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Reseñas de Biblioteconomía y Documentación
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Lluís Anglada
Director del Área de Ciencia Abierta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

Kamposiori, Christina (2017). The role of research libraries in the creation, archiving, curation, and preservation of tools for the Digital Humanities. [London]: RLUK. 38 p.
Disponible en: http://www.rluk.ac.uk/wp-content/uploads/2017/07/Digital-Humanities-repo.... [Consulta: 10/09/2017].

«Digital humanities: opportunities and risks» (2017). Digital Humanities Satellite Meeting: Berlin: 15-17 August. IFLA. Disponible en: https://www.ifla.org/node/11268. [Consulta: 10/09/2017].

A la investigación que se lleva a cabo en artes y humanidades que utiliza ordenadores y tecnologías digitales se la denomina Humanidades Digitales (Digital Humanities – DH). Este nuevo tipo de investigación (nuevo en los métodos, no en las finalidades) supone un cambio en las necesidades de investigadores tradicionalmente muy relacionados con las bibliotecas y los archivos. Cambio en las necesidades de los usuarios que debe comportar un cambio también en el enfoque, en la configuración de los servicios y (quizás lo que más) en la formación y conocimientos de los profesionales de las bibliotecas universitarias, especializadas y de investigación.

Teniendo en cuenta las incógnitas de este cambio, el RLUK (consorcio de las principales bibliotecas de investigación del Reino Unido y de Irlanda) ha publicado el informe que reseñamos y que tiene por finalidad «explorar el papel que tienen las bibliotecas, o que potencialmente pueden tener, en la creación, archivo, curación y preservación de herramientas para la investigación de Humanidades Digitales». El informe se enmarca en el objetivo más amplio del RLUK de «comprender el papel que juegan las bibliotecas de investigación en la investigación digital, identificar áreas específicas donde las bibliotecas puedan añadir valor, así como facilitar la compartición de mejores prácticas».

El informe se ha elaborado partiendo de una encuesta a los miembros del RLUK, completada con información adicional proporcionada por bibliotecas activas en el área (las bibliotecas de las universidades de Sussex, St Andrews y Sheffield), y tiene una parte inicial de antecedentes, definiciones y metodología. Los temas tratados en el informe son:

  • Iniciativas y servicios de apoyo de las DH que hacen y proporcionan las bibliotecas que han contestado el cuestionario
     
  • Lo mismo por lo que se refiere a las herramientas para las DH y (¡importante!) las habilidades (skills) que deben tener los bibliotecarios que trabajen en este área
     
  • Tres casos prácticos (los de las bibliotecas de las universidades de Sussex, St Andrews y Sheffield) sobre cómo se organiza la colaboración entre la biblioteca y los investigadores en DH
     
  • Una discusión final y conclusiones
     
  • Anexos con el cuestionario, la hoja de recogida de datos para los casos prácticos y la relación de herramientas y servicios en DH de las bibliotecas

El informe viene a concluir que hay una clara implicación de las bibliotecas en la investigación en DH, pero que esta está todavía en una fase inicial en la que no hay modelos consolidados de colaboración. Queda claro también que las bibliotecas tienen un papel potencial importante en este tipo de investigación.

Añadido a este informe, aprovechamos para reseñar mínimamente una de las reuniones satélite de la IFLA de este año, que se dedicó a las Humanidades Digitales, organizada por la BBAW (la academia de ciencias y humanidades de Berlín-Brandeburgo), DARIAH-EU, DINI (la iniciativa alemana para la información en red), la IFLA (Academic and Research Libraries Standing Committee), LIBER y la biblioteca de la Humboldt-Universität de Berlín.

Los organizadores de la reunión expresaban como motivo de la reunión la importancia creciente de las DH para archivos, bibliotecas y museos, dado que estas instituciones proporcionan acceso a sus colecciones cada vez más de forma digital.

La reunión se inició con una keynote de Toma Tasovac, director del BCDH (centro para las DH de Belgrado): Libraries in the age of digital infrastructures (and other catastrophes). El resto de la reunión consistió en trece presentaciones de proyectos de DH de bibliotecas de: Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia y Suiza. Para los bibliotecarios que lean estas líneas puede ser interesante mirarse las presentaciones de Sally Chambers (Towards a DARIAH-EU "Libraries" Working Group) y de Lotte Wilms y Andreas Degkwitz (LIBER Digital Humanities Working Group).

El contenido de las presentaciones me pareció que no se alejaba demasiado de las experiencias que por aquí hemos denominado «bibliotecas digitales», es decir, digitalización de contenidos y bases de datos digitales sobre colecciones especiales.

Mi impresión es que la investigación que se realiza en artes y humanidades está cambiando más rápidamente de lo que lo estamos haciendo desde archivos, bibliotecas y museos y que deberíamos resucitar las sesiones de «Intensivo de Colecciones Digitales: intercambio de experiencias expertas en el desarrollo de colecciones digitales» que se «inventó» Ciro Llueca y que tuvo su última edición hace dos años bajo los auspicios del CSUC y de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona.

 

Jordi Serrano
Universitat Politècnica de Catalunya
Servei de Biblioteques, Publicacions i Arxius

Brown, Karen; Malenfant, Kara J. (2017). Academic library impact on student learning and success: findings from assessment in action team projects. Chicago: Association of College and Research Libraries. 25 p. Disponible en: http://www.acrl.ala.org/acrlinsider/archives/13779. [Consulta: 19/05/2017].

Fundada en 1940, la Association of College and Research Libraries (ACRL) ofrece programas, productos y servicios para que la comunidad bibliotecaria del entorno universitario aprenda e innove. Una de las actuaciones más recientes ha sido este informe en donde se establece una correlación entre la biblioteca y los resultados académicos (mayo 2017).

Este informe ha sido realizado en el marco del programa "Assessment in Action" cuya finalidad es identificar de qué modo es posible medir el impacto en el aprendizaje por parte de las bibliotecas académicas, y en el cual participan 203 instituciones de Estados Unidos, Canadá y Australia.

A partir de diferentes equipos interdisciplinares vinculados con la formación, estos determinan, según el caso, el método de evaluación más apropiado como encuestas, entrevistas, focus group, etc. en el que incorporan los elementos de la biblioteca a evaluar, el perfil de usuario, disciplina, etc.

De los diferentes métodos de evaluación, se concluye que:

  1. El beneficio de las sesiones de formación en el primer año académico: se evidencia una importante diferencia en los resultados académicos entre aquellos que asistieron y los que no.  
     
  2. El uso de la biblioteca aumenta el éxito formativo: aquellos que usaron algún o algunos servicios de la biblioteca como el préstamo, el uso de sus instalaciones, accedieron a la biblioteca digital, etc. obtuvieron mayores niveles de éxito académico.
     
  3. El beneficio que representa para los estudiantes la colaboración e implicación de la biblioteca con los otros servicios que giran alrededor del estudiante: léase, complicidades con otras áreas como la gestión académica, los servicios TIC, los laboratorios, el apoyo a la docencia...
     
  4. También la alfabetización informacional (AI) refuerza los resultados: la adquisición de competencias básicas en el uso de la información y los recursos contribuye a la mejora de los resultados y genera un aprendizaje basado en la investigación y resolución de problemas, además de un uso eficiente de la información y pensamiento crítico.
     
  5. Finalmente, y se añade respecto a ediciones anteriores1, el uso del servicio de referencia también incide en la mejora de los resultados académicos.

Además, a partir de la información recogida, se evidencia también un importante impacto de la biblioteca en otros aspectos como la retención del alumnado, el impacto a largo plazo de la formación recibida, y también la biblioteca y sus instalaciones como elemento de relación académica y de implicación por parte del estudiante.

Otros resultados, que evidencian los diferentes informes de las instituciones participantes y respecto a la propia biblioteca y sus profesionales, son el compromiso institucional y la colaboración con otros servicios, además de la experiencia y conocimiento adquirido que implican un enriquecimiento profesional y personal importante.

A destacar también la diversidad de enfoques y metodologías empleados que aporta un amplio conocimiento sobre diferentes formas de evaluar la vinculación de la biblioteca con el rendimiento estudiantil. Es recomendable revisar los informes de cada institución o, como mínimo, los que encontramos de ejemplo en el documento.   

Se puede complementar el informe accediendo al portal web del proyecto en http://www.ala.org/acrl/AiA y a los diferentes informes de las instituciones participantes en https://apply.ala.org/aia/public.

1 Brown, Karen; Malenfant, Kara J. (2016). Documented library contributions to student learning and success: building evidence with team-based assessment in action campus projects. 23 p. Chicago: Association of College and Research Libraries. Disponible en: http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/issues/value/contributions_y2.pdf comentado recientemente también en el Blok de BiD por Valtencir Mendes de la Fundació Jaume Bofill en http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/como-pueden-las-bibliotecas-contribuir-al-aprendizaje-y-al-exito-academico-construyendo.

 

Ángel Borrego
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona

Ward, Vivien; Colbron, Karen (2016). Digital access solutions: report on investigations for possible pilot studies. Bristol: Jisc. Disponible en: https://monographs.jiscinvolve.org/wp/files/2017/01/DIGITAL_ACCESS_SOLUT.... [Consulta: 16/07/2107].

En el año 2014, Jisc, Research Libraries UK (RLUK) y Society for Colleges, National and University Libraries (SCONUL) llevaron a cabo un proyecto que, bajo el título National monograph strategy, analizaba los principales retos que planteaba el acceso a monografías académicas en bibliotecas universitarias y de investigación. Las conclusiones de aquel proyecto incluían siete recomendaciones. Dos de ellas hacían referencia a la necesidad de una estrategia de digitalización y un modelo de licencia nacional para el acceso a las monografías que, actualmente, no están disponibles en formato digital.

El informe que ahora reseñamos presenta las conclusiones de un estudio piloto que ha trabajado en el desarrollo de aquellas dos recomendaciones. La aproximación utilizada consistió en pedir a una decena de bibliotecas universitarias británicas que recopilaran una lista de títulos –se identificaron más de mil monografías excluyendo, expresamente, los manuales– indicando los problemas que imposibilitaban ponerlos a disposición de sus usuarios en formato digital.

Cuando se preguntó a las bibliotecas por qué querían adquirir estos libros, la respuesta mayoritaria fue su presencia en la bibliografía recomendada de asignaturas (80 %), seguida de su uso por parte del profesorado en actividades de investigación (18 %) y otras razones relacionadas con la preservación o la accesibilidad para usuarios con discapacidades (3 %).

Los autores del informe organizaron dos reuniones presenciales con bibliotecarios para debatir con detalle las dificultades a la hora de obtener acceso digital a estas monografías. En los encuentros se puso de manifiesto que, a pesar de que muchas veces las bibliotecas preferirían comprar monografías en formato digital, otras tantas acaban adquiriendo la versión impresa porque es la única disponible o la más viable. En general, los bibliotecarios observan escasa transparencia en un mercado caracterizado por la variedad de modelos de negocio, precios desproporcionados y una gran diversidad de proveedores, formatos y plataformas. Esta amalgama provoca que las bibliotecas incurran en gastos de gestión de múltiples licencias, sistemas de autenticación, formación de usuarios en el uso de las plataformas, etc.  que, en última instancia, provocan que el acceso digital no sea rentable comparado con los costes de adquisición de copias impresas.

En el informe se detallan una docena de casos que sirven para ilustrar las dificultades que los bibliotecarios encuentran a la hora de intentar incorporar la versión digital de una monografía a su colección. La situación más habitual, en un 43 % de los casos, es que el libro no esté disponible en formato digital.

En otro 31 % de los casos, el libro sí está disponible en formato digital, pero diversos factores imposibilitan su adquisición: no está prevista su compra mediante una licencia institucional; la licencia institucional permite un número reducido de usuarios simultáneos o el precio es muy elevado. A modo de ejemplo, uno de los casos describe cómo una biblioteca decide comprar dos copias impresas de un libro –a 55 libras cada una– dado que el precio de la licencia institucional de la versión digital, para un único usuario simultáneo, oscila entre las 250 y las 270 libras en función del proveedor.

La última categoría (27 % de los casos) incluye los libros que no están disponibles ni en formato impreso ni electrónico y algunos casos que, aun siendo minoritarios, son de gran relevancia para los bibliotecarios: la demanda de un formato específico para dar respuesta a las necesidades de un estudiante discapacitado, la reproducción en color de obras de arte, etc.

Resulta difícil encontrar una solución conjunta a estos problemas. Por una parte, el número de editores implicados es muy elevado: el millar largo de títulos había sido publicado por cerca de 300 editoriales diferentes. Además, muchas veces se trata de situaciones que solo afectan a bibliotecas individuales: del millar de títulos problemáticos, menos de 10 habían sido identificados por más de una universidad.

Los problemas identificados en el curso del estudio no coincidían con las expectativas de los autores del informe. Si estos pensaban que el ahorro del espacio físico, la purga de las colecciones, el incremento de los fondos de investigación o el acceso a obras antiguas serían las prioridades de las bibliotecas, el estudio puso de manifiesto que su interés principal era, en realidad, poner al alcance de los estudiantes la bibliografía recomendada por sus profesores. Asimismo, se observó que los problemas no correspondían al acceso a obras antiguas, sino que mayoritariamente afectaban a libros editados en los últimos 20 años.

A pesar de que el informe no alcanza a ofrecer soluciones definitivas ni universales, sí arroja luz sobre algunas de las barreras que todavía dificultan el tránsito desde las monografías impresas a las digitales en bibliotecas universitarias y de investigación, una evolución mucho más lenta que la que se ha observado en otras tipologías documentales, como por ejemplo las revistas.

 

Antonia Ferrer Sapena, Universidad Politécnica de Valencia
Enrique A. Sánchez Pérez, Universidad Politécnica de Valencia
Fernanda Peset, Universidad Politécnica de Valencia

Johnston, Lisa R. (ed.) Curating research data. Chicago: Association of College and Research Libraries, 2017- . «Volume one: practical strategies for your digital repository». 285 p. Disponible en:  http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/publications/bo.... [Consulta: 03/07/17].

Este primer volumen de una obra mayor trata distintos aspectos que van unidos a la conservación de datos de investigación.

La introducción de Lisa R. Johnston resume de manera clara cada uno de los principales apartados del libro. Johnston ha sido bibliotecaria de los servicios de investigación y codirectora del repositorio institucional de la University of Minnesota, capacitación que le permite señalar los desafíos a los que se enfrentan los profesionales encargados del tratamiento de los datos. Los considera los primeros usuarios, por lo que son quienes desde el primer momento deben identificar los problemas que puede tener su reutilización. En esta introducción, además, se define la terminología que se utiliza así como los motivos por los cuales se desarrollan los servicios de conservación, los requisitos que deben tener y las políticas para su intercambio.

Este primer volumen, dividido en tres partes, explora las razones por las cuales existen los servicios de preservación de los datos. La primera parte aborda los temas relacionados con la preservación, las políticas existentes para el intercambio de datos y señala algunos de los trabajos de colaboración puestos en marcha. Incide en cuestiones ya conocidas. Por ejemplo, la influencia de los incentivos –positivos o negativos– académicos y de los organismos de financiación para abrir datos ha contribuido a que se extienda la colaboración en áreas en las que hasta el momento era escasa. En esta primera parte destaca la recopilación de políticas de fomento para compartir datos tanto a nivel nacional como internacional en distintos países. Junto a los mandatos de los países, también se aborda la política que están siguiendo las revistas para el depósito de datos, señalando las distintas publicaciones y estudios que se han hecho hasta la fecha sobre ello. Indudablemente, toma como referencia los estudios de Heather A. Piwowar. Políticas que, tal y como se señala, no sólo se han extendido, sino que ha aparecido un nuevo formato de revistas, las revistas de datos. Esta primera parte del libro se cierra con estudios de casos de éxito, normas para la reutilización y la trayectoria histórica de los científicos a la hora de compartir datos.

La segunda parte aborda aspectos clave para el mantenimiento de los servicios sobre datos de investigación. Algunos de los factores clave que identifica son los costos, las estrategias de marketing y dónde deben focalizar el esfuerzo los profesionales que se enfrentan al reto de poner en marcha un nuevo repositorio de datos. Jon Wheeler muestra cómo las bibliotecas académicas han ido tomando un papel cada vez más significativo en la prestación de servicios tanto básicos como avanzados. Plantea, por ejemplo, cómo ofrecer plataformas para la publicación de datos junto con el repositorio. Establece, además, de que manera estos repositorios pueden ser complementarios a los repositorios temáticos, lo que ilustra con distintos ejemplos, presentando además modelos de financiación que pueden hacerlos sostenibles a largo plazo.
En el capítulo 9, Katherine J. Gerwig, de la Metropolitan State University, muestra los métodos de marketing y difusión empleados por más de una docena de instituciones académicas. Ello puede ser útil para generar nuevas ideas a quienes comiencen con políticas de difusión en los repositorios de datos.

La tercera parte aborda el ciclo de vida de los datos. Trata cuestiones prácticas y éticas que los profesionales deben tener en cuenta cuando se preparan los datos para la preservación. En este contexto, señala algunos aspectos de interés. El primero de ellos se cifra en que si estos datos se conservan para su posterior reutilización, el usuario final debe tener disponibles todos los metadatos: cómo se diseñaron y construyeron; cuándo, dónde y cómo se recopilaron; y una minuciosa descripción de su procesamiento. Documentar todos estos detalles no suele ser del agrado del científico que lo considera una tarea meramente técnica y no ligada a sus intereses investigadores. De forma adicional, en ocasiones tampoco son partidarios de una transparencia extrema de los datos, ya que esto los hace más vulnerables a los ataques y a la apropiación de trabajos. Ante estos problemas, se plantea que el curador de los datos puede adoptar un rol que contribuya a eliminar estas suspicacias, promoviendo la reutilización ética y adecuada de los mismos.

Un punto poco tratado es el que se aborda en el capítulo 12 y que es crucial para la preservación: ¿qué ocurre cuando los datos ya son obsoletos? También se presentan problemas a la hora de recuperar datos de servicios que ya han desaparecido, u otros ligados a los datos huérfanos. En estos casos, se les atribuye a los curadores la labor de aplicar los metadatos (en algunos casos) para que puedan ser reutilizados.

Finaliza este volumen con una reflexión sobre dos aspectos. Un primer aspecto que trata sobre si estas colecciones digitales de datos son catalizadores del progreso y contribuyen a la democratización de la educación y la ciencia. Un segundo aspecto que aborda es si el abrir y compartir los datos contribuirá a mejorar el desarrollo económico y social y si, finalmente, estos podrán llegar a ser económicamente rentables.

 

 

Valtencir Mendes
Jefe de proyectos internacionales
Fundació Jaume Bofill

Brown, Karen; Malenfant, Kara J. Documented library contributions to student learning and succés: building evidence with team-based assessment in action campus projects. Chicago: Association of College and Research Libraries, 2016. Disponible en:  <http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/issues/value/co.... [Consulta: 02/07/17].

El objetivo principal de los proyectos vinculados al programa Assessment in Action (AiA): Academic Libraries and Student Success de la Association of College and Research Libraries (ACRL) ha sido el de encontrar cómo puede medirse, de una manera óptima, el impacto que generan las bibliotecas universitarias en el aprendizaje y el éxito educativo del alumnado de instituciones de educación superior. El informe recoge los resultados de los más de 60 proyectos individuales vinculados al programa durante su segundo año (abril 2014-junio 2015) y sintetiza los resultados del primer año.

El documento, que se enmarca en la tradición de los estudios de valor social y la evaluación del impacto de los servicios de biblioteca, nace de la tradición de la ACRL en el apoyo de los profesionales y la puesta en valor de los servicios de las bibliotecas universitarias como parte esencial de los servicios y recursos de información y de difusión del conocimiento, y analiza los resultados del programa AiA, que contribuyen a generar evaluación basada en evidencias, una evaluación que quiere contribuir a la mejora de la experiencia académica de los y de las estudiantes que revierta en un mayor éxito educativo.

El informe recoge con detalle los resultados del programa AiA y se añade a un conjunto creciente de evidencias que buscan demostrar las contribuciones positivas de los recursos y servicios de las bibliotecas académicas en el aprendizaje del alumnado. Los diferentes capítulos tratan básicamente tres ámbitos:

1. La evidencia convincente sobre la contribución de las bibliotecas en el aprendizaje y el éxito de los estudiantes

Los resultados del primer apartado se estructuran en las categorías siguientes:

  • Los beneficios de la formación de usuarios en el curso inicial de los estudiantes. La formación de los estudiantes de los cursos iniciales en el uso de los recursos de información y de la biblioteca —alfabetización informacional (ALFIN)— les ayuda a adquirir un conjunto de competencias comunes que les servirá durante toda su vida. Los resultados de esta evaluación subrayan que los estudiantes que reciben una formación inicial tienen un rendimiento más elevado en su carrera académica que no los estudiantes que no la reciben.
     
  • El uso de la biblioteca incrementa el éxito educativo. El análisis de múltiples datos (préstamo, asistencia a las formaciones de usuario, accesos a las bases de datos, usos de aulas de estudio y trabajo, etc.) apuntan una correlación directa entre los estudiantes que utilizan la biblioteca y aquellos que obtienen un mayor rendimiento académico (mejores notas, titulaciones más altas, etc.).
     
  • Las alianzas entre las bibliotecas universitarias y el resto de unidades y servicios del campus producen beneficios positivos en los y las estudiantes. Los programas y servicios académicos cooperativos que implican la biblioteca mejoran el aprendizaje de los estudiantes (mayores cualificaciones, confianza en los estudios, retención).
     
  • La formación en alfabetización informacional (ALFIN) fortalece los resultados educativos generales. Las bibliotecas contribuyen a mejorar los resultados educativos globales de los miembros de la institución y la formación en el uso de los recursos de información  contribuye a aprender competencias básicas para el siglo xxi, como por el ejemplo el aprendizaje basado en la investigación y la resolución de problemas, el pensamiento crítico, el razonamiento ético, la comprensión global y el compromiso cívico.

2. La construcción de evidencias específicas sobre la contribución de las bibliotecas en el éxito académico

A pesar de que el informe no presente esta área de impacto de manera tan detallada como el anterior, se destacan importantes resultados como por ejemplo que las bibliotecas mejoran la retención de los y de las estudiantes, los servicios de apoyo a la investigación impulsan el aprendizaje y la experiencia académica a largo plazo, etc.

3. Los resultados sobre la evaluación de la educación superior

El enfoque basado en la colaboración del equipo de evaluación en cada campus es un elemento esencial del diseño del programa AiA y ello se refleja en los resultados del estudio. El informe destaca cuatro beneficios de una evaluación colaborativa como por ejemplo que esta lleva a discusiones y definiciones compartidas en cómo se mide el aprendizaje del estudiante y su éxito académico.

El estudio concluye que, en la medida que los equipos de trabajo del programa AiA son interdisciplinares y generan resultados sobre los diferentes factores que inciden en el impacto de las bibliotecas universitarias en el aprendizaje, incrementa el número de evaluaciones basadas en la evidencia que destacan el impacto positivo de las bibliotecas en el éxito académico. Las acciones de los proyectos están basadas en la investigación-acción, lo que significa que la atención se centra en las prioridades institucionales y el uso de los resultados de la evaluación para informar y mejorar las iniciativas académicas, de manera que sean significativas y sostenibles a lo largo del tiempo. Como resultado, la biblioteca es reconocida cada vez más como parte integral de la promoción del éxito académico del alumnado en las instituciones de educación superior.

 

Oriol Izquierdo
Profesor de la Escola de Llibreria y de la Universitat Ramon Llull

Millán, José Antonio (coord.) (2016). La lectura en España: informe 2017. Madrid: Federación de Gremios de Editores de España. 230 p. Disponible en: http://www.fge.es/lalectura/docs/La_Lectura_en_Espana.pdf. [Consulta: 31/05/2017].

Hacía mucho tiempo que no leía informes sobre el libro y la lectura, lo que en alguna vida anterior había sido práctica regular obligada por razones profesionales. Y me ha sorprendido encontrar en este de ahora suficientes elementos de interés, más que no con los que recuerdo haber tropezado en ninguno de los antiguos. Debe influir, seguro, que el coordinador sea José Antonio Millán, escritor y lector, buen conocedor de los libros y de la edición, curioso de todo tipo de páginas, tanto de papel como virtuales. El informe es una iniciativa de la Federación de Gremios de Editores de España y se lleva a cabo por tercera vez; los anteriores, también bajo la dirección de Millán, llevan las fechas de 2002 y 2008, y tenían un planteamiento muy similar al de este: un pórtico entre académico y literario (con firmas como Umberto Eco o Victoria Camps, entre más, en el primer volumen; solo una, de Roger Chartier, en el segundo), una recopilación de artículos sobre «La situación actual», donde no faltan radiografías sectoriales (siempre de la oferta editorial, de los puntos de venta de libros o de las bibliotecas), y un último bloque que se hace eco de «La voz de los expertos», donde destaca alguna aportación sobre la presencia del libro en la escuela y sobre la lectura digital, entre otros. No son, pues, aquellos tradicionales anuarios cargados de datos dedicados a la edición o al comercio del libro, sino que pretenden, a partir de un cierto estado fáctico de la cuestión, dar elementos para un análisis crítico del presente y, sobre todo, para apuntar tendencias de futuro. Por eso debe tener sentido que estos informes no hayan sido anuales sino que obedezcan a una cadencia temporal más dilatada.

Si entre el primer y el segundo informe transcurren seis años, entre el segundo y este han pasado nueve. Y no son unos años cualesquiera: en las palabras institucionales preliminares, el presidente de la Federación, el editor catalán Daniel Fernández, explicita que el último presenta «el paisaje tras la batalla de la durísima crisis económica y social que hemos sufrido en estos últimos años». Después, las breves palabras introductorias del coordinador apuntan otro hecho que en seguida nos llama la atención: lamenta la dificultad con la que han chocado muchos de los colaboradores, dada «la carestía de datos, tanto en el ámbito de la educación como en algunos de los más importantes operadores digitales»; nos llama la atención, digo, que la mayoría de datos que se nos ofrecen daten del período 2010-2014, y raramente lleguen más a esta parte, a pesar de las herramientas con que cuenta el sector del libro —el SINLI y el DILVE—, gracias a las cuales puede obtenerse información como quien dice en tiempo real sobre la venta geolocalizada de cada título.

Las voces de autoridad convocadas en el pórtico de este informe son las de Alberto Manguel y Darío Villanueva, ahora director de la Real Academia Española. Manguel, actualmente director de la Biblioteca Nacional de Argentina, hace una digresión sugerente, no podía ser de otra manera, sobre los libros de las bibliotecas fundacionales de las ciudades, a partir de la historia de Buenos Aires, y sobre la figura del lector Quijano/Quijote. Después, Villanueva hace un elogio de la lectura literaria que, en esta primera era de los nativos digitales, puede llegar a ser un canto del cisne, si no es que la educación pone remedio: «La literatura dejará de existir, al menos con la plenitud que le es consustancial, en el momento en que no contemos con individuos capaces de saber leerla desde esa complejidad de los dos códigos que la obra literaria incorpora: el código lingüístico y, sobre él, el código especial de convenciones propiamente literarias». No es un pronóstico nada banal.

Los cuatro artículos dedicados a radiografiar la situación actual presentan una panorámica donde se repiten tres leitmotiv: en primer lugar, el impacto de la crisis (que cifran en una caída de facturación del 25,4 % en el caso de las librerías independientes, o con una disminución de todos los parámetros en las bibliotecas públicas: número de puntos de servicio, horarios, personal y una reducción de hasta dos tercios en las compras); en segundo lugar, el impacto de la digitalización; y, finalmente, unas diferencias regionales que dificultan las conclusiones generales. Por lo que a «La oferta editorial de libros» se refiere, los dos datos que me parecen más relevantes entre los que aporta Antonio María Ávila son la relación entre el número de títulos publicados en 2015 (80.000) y el número de títulos vivos (586.000), con un crecimiento de más del 20 % y cerca de un 6 %, respectivamente, en relación con el 2015; el otro es que la mitad de la producción editorial proviene de editoriales pequeñas, el 26 % de las medianas y el 22 % de las grandes, completamente a la inversa que los porcentajes de facturación. Por lo que a «Los puntos de venta de libros y publicaciones periódicas» se refiere, José Manuel Anta remarca que el principal impacto de la digitalización está «en las fórmulas que los compradores utilizan para conocer y seleccionar los títulos que luego comprarán, y en los medios que utilizarán para realizar de forma efectiva esa compra», es decir, por ejemplo, que podría ser que las librerías se convirtieran en aparadores presenciales de una oferta que se compra en línea. José A. Gómez-Hernández dedica buena parte del capítulo sobre «Las bibliotecas» a hacer memoria sucinta de la historia de estos equipamientos, del siglo XIX a esta parte; así se entiende con toda su carga la conclusión final: «La clave para su futuro es que se asuma esta nueva imagen según la cual, además de proporcionar contenidos, ayudan a las personas en el difícil proceso de usar información y transformarla en conocimiento». La cuarta aportación es un panorama general sobre «Hábitos lectores y políticas habituales de lectura», especialmente pertinente en tiempos de supuestos planes de fomento, que Luis González abre con una afirmación contundente («Esta dinámica sigue olvidando que la pieza primordial del fomento de la lectura reside en el modelo de sistema educativo, como experiencia de formación que debería girar en torno al desarrollo de competencias lectoras») y cierra con una sentencia lapidaria, y me temo que indiscutible («No es demostrable el nexo de causalidad entre las políticas y la mayor fortaleza del hábito lector»).

A continuación, siete expertos hacen sentir su voz sobre aspectos, podríamos decir, de acciones concretas a la invitación lectora. Destaco las afirmaciones a mi parecer más relevantes. Fernando Trujillo observa «El sistema educativo», a partir de la comparación de LOMCE y LOE en relación con la presencia de la lectura, y concluye que «si el hábito lector es un problema, lo es para los propios docentes, pues diversos estudios confirman que no leen». En «Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis», Jorge Carrión reclama la «necesidad de diferenciar entre las librerías y los supermercados de libros» y se pregunta, a raíz de las formas de visibilidad que adopta la lectura en las redes, si «está significando la creación de una nueva generación de lectores o la amplificación de la comunidad de los lectores ya existentes». Inés Miret y Mònica Baró elogian, con datos de estudios internacionales, las «Bibliotecas escolares a pie de página». De forma parecida, Jesús Arana elogia de los «Clubes de lectura» la vocación «que esa cultura del diálogo que representan termine impregnando la ciudad en su conjunto». En «La próxima lectura: modelos de recomendación en línea», Julieta Lionetti nos descubre el algoritmo de recomendación de libros, enumera los principales recursos de prescripción en línea y afirma, sin matices, que «los lectores siempre encuentran su próxima lectura».

Cierran esta parte del informe y el volumen dos aportaciones que deben releerse. Primero, «El translector: lectura y narrativas transmedia en la nueva ecología de la comunicación», de Carlos A. Scolari, donde describe el nuevo espacio de relación con la narrativa que crea el actual entorno multimedia (que el producto Sherlock Holmes ejemplifica con claridad). Finalmente, a «Diario ilustrado de un lector contemporáneo» José Antonio Millán se observa a sí mismo y, sin la pretensión de hacer de anécdotas categorías, apunta algunas de las mutaciones que las actuales ayudas y entornos de la lectura operan en los lectores. Hoy en día, reconoce, cuando leemos ampliamos con consultas a través del teléfono, la tableta o el PC lo que el texto nos sugiere que consultemos, «mientras el papel aguarda con su pálido rostro desencajado, esperando que volvamos a él más sabios, puede, pero también levemente fuera del estado de ánimo y de concentración previstos por el autor», transformados, pues, añado, en lectores menos atentos, menos pacientes, menos reflexivos. Lo que explica muchas cosas.

No estará de más que hagamos un comentario final sobre las imágenes que, en simples portadillas separadoras entre capítulos, ilustran el volumen con gracia, sabiduría e ironía. Es otro detalle donde se aprecia, seguro, la mano de Millán.

La edición en línea del informe 2017, con los anexos íntegros, puede consultarse aquí. También son consultables en línea los informes del 2008 y del 2002.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en Blog de l’Escola de Llibreria.

 

Fernanda Peset, Universitat Politècnica de València
Ana Doñate-Cifuentes, Universidad CEU Cardenal Herrera
Antonia Ferrer-Sapena, Universitat Politècnica de València

LEARN toolkit of best practice for research data management (2017). [S.l.]: UCL [et al.]. Disponible en: http://learn-rdm.eu/wp-content/uploads/RDMToolkit_rev06-17.pdf

“El todo es más que la suma de sus partes” Aristóteles, Metafísica.

Una vez más el número tres protagoniza nuestras reseñas. Número asociado a la creatividad, a la sociabilidad, a la comunicación científica… por no hablar de su relación con la naturaleza, la religión o las artes. No queremos parecer supersticiosos, pero es que de nuevo este informe refleja ese tres: se estructura en tres grandes partes y, como anotamos en título y cita, su suma produce sinergias que van más allá que la pura suma de las partes.
Pasemos ahora a revisarlo desde presupuestos objetivos. Este informe del proyecto LEARN supone un paso más en los temas sobre la gestión de datos de investigación (RDM) que la LERU identificó en su Hoja de ruta para los datos de investigación (2013; Aleixos et al., 2015). Cubre gran parte de las intenciones que LEARN propuso suministrar:

  1. Un modelo de política para las instituciones de investigación.
  2. Un juego de herramientas de casos de estudio de buenas prácticas que ilustre retos y oportunidades.
  3. Talleres para examinar temas y producir materiales para los casos de estudio.
  4. Resumen ejecutivo en seis idiomas.
  5. Una encuesta para autodiagnosticar el nivel de preparación de una institución.
  6. Indicadores de ejecución que evalúen si todos los elementos del modelo de política están recogidos en la política de la institución, así como otros para medir su nivel de implantación.
  7. Lista de lecturas y glosario de términos técnicos en el campo de la RDM.

Apreciamos, no obstante, que el informe vaya más allá de los asuntos relacionados con la RDM. Su fin último es contribuir a acelerar la innovación a través del uso de datos. La RDM forma parte de un ecosistema que está dando lugar a un movimiento constante e intenso a escala mundial. Desde JISC a CODATA, pasando por la RDA y la European Open Science Cloud (EOSC), se está actuando para que los datos mejoren no sólo el ámbito de la ciencia sino también la sociedad.

En concreto, el informe se estructura en tres partes: 23 casos de estudio divididos en secciones, un modelo de política sobre gestión de datos de investigación junto a las 20 políticas examinadas por la Universität Wien para elaborarlo, y un resumen ejecutivo en seis idiomas dirigido a quienes toman las decisiones en las instituciones, “Gestionar los activos del conocimiento para la investigación y la innovación en el siglo XXI”.

Resulta tan completo y extenso que cubre necesidades para varios de los grupos involucrados en la RDM: financiadores, autoridades académicas, bibliotecas o servicios técnicos. Es difícil extraer la esencia a toda la información que proporciona por lo que, en esta reseña, destacaremos in extenso los puntos clave de los casos de estudio. Animamos a leer al completo los casos según el grupo a que pertenezcamos, así como a utilizar las dos herramientas que han producido: el modelo de política institucional y la encuesta para conocer el nivel de preparación de nuestra institución.

La primera parte, casos de estudio, puede ser analizada en trazos gruesos en varias de sus dimensiones: la frecuencia del país de los autores nos transmite las culturas de trabajo predominantes en LEARN, pero también en parte en la RDM; por otro lado, un metaanálisis de los contenidos de los casos muestra que este informe va más allá de los casos de estudio de tipo institucional. En cuanto al análisis de autores, observamos una clara mayoría de firmas británicas (11), seguida de varios casos referentes a Latinoamérica (5) y la participación española en la persona de Ignasi Labastida (UB) (3). En cuanto al tipo de aproximación, apreciamos un predominio de los análisis temáticos (10) frente a los casos institucionales (5, entre los que se encuentra Wellcome Trust, un financiador) o regionales (5). Podemos afirmar que la consulta de alguno de ellos proporciona una síntesis práctica sobre el tema, lo que ahorrará trabajo a quienes se incorporen a la RDM. Los casos responden a las siguientes cuestiones: qué estrategias convencen mejor a los grupos de interés, cómo enfrentar la formación de investigadores noveles, de bibliotecarios y del nuevo perfil de científico de datos, cómo evaluar nuestro nivel de preparación en la institución, o cuáles son los requerimientos legales.

De la primera sección, sobre políticas y liderazgo, cabe destacar el primer caso, que nos transmite la experiencia de un financiador. En nuestras conclusiones recogeremos los puntos que identifica como relevantes en el ámbito de la RDM.
El segundo caso, la construcción de una política para Austria, es la base de la parte tercera de este informe. No vamos a entrar al detalle, pero en esta reseña queremos expresar la admiración que sentimos por los métodos de trabajo que describe y sus resultados, entre los que destaca la propuesta de una política para su país en junio de 2016.
Por último, es el cuarto caso el que puede resultar más novedoso para los lectores de Blok de BiD. Incide en que la RDM puede garantizar la integridad de la investigación. Algo también descrito en un caso posterior de Boulton donde puntualiza que el mal uso e interpretación de los datos es una de las preocupaciones de los investigadores para compartir datos (Validation..., 2015; Aleixandre et al., 2015). Volviendo a este caso, Paul Ayris presenta el código de conducta del University College of London (UCL), que asume los principios de honestidad, rigor, transparencia y respeto en la investigación científica. El compromiso ético de los investigadores con su trabajo y el uso de estándares es la base de la excelencia y del avance de la ciencia. Como nos recuerda Boulton, la ratio de reproducibilidad de los experimentos no superó el 25 %. Esta falta de rigurosidad de los datos y metadatos pone en riesgo todo el esfuerzo, además de minar la confianza en la ciencia.

De la sección 2, Advocacy, destacamos el primero de los casos, que muestra lo que funcionó y fracasó en el UCL. Se trabajaron aspectos de concienciación, apoyo y formación, y de ellos obtuvieron resultados especialmente positivos cuando se colaboró con otros servicios de apoyo (que ya propusieron Thomson Reuters o Erway en 2013) y con contacto directo a través de presentaciones verbales cortas y revisiones de los planes de gestión. Propone convertir la biblioteca en una puerta de entrada (gateway) que canalice las necesidades hacia los servicios o expertos de la universidad. Un gestor de información no puede solucionar las necesidades específicas de cada disciplina, pero sí conocer quién podría hacerlo.
Otro caso maduro, con casi diez años de colaboración entre cuatro universidades técnicas holandesas es 4TU.Centre for Research Data. Habiendo probado diferentes métodos aislados para promover la RDM, ahora Delft ha dado un paso más con el proyecto Data Stewardship donde se interviene toda la institución.

De la sección 3, Subject approaches, casos por disciplina, se observa que los datos que se generan en Artes y Humanidades no encuentran fácilmente acomodo en este entorno de compartir datos.

En la sección 4, Open data, destaca el texto de Boulton, uno de los protagonistas de un informe esencial del año 2012, Science as an open enterprise, y que ahora preside el Committee on Data for Science and Technology (CODATA), del International Council for Science (ICSU). Muestra su visión estratégica y prospectiva sobre open data, por lo que sin duda vale la pena leerlo al completo. Boulton, quien comparte con Tim-Berners Lee el sueño de un Internet con significado, la web semántica, destaca la dificultad que algunas disciplinas encuentran a la hora de crear sus propias ontologías o adherirse a los estándares que les faciliten la interoperabilidad con otros datos. Para solventar estas carencias, CODATA ha creado la Comission on Data Standards for Science.
 
En la sección 5, Research data infrastructure, destacamos el caso del servicio de almacenamiento en la fase en que los datos están activos del UCL. Como en el resto de sus casos, destila la experiencia que han adquirido durante años, razón por la que lecciones aprendidas son de imprescindible lectura. Entre ellas destaca que hay que invertir tiempo en dejar claro que el servicio es independiente de la infraestructura que lo sostiene. Es un caso que nos ha resultado de especial interés porque la gestión de datos activos a veces es bastante desconocida para la comunidad bibliotecaria. A través de este servicio, además, se puede tener un cierto control institucional sobre la forma de gestionarlos correctamente (integridad, protección, riesgos…), además de que prepara los datos para la fase de publicación.
El último caso sobre la EOSC es de suma actualidad. Los primeros resultados del informe de su grupo de expertos de 2016 indican que los retos son más de cariz social que tecnológico, que en todo caso residen en la dificultad de establecer procedimientos automáticos de análisis que sean válidos para todas las disciplinas. En líneas generales, el caso de estudio se enfoca en dos retos: los costes, en un paisaje muy descoordinado como es Europa, y los principios FAIR.

La sección 6, Costs, comienza con una revisión del trabajo sobre la RDM realizado en la University of Edinburgh. Detalla los importes del servicio en personal (ocho perfiles) y en costes operacionales para dos años.

La sección 7, Roles, responsibilities & skills, comienza planteando el caso de dos universidades (UB y UCL) cuyo modelo de aprendizaje se basa en la investigación. Lograr que los estudiantes de todos los niveles aprendan a través de la investigación es una diferencia sutil pero enorme con respecto a los presupuestos tradicionales. Ya desde la LERU detectan una necesidad de formación sobre la RDM en los jóvenes investigadores, para los que se realizó el Doctoral Summer School.
El siguiente caso muestra la formación de bibliotecarios en el UCL, mientras que el último de la sección aborda el análisis de las habilidades necesarias para un científico de datos. Se trata del caso de la University of Amsterdam, que fue la base del proyecto EDISON para construir ese perfil en Europa. Sus competencias, acordes con la taxonomía ESCO sobre capacidades, están dibujadas en la siguiente figura:

La última sección, la 8, Tool development, comienza con los requerimientos legales, sigue con la elaboración de un plan de gestión de datos con el caso argentino y termina con la exposición sobre cómo conocer nuestro nivel de preparación. En el primero, Labastida realiza una revisión de las licencias aplicables, para datos que pueden no estar sujetos a la LOPD. Advierte que hechos o fechas no son protegibles si no existe una labor de creación, por ejemplo que contengan imágenes o se reelaboren en una base de datos como una hoja de cálculo. Para indicar qué y qué no se puede hacer con ello pueden utilizarse las Creative Commons o sus homólogas de la Open Knowledge Foundation: Open Database Licence, la Attribution Licence, y la Public Domain Dedication and Licence, la más abierta.

Dedicamos este último párrafo a los casos referidos a Latinoamérica que están distribuidos por varias secciones. El primero, de ECLAC-ONU, resalta la dificultad para conocer las necesidades de la región, debido a la diversidad y la amplitud regional e incluso por las diferencias en la terminología. Aun así, han preferido generar conocimiento antes de diseñar cualquier acción. Escogen seis países clave y cuatro de ellos presentan un caso en el informe. Nuestro compañero en eLIS, Miguel Ángel Márdero, ofrece la experiencia de Brasil en la implementación de un Dataverse para la Red Cariniana. Mientras que el caso argentino muestra una normativa muy desarrollada y la adaptación de DMPonline.

A modo de conclusión ofrecemos una vista panorámica de las áreas que a lo largo de este informe se han detectado como candentes en los diferentes contextos que presenta. Durante la ampliación de nuestro proyecto Datasea Extended descubrimos una clara diferencia entre los temas que son profesionales y que ya están bastante desarrollados, frente a los de investigación (Peset et al., 2017). Pensamos que mapearlos en una tabla permitiría inferir el enfoque que cada grupo de interés está resaltando en el poliédrico escenario de la RDM. La siguiente tabla es un intento, esperamos que acertado, de mostrar las equivalencias. Siguiendo el informe, se enumeran los temas según las secciones de los casos de estudio y su resumen ejecutivo, para compararlos con los que la LERU seleccionó y los que preocupan a Wellcome Trust:

LEARN RDM Toolkit LERU Executive briefing Wellcome Trust Policy and leadership Policy and leadership Policy development   Advocacy Advocacy Community building Culture and incentives   Selection, Collection, Curation, Description, Citation, Legal issues     Research data infrastructure Research data infrastructure   Infrastructure and tools Costs Costs Costs   Roles, Responsibilities, Skills Roles, Responsibilities, Skills Skills development,
training Capacity and skills   Recommendations     Subject approaches   Disciplinary/legal/terminological and geographical differences   Open data       Tool development           Awareness of current issues       Governance Ethics and governance

Existen otras visiones que no pueden obviarse a la hora de identificar los temas. Por ejemplo, la propuesta del grupo de expertos de EOSC, que se subsume en los temas que están planteados en el Resumen ejecutivo del toolkit o los que se imparten en la Doctoral Summer School de la LERU, donde también abordan el tema de datos masivos para la ciencia abierta.
Por último, y desde la humildad, del informe hemos extraído tres puntos clave para el éxito: hay que colaborar, hay que conocer nuestra institución para incluir a todos los servicios de apoyo y expertos, y hay que promover entre los investigadores los estándares que nos conduzcan a la interoperabilidad entre los datos.

“The LEARN Tookit provides an armoury of best practice for all research performing organisations who wish to develop a persuasive RDM offering. We live in an era of data deluge and institutions who remain unprepared to tackle these challenges/seize these opportunities do so at their peril”, p. 6.

Si algún lector de esta reseña quiere aportar su opinión al proyecto, el equipo de LEARN ha implementado una encuesta con la que medir su impacto y acceder a todos: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfa4bzXzUYvQc77OmEJJZNU1pEBtsDR...

Bibliografía

Aleixandre-Benavent, R.; Vidal-Infer, A.; Alonso-Arroyo, A.; Ferrer-Sapena, A.; Peset, F.; García García, A. (2015). “Gestión de los datos brutos de investigación en los investigadores españoles en ciencias de la salud”. Trauma, vol. 26, n.º 1, p. 66-74. <http://www.mapfre.com/fundacion/html/revistas/trauma/v26n1/docs/v26n1.pdf>.

Aleixos, Inma; Albiñana, Ricardo; Morales, José; Peset, Fernanda (2015). “Tres eran tres las hijas del rey: planteamiento, desarrollo y explotación en datos científicos”. Blok de BiD, 28/01/2015. <http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/tres-eran-tres-las-hijas-del-rey-....

LERU Research Data Working Group (2013). “LERU roadmap for research data”. Advice paper, no. 14. <http://www.leru.org/files/publications/AP14_LERU_Roadmap_for_Research_da....

Peset Mancebo, Fernanda; Aleixandre-Benavent, Rafael; Blasco-Gil, Yolanda; Ferrer-Sapena, Antonia (2017). “Datos abiertos de investigación: camino recorrido y cuestiones pendientes”. Anales de documentación, vol. 20, n.º 1. < <http://revistas.um.es/analesdoc/article/view/272101/210391>.

Validation of the results of the public consultation on science 2.0: science in transition (2015). European Commission, February. <http://ec.europa.eu/research/consultations/science-2.0/science_2_0_final....

 

Antoni Daura i Jorba
Presidente del Gremi de Llibreters de Catalunya

Rodríguez, Joaquín (2017). El futuro de las librerías. [Las Rozas, Madrid: J. Rodríguez]. [70] p. (Los futuros del libro; 1). Disponible en: https://lektu.com/l/futuros-del-libro/el-futuro-de-las-librerias/7013. [Consulta: 14/05/2017].

Joaquín Rodríguez es un reconocido y activo estudioso del mundo del libro, que lleva una década aportando información y opinando sobre el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro de nuestro sector cultural. Ahora, ha agrupado en un volumen –disponible y, pues, consultable a través de la red– un conjunto de artículos publicados inicialmente en su blog Los futuros del libro, debidamente agrupados y actualizados. Vale la pena seguirlo porque nos hace un análisis detallado del estado de salud de la cadena de valor del libro, con una especial atención en ver cómo el ámbito comercial, representado por las librerías, debe encontrar su papel en un mundo que ha cambiado en gran manera. La irrupción, más o menos repentina, de las tecnologías de la información ha cambiado claramente las reglas del juego. Sin ninguna planificación previa por parte de las empresas de nuestro sector y sin haberlo pedido explícitamente, las innovaciones aportadas por el mundo de la telecomunicación han entrado con fuerza, lo que hace que la manera tradicional de encarar la relación entre autor y lector, en medio de los cuales se encuentra el editor, el distribuidor y el librero, se han modificado a marchas forzadas. Y no siempre con el punto de pausa necesario para digerirlo bien. Todo dentro de un nuevo contexto socioeconómico de ámbito global del que el mundo de las letras no ha quedado al margen. Y, para acabar de complicarlo, diversas empresas multinacionales, ajenas de entrada a nuestro ámbito, han visto posibilidades de negocio, modificando por la fuerza de los hechos los usos, prácticas y costumbres de siempre.

Pero más allá de este punto de inflexión que han supuesto las nuevas maneras de exponer, vender y leer, el autor nos demuestra claramente que teníamos unas carencias estructurales, unos puntos negros, que esta crisis técnico-económica, por decirlo de alguna manera, han puesto al descubierto. Y conviene, pues, acertar el diagnóstico y, sobre todo, las medidas urgentes para curarnos. De hecho, Joaquín no se presenta como un analista externo y ajeno. Más bien lo contrario. Lector compulsivo y amante de pasear por la excelente red de librerías que todavía conservamos, le duele que quizás el eslabón más débil de la cadena se encuentre desconcertado, muchas veces paralizado, y con poca fuerza para dar un golpe de timón indispensable. Se da cuenta, claramente, que es preciso dotar a las librerías de un apoyo institucional claro y efectivo para realizar la reconversión necesaria, que pasa por tener una presencia importante en la red y una nueva proyección ciudadana como comercio y agente cultural de proximidad. Y esto queda claro que debe llevarse a cabo de manera coordinada y con una cooperación insoslayable.

Y es que por todas partes planean un par de preguntas oportunas y pertinentes: ¿qué tiene de indispensable la presencia física, analógica, respecto al entorno virtual? Y, sin ampliar significativamente el índice de lectores habituales, ¿hay pastel para todo el mundo? Es obvio que, de alguna manera, debemos reinventarnos, cogiendo todo lo bueno que tenemos –contacto directo con el lector, conocimiento de sus gustos, prescripción personalizada, ambiente especial, etc.– y dando un servicio adecuado a los nuevos tiempos, que pasa por tener la posibilidad de ofrecer unos amplios catálogos bibliográficos y un servicio logístico impecable. La apuesta del autor es por un futuro mixto, donde la presencia física, que da un carácter especial y emocional al acto de comprar, conviva con un buen trabajo en y en la red.

Esta recopilación tiene, hay que reconocerlo, una voluntad de zarandearnos, aunque en algunos capítulos quizás tiene un tono un punto filosófico y literario que no molesta en absoluto, pero que tampoco propone soluciones concretas y fácilmente implementables. Y es que no es nada sencillo, dado que al inmovilismo estructural y a los vicios adquiridos con el tiempo hay que añadir una gran atomización de las empresas que no ayuda a ser ágiles y activos. Cuesta, por tanto, poder mover toda una dinámica que tiene un recorrido temporal largo, pero seguramente que visiones como esta ayudan a zarandearnos. De hecho, dentro de nuestro ámbito catalán hemos intentado, especialmente desde el Gremi de Llibreters, estar atentos a los nuevos escenarios y hemos buscado fórmulas y propuestas que fuesen en esta dirección. Quiero recordar experiencias como el portal E-llibreries (año 2010), reconvertido en 2012 en Liberdrac y en 2015 en Libelista, que va avanzando poco a poco, en la línea de coordinar esfuerzos, presentar una oferta rica y plural y poner en valor el papel indispensable de la librería, sin hacer que pierda su personalidad singular. O también la creación de la Escola de Llibreria (2012) para formar buenos profesionales. E incluso una propuesta que ahora empieza a caminar que es el espacio de debate Hieronymus, que ha de servirnos para analizarnos y buscar propuestas de mejora que garanticen nuestra supervivencia, aunque sea con otros parámetros. Y, ya para terminar, la puesta en marcha de una Casa de les Lletres en Barcelona, en el marco de la marca Ciudad de la Literatura de la Unesco, debe servir para agrupar todos los elementos de nuestro sector, dar valor y recursos a un necesario Observatori del Llibre y proyectarnos de cara al futuro sin miedo y con convicción.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente con el Blog de l'Escola de Llibreria.

 

 

Juan-Antonio Pastor-Sánchez
Profesor titular del Departamento de Información y Documentación
Coordinador de bibliotecas
Universidad de Murcia

Johnson, Rob; Fernholz, Olga; Fosci, Mattia (2016). Text and data mining in higher education and public research: an analysis of case studies from the United Kingdom and France. [S. l.]: Association des Directeurs & personnels de direction des Bibliothèques Universitaires et de la Documentation (ABDU). 47 p. Disponible en: http://adbu.fr/competplug/uploads/2016/12/TDM-in-Public-Research-Revised.... [Consulta: 19/05/2017].

La ADBU (Association des Directeurs & personnels de direction des Bibliothèques Universitaires et de la Documentation) publicó en diciembre de 2016 el informe Text and data mining in higher education and public research. El estudio se ha realizado con el apoyo del Gobierno francés, más concretamente por parte del Ministère de l’Education nationale, de l’Enseignement supérieur et de la Recherche (MENESR). El informe está disponible bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0.

Se trata de un análisis de casos de estudio de investigadores de Francia y el Reino Unido con el fin de evaluar las posibilidades que ofrece la aplicación de excepciones respecto a los derechos de autor para la aplicación de técnicas de minería de texto y datos sobre materiales sujetos a copyright.

Sin duda, estamos ante un informe que se basa en el interés de la Comisión Europea para modernizar la legislación sobre copyright en entornos digitales, no solamente para educación o investigación, sino también para la conservación del patrimonio cultural.

La minería de texto y datos (text and data mining, TDM) se refiere a técnicas y herramientas para analizar de forma automática textos y datos en formato digital. El objetivo que persigue tal análisis es la identificación de indicadores, tendencias, patrones, correlaciones, etc. En este sentido, estamos asistiendo a un crecimiento exponencial del volumen de datos estructurales y no estructurados accesibles en línea a través de Internet o disponibles en formato digital a nivel corporativo. Un dato que debe hacernos reflexionar es que cada año se publican más de 2,4 millones de artículos científicos, lo que hace que el trabajo de revisión por parte de los investigadores sea virtualmente imposible. La TDM afronta este problema aplicando sistemas de software que analizan documentos y datos digitales de todo tipo para localizar determinados patrones o criterios de búsqueda, recuperación y procesamiento de información.

La Comisión Europea, en una nota de prensa y un memorando de septiembre de 2016, declara ser consciente que para extraer dicha información los materiales deben estar accesibles, ser copiados, almacenados y, a veces, transformados en formatos diferentes del original para facilitar su procesamiento. Esto puede entrar en conflicto con los derechos de autor y, en consecuencia, es necesario realizar una profunda revisión de todo el acervo normativo sobre derechos de autor, propiedad intelectual, derechos de explotación de contenidos y bases de datos y regulación contractual. El informe avisa sobre la situación en Europa al respecto en comparación con otros ámbitos geográficos: en Estados Unidos se aplica la doctrina del «uso justo» de forma que los investigadores tengan fundamentos para aplicar técnicas de TDM sobre contenidos sujetos a copyright con un respaldo legal; en Asia diferentes consorcios de investigación pública son actualmente la punta de lanza en la investigación y desarrollo de este tipo de tecnologías. Los investigadores europeos estaban en desventaja ya que no disponían de una legislación similar, sin embargo el Reino Unido desarrolló una normativa de excepciones al derecho de autor en 2014 y, en 2016, Francia hizo algo similar. Por su parte, la Comisión Europea ya está trabajando en proyectos normativos similares que serán de aplicación en un futuro en todos los estados miembro.

La metodología seguida se ha basado en una revisión de la literatura científica sobre el tema, la identificación y posterior desarrollo de casos de estudio y la validación final de los resultados y hallazgos obtenidos.

El informe se estructura en dos partes claramente diferenciadas. La Parte A ofrece un resumen del contexto en el que se desarrolla la TDM, identificando campos de aplicación relevantes. Para ello, se realiza una definición y delimitación del concepto de TDM, aclarando las causas que propiciaron su aparición y desarrollo, así como las ventajas que conlleva su aplicación en tareas de investigación. A continuación, se muestra un estudio del contexto normativo y jurídico actual (copyright, derechos de autor, etc.) que afecta al uso de la TDM en el ámbito europeo, estudiando de forma más concreta las iniciativas en Francia, el Reino Unido y la Unión Europea. El informe aborda detenidamente en este punto las implicaciones prácticas que supondría la capacidad que tendrían los investigadores para utilizar técnicas que permitirían explotar todo el potencial de la TDM.

La Parte B analiza una serie de casos de estudio desarrollados tanto por investigadores como por  profesionales en la aplicación de la TDM. Los diferentes casos ilustran el uso que actualmente se realiza para la extracción de información y datos de publicaciones científicas, tanto en Francia como en el Reino Unido. Asimismo, evalúa la pertinencia de definir excepciones legales de copyright y derechos de autor para este propósito, teniendo en cuenta que en los casos británico y francés las excepciones son de aplicación en el contexto de la investigación no comercial, quedando aún por delimitar otras implicaciones y retos sobre esta materia en el futuro.

Los quince casos analizados en el informe (siete británicos, seis franceses, uno estadounidense y uno de los Países Bajos) son de gran relevancia para comprender las implicaciones y retos a los que se enfrenta el uso de la TDM. El informe define cinco áreas de actuación clave:

  • Alcanzar claridad jurídica. Introducir excepciones en los derechos de autor no es suficiente para capacitar a los investigadores para que lleven a cabo la TDM. Precisan una orientación clara sobre el alcance de las mismas.
     
  • Acceso al contenido. Los casos analizados muestran que los investigadores en el Reino Unido y Francia tienen la sensación que una de las limitaciones de su investigación tiene su causa en la imposibilidad de acceder al contenido. Algo que contrasta con el argumento de los editores respecto a que reciben relativamente pocas solicitudes. Conciliar las necesidades de los investigadores y los intereses comerciales y competitivos de los editores es fundamental para mejorar la aceptación de la TDM.
     
  • Desarrollar la infraestructura técnica. La minería de textos a gran escala resulta imposible sin una infraestructura tecnológica adecuada que permita a los investigadores utilizar la TDM con una experiencia técnica mínima.
     
  • Mejorar las habilidades y el apoyo. La TDM requiere un alto nivel de alfabetización digital. Los expertos en minería de textos, los departamentos de informática y las bibliotecas pueden desempeñar un papel de apoyo fundamental a los investigadores en la adquisición de las habilidades necesarias. Por otro lado, es preciso mejorar los niveles de colaboración entre los expertos en minería de texto y datos y los científicos especializados.
     
  • Proporcionar fondos e incentivos. En realidad, la TDM se enfrenta a muchos de los mismos desafíos que el movimiento de ciencia abierta. Los investigadores sobre la TDM son a menudo pioneros, y les resulta difícil asegurar el reconocimiento académico y recompensas por este tipo de trabajo y las líneas de investigación desarrolladas. Las entidades financiadoras y los responsables de las políticas de investigación deberían desarrollar mayores incentivos para la investigación en la TDM antes de que pueda prosperar realmente y obtener resultados con un impacto relevante.

Los casos de estudio se agrupan en torno a las áreas anteriormente mencionadas y en cada una de ellas se exploran los desafíos a los que se enfrentan los investigadores y se hacen sugerencias sobre cómo pueden ser superados. El informe contiene tres apéndices: una lista de los entrevistados y contribuyentes al estudio, una relación de las excepciones en el ámbito de la Unión Europea, el Reino Unido y Francia a la TDM y una lista de abreviaturas y glosario de términos utilizados en el informe.

El informe concluye que la TDM tiene un enorme potencial para acelerar la investigación pública, y para ofrecer mayores beneficios económicos y sociales. La introducción de una excepción de derecho de autor ayuda a situar a los investigadores europeos en igualdad de condiciones con los de Asia y Norteamérica. Sin embargo, aunque los especialistas en TDM (principalmente del Reino Unido) ya están viendo los beneficios, la aceptación general sigue siendo baja. Hay que hacer más para que la TDM sea ampliamente utilizada por investigadores tanto en el Reino Unido como en Francia. El informe confirma que existen barreras reales si no se adoptan excepciones jurídicas en relación a los derechos de autor y de explotación. Sin embargo, también existen factores técnicos y culturales que también suponen un obstáculo para el desarrollo de la TDM. El informe finaliza con una serie de recomendaciones para eliminar dichas barreras, dirigidas a las bibliotecas, legisladores y administradores institucionales de las políticas científicas y de investigación.