEPA del CSUC.
     
  • Equipamiento de almacenamiento común o cooperativo, donde cada institución mantiene la propiedad de sus colecciones. Es el caso del CAVAL Archival and Research Materials (CARM) Centre, en Australia.

En esta línea hay que citar el artículo de 2016 de Lorcan Dempsey, Library collections in the life of the user: two directions, donde pronostica que en 10 años una gran parte de las colecciones impresas de las bibliotecas estarán almacenadas de manera colaborativa.

El trabajo analiza diferentes dimensiones de la gestión conjunta de monografías: la deduplicación, el almacenamiento común, las colecciones compartidas, los proyectos de digitalización, la calidad y precisión de los datos bibliográficos para poder compartirlos, los solapamientos de colecciones, o el préstamo interbibliotecario. También se estudian las visiones globales de la comunidad entrevistada y sus preferencias o necesidades alrededor de una posible solución de gestión a nivel nacional de las monografías.  

El informe finaliza con el planteamiento de un modelo, el mencionado UKRR-M, donde se describen los objetivos, plazos y compromisos de ejecución, financiación, liderazgo, administración, tipo de almacenamiento, datos bibliográficos, propiedad y esquemas operativos, entre otros.

Tomando las palabras de Chris Banks, jefa de la UKRR y directora de servicios bibliotecarios del Imperial College London, este informe «representa un primer paso para establecer el que podría tener que ser implementado para permitir que las instituciones de educación superior colaboren en el almacenamiento y suministro de monografías impresas». El trabajo presenta una excelente visión general de cuestiones operativas y de gobierno que es preciso abordar en cualquier iniciativa colaborativa, en el marco del Reino Unido, ya sea a escala nacional o regional.

 

Cristóbal Pasadas Ureña
Biblioteca de la Facultad de Psicología
Universidad de Granada

Global perspectives on information literacy: fostering a dialogue for international understanding (2017). Association of College and Research Libraries. Working Group on Global Perspectives for Information Literacy, Student Learning and Information Literacy Committee. Chicago, IL: Association of College and Research Libraries. Disponible en: http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/publications/wh.... [Consulta: 09/10/2017].

La Association of College and Research Libraries acaba de publicar un libro blanco con el título de Global perspectives on information literacy: fostering a dialogue for international understanding, bajo la dirección del Global Perspectives on Information Literacy Working Group del ACRL Student Learning and Information Literacy Committee. La idea de este informe surge de la necesidad de entender cómo aparece representada la alfabetización informacional a lo largo y ancho del mundo y cómo se aplica entre diferentes culturas.

La obra comprende trece capítulos que cubren las experiencias de diversos expertos en alfabetización informacional en educación superior de varios países (Canadá, Croacia, Emiratos Árabes Unidos, Israel, México, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica y Uganda). Cada capítulo, a su vez, se estructura en torno a cuatro bloques temáticos (Tendencias de investigación, Modelos de alfabetización informacional, Teoría y práctica de la alfabetización informacional y Rol de los profesionales de las bibliotecas) con el fin de dejar al descubierto posibles hilos comunes y planteamientos específicos a través de las diferentes culturas. Cada capítulo va acompañado de una excelente sección de referencias que constituye una de las principales aportaciones de la obra.

Los planteamientos que sirven de punto de partida a la obra en su conjunto tienen que ver con la constatación de que el rol del bibliotecario ya no consiste en dirigir al alumno al recurso más adecuado a su necesidad ni en convertirse en mediador, sino en actuar formando parte de una comunidad de aprendizaje aplicando las diversas formas en que el conocimiento puede ser analizado, interpretado, comunicado y aplicado en un campo concreto. Esta evolución se manifiesta en ese cambio terminológico desde la «educación de usuarios» a los constructos de integración curricular, desarrollo académico y práctica situada que predominan en este informe. Por otra parte, se pueden reconocer las conexiones entre la alfabetización informacional y el aprendizaje en ese tránsito desde las Normas de alfabetización informacional de la ACRL hacia el nuevo Marco negociado e implantado por la ACRL.

Las experiencias profesionales compartidas en todo el mundo incluyen la alfabetización informacional como disciplina en si misma considerada, siempre unida a planteamientos constructivistas, centrados en el que aprende y críticos de la alfabetización, así como a su enseñanza insertada en las diversas disciplinas del currículo, y con una preocupación constante por la credibilidad y la capacidad del bibliotecario como educador y de la biblioteca como protagonista activa de la formación en alfabetización informacional más allá de sus propias paredes.

Ahora bien, la alfabetización informacional aparece siempre como algo altamente dependiente del contexto, y las diferencias en población, política, economía y cultura afectan de distinto modo en cada país y situación. Así, por ejemplo, los capítulos sobre Asia, Croacia, Sudáfrica o Uganda subrayan los retos específicos de los efectos del apartheid o de la transición a sociedades post-conflicto, de forma que en estos casos la alfabetización informacional tiene un rol más urgente en la creación de una ciudadanía educada para afrontar sus nuevas problemáticas específicas. Otros capítulos, como el de Israel, hacen hincapié en la alfabetización informacional como vía para preparar a los estudiantes para un mundo intercultural donde predomina una enorme variedad de experiencias vitales, contradicciones y perspectivas para las que la alfabetización informacional crítica resulta imprescindible. Asimismo, en el capítulo sobre Oriente Medio se aporta una descripción muy ilustrativa acerca de las tendencias más recientes de la educación superior en esa zona con la adopción a gran escala de planteamientos occidentales, incluido el enfoque prioritario sobre la implicación del estudiante en su propio aprendizaje, pero sin que se contemple por parte de las autoridades educativas ningún tipo de conexión entre los diferentes estadios educativos.

Particularmente ilustrativos e interesantes de consultar resultan los capítulos sobre Canadá, Nueva Zelanda y Oceanía por el énfasis sobre la problemática de la alfabetización informacional entre las poblaciones indígenas. Los modelos de alfabetización informacional han surgido en entornos culturales de países desarrollados y, por tanto, están enraizados en el pensamiento y en las estructuras sociales básicamente occidentales, por lo que su aplicación en contextos culturales asiáticos o de poblaciones indígenas debe ser cuestionada de entrada y sus componentes más eurocéntricos debidamente modulados al contexto específico.

Por último, y desde un punto de vista tanto teórico como práctico, resulta no solo aconsejable sino imprescindible leer y profundizar en el modelo Wang de integración curricular de la formación en alfabetización informacional en la educación superior, que el propio autor nos resume en el capítulo M y que aparece plenamente desarrollado en su tesis doctoral Integrating information literacy into higher education curricula: an IL curricular integration model [PhD thesis, Queensland University of Technology, 2010].

En conclusión, se trata de un informe útil como actualización del tema y como planteamiento de interrogantes que suelen pasar desapercibidos pero que pueden servir de acicate para la reconsideración de la propia praxis. El título resulta algo equívoco, ya que la perspectiva global se queda reducida al ámbito de la educación terciaria, no habiendo ninguna referencia, por ejemplo, a la necesaria conexión entre la educación secundaria y la superior de cara al afrontamiento más adecuado de la experiencia del primer año universitario, ni a la educación post-terciaria y su estrecha relación con la investigación, el desarrollo profesional permanente, el desempeño laboral y el aprendizaje a lo largo y ancho de la vida, en definitiva. Ello implica, por tanto, la ausencia de bibliotecas escolares o públicas en el informe. También resulta especialmente llamativa la ausencia de toda referencia a la clave de bóveda de la calificación y/o certificación de los resultados de aprendizaje en alfabetización informacional y otras competencias, por muy sujeto a debate que siga estando el tema.

Por lo demás, la cobertura geográfica resulta especialmente pobre en lo que se refiere al ámbito hispanoparlante y latinoamericano, siendo así que es en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia o Cuba donde actualmente se pueden observar las experiencias más novedosas. Es igualmente llamativa la ausencia del entorno francófono, habida cuenta de su protagonismo evidente en torno a la evolución reciente desde la alfabetización informacional estricta hacia el nuevo constructo de la alfabetización en información y en los medios promovido por la UNESCO y al que solo se menciona de pasada en este libro blanco.

 

Llorenç Arguimbau
Observatori de la Recerca
Institut d’Estudis Catalans

Giménez Toledo, Elea (2017). La edición académica española: indicadores y características. [Madrid]: Federación de Gremios de Editores de España. 190 p. Disponible en: http://ilia.cchs.csic.es/SPI/spi-fgee/docs/EAEV1.pdf. [Consulta: 10/11/2017].

¿Cuál es el panorama de las editoriales académicas españolas? ¿Cuál es el reconocimiento de los libros científicos en el sistema de evaluación? Desde el año 2008, el Grupo de Investigación sobre el Libro Académico (ILIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha impulsado una línea de investigación para responder a estas cuestiones. Además de numerosas publicaciones científicas y diversos proyectos competitivos, la investigación del grupo ha permitido la creación del sistema de información Scholarly Publishers Indicators (SPI).

Los objetivos del sistema SPI son, en primer lugar, mejorar el conocimiento del sector editorial de libros en ciencias sociales y humanidades y, en segundo lugar, obtener información objetiva mediante metodologías científicas. De esta manera, también se favorece el reconocimiento científico de los libros publicados en el Estado español. De hecho, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) ya utiliza el sistema SPI como  fuente de información de apoyo en los procesos de evaluación científica.

El informe La edición académica española: indicadores y características es una iniciativa patrocinada por la Federación del Gremio de Editores de España, ha sido elaborado por Elea Giménez Toledo (Grupo ILIA) y se dirige a editores, autores, evaluadores e instituciones vinculadas con políticas del libro. El documento reseñado aquí amplia el alcance del sistema SPI, porque incorpora un conjunto más grande de información y estudia editoriales con publicaciones de ciencias, tecnología y medicina. Los indicadores, informaciones y clasificaciones de las editoriales académicas pueden consultarse de forma desagregada en la página web SPI: edición académica española.

Desde una perspectiva panorámica, el informe estudia el sector editorial científico y académico del Estado español a partir de diferentes aproximaciones y datos. Hasta la fecha, no había ningún análisis global de la edición pública y privada en este sector. Seguramente, las dos dimensiones más interesantes del estudio son las relacionadas con, por un lado, la calidad editorial y, por otro lado, la definición y delimitación de las editoriales especializadas.

En relación a la calidad de una editorial, el informe demuestra que se trata de un concepto complejo y que no se puede establecer en términos absolutos ni a través de una variable única. Ahora bien, existen algunas variables que pueden ayudar a explicar la calidad de una editorial: nivel de cumplimentación de metadatos de materia en las plataformas españolas DILVE e ISBN; grado de dedicación al libro científico; agrupación de la producción editorial en colecciones; producción por disciplinas científicas; especialización de las editoriales; prestigio según el sistema SPI; y, por último, procedimientos de selección de originales (tipología y transparencia). Los resultados que ofrece el informe se han obtenido a partir de metodologías estandarizadas como, por ejemplo, la minería de datos, los cuestionarios estructurados y, finalmente, el análisis de los sitios web de editoriales académicas.

Por lo que se refiere al concepto de editorial académica/científica, el informe también constata que se trata de una definición complicada. En consecuencia, la delimitación de las editoriales que integran este estudio es objeto de análisis en un apartado específico. Así, se ha trabajado con un conjunto inicial de más de 700 editoriales que reúnen alguna característica de la edición académica. Los análisis realizados y los indicadores obtenidos (volumen editorial; grado de dedicación; colecciones; especialización; prestigio; transparencia informativa) han permitido acotar progresivamente los núcleos de editoriales que realmente presentan un perfil científico/académico y diferenciarlas de las especializadas en alta divulgación o ensayo, entre otras áreas. El informe concluye que es imprescindible una aproximación cualitativa sólida para diferenciar las editoriales académicas.

A modo de conclusión, un 20 % de la producción editorial española corresponde al ámbito académico, hecho que demuestra una actividad intensa por parte de las editoriales en este ámbito, pero también por parte de la comunidad científica para publicar resultados en formato de libros. El informe reivindica el rol del libro académico en la producción científica, porque considera que todavía no está lo bastante reconocido por los informes, políticas y responsables científicos.

Mª Asunción Esteve Pardo
Profesora agregada
Departamento de Derecho Civil
Universitat de Barcelona

Carbajo Cascón, Fernando (2017). La propiedad intelectual en la sociedad de la información: leer para descansar tranquilo. Peñaranda de Bracamonte: Bracamonte. 72 p. Disponible en: http://bibliotecadigital.jcyl.es/fr/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=101.... Consulta: [23/10/2017].

Este informe elaborado por Fernando Carbajo Cascón, profesor titular de Derecho Mercantil de la Universidad de Salamanca, es una síntesis en clave divulgativa de las numerosas publicaciones que este autor ha realizado en materia de propiedad intelectual. Contiene un análisis del derecho de propiedad intelectual en el ámbito de las nuevas tecnologías digitales y aborda los numerosos interrogantes que Internet plantea para lograr mantener un equilibrio entre los derechos que la ley reconoce a los autores y productores y el acceso a la cultura, la educación y el conocimiento.

El informe contiene una breve introducción en la que se expone a grandes rasgos el contenido de la propiedad intelectual: el autor explica la diferencia entre los derechos que la Ley de Propiedad Intelectual reconoce a los creadores para incentivar el desarrollo de las industrias culturales, así como los límites legales que la propia Ley impone a los titulares de estos derechos para garantizar el acceso a la cultura, la educación y la información.

El autor analiza el difícil equilibro que debe encontrarse entre ambos sectores desde que Internet ha cambiado sustancialmente el mercado, ya que permite a cualquier usuario acceder de forma masiva y gratuita a todo tipo de obras y producciones culturales, artísticas y científicas. Señala Fernando Carbajo que «el debate no debe plantearse sobre el acceso a la información, sino sobre el acceso a los materiales de los que se desprende esa información». En este contexto, el autor plantea la insuficiencia que los límites tradicionales a la propiedad intelectual plantean en la sociedad de la información y analiza los nuevos fenómenos de creación de obras que han introducido las licencias Creative Commons y las recientes formas de explotación de obras que permiten las nuevas tecnologías, como el intercambio de música con programas peer to peer, las webs de enlaces gratuitos y la existencia de un mercado ilícito ampliamente extendido en Internet.

Con el fin de aclarar todas estas cuestiones, Fernando Carbajo expone, de forma breve y clara, el contenido de los derechos de propiedad intelectual y su alcance en el ámbito digital. Dentro de este marco legal, sintetiza los principales modelos de negocio que pueden desarrollarse en la actualidad para comercializar y difundir obras y producciones (contratos de licencia de usuario final, modelos de descarga y acceso en línea, acceso libre y gratuito mediante licencias implícitas, acceso abierto mediante licencias generales). Analiza, a continuación, el nuevo contenido de los límites legales a la propiedad intelectual en Internet (reproducciones provisionales en Internet, copia privada, uso de contenidos de prensa e información por buscadores, excepción educativa, límites a favor de bibliotecas, archivos y museos) y, por último, aborda el nuevo límite de acceso a las obras huérfanas (aquellas cuyo autor o titular es desconocido o ilocalizable) que la Ley reconoce a los centros que facilitan el acceso a la cultura como bibliotecas, centros educativos y organismos públicos de radiodifusión.

Los dos últimos capítulos del informe están dedicados al denominado conocimiento libre y a la piratería digital. Al referirse al conocimiento libre, el autor describe las nuevas licencias de derechos de propiedad intelectual que los titulares pueden utilizar para permitir la máxima difusión de sus obras sin las restricciones propias del denominado «modelo propietario». Se detiene en explicar las licencias de software libre y las licencias Creative Commons, así como las iniciativas de acceso libre a obras científicas y docentes, promovidas desde diversos ámbitos científicos y que pueden desarrollarse dentro del marco legal y del respeto a los derechos de los autores.

El informe se cierra con los principales problemas que plantea la piratería digital en Internet. Destaca las infracciones contra la propiedad intelectual que se producen masivamente en Internet, independientemente de que haya ánimo de lucro por parte de quien la realiza, tanto si son efectuadas por prestadores de servicios en Internet como si son realizadas por usuarios.

Resulta una lectura muy recomendable para todo tipo de lectores interesados en conocer el marco legal de la propiedad intelectual en Internet. A pesar de que su contenido es estrictamente jurídico, las explicaciones resultan asequibles y claras para los profesionales interesados en el sector de las nuevas tecnologías y para cualquier usuario de Internet. Ofrece una visión completa de las principales cuestiones que plantea la protección de la propiedad intelectual en Internet y de la necesidad de equilibrar su reconocimiento con el acceso a la cultura, la educación y la información.

 

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

Daniel Gil Solés
Helena Fàbregas Rebato
Biblioteca Pública Episcopal del Seminari de Barcelona

ALIA futures: future of the Library and Information Science profession (2017). [Canberra]: Australian Library and Information Association. Disponible en: <https://www.alia.org.au/futureoftheprofession>. [Consulta: 23/10/2017].

En 2013, la ALIA, la Australian Library and Information Association elaboró por primera vez el informe Future of the library and information science profession, del que ya hicimos una primera reseña en este mismo espacio. A partir de este primer informe, la ALIA fue recibiendo opiniones y respuestas que han ido dibujando toda una serie de nuevos objetivos y nuevos horizontes para la profesión. Así, este feedback recibido ha permitido identificar nuevos temas, nuevos retos y nuevas acciones que la profesión debe afrontar, y que tienen como resultado una actualización del informe original, con fecha de mayo de 2017; esta vez, pero, en siete informes sectoriales, mucho más concretos y centrados en un ámbito más preciso: la profesión en general; los profesionales; las asociaciones y entidades del sector; bibliotecas públicas; bibliotecas especializadas; bibliotecas escolares; y finalmente bibliotecas universitarias. Todos estos informes sectoriales siguen la misma estructura.

Por lo que a la profesión en general se refiere, en primer lugar se hace referencia a los diez principales aspectos que han aparecido los últimos cuatro años, y que han afectado de forma directa a la profesión. De entre estos diez puntos, destacaríamos los que hacen referencia a la visión de las bibliotecas para construir una sociedad más justa, que evite las desigualdades (entre ellas, la brecha digital) y que potencie las oportunidades. Y esta visión se enmarca en un escenario social cada vez más rico en información, y donde la presencia del big data es cada vez más sólida. Un paisaje, no obstante, donde también han aparecido las noticias falsas y la denominada posverdad, y donde la postura ética de las bibliotecas está muy bien valorada y se hace más necesaria que nunca. Finalmente, para la ALIA la advocacy continua siendo una de sus prioridades máximas, por lo que se refiere a la influencia que es preciso ejercer en la toma de decisiones públicas, para hacer entender el valor y la contribución de nuestro sector en las sociedades contemporáneas avanzadas. En este sentido, buena parte de las siete acciones que la ALIA ha llevado a cabo entre 2013 y 2017 van en esta línea, como por ejemplo haciendo de lobby ante el Gobierno de Australia por la reforma de la ley del copyright y la introducción del derecho de préstamo digital, o por el reconocimiento profesional (en colaboración con los archivos nacionales de Australia) de nuestra categoría en las posiciones de funcionario del Gobierno. Así, una de las lecciones que en estos años se han aprendido ha sido la necesidad constante de la advocacy (creativa, inteligente, persistente e innovadora) para mantener unos mínimos niveles de impacto social, económico y político.

El segundo informe sectorial hace referencia a los profesionales. Entre los principales aspectos que han surgido los últimos años, quisiéramos acentuar cuatro que creemos que son relevantes: han mejorado los sueldos de los profesionales, siempre en consonancia con la importancia de sus roles; hay oportunidades laborales para los profesionales fuera de las fronteras típicas de la biblioteca; los profesionales se están convirtiendo en líderes sociales y comunitarios; y finalmente, se está consiguiendo mantener una mayor visibilidad de los profesionales, incluso en el entorno digital. De hecho, por lo que respecta a los sueldos, el informe indica que en 2013 el sueldo medio semanal para una dedicación a tiempo completo fue de 1.500 $ australianos, mientras que para el resto de trabajos fue de 1.152 $. En relación con el desarrollo profesional, la ALIA ha mantenido los últimos cuatro años su papel central en la profesión: por ejemplo, monitorizando las ofertas de trabajo de nuestro sector, potenciando la formación continua y profundizando en aspectos como la gestión o el liderazgo, insertando la tecnología en ByD en los cursos y la formación reglada y, finalmente, actuando como agente certificador de los profesionales (por ejemplo, con una Certificación Profesional en Documentación Sanitaria), elemento que da valor tanto a los profesionales, así como a la propia ALIA. Creemos importante este último punto, dado que consideramos indispensable la certificación profesional emitida por las asociaciones y los colegios profesionales, para mejorar la visibilidad, la valía y el reconocimiento general de los profesionales de nuestro sector. Finalmente, la ALIA considera estratégico establecer alianzas con otras organizaciones similares; así, en 2014 iniciaron conversaciones con la Australian Society of Archivist (ASA) y con la Records and Information Management Professionals Australasia (RIMPA), y el curso 2015/16 se llevaron a cabo las primeras acreditaciones conjuntas de cursos universitarios. Una acción conjunta que consideramos que tiene un fuerte impacto, y que pensamos que sería necesario trasladar a nuestro país.

Las bibliotecas nacionales son el tema del tercer informe sectorial. En este informe la ALIA ha detectado que el acceso digital, el crecimiento y el desarrollo de colecciones digitales ha sido uno de los vectores que más se ha impulsado en estas bibliotecas los últimos años. En efecto, hemos visto cómo, no solo en Australia, se han ido multiplicando estas iniciativas, que permiten la consulta ubicua del patrimonio y de los tesoros culturales y bibliográficos, y que además enriquecen los datos y la experiencia del usuario a la hora de acercarse a estos productos. Además, la ALIA apunta que este impulso se ha hecho de forma cooperativa, extensa y descentralizada, y apunta el GLAM (galleries, libraries, archives and museums) como un ejemplo a seguir capaz de generar sinergias positivas entre sectores diferentes, y de gestionar un volumen de información cada vez más grande. También se habla de que la gestión de estos grandes volúmenes de información cultural digital está creando nuevas oportunidades de colaboración y de participación, afirmación que compartimos plenamente. Así pues, en el informe la ALIA apuesta por el liderazgo de las bibliotecas nacionales, tanto por lo que respecta a la profesión en general, como específicamente en este ámbito: con las miradas puestas en el mundo digital, han de ser capaces de generar nuevos caminos, garantizar el acceso y potenciar nuevas formas de trabajo cooperativo y en común entre instituciones culturales a todos los niveles, local, comarcal, provincial o estatal.

En el ámbito de las bibliotecas públicas, en cuarto lugar, el informe habla primeramente de las tendencias que se han detectado estos últimos cuatro años en las 1.500 bibliotecas públicas australianas, entre las cuales creemos que vale la pena destacar las siguientes: un mayor apoyo a la comunidad donde se ubican, en forma de impulso a la economía creativa, la creación de comunidades, y la expansión de centros empresariales centrados en el conocimiento. Un entorno social donde las bibliotecas públicas aparecen como maker spaces, y donde se profundiza todavía más en la percepción de la biblioteca pública como el principal servicio gratuito de la comunidad. Las bibliotecas públicas, no obstante, no han obviado en absoluto la digitalización de los fondos, aunque las previsiones de estos fondos en forma de ebook en las bibliotecas públicas hayan debido ser revisar a la baja: de un 50:50 para el 2020, a un 80:20 para el mismo año. De hecho, la promoción de la lectura continúa siendo uno de los objetivos principales en toda Australia. Entre las acciones llevadas a cabo por la ALIA entre 2013 y 2014 destacan las que están relacionadas, precisamente, con reforzar el papel principal que tienen las bibliotecas públicas dentro de sus comunidades y ciudades, para cohesionarlas y hacerlas más dinámicas, así como para encontrar vías de colaboración entre diferentes bibliotecas públicas de una misma ciudad, como por ejemplo un carnet único.

En quinto lugar, por lo que se refiere a las bibliotecas especializadas, el informe relaciona diez puntos que en estos últimos cuatro años se han conseguido en estas bibliotecas, de los que destacamos los tres que creemos más relevantes: en primer lugar, la gestión del conocimiento como garantía de un posicionamiento; el uso amplio y extenso del big data; y finalmente, un impulso potente de la digitalización de sus fondos. En el ámbito de las bibliotecas especializadas, pero, el cambio en las empresas, organizaciones y gobiernos es constante y muy rápido, Y esto afecta també el rol que juegan los bibliotecarios y los profesionales de la información dentro de sus entidades madre. Durante estos cuatro años, principalmente se ha avanzado en dos grandes acciones; en primer lugar, mediante la evaluación comparativa de los servicios, desarrollando métricas y compilando y analizando datos provenientes de terceros. Y en segundo lugar, trabajando con los formadores y el resto de profesorado, para insertar en los currículums académicos de los estudios en ByD nuevas áreas como, por ejemplo, el big data. En un entorno cambiante, pues, los profesionales de estas bibliotecas deberán crecer en resiliencia y en adaptabilidad, fortaleciendo todavía más un trabajo cooperativo que, justamente en este ámbito, ya venían desarrollando. Y todo, siempre, en un entorno de aprendizaje continuo que llegará a ser todavía más clave, crítico y nuclear. Como conclusión en el área de las bibliotecas especializadas, el informe apunta su gran heterogeneidad, que dificulta su evaluación comparativa. En todo caso, desde la ALIA se apuesta, en un plan a tres años, por la advocacy, el desarrollo profesional, la enseñanza, el apoyo y la investigación como elementos transversales en estas bibliotecas, y que pueden implicar más profesionales.

El sexto informe está dedicado a las bibliotecas escolares, donde acentuamos tres aspectos. Por una parte, es remarcable la diferencia en la inversión económica que hay entre escuelas privadas y públicas, siendo las primeras las que dedican más recursos en bibliotecas escolares; el segundo aspecto que se ha detectado ha sido que es necesario empoderar mucho más los padres y madres, e involucrarles en el funcionamiento, en la defensa y en la promoción de la biblioteca, y que esta sea también uno de sus centros en la acción educativa que ejercen; y el tercer aspecto que destacamos es la necesidad de difusión y comercialización de los servicios que tienen estas bibliotecas para con la competencia directa de otros servicios gratuitos en línea como Youtube o Google. A modo de conclusión, la línea principal de acción que ha desarrollado la ALIA estos últimos cuatro años ha sido la de garantizar la formación de los profesionales y docentes de las bibliotecas escolares en la profundización de las sus habilidades digitales, incorporando nuevos cursos y formaciones específicas en el currículum de ByD.

La última sección trabaja el ámbito de las bibliotecas universitarias, donde se han centrado, por una parte, en mejorar los recursos de aprendizaje en línea, como los MOOC (massive online open course), y mejorar la experiencia en línea del usuario, enfocada a ser funcional, pero sobretodo hacerlo favoreciendo un acceso intuitivo y atractivo para el usuario. Por otra parte, el papel del profesional en este área deberá ser experto en la materia que cubre y deberá dar apoyo a la investigación, formando parte de los equipos de investigación de la universidad. El cambio más importante se hace patente en el paradigma digital, donde se evidencia la proporción presupuestaria asignada a los recursos electrónicos, a la dedicación profesional y al acceso virtuales 24/7 en las bibliotecas. También es relevante que los profesionales de las bibliotecas participen de forma activa y apoyen el almacenamiento y la difusión de datos y publicaciones de investigación, rol que se ha convertido en indispensable en el ámbito de las bibliotecas universitarias. El open access (OA) a los datos ha sido un enfoque importante, reforzado por el impulso del Gobierno australiano para dar una mayor disponibilidad y uso de los datos.

Se pueden extraer algunas conclusiones, y creemos que todas pasan por el impulso que ha habido los últimos años en el ámbito digital, y que ha afectado, en diferentes grados y de manera transversal, todas las bibliotecas y también, claro, los profesionales. Un impulso que de cara al futuro deberá potenciarse, y profundizar en diferentes aspectos, como por ejemplo big data. Pensemos, por otra parte, que sería necesario corregir algunas disfunciones, como en el caso de la inversión en bibliotecas escolares de escuelas públicas. Un hecho que, por desgracia, también conocemos de primera mano en Cataluña. Y en el ámbito de las bibliotecas, se quiere apostar por reforzar todavía más su rol central en la construcción y el dinamismo de las comunidades a las que sirven. Finalmente, el tema central que planea por todos los siete informes es el de la advocacy; y es que para la ALIA se trata de un elemento crítico en el desarrollo de la profesión, y para fortalecer la presencia, visible y real, de las bibliotecas en la sociedad en general como un elemento de valor, indispensable para construir las sociedades del futuro.