Una mirada crítica a la formación en gestión del conocimiento en los estudios de Información y Documentación en España

 

[Versió catalana]


Ana Reyes Pacios Lozano

Profesora titular del Departamento de Biblioteconomía y Documentación
Universidad Carlos iii de Madrid

Isabel Rueda Martínez

Directora de Contenidos de Lead4Revenue

 

Resumen

Objetivo: conocer si la formación en gestión del conocimiento, como asignatura o como itinerario especializado, está presente en los estudios universitarios de grado y máster relacionados con la ciencia de la información y la documentación en España.

Método y materiales: se han revisado los planes de estudios de aquellas universidades que ofertan formación en Información y Documentación en dos momentos distintos que distan entre sí un periodo de diez años, 2003 y 2013, lo cual permite observar si han tenido lugar cambios significativos. Adicionalmente, se ha añadido una revisión de la oferta para el curso académico 2015–2016 para tener una foto fija del momento actual.

Resultados: aunque la gestión de conocimiento es ampliamente aceptada en el ámbito disciplinario de la ciencia de la información, esta aceptación no parece encontrar reflejo en la oferta formativa española, en la que las asignaturas dedicadas a esta filosofía organizativa son muy escasas, tanto en los títulos de grado como de máster. Los futuros profesionales de la información y la documentación en España (cualquiera que sea su perfil: bibliotecarios, gestores de la información, documentalistas, archiveros, etc.) apenas reciben formación específica en gestión del conocimiento, salvo raras excepciones en las que, por otra parte y en ciertos casos, está sometida a la optatividad, lo que no garantiza su aprendizaje. Ello puede influir negativamente a la hora de optar a ocupar puestos relacionados con este perfil profesional.

Resum

Objectiu: conèixer si la formació en gestió del coneixement, com a assignatura o com a itinerari especialitzat, està present en els estudis universitaris de grau i màster relacionats amb la ciència de la informació i la documentació a Espanya.

Mètode i materials: s’han revisat els plans d’estudis de les universitats que ofereixen formació en Informació i Documentació en dos moments diferents que disten entre si deu anys, 2003 i 2013, la qual cosa permet observar si han tingut lloc canvis significatius. Addicionalment, s’ha afegit una revisió de l’oferta per al curs acadèmic 2015–2016 per tenir una foto fixa del moment actual.

Resultats: tot i que la gestió de coneixement és àmpliament acceptada en l’àmbit disciplinari de la ciència de la informació, aquesta acceptació no sembla trobar reflex en l’oferta formativa espanyola, en la qual les assignatures dedicades a aquesta filosofia organitzativa són molt escasses, tant en els títols de grau com de màster. Els futurs professionals de la informació i la documentació a Espanya (tinguin el perfil que tinguin: bibliotecaris, gestors de la informació, documentalistes, arxivers, etc.) amb prou feines reben formació específica en gestió del coneixement, excepte en comptades excepcions en què, d’altra banda i en certs casos, està sotmesa a l’optativitat, fet que no en garanteix l’aprenentatge. Això pot influir negativament a l’hora d’optar a ocupar llocs relacionats amb aquest perfil professional.

Abstract

Objective: To establish whether Spanish universities offer knowledge management as a subject or specialization track in undergraduate or master’s degree programmes in information and documentation science.

Material and methods: We reviewed the curricula of universities with studies in information and documentation science at two different points in time, 2003 and 2013, observing whether the ten-year period between these points led to significant changes in offerings. To complete the picture, we reviewed the same curricula for the academic year 20152016.

Results: Although knowledge management is widely considered important in the disciplinary field of information science, this does not seem to be reflected in the Spanish university system. In that system, subjects dedicated to this organizational philosophy are quite scarce, both in undergraduate and master’s programmes. Whether they are training to be librarians, information managers, documentalists or archivists, future professionals in information and documentation in Spain receive hardly any specific training in knowledge management; and when they do, this training is often only optional. The writers conclude that this lack of training can cause students to avoid choosing jobs where knowledge management skills would be required.

 

1 Introducción

La gestión del conocimiento (GC) nace vinculada al mundo de los negocios, las empresas y las consultoras y toma fuerza como filosofía de gestión en la década de los noventa del siglo pasado.

Las organizaciones han sido conscientes históricamente del valor de la información para el desarrollo de sus actividades cotidianas y, especialmente, como herramienta imprescindible en la toma de decisiones; el desarrollo y extensión de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) posibilita, al menos en teoría, un acceso y uso de la información intensivos.

No obstante, esta posibilidad presentaba debilidades. Los planteamientos de un número significativo de teóricos (Bartlet; Ghoshal, 1997; Skyrme, 1997; Pfeffer; Sutton, 1999; Cross; Baird, 2000; Rezende, 2002; Smith; Blackman; Good, 2003) ponían de relieve la incapacidad de las tecnologías (ya sinónimo de información) para proporcionar, por sí solas, una ventaja competitiva duradera para las organizaciones.

La contradicción que suponía una tecnología potente y disponible y la falta de resultados esperada fue explicada por Carr (2003). Reconociendo el papel de la tecnología como elemento diferenciador al mismo tiempo, explicaba que lo que hace que un recurso sea realmente estratégico, lo que le da capacidad para ser la base para una ventaja competitiva sostenida, no es su ubicuidad, sino su escasez: solo se puede obtener un margen sobre los competidores haciendo algo que ellos no pueden hacer.

Esta idea no era nueva. El que fue director editorial de la revista Harvard business review, Alan Webber, en un artículo del año 1993 sobre la nueva economía, ya exponía la paradoja que supone el hecho de que la ventaja tecnológica sea autoanulable: supuesto que más y más compañías se incorporan a la economía de la información y tienen acceso a las tecnologías, la habilidad que puede poseer cualquier compañía para dominar estas tecnologías deja de conferirles una ventaja competitiva. Esta circunstancia ha propiciado una evolución de la nueva economía tendente a evidenciar la importancia diferenciadora de las personas: los trabajadores del conocimiento cuyas destrezas, habilidades y compromiso determinarán, en última instancia, cuándo una compañía puede alcanzar el éxito.

De esta manera el interés parecía haberse desplazado de la tecnología que albergaba la información a los trabajadores que la utilizaban: se había iniciado, al menos en teoría, una transición de una economía de la información a una economía del conocimiento.

 

1.1 Justificación y apoyo a la formación en gestión del conocimiento

A pesar del empeño puesto por muchos de los teóricos fundacionales de la gestión del conocimiento en marcar las diferencias con la gestión de la información, lo cierto es que las concomitancias con ella son incuestionables: supuesto que la única manera en la que el conocimiento puede ser compartido y preservado es bajo su forma física, es decir, como información que ha de ser comunicada, bien directamente de persona a persona, bien volcada en un documento y, aunque solo fuera desde esta perspectiva, la vinculación entre gestión del conocimiento y ciencia de la información (CCI), como disciplina que, tradicionalmente, se ha ocupado de la investigación y formación en los temas relativos a la información, resultaría evidente.

La relación entre GC y CCI se apoya, esencialmente, en cinco realidades:

  1. Históricamente, las bibliotecas y los centros de información han gestionado lo que desde la GC se denomina conocimiento explícito.
  2. Existe un incuestionable nexo entre la gestión de la información y la GC, al menos la gestión del conocimiento explícito.
  3. La conciencia de la importancia del conocimiento y de su aplicación se encuentra en el núcleo de las tareas de los profesionales de la información (Roknuzzaman; Umemoto, 2009).
  4. En los centros de documentación se han gestionado diversos materiales para el servicio de distintas comunidades (no solo, o específicamente, laborales), ayudando a los usuarios en búsquedas concretas (sobre materiales propios o ajenos accesibles), trabajando sobre los contenidos y creando productos de información adecuados a los distintos perfiles de usuarios.
  5. En las bibliotecas de empresa, o en sus centros de información, se facilitaban informaciones ajustadas a las necesidades comerciales o de mercado, informaciones que eran precisas para el desarrollo de determinadas tareas o para la toma de decisiones, y estas informaciones podrían proceder tanto del interior como del exterior de la organización.

En el año 1998 Griffiths expuso una idea que podría entenderse como una aproximación básica a la estructura elemental de la CCI alejada del foco, autoimpuesto, frecuentemente, en el documento. Considera que son tres los elementos clave de la disciplina: las personas, el conocimiento registrado y las herramientas:

  • Personas. La investigación sobre las personas incluiría: el estudio de los procesos cognitivos y de las estructuras de conocimiento y sus modelos; el estudio de las preferencias y conductas en los procesos de búsqueda de información; el estudio del uso y no uso de la información o el estudio del uso organizacional de la información y el conocimiento, por ejemplo.
  • Conocimiento registrado. Su investigación abarcaría: la teoría de la información, la bibliometría, la cienciometría, la biblioteconomía, la documentación y la archivística.
  • Herramientas. Comprendería la investigación sobre: esquemas de clasificación, vocabularios de indización, sistemas automáticos, algoritmos de recuperación o motores de búsqueda, entre otros.

En 1999 Rodríguez Rovira llamó la atención sobre las condiciones inmejorables que tienen los profesionales de la información y la comunicación para desempeñar esta actividad si, además, «están motivados en todos los aspectos de gestión y tecnología». Como recuerdan Silva y Cunha (2002), el profesional de la información es esencialmente un mediador, un comunicador, alguien que pone en contacto informaciones con personas y personas con informaciones. Igualmente pueden poner en contacto a una persona demandante de información con un experto o expertos. También se ha ocupado de difundir las informaciones que se consideraban adecuadas a los distintos perfiles de usuarios, ha estudiado la forma como esos usuarios utilizaban la información (qué, cuándo y para qué), ha evaluado los propios recursos de información que proporciona (cuáles no son empleados, cuáles son demandados —o podrían serlo— y han de ser incorporados al acervo común), ha diseñado productos específicos de información y, en fin, ha desarrollado un buen número de tareas relacionadas con la búsqueda, el registro, la preservación y la difusión de la información. La disciplina ha de formar a este profesional para ello.

Los argumentos a favor de la relación entre GC y CCI y a favor de la idoneidad del profesional de la información para desempeñar tareas relativas a la GC se encuentran:

  • En la propia disciplina. Así se puede ver en Koenig (1999), Loughridge (1999), Albert (2000), Chaudhry y Higgins (2001), Roggema van Heusden (2004) o Davenport (2004).
  • Entre expertos acreditados en GC, como Sveiby (2001) o Davenport y Prusak, que son —junto con Nonaka y su equipo— los teóricos fundacionales de la GC, quienes reconocen que «tradicionalmente, los bibliotecarios valoran la atención al cliente y tienen técnicas muy desarrolladas para descubrir lo que ellos todavía no saben. Todos estos factores los convierten en intermediarios de conocimiento naturales […]. Con frecuencia las empresas no se dan cuenta de la importancia de las funciones de los bibliotecarios como trabajadores y gestores del conocimiento, y pocas veces su categoría y su remuneración reflejan su valor real para la empresa» (Davenport; Prusak, 2001, p. 34).

Sobran, pues, argumentos a favor del desempeño de la gestión del conocimiento por parte de los profesionales de la información y la documentación, y por tanto, para justificar que, como disciplina, debería estar presente en los planes de estudios con ellos relacionados.

Sin embargo la GC nace vinculada al mundo de los negocios, las empresas y las consultoras. Posteriormente, ya que nadie se ocupa de su consolidación teórica, se produce la misma asimilación que se había producido previamente entre «gestión de la información» y «gestión de los sistemas tecnológicos de información» y comienza a consolidarse la igualdad entre «gestión del conocimiento» y «gestión de los sistemas tecnológicos para la gestión del conocimiento».

La tabla 1, obtenida del estudio bibliométrico realizado por Ponzi y Koenig (2002), muestra la afiliación disciplinaria de las revistas a lo largo del periodo comprendido entre el año 1996 y el 2001. Como se puede ver, la actividad aparece centrada fundamentalmente en tres áreas de estudio: ingeniería informática, negocios y gestión. La CCI se incorpora más tarde y con una aportación sustancialmente menor.


DISCIPLINAS

AÑOS

1996

1997

1998

1999

2000

2001
Ingeniería informática

35,70 %

43,10 %

42 %

38,80 %

28,70 %

32,60 %
Negocios

21,40 %

16,90 %

32,40 %

25,60 %

18 %

20,70 %
Gestión

42,90 %

7,70 %

5,30 %

12,80 %

13,20 %

17,20 %
CCI  

15,40 %

10,60 %

5,90 %

16,90 %

14,20 %

Tabla 1. Aportación disciplinaria sobre gestión del conocimiento en las publicaciones [traducido de Ponzi y Koenig (2002)]

 

Los datos resultan aún más llamativos si se toma el periodo completo —seis años— (véase la figura 1).

Figura 1. Distribución por áreas disciplinarias [adaptado de Ponzi y Koenig (2002)]

Figura 1. Distribución por áreas disciplinarias [adaptado de Ponzi y Koenig (2002)]

 

Grossman (2007) buscó las tesis y tesinas englobadas bajo la denominación de GC en la base de datos Dissertations and Theses y recuperó 327 defendidas entre 1981 y 2004; el 80,1 % se ubicaba en el epígrafe «Professions / allied sciences» (profesiones / disciplinas conexas). Se puede ver la distribución por disciplinas en la tabla 2.

 

Subdisciplina Frecuencia Porcentaje
Negocios

176

67,20 %
Educación

37

14,10 %
Ingeniería

23

8,80 %
Servicios públicos

10

3,80 %
Ciencias de la salud

5

1,90 %
Periodismo y medios de comunicación de masas

4

1,50 %
LIS

4

1,50 %
Diseño

2

0,80 %
Familia y ciencia del consumidor

1

0,40 %
Total

262

100

Tabla 2. Trabajos presentados en «Professions / allied sciences» en el periodo 1981–2004 [traducido de Grossman (2007)]

Como se puede observar, los trabajos presentados en LIS (library and information science) son meramente anecdóticos.

 

1.2 Aceptación de la gestión del conocimiento por parte del entorno académico de la ciencia de la información

La presencia de la gestión del conocimiento en los planes de estudios de la CCI convive con una realidad: la GC es mayoritariamente aceptada por los académicos de la CCI, como se puede constatar en múltiples estudios:

  • Baruchson-Arbib y Bronstein (2002) presentaron los resultados de su estudio Delphi llevado a cabo entre responsables académicos y de centros de información de empresa en los años 1999 y 2000. Entre otras cuestiones planteaban si el profesional de la información tendría que contar con conceptos innovadores, como el de «gestión del conocimiento», para reafirmar su posición en la nueva era de la información. Un 77,5 % de las respuestas recaía en los valores de «probable» y un 92,5 % en los de «deseable», frente a un 22,5 % en «no probable» y un contundente 7,5 % en «no deseable».
  • Ajiferuke (2003), tras un estudio llevado a cabo entre veinte profesionales adscritos a la sección de GC de la Special Libraries Association (ALA) de Toronto, mostraba que entendían que los profesionales de la información tendrían un importante papel que desempeñar en los programas de GC (el total de respuestas de «acuerdo» o «muy de acuerdo» ascendió al 96,8 %).
  • El estudio de Hazeri y Martin (2006) indicaba que, de entre quienes respondieron, el 93,4 % entendía que los profesionales relacionados con la LIS debían implicarse plenamente en la gestión del conocimiento.
  • La tesis doctoral de Hazeri (2008) presentaba resultados interesantes, ya que el 77,7 % de los participantes en la investigación no concordaba con la afirmación de que la práctica profesional de la LIS (y la investigación y docencia que soportan tales prácticas —asumimos—) debe centrarse en la gestión de la información y abandonar otras posibilidades tales como la GC u otras disciplinas.
  • Las percepciones favorables hacia la GC vuelven a repetirse en el estudio de Hazeri, Martin y Sarrafzadeh (2009). Resulta llamativo que el 72,1 % de los participantes se manifestara de acuerdo con la idea de que la formación en GC podría mejorar la capacidad de los titulados para responder más efectivamente a las necesidades de los usuarios.
  • En el momento actual hay unanimidad en el ámbito académico de la CCI en la percepción de que la GC es una oportunidad para los titulados en CCI, según el estudio de Roknuzzaman y Umemoto (2013). Las respuestas positivas alcanzan el 4,32, y 5 es el valor máximo. Además, de que un 67 % de los que respondieron manifestaba una actitud positiva hacia la GC. Encontraron cierta unanimidad en el ámbito académico en la percepción de que la GC es una buena oportunidad para los titulados en CCI. Trabajos más recientes siguen mostrando la relevancia de la GC como asignatura académica, considerando la necesidad de que los estudiantes de LIS se formen en esta técnica organizativa (Husain; Nazim, 2015).

La percepción de que la GC supone una oportunidad excelente para la CCI y sus profesionales es, como se puede ver, una constante mantenida a lo largo del tiempo.

 

2 Objetivo y método

Este trabajo tiene por objetivo conocer y mostrar la presencia de la gestión de conocimiento como asignatura en los planes de estudios vinculados a la información y la documentación en España y los cambios operados en un periodo de diez años, así como la situación en el momento actual.

Para ello, como método, se ha realizado un análisis de la oferta formativa de la GC dentro de los planes de estudios en las titulaciones de Información y Documentación. Una vez localizados los planes de estudios, la búsqueda de las asignaturas se limitó a las que contenían las palabras «gestión» y «conocimiento» en su título. Se revisaron los programas teniendo en cuenta los contenidos idóneos para adquirir las competencias y habilidades necesarias para gestionar el conocimiento en las organizaciones según algunos autores (Todd; Southon, 2001; Lai, 2005; Sarrafzadeh, 2008; Roknuzzaman; Umemoto, 2009), que a grandes rasgos estas serían:

  • las relativas al propio conocimiento (creación, adquisición, tipología, formas de diseminación y utilización);
  • las relativas a las personas (dinámicas grupales, temas relacionados con el aprendizaje, comunicación);
  • las relativas a la organización (cultura y dinámicas organizacionales, conceptos básicos, aspectos comerciales, valor del conocimiento para la organización);
  • las relativas a los aspectos y herramientas tecnológicas;
  • las relativas a la información (organización, gestión, codificación, registro, difusión).

El método utilizado para la búsqueda de asignaturas limitó su recuperación a las dedicadas íntegramente al estudio de esta filosofía organizativa. Es, por otra parte, el sistema habitualmente empleado por otros profesionales que han pretendido poner de relieve la situación de diversas materias ofertadas en las enseñanzas universitarias de Información y Documentación, tanto a nivel nacional como internacional (Cobo Serrano; Arquero Avilés, 2014). De ahí que sea necesario puntualizar que en este trabajo no se haya contado con aquellas posibles asignaturas más genéricas en las que la gestión del conocimiento pudiera estar incluida como unidad didáctica o tema, como las vinculadas al management o gestión, planificación u organización, al considerar que con un tema o unidad didáctica el futuro profesional no tendría la capacitación adecuada para producir y difundir el saber, diseminar el talento humano o la inteligencia, tanto individual como organizativa, por toda la estructura de una organización, tal y como persigue este sistema (Gauchi Risso, 2012, p. 549). Tampoco aquellas disciplinas que pudieran dedicarse a procesos o aspectos parciales relacionados con la GC, como puede ser, a título de ejemplo, la gestión de la información.

El análisis se lleva a cabo en dos momentos temporales distintos, años 2003 y 2013, con el fin de conocer los cambios operados en un periodo de diez años. La elección de la primera fecha, 2003, tuvo que ver con la aprobación de la sección dedicada a la GC en la IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) y el resultado quedó recogido en un trabajo inédito de doctorado (Rueda Martínez, 2003). Diez años después, en 2013, con motivo de la realización de una tesis doctoral (Rueda Martínez, 2014), se llevó a cabo una segunda revisión. Además, y para ofrecer una foto fija de la situación actual, se ha realizado un tercer examen para constatar la oferta formativa existente en el curso académico 2015–2016.

 

3 Presencia de la gestión del conocimiento en los planes de estudios relacionados con la biblioteconomía y la documentación

En líneas generales, a pesar del evidente solapamiento entre CCI y GC y de la disposición favorable del mundo académico de la CCI hacia la incorporación a los currículos de la GC, la realidad es que la oferta formativa es escasa, como se verá más adelante.

En lo que respecta a la incorporación de la GC en el currículo de las instituciones que forman en CCI hay diferencias notables entre el entorno anglosajón y el europeo continental. En el entorno anglosajón se aprecia una temprana aceptación de la GC, como se puede constatar en el estudio de Roknuzzaman y Umemoto (2009), sobre una muestra de trescientas instituciones que formaban en LIS. Si se suman los valores del área de influencia anglosajona (Oceanía —Nueva Zelanda y Australia—, Norteamérica —Canadá y Estados Unidos— y el Reino Unido) la diferencia es notable (véase la figura 2).

 

Figura 2. Distribución de las escuelas de LIS que formaban en GC [adaptado de Roknuzzaman y Umemoto (2009)]

Figura 2. Distribución de las escuelas de LIS que formaban en GC [adaptado de Roknuzzaman y Umemoto (2009)]

 

En todos estos países la GC se presenta como una salida laboral adecuada para los profesionales de la información y las diferentes asociaciones profesionales (ALA, SLA, CILIP) han ido poniendo en marcha divisiones o grupos de trabajo de GC.

Probablemente el país más comprometido, y más tempranamente, con la formación en GC es Australia: la Australian Library and Information Association (ALIA) tituló su conferencia bianual del año 2000 como «Capitalising on knowledge. The information profession in the 21st century» y en ella se abordaron temas directamente relacionados con la GC. Igualmente se encontraron ponencias dedicadas a este tema en las conferencias del año 2002 y el 2004. Y en 2006 se ofrecían cursos y titulaciones en GC en Australia (Hazeri; Martin, 2006). En la revisión de las instituciones acreditadas por la ALIA realizada en 2013 se pudo verificar que todas ofertaban algún tipo de enseñanza (master, bachelor o especialización) relacionada con la GC y en todas ellas se señalaba como una salida profesional para los titulados (Rueda Martínez, 2014, p. 360–362).

En lo referente a la situación en Europa continental, esta no era uniforme en toda Europa. Así, Widén-Wulff y otros (2005) puntualizan que tal formación se ofertaba en el norte de Europa como opcional en los másteres, en tanto que en Europa central y del sur los programas específicos sobre GC (e, incluso, sobre la gestión de la información) son escasos y, en su mayoría, conectados con las unidades de tecnología y negocios. En los países del sur de Europa se percibía un enfoque en la biblioteca y los archivos y un alejamiento, más notable que en otros contextos, del mundo empresarial y de gestión. Este déficit dificultaba, aún más, la integración de la GC en la rutina académica y de investigación. Por otra parte, el análisis de los estudios llevado a cabo en 2013 permitió comprobar que, en relación con la situación detectada en 2003, la oferta formativa en GC en el Reino Unido, Francia y Alemania había empeorado claramente, pues no permanecía ni tan siquiera el 50 % de la formación que se ofertaba en 2003 (Rueda Martínez, 2014, p. 360–362).

 

3.1 El caso de España

En 1999 el Consejo Europeo de Asociaciones de Información y Documentación (ECIA) elabora el Euroreferencial, que incluye la GC entre las competencias de los profesionales europeos de la información y la documentación. En la revisión que se hizo en 2004 se unieron al conjunto de competencias las que tienen que ver con la gestión de los contenidos (SEDIC, 2004, p. 45–46).

En los años transcurridos, desde 2003 hasta 2013, se han producido importantes cambios en la formación universitaria en España con la puesta en marcha del proceso de Bolonia, perceptibles a través de las nuevas denominaciones de los estudios (grado y máster), y especialmente en estos títulos en los que se ha sustituido el término biblioteconomía por el más genérico de información, como en el caso de los estudios de grado.

Así, cuando se diseñó el título de «grado en Información y Documentación», siguiendo el libro blanco (ANECA, 2004), se propuso como objetivo básico el «formar profesionales capaces de seleccionar, gestionar, organizar y preservar la documentación y la información para que pueda ser utilizada por terceros independientemente del lugar donde esté depositada o de su formato y soporte», por lo que las funciones que se describen como GC recaen en su dominio competencial. De forma explícita la GC aparece asociada a ciertas competencias específicas (por ejemplo, las relacionadas con el análisis y representación de la información; con la identificación, autentificación, evaluación de fuentes y recursos de información y en aquellas que tienen que ver con la gestión de colecciones y fondos). Pero curiosamente, aunque se hace mención expresa a la GC en el libro blanco, cuando se hace referencia al cuerpo de materias nucleares recomendadas por la IFLA y que tienen su paralelo en la propuesta del mencionado informe (ANECA, 2004, p. 93), no aparece entre la propuesta de contenidos comunes que debía ofertar el título.

Concretamente en lo referente a la oferta de GC en los planes de estudios de los centros que impartían la diplomatura de Biblioteconomía y documentación y/o la licenciatura de Documentación en el año 2003 en España, se puede afirmar que esta era escasa, tal y como se muestra a continuación. Tan solo se encontró en cinco de los diecisiete centros que las impartían para el curso 2003–2004, teniendo en cuenta que el total de titulaciones ofertadas era de veinticinco (trece diplomaturas y doce licenciaturas).

Las universidades, títulos y asignaturas con presencia de contenidos relacionados con la gestión del conocimiento eran los siguientes (véase la tabla 3):

  • Universidad Autónoma de Barcelona, Escuela Superior de Archivística y Gestión de Documentos: se ofertaba un título de graduado superior en Archivística y gestión de documentos en el que se impartía como optativa la asignatura de Teoría y gestión del conocimiento. En la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en el título de licenciado en Documentación se tenía que cursar como obligatoria/troncal la asignatura de Teoría y gestión del conocimiento.
  • Universidad Complutense de Madrid, Escuela de Biblioteconomía y Documentación: en los estudios de la diplomatura figuraba como obligatoria la asignatura de Gestión de la información y gestión del conocimiento en las organizaciones.
  • Universidad de Murcia, Facultad de Comunicación y Documentación: en la licenciatura de Documentación se podía cursar una asignatura denominada Modelado y gestión de conocimiento corporativo (optativa).
  • Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación: en la licenciatura de Documentación se ofertaba la asignatura optativa de Gestión del conocimiento.

Si avanzamos hasta el año 2013 podemos convenir que la situación es estable aunque se han reducido a dieciséis el número de universidades que ofertaban estos estudios. De ellas, al igual que en 2003, solo cinco ofrecían algún tipo de formación en GC para el curso 2013–2014, como muestra la tabla 3. En algunas universidades la desaparición de asignaturas se debe a la desaparición de los títulos, caso de la Universidad de Alcalá o la Universitat de Vic. Y en otras, se han incorporado asignaturas de GC que antes no tenían. Ello hace que la oferta nominal sea igual en 2003 que en 2013. A pesar de los cambios introducidos con la puesta en marcha de los nuevos títulos de grado y máster, hay universidades que han seguido apostando por la GC, mientras que otras han incorporado por primera vez esta formación. El panorama en 2013 era el siguiente:

  • La Universidad Complutense de Madrid, en su título de máster en Gestión de la documentación, bibliotecas y archivos, ofrecía una asignatura obligatoria de GC.
  • La Universidad de Alcalá, en su título de máster en Comunicación y aprendizaje en la sociedad digital, en el itinerario especializado en Organización y tratamiento de la información, ofertaba en 2013 una asignatura de Gestión del conocimiento en las organizaciones. No obstante, la revisión en octubre de 2014 de las páginas webs correspondientes puso de manifiesto la desaparición de este título y la oferta de otro nuevo máster en el que no constaba ninguna asignatura de GC.
  • La Universidad Carlos iii de Madrid, en su título de máster en Bibliotecas y servicios de información digital, ofertaba una optativa dedicada a la GC.
  • La Universidad de Murcia, en el título de grado en Información y Documentación, ofertaba tres asignaturas optativas relacionadas con la GC (Auditoría de gestión del conocimiento, Desarrollo de sistemas de gestión tecnológica del conocimiento y Métodos, técnicas y tecnologías de gestión del conocimiento).
  • La Universitat Oberta de Catalunya era la que se mostraba más interesada en la GC, al ofertar en su máster de Gestión de la información y el conocimiento y en el grado de Información y Documentación una asignatura obligatoria de GC. Contaba, también, con dos títulos propios relacionados con la GC.

Si nos fijamos en la oferta del curso académico 2015–2016, se repite la misma situación que en 2003, ya que desaparecen los dos títulos propios de la UOC y también el título ofrecido por la Universidad de Alcalá. En el nuevo máster no constaba ninguna asignatura de GC. La oferta en el momento actual es la que sigue (véase la tabla 3):

  • En la Universidad Carlos iii continúa vigente una asignatura optativa en el máster universitario de Bibliotecas y servicios de información digital. Hay que señalar que es impartida por el Departamento de Informática y no por el Departamento de Biblioteconomía y Documentación y está orientada a la GC en el ámbito de las bibliotecas.
  • La Universidad Complutense conserva la obligatoriedad de la asignatura en su máster universitario dentro de la especialidad de Gestión de la documentación.
  • En la Universidad de Murcia solo permanece la asignatura, como optativa en el grado, de Auditoría de gestión del conocimiento.
  • De nuevo la Universitat Oberta de Catalunya es la que cuenta con la oferta más amplia: mantiene la asignatura obligatoria en el grado y en su máster universitario (aunque con un título nuevo, Gestión estratégica de la información y el conocimiento en las organizaciones).

INSTITUCIÓN FORMACIÓN OFERTADA 2003 2013 2015
Universidad de Alcalà: Departamento de Cirugía, Ciencias Médicas y Sociales Obligatoria (máster)  

X
 
Universidad Autónoma de Barcelona: Escuela Superior de Archivistica y Gestión de Documentos Optativa (diplomatura)

X
   
Universidad Autónoma de Barcelona: Facultad de Ciencias de la Comunicación Obligatoria (máster)

X
   
Universidad Carlos iii: Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación Optativa (máster)  

X

X
Universidad Complutense: Facultad de Ciencias de la Documentación Obligatoria (diplomatura)

X
   
Obligatoria (máster)  

X

X
Universidad de Murcia: Facultad de Comunicación e Información Optativa (licenciatura)

X
   
Obligatoria (grado)  

X
 
Optativa (grado)    

X
Universidad Oberta de Cataluña: Ciencias de la Información y de la Comunicación Optativa (licenciatura)

X
   
Obligatoria (grado)  

X

X
Máster  

X

X
Título propio  

X
 
Conjuntamente con El profesional de la información Título propio  

X
 
TOTALES Optativa

3

1

2
Obligatoria

2

4

2
Máster  

1

1
Título propio  

2
 

Tabla 3. Oferta formativa en gestión del conocimiento inserta en estudios de Información y Documentación en España (elaboración propia)

 

Si se entiende que la investigación es la base para la construcción y desarrollo de cualquier parcela de conocimiento, la presencia o ausencia de líneas de investigación en GC podría ser esencial para el asentamiento de esta en el ámbito académico de la información y la documentación. Si la investigación es escasa parece más difícil establecer programas formativos distintivos, novedosos y que aporten valor.

Consecuentemente ha parecido pertinente realizar una aproximación al tema de la investigación en GC. La búsqueda en la WoS de artículos publicados en revistas internacionales sobre GC en la categoría de «Information Science and Library Science» durante el periodo 2003–2014 permite recuperar un total de 2.391 referencias. Si esta búsqueda se acota por el país/territorio de España y por las universidades que ofertan estudios de Información y Documentación se obtienen 105 documentos. De ellos, 24 corresponden a trabajos cuyos autores están vinculados a un departamento o área departamental de Información y Documentación o de biblioteconomía y documentación. Este resultado muestra la reducida presencia de investigaciones en GC ligada al área en nuestro país, ya que la mayoría de los trabajos (81) lo están a departamentos de informática, finanzas, economía y empresa.

Asimismo, la búsqueda de grupos de investigación con líneas en GC en el momento de redactar este trabajo que estén adscritos a los departamentos o áreas de información y comunicación o de biblioteconomía y documentación de las universidades españolas arroja dos resultados: KIMO (Knowledge and Information Management in Organizations), en la UOC, creado en 2004, con líneas de investigación interdisciplinarias, y TECNODOC (Tecnologías Aplicadas a la Información y la Documentación), en la Universidad Carlos iii de Madrid, creado en 2003 y con líneas de investigación centradas tanto en las tecnologías asentadas como en las emergentes. En el caso de la Universidad Complutense de Madrid, aunque aparece como una de las líneas de investigación del departamento, no se ha localizado grupo de investigación alguno relacionado con este tema.

Si se tiene en cuenta:

  • Que la disciplina académica es la que provee de las bases teóricas que se utilizarán para la resolución de problemas prácticos.
  • Que esta disciplina dota a la profesión que forma de un cuerpo de conocimiento propio y en continua evolución.
  • Que a las instituciones titulares de la formación e investigación en una parcela concreta de conocimiento se les reconoce autoridad sobre dicha parcela.
  • Que la sociedad otorga a esas instituciones credibilidad en los asuntos que se refieren a tal parcela, credibilidad que se extiende a los profesionales que forma.
  • Que los teóricos de prestigio dotan a la disciplina y a quien la práctica de referentes, de cara a las organizaciones.

Podemos concluir que la falta de implicación de la CCI en la GC puede tener como consecuencia:

  • La pérdida de un campo con el que se podía ampliar sus límites académicos y su nicho docente con nuevos perfiles de alumnos.
  • La falta de una voz propia y de teóricos de peso. Esta carencia supone que las opiniones que se despliegan o las teorías que se plantean hayan sido ignoradas por las cúpulas directivas de las empresas.

De este modo, cuando se consultan ofertas de puestos de trabajo en las que se solicita un gestor del conocimiento raramente, por no decir nunca, se demanda un título relacionado con la CCI, en cualquiera de sus modalidades (grado, máster, etc.). Además, el desconocimiento social de la profesión y de estos estudios entre los empleadores (Abadal; Borrego; Serra Pérez, 2012; Oliva Marañón, 2012; Ortiz-Repiso; Calzada Prado; Aportela Rodríguez, 2013) agudiza más el escaso o nulo desempeño de estos puestos por los titulados en Información y Documentación.

 

4 Consideraciones finales

Una vez expuesta la situación de la oferta formativa en gestión del conocimiento en los estudios de Información y Documentación, teniendo en cuenta el método utilizado en este trabajo, se infiere lo siguiente:

  • Es el ámbito anglosajón el que parece demostrar un mayor interés por la GC y su formación. Australia es un caso especialmente llamativo, pues mantiene una posición claramente favorable desde fechas muy tempranas y esta posición se ha afianzado y consolidado con el paso del tiempo.
  • El análisis revela que la oferta formativa en CG no es abundante. Si esta fuera reflejo de la aceptación de la GC entre los investigadores, docentes y profesionales de la ciencia de la información podríamos afirmar que: o bien la GC no se considera un ámbito en el que actuar, o bien se presupone que con la formación proporcionada se cubriría este ámbito. Dado que se trata de un área que despierta el interés y es aceptada por académicos y profesionales parecería tratarse, más bien, de una falta de perspectiva sobre las carencias reales de la formación, fundamentalmente en lo relativo a los conceptos, lenguaje y planteamientos de los contextos empresariales.
  • Los futuros profesionales de la información y la documentación en España (cualquiera que sea su perfil: bibliotecarios, gestores de la información, documentalistas, archiveros, etc.) apenas reciben formación específica en gestión del conocimiento, salvo raras excepciones en las que, por otra parte y en ciertos casos, está sometida a la optatividad, lo que no garantiza su aprendizaje en todos. Ello puede influir negativamente a la hora de optar a ocupar puestos relacionados con este perfil profesional. De doce títulos de grado en Información y Documentación ofertados en España en el curso 2013–2014, tan solo dos contienen en su plan de estudios asignaturas dedicadas íntegramente a la GC (Murcia y UOC). Si nos ceñimos a los títulos de máster, de entre los trece oficiales ofertados relacionados con la gestión de la información y la documentación, sólo en cuatro hay asignaturas en las que se aborda específicamente y en su conjunto esta filosofía organizativa (UOC, Carlos iii, Murcia y Complutense).

A la vista de los posibles cambios que se prevén en los estudios del grado de Información y Documentación próximamente, caracterizados por una disminución de su demanda que aconseja su revisión y actualización (Ortiz-Repiso, 2015), convendría tener en cuenta la circunstancia que pone de relieve este trabajo y estudiar la incorporación en los renovados planes de una asignatura que proporcione los conocimientos básicos para que el futuro egresado esté bien enfocado al desempeño de este perfil profesional.

Se puede afirmar que, para intervenir con solvencia en la gestión del conocimiento, la formación debe proveer la base adecuada para poder desplegar habilidades de gestión y capacidades de entendimiento de las dinámicas empresariales. De este modo sería más fácil superar las tradicionales visiones —limitadoras— de la profesión: la falta de visibilidad de la labor que se realiza, la falta de capacidad de liderazgo y el desconocimiento del valor que se aporta a la organización. Superando las barreras (impuestas o autoimpuestas), alcanzando puestos de gestión más allá del tradicionalmente asignado, los profesionales de la información podrían convertirse en líderes de opinión dentro de las compañías para las que trabajan, encabezando las nuevas tendencias o filosofías que, relativas a la información, pudieran mejorar las posiciones competitivas de las empresas.

 

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